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140.º aniversario del Colegio San José

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‘Saber más para servir mejor’

 A lo largo de los tres años que cumplimos este mes de junio, una de las líneas editoriales en las que más hemos querido enfatizar ha sido la de visibilizar a través de los reportajes y entrevistas el fuerte componente histórico de Valdemoro. Recuperar la memoria histórica de un municipio siempre es necesario, e instituciones centenarias que perduran hasta nuestros días son un pilar fundamental en el que apoyarnos para conseguir nuestro objetivo.

Como ya avanzábamos en meses anteriores, este 2018 es el año de celebración del 140.º aniversario del Colegio San José, una institución educativa que gracias a las Hijas de la Caridad no solo ha contribuido enormemente a la alfabetización de los primeros jóvenes que sumidos en la pobreza habitaban el Valdemoro del siglo XIX, sino que también contribuye día a día al enriquecimiento cultural del Valdemoro más actual. De la mano de sor M.ª Ángeles Infante, historiadora de la Compañía de las Hijas de la Caridad y postuladora de la Causa de los Santos de la Familia Vicenciana, nos aproximamos a la historia de esta institución y su estrecha relación con Valdemoro.

Valdemoro y las Hijas de la Caridad, una relación centenaria

Villa de realengo, arrancada al arzobispado de Toledo por el rey Felipe II en 1577, es un pueblo con mucha historia. Valdemoro a finales del siglo XIX era una villa en crecimiento y expansión. Desde 1851 tenía vía férrea y estación de tren de la línea Madrid-Aranjuez. Y desde 1855 contaba con el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada.

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La Buha Valdemoro

Precisamente a finales del siglo XIX, don Diego Fernández de Vallejo, marqués de Vallejo y senador vitalicio del reino, diputado en Cortes, consejero de Arquitectura, Industria y Comercio, vocal de la Junta de Beneficencia de Madrid y el banquero más importante del partido liberal, compró casas y fincas en Valdemoro, donde pasaba temporadas con su hijo José Manuel y su segunda esposa, doña Nicolasa Alcántara Gallo.

En atención a su hijo José Manuel, que padecía epilepsia severa, mandó construir el instituto-asilo para epilépticos de Carabanchel Alto en Madrid y se lo confió a los Hermanos de San Juan de Dios. En 1878 sucedió un acontecimiento lamentable para el marqués de Vallejo y su familia: el 18 de abril murió su único hijo, José Manuel, con veinticuatro años de edad y sin posibilidad de descendencia. A partir de esta etapa, don Diego, inmerso en el drama íntimo de su desesperanza sucesoria, se dedicó de lleno a la creación de establecimientos de caridad y beneficencia para pobres, que entregó a las Hijas de la Caridad y otras congregaciones: jesuitas, carmelitas…

La primera institución benéfica fundada por el marqués de Vallejo tras la muerte de su hijo es la Casa Asilo San Diego para hermanas mayores y enfermas y las Escuelas de San José, en memoria de su hijo. Éste murió en abril y las escuelas se pusieron en marcha en octubre de 1878.

Don Diego quiso agradecer a las hermanas los cuidados ofrecidos a su hijo y honrar su memoria estableciendo las Escuelas de San José en Valdemoro. Los marqueses don Diego y doña Nicolasa habían comprado las fincas y casas que tenían en Valdemoro los marqueses de Gaviria: la casa principal, la Casa del Rey y la finca de recreo llamada El Juncarejo. Agradecidos a las Hijas de la Caridad decidieron crear cuatro fundaciones: dos para atender hermanas mayores y enfermas, y dos educativas:

En la casa principal, donde ellos habitaban cuando visitaban Valdemoro, establecieron la Casa de San Diego para hermanas mayores y enfermas 1878. Y anexas las Escuelas de San José para educar a los niños en el parvulario con aulas de educación primaria y labores para para niñas y señoritas de la villa. Se hicieron reformas y se pudieron albergar enseguida casi un centenar de hermanas y más de cien niñas. Solo había una comunidad para las dos obras. La inauguración oficial tuvo lugar el 5 de noviembre de 1878.

En 1885 se inauguró el Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil en la finca de El Juncarejo. Había cincuenta internas y diez hermanas de  comunidad. Desde los inicios fue confiada a las Hijas de la Caridad hasta que recientemente, en el año 2005, su actividad cesó fruto de una reestructuración de las obras de la orden.

En la llamada Casa del Rey, donde se hospedaba el rey cuando visitaba Valdemoro, de paso hacia Aranjuez, los marqueses de Vallejo establecieron la Casa de San Nicolás, también para hermanas mayores, en 1888. Con el paso del tiempo se fusionaron ambas casas con el nombre de Casa de San Nicolás, manteniendo las Escuelas de San José que fueron reconocidas oficialmente y ratificada su autorización en 1925. En 1906 se inauguró la capilla de la Virgen Milagrosa, abierta al público, y desde los inicios se estableció la Asociación de Hijas de María y la de Voluntarias de la Caridad. Así permanecieron las escuelas desde su fundación hasta el 3 de septiembre de 1970.

Mª Ángeles Infante Barrerra. H.C

Educación en valores de hoy

En el año 1970, con motivo de la nueva Ley General de Educación, el Colegio nuevo San José dejó de ser un órgano ligado a la Casa de San Nicolás para constituirse como un centro independiente.

Tras su renovación entre los años 1978 y 1980, el Colegio San José, en el momento actual, es un colegio concertado desde Infantil a 4.º de ESO, donde se trabajan los valores humanos y cristianos, apostando por una educación de calidad con innovación y coherente con el siglo XXI.

Además de las trece aulas ordinarias, el colegio cuenta con un aula de enlace. Esta iniciativa promovida por la Comunidad de Madrid pretende dar cabida a los jóvenes inmigrantes que llegan a nuestro país y desconocen el castellano. El Colegio San José es el único centro que actualmente cuenta con esta propuesta y durante nueve meses, los jóvenes, desde tercero de primaria hasta cuarto de secundaria, acuden al centro para aprender nuestro idioma. Pasado el periodo de formación, si el joven lo desea y el centro tiene capacidad, pasa a formar parte del alumnado ordinario del centro.

La oferta educativa se completa con un aula TEA (trastorno de espectro autista) de formación para niños con necesidades educativas especiales que abarca de infantil hasta secundaria. Disponen también de un aula compensatoria para alumnos que poseen un desfase curricular mínimo de dos años. Este programa se compone de horas de apoyo que pretenden contrarrestar esta descompensación. En secundaria también se ofertan horas de apoyo en Lengua y Matemáticas para el primer y segundo curso. La integración  y la diversidad es  una riqueza en este colegio, donde los niños aprenden unos de otros desde la aceptación, el cariño y el respeto.

El centro promueve la continuidad y estabilidad del equipo docente, es por ello que todos los profesionales se caracterizan por la versatilidad y la formación continua. El equipo de profesorado no posee una única titulación. En el caso de los maestros, muchos disponen de la titulación de maestro especialista en audición y lenguaje y maestro especialista en pedagogía terapéutica, formación necesaria para la atención de alumnos con necesidades especiales. La mayoría también cuenta con formación en inglés y, en secundaria, los profesores de cursos más avanzados son licenciados.

Por su parte, el alumnado tiene un perfil heterogéneo. A través del aula de necesidades especiales y el aula de enlace, el centro presta servicio a jóvenes con diversidad funcional y niños y niñas extranjeros que provienen de países de habla no hispana. A todos ellos se suman los casi 400 alumnos de educación ordinaria que, como todo el mundo, también cuentan con sus propias particularidades.

Ofertar una única línea educativa por cada curso escolar —a excepción de primero y segundo de secundaria, que cuentan con dos aulas por curso— permite impartir una educación de calidad en aulas espaciosas que cuentan con la tecnología necesaria, como ordenadores, proyectores e incluso pizarras digitales. Desde los tres años se produce una aproximación a la tecnología con clases de informática en el aula de ordenadores y la utilización de herramientas educativas como la abeja Bee-boot .

El centro se acoge al programa BEDA, aunque no es un centro bilingüe. Se apuesta por una potenciación del inglés aumentando el número de horas de clase que establece la Comunidad de Madrid en cuarto, quinto y sexto de primaria. Disponen también de un auxiliar de conversación nativo que asiste en las aulas desde los tres años hasta cuarto de educación secundaria. Por último, la formación impartida en las aulas se potencia a través de actividades como representaciones, intercambios en el extranjero, campamentos y semanas de inmersión lingüística en inglés.

Otra de las apuestas más importantes del colegio San José es la utilización de las nuevas tecnologías. Desde las aulas de primaria y secundaria se promueve la familiarización con el mundo digital a través de la utilización de software como Scratch, LEGO WeDo o Minstorms. Cada año el centro intenta añadir nuevas tecnologías tanto en el apartado de software como de hardware.

Creando mejores ciudadanos

El Colegio San José se enmarca dentro de los centros educativos vicencianos. Estos centros educativos católicos se impregnan de la sencillez, la humildad y la caridad de San Vicente y Santa Luisa. Esta sencillez se refleja en el día a día; el equipo de profesorado no asume su labor docente como un mero trabajo, sino como un acto de fraternidad para con sus alumnos. Es por ello que su dedicación altruista sobrepasa en muchas ocasiones el horario de trabajo reglado. El sentido de familia está presente en todos los ámbitos y se extiende no solo al centro de Valdemoro, sino a todos los centros educativos de la provincia de Madrid-San Vicente.

 El carisma de las Hijas de la Caridad es el de atender la necesidad que surge en el momento histórico, por eso su labor se ha ido renovando de manera natural a lo largo de las décadas. Educativamente, el centro ha sabido detectar cuáles han sido las necesidades en cada momento histórico para ofrecer una respuesta efectiva que permitiera a sus alumnos aprender las destrezas que más se demandaban. Ejemplo de ello son las clases de mecanografía a las que muchos valdemoreños acudieron durante los años 70 y 80. Hoy esas aulas han dejado el paso a la era digital, y la formación está enfocada a aprender las habilidades que el mundo digital requiere.

El proyecto educativo hace especial énfasis en la transmisión de los valores de la generosidad y la fraternidad para que los alumnos comprendan la educación como un acto que se lleva a cabo en comunidad. Una de las características de los centros de las Hermanas de la Caridad es la pastoral. Su propósito es el de evangelizar desde la vida, es decir, acercar el carisma de San Vicente y Santa Luisa a los más pequeños para que sean capaces de ver las necesidades del prójimo. Gracias a la labor de los padres, del equipo docente y de las hermanas, los jóvenes del colegio están muy sensibilizados frente a las adversidades ajenas. Dentro de su programa educativo se ha normalizado la organización de campañas benéficas, como la operación kilo, la operación bocata o la venta de libros en el Día del Libro. Todas estas iniciativas impregnan la concepción de los alumnos y se traduce en mejores ciudadanos que aportan un valor añadido a la sociedad.

Las Hijas de la Caridad están presentes en 90 países a través de misiones humanitarias. Cada centro educativo de la provincia de Madrid-San Vicente está hermanado con un colegio ubicado en las zonas de pobreza donde se encuentran las hermanas. El Colegio San José tiene asignada la de Luanda (Angola). Desde 1998 asisten tanto económicamente, por medio de las diferentes iniciativas de recaudación de fondos que realizan a lo largo del año, como con ayuda humana: son varios los profesores que han viajado hasta el país africano para asistir a los docentes locales.

En navidades llevan a cabo varias campañas de recogida de alimentos para donarlos a la casa de acogida de El Cristo de la Salud. Ayudan tanto a personas de fuera como a las propias familias del centro. Las Hermanas de la Caridad gestionan diferentes proyectos sociales con los que pretenden asistir a las personas que más lo necesitan. Esta filosofía se transmite en las aulas y la asistencia a los alumnos y familias que lo necesitan es un aspecto más de la concepción cristiana de la vida.

El centro promueve valores como la solidaridad, la generosidad o la amistad. Cada año establece un lema que se vincula a un valor. Este año el valor es el servicio que, a su vez, está vinculado con el lema de todos los colegios: «Saber más, para servir mejor». En años anteriores se han trabajado valores como la justicia o la libertad. Los tres primeros días de cada curso escolar se destinan a jornadas de sensibilización. Con diferentes actividades y propuestas se presenta el valor elegido para el año académico a fin de potenciarlo. Todos los valores escogidos por las hermanas están reflejados en el Evangelio y forman parte del carisma de la congregación. A través de diferentes actividades, como convivencias, campamentos, voluntariado y, concretamente este año, el Camino de Santiago, implementan y trabajan los valores vicencianos.

También, es destacable mencionar que es un colegio abierto a todos y para todos, pues cede generosamente sus instalaciones y la disponibilidad de las hermanas para acoger diferentes actividades: reuniones de la Asociación de la Medalla Milagrosa y de la Asociación Internacional de la Caridad, catequesis de preparación para la primera comunión de la Parroquia de la Asunción, Cursillos prematrimoniales, convivencias de los grupos neocatecumenales, cursos de formación del profesorado de Religión de la diócesis de Getafe… y es sede de la Escolanía Villa de Valdemoro.

Dentro de las decenas de actividades del colegio se encuentran las Juventudes Marianas Vicencianas, un grupo de fe que comienza en quinto de primaria y sigue un camino catecumenal que desemboca a los 30 años de edad con la inserción en otras ramas de la familia vicencina. A través de este grupo se potencian todos estos valores y aprenden a vivir la fe y reciben el sacramento de la confirmación.

En el mismo recinto del colegio, se encuentra otra comunidad de Hijas de la Caridad: la Casa San Nicolás. Las  Hermanas que aquí residen continúan su labor de evangelización y servicio en Valdemoro con la visita domiciliaria, la catequesis en la parroquia y la visita a los ancianos en diferentes residencias. El ocaso de su vida no es señal de baja exigencia en su vocación y fe, todo lo contrario, siguen siendo luz en medio de Valdemoro.

Un centro para los nuevos tiempos

La celebración del 140.º aniversario se ha caracterizado por ser un reconocimiento a todas las Hijas de la Caridad, vicencianos y laicos que han formado parte de esta obra y que han prestado servicio a Valdemoro durante todo este tiempo. El pasado 21 de abril se vivió un reencuentro de alumnos y exalumnos con las hermanas tanto del centro San José como de El Juncarejo. Al reconocimiento a la labor durante más de un centenar de años se quisieron sumar también la diócesis de Getafe por medio de sus párrocos.

Tras finalizar la eucaristía, se recreó la llegada de las primeras hermanas a la localidad y estuvieron presentes los representantes de las instituciones locales y de los equipos directivos del resto de centros educativos de Valdemoro. En el acto también se descubrió la placa conmemorativa del 140.º aniversario y se entonó el himno del aniversario, compuesto por la Escolanía Villa de Valdemoro, cuya sede es el Colegio San José.

La humildad y sencillez es algo que se impregna en la vida de los alumnos y que les acompaña a lo largo de su vida. El carisma de las Hijas de la Caridad siempre está presente en ellos como un estilo de vida en el que la preocupación por el prójimo juega un papel muy importante.

Asimismo, el pasado 11 de mayo, viernes, junto con los alumnos y familias se recreó de nuevo un ambiente de fiesta, cuando se plantó un olivo para conmemorar el 140.º aniversario que cobijará bajo su sombra a futuros alumnos. También se enterró una cápsula del tiempo con diferentes objetos simbólicos para la escuela vicenciana: una Medalla Milagrosa, una gorra del colegio, un periódico del día… Todo una simbología con el deseo de que pueda ser descubierta y valorada por las próximas generaciones de alumnos, profesores, familias e Hijas de la Caridad.

El futuro del Colegio San José pasa por ofrecer una formación que se adapta a los nuevos tiempos. Están inmersos en el proyecto Compas que promueve la innovación metodológica. Las nuevas formas de educación basadas en proyectos colaborativos son una realidad del centro. El aprendizaje y servicio, es decir, que el alumno adquiera unos conocimientos y los utilice para mejorar la sociedad, es otro de los métodos de educación que pretenden continuar potenciando dentro de su proyecto educativo. El Colegio San José es un centro modesto que tiene detrás un proyecto más grande con 32 centros educativos. En definitiva, una pequeña gran familia que no solo pretende ofrecer a sus alumnos la mejor formación de cara a su futuro profesional, sino que también quiere crear mejores ciudadanos con valores que aportar a la sociedad.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

 

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