Inicio Entrevistas Alberto Albacete, treinta años en la seguridad de Valdemoro

Alberto Albacete, treinta años en la seguridad de Valdemoro

3949
0
patrocinado
 Fisioterápia Reyes Medina

Vecino y jefe de la Policía Local, ha vivido la evolución en las últimas décadas

Ahondando entre las peculiaridades de nuestro municipio, creo que no es atrevido asegurar que Valdemoro es un lugar seguro para residir. Como queríamos saber si nuestra hipótesis era acertada, nos acercamos hasta el Centro de Emergencias municipal para entrevistarnos con uno de sus principales responsables, Alberto Albacete Carreño, jefe de la Policía Local de Valdemoro.

El Centro de Emergencias municipal se inauguró en 2006 y se encuentra ubicado en la Avenida de España, 97. Allí se agrupan el Cuerpo de Policía Local, la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil, el Servicio de Ambulancia Municipal, así como una Unidad de Documentación de Policía Nacional (oficina de DNI y pasaporte). Aunque estos entes ocupan las mismas instalaciones, lo cierto es que gozan de total independencia entre ellas. La Policía Local cuenta con 2000 metros de la superficie total del edificio. La Jefatura y una parte importante de la gestión administrativa se encuentran ubicadas en la planta superior; la planta baja acoge las áreas de Atención Ciudadana, Sala de Transmisiones y Pantallas de Tráfico, el armero y una sala de planifiacación y formación. El sótano está equipado con vestuarios, un comedor, gimnasio, garaje y una galería de tiro. En sus exteriores disponen de un parque infantil de tráfico (PIT).

Al mando de la gestión y coordinación de los más de setenta agentes que completan la plantilla de Policía Local se encuentra Alberto Albacete, quien acumula más de tres décadas de servicio en el municipio. Doctor en Ciencias de la Comunicación (periodismo), licenciado en Criminología y en Derecho, posee dos másters relativos a seguridad que le han permitido promocionarse internamente hasta ser hoy el inspector jefe del Cuerpo de Policía Local de Valdemoro. También ejerció como director de Estudios de la Academia de Policía de Madrid. En la actualidad, gracias a la compatibilidad concedida por el Pleno del Ayuntamiento, compagina su labor de jefe de Policía con su labor como profesor asociado en la Universidad Rey Juan Carlos, donde imparte una asignatura de Criminología y colabora en la actividad universitaria, donde participa en la tutela de los trabajos fin de grado y como miembro del tribunal en las defensas de dichos trabajos.

Alberto, te has criado en las calles de Valdemoro, las mismas en las que has trabajado tantos años.

Contenido Patrocinado
La Buha Valdemoro

Yo llego a Valdemoro en el año 69 porque mi padre era Guardia Civil y vino destinado al Destacamento de Tráfico de Valdemoro. El Valdemoro de mi infancia, de los años setenta, era un pueblo de menos de 20 000 habitantes. En la estación se acababa el mundo, irte de excursión al parque Bolitas del Airón era irte lejos. El cementerio y el depósito se han ubicado tradicionalmente fuera de los núcleos urbanos, hoy el cementerio parroquial está totalmente integrado en el casco urbano y en una posición, podríamos decir, incluso céntrica. Recuerdo que los vecinos de Brezo tenían muy asimilada la expresión bajamos al pueblo, igual que los vecinos de la estación subían al pueblo. En los años setenta, ochenta y noventa Valdemoro era un pueblo de la periferia de Madrid que experimentó un crecimiento paulatino fruto de sus buenas características: cercano a la autovía de Andalucía, conectado directamente por tren con la capital, el precio de la vivienda, etc. La llegada de esos nuevos vecinos hizo que se invirtiera en nuevos servicios, lo que dio como resultado un municipio que, como siempre digo, no sé si es un pueblo grande o una ciudad pequeña.

Hijo de guardia civil, no seguiste el oficio de tu padre.

 Antes de ser policía local fui guardia civil auxiliar. Allí hice el servicio militar, había que entrar por oposición porque era un servicio militar especial con una duración de dieciocho meses. Estudié en Baeza y pude pedir como destino el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. Allí estuve quince meses de mili tras la academia. En ese tiempo pude conocer muy bien el Colegio y la gente que formaba parte de él, de la que tan buenos recuerdos tengo. En octubre de 1988 me licencié y tenía todo a mi favor para entrar al cuerpo, pero entrar a la Guardia Civil suponía asumir un destino fuera de Valdemoro que por determinadas cuestiones personales no podía asumir.  Tanto para mi padre como para la gente del Colegio que conocía fue un disgusto. Ingresé en la policía local con veinte años, cuando el Ayuntamiento decidió aumentar la plantilla en varias promociones seguidas, en 1989 éramos veintiún agentes para todo Valdemoro.

¿Cómo ha sido tu progreso dentro del cuerpo hasta asumir la jefatura?

Asciendo en el año 1991 y hasta el 2002 ocupo el puesto de lo que hoy se denomina oficial, anteriormente cabo. En 2002 asumo la segunda jefatura junto al sargento Cano, mención especial a su labor dentro del cuerpo tras venir del Cuerpo Nacional de Policía. Él fue mi «padre profesional», quien me motivó a seguir estudiando para esa promoción interna y que tanto mis compañeros como yo pudiéramos seguir ascendiendo dentro de nuestro municipio. En 2006 se crea una plaza de rango superior, a la que ya estaba dispuesto por mis estudios de diplomatura, y asumí la jefatura del cuerpo. En 2007 me nombraron director de Estudios de la Academia de Policía, donde estuve cuatro años. Esta oportunidad de servicio especial me permitió conocer mejor las necesidades de todas las jefaturas y apostar por la formación como elemento fundamental para la mejora del servicio público.

Durante todo este tiempo no has dejado de lado la formación

Una vez que entré en el cuerpo continué mis estudios. Siempre me ha gustado invertir una parte importante de mi tiempo en formación, por lo que he asistido a numerosos cursos de la Academia de Policía y otros de formación policial y profesional. En el año 2000 comencé a estudiar Criminología. Es una carrera en la que no partía de cero, primero porque mi profesión tiene una relación muy estrecha con los estudios y me era muy sencillo conocer el argot y muchas circunstancias profesionales,  y segundo porque desde los dieciocho años estoy vinculado a un cuerpo policial. En esa época Criminología no era una carrera universitaria, era un título propio universitario que permitía ascender dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, hasta que se reconoció como licenciatura, y grado actualmente. Cuando terminé las carreras de Criminología y Derecho opté por hacer un máster de Seguridad, Crisis y Emergencias y otro sobre Psicopatologías, esto me dio acceso a poder matricularme y terminar mi Doctorado en Ciencias de la Comunicación en 2013, es decir, dejé los libros hace relativamente poco.

Has crecido dentro de un cuerpo que también se ha ido construyendo con el paso del tiempo.

La palabra evolución creo que es el término que más ha identificado a las policías locales en las últimas décadas. Antes de la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de 1986 teníamos a los que denominamos como «nuestros mayores». Los antiguos alguaciles empezaron desde cero, con los estudios y la formación básica. De la noche a la mañana la ley evolucionó y tuvieron que portar un arma y hacer detenciones. Su rápida adaptación ha de ser un elogio para ellos. A su manera, también son un referente para los que empezamos a trabajar con ellos porque construyeron los cuerpos de policía local. Debemos recordar con cariño a Melero, Lucas, Humanes, Carlos Fernández, Loren, Castro, Mangas, Julio… algunos ya no están entre nosotros. Valdemoro se sumó a ese tren de la evolución de su cuerpo policial aumentando las exigencias formativas de sus agentes. Recientemente se han modificado las exigencias de acceso, aumentando el nivel formativo. Yo siempre he abogado por una formación exigente cuando hablamos de servidores públicos. Los agentes son los encargados de gestionar algo tan sensible como es la seguridad pública y no hay que dejar de invertir en recursos humanos y  formación. Dentro de los servicios que oferta el Ayuntamiento, este es el que cubre todos los aspectos de la vida ciudadana, desde molestias vecinales o el tráfico, a las actuaciones contra el delito que tan instauradas están en el imaginario colectivo. El incremento del número de efectivos ha permitido construir una estructura para evolucionar desde un cuerpo donde todos los efectivos realizan cualquier actividad a un cuerpo que cuenta con agentes especializados en diferentes departamentos. La gestión del tráfico urbano es uno de nuestros principales acometidos como cuerpo de seguridad, pero también hacemos otras actividades tan diversas como tramitaciones de licencias de obra o incidentes administrativos vinculados al departamento de urbanismo, o incluso la formación en educación vial y acciones propias de la seguridad ciudadana. Un punto a destacar en la evolución cuantitativa fue la implementación de la ayuda BESCAM a través de la Comunidad de Madrid. En Valdemoro ha habido varias fases que han permitido llegar a una plantilla de hasta noventa y ocho agentes, en la actualidad somos diez menos.

 Llevas más de una década al mando del Cuerpo de Policía Local, ¿cuál ha sido tu proyecto durante este tiempo?

La Policía Local tiene que evolucionar igual que el resto de servicios, en la línea de crecimiento de la población y sus demandas. Debemos prestar servicios con los conocimientos y la pulcritud adecuada a la hora de actuar. El vecino es más exigente y nosotros trabajamos tanto en la formación de los agentes como en la dotación de medios. Apostamos por un cuerpo que actúe de la manera más correcta y acorde a la ley y, hasta ahora, con la profesionalidad que ha de caracterizarlo. Pero también, y creo que este aspecto es más importante, trabajamos para mejorar cada día en acciones preventivas. Entiendo la Policía Local como un cuerpo que debe desarrollar sus labores de prevención para reducir el número de intervenciones. Las intervenciones siempre estarán presentes y los agentes preparados para ellas; invertir en prevención es mucho más barato que invertir en intervención. Una de mis apuestas siempre ha sido, por esa parte «romántica» de servicio a la ciudadanía en la que los agentes trabajan con los vecinos, conocen sus problemas e intermedian para solucionarlos. Esta policía de barrio es la concepción tradicional y más cercana, que ha de ser transversal en cada una de las unidades que componga un Cuerpo de Policía Local. Con el crecimiento de la población este hecho se vuelve más complicado, pero para ello lanzamos campañas de acercamiento al ciudadano, como pueden ser las campañas de consumo, comercio o seguridad vial, entre otras. Los cuerpos de seguridad estatal disponen de los medios y efectivos suficientes para abordar esa parte de intervención mientras que nosotros debemos estar más próximos al vecino y cumplir estas labores que comentamos. No concibo la Policía Local con una unidad de antidisturbios, por ejemplo.

 ¿Cómo se gestiona ser vecino y a la vez agente de la seguridad?

Muchos policías locales son vecinos y profesionales en la misma localidad. Cuando decides asumir un trabajo como el de policía local en el municipio en el que te has criado nunca llegas a ser un ciudadano más, ni un policía completamente aséptico con los vecinos. Cuando me pongo el uniforme y tengo que atender a un vecino que conozco no puedo evitar tener esa cercanía de haberle conocido de toda la vida. Por el contrario, cuando disfruto de mi tiempo de ocio en un restaurante, o simplemente paseando por la calle, hay muchos vecinos que sí entienden que eres Alberto, el de toda la vida, y otros que no olvidan tu profesión. Muchas veces he pensado si hubiese sido mejor irme a vivir o trabajar a otro municipio, pero lo cierto es que ha formado parte de mi vida. Con sus cosas buenas y malas. En esta profesión hay mucha gente que te quiere por lo que eres, y otra que te odia por el mismo motivo.

¿Podríamos decir que Valdemoro es una ciudad segura?

Valdemoro es un pueblo eminentemente funcionarial en el que trabajan unos 2000 guardias civiles, esto hace que esta institución esté muy cerca de los vecinos. Quién no tiene un vecino guardia o conoce a un guardia. Este hecho sienta una base dentro de la población. La seguridad ciudadana la compartimos con el puesto de la Guardia Civil en Valdemoro, donde trabajan solo una pequeña parte de esos 2000 agentes de los que hablamos. Tenemos una muy buena relación con el puesto de la Guardia Civil y trabajamos en conjunto prácticamente a diario. Continuamente colaboramos recíprocamente en la implementación de servicios preventivos conjuntos. Junto con Tres Cantos, donde se ubica la Comandancia de la Guardia Civil, somos las dos poblaciones con unas de las mejores tasas delincuenciales de nuestra comunidad autónoma. Dicho esto, la seguridad ciudadana se puede ver desde una percepción objetiva y subjetiva, lo que arrojan las estadísticas y lo que perciben nuestros ciudadanos. Seguramente alguno de los lectores de estas líneas ha sufrido un robo, ha visto una pelea o ha vivido algún altercado, no olvidemos que Valdemoro cuenta casi con 80 000 habitantes. Los datos ofrecen una percepción objetiva de la seguridad, pero hablamos de un ámbito donde los ciudadanos tienen que percibir subjetivamente esa seguridad. Importa mucho esa percepción y es por la que trabajamos con mayor presencia de efectivos en la calle y una mayor cercanía con el ciudadano. Valdemoro sí es una ciudad segura.

 Una de las principales competencias de la Policía Local es la gestión del tráfico. ¿Qué peculiaridades tiene Valdemoro?

Valdemoro tienes sus particularidades urbanísticas. El centro histórico tiene un casco urbano bastante abrupto, cuando salimos de ese núcleo empezamos a ver otros tipos de viales y disposiciones urbanísticas que permiten otra distribución y organización. Hemos podido participar en cierta medida en el diseño de algunas de las nuevas áreas urbanísticas, existe una mesa técnica de tráfico donde nos coordinamos con urbanismo para estudiar las mejoras de movilidad del municipio. Este trabajo con urbanismo nos ha permitido tomar medidas tan peculiares como que en Valdemoro no haya semáforos, algo que puede resultar polémico. Esta medida pasa por utilizar señalizaciones de cesión de paso como el stop y el ceda el paso de manera más eficiente, además de otros diseños de tráfico, con el ahorro que supone suprimir los semáforos, su instalación y mantenimiento. Uno de los mayores problemas, del que somos muy conscientes en nuestro diseño de la movilidad, es la salida y acceso a la A4 en hora punta. El aumento poblacional, lógicamente, incrementa proporcionalmente el parque automovilístico. Tenemos casi 40 000 vehículos censados en nuestro municipio, lo que hace que su gestión, como en cualquier población de nuestra envergadura, sea compleja. Cada vehículo ocupa un espacio físico y este es limitado. Antiguamente, el paso de la A4 por Valdemoro delimitaba el final del núcleo urbano, con el crecimiento que ha experimentado el municipio y el desarrollo urbanístico que ha experimentado la zona del Barrio de la Estación, la autovía se ha convertido en una barrera que secciona el núcleo urbano.  La solución pasaría por la ampliación de los túneles, pero esta solución conlleva un corte de una de las arterias principales a nivel nacional como es la A4, ya que el desvío resulta muy complicado en este tramo. En definitiva, estamos ante un problema de una gran complejidad técnica que estamos intentando solventar de la mejor de las maneras.

Por último, ¿cuáles son las últimas apuestas dentro del Cuerpo para la mejora del servicio de seguridad?

Necesitamos la inversión en recursos humanos y en medios materiales. La seguridad pública ha de verse como uno de los principales servicios que cualquier administración, en el ámbito que sea, estatal, autonómico o local. Es necesario mantener la ratio óptima de 1,5 agentes por cada 1000 habitantes y con las dotaciones profesionales necesarias para desempeñar su trabajo en las mejores condiciones. Se está trabajando en este sentido intentando que sea así. En la actualidad estamos desarrollando un proyecto con otros departamentos del Ayuntamiento, empresas y organizaciones con personas con discapacidad sobre señalización vial inclusiva para personas con TEA (trastorno del espectro autista), o formación en lenguaje de signos para policías locales y empleados públicos. Hay aspectos en los cuerpos de seguridad local que hay que trabajar y que tampoco hay que descuidar por nimios que puedan parecer. La prevención también está presente desde la formación y sin perder de vista los pequeños detalles.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres