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Ángeles Díes, promesa de la carrera de montaña

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 Fisioterápia Reyes Medina

En tan solo dos años de competición se ha proclamado subcampeona del mundo en su categoría

Lo que un día comenzó como un castigo frente a las típicas rebeldías de una joven, hoy se ha convertido en el mayor hobby para la joven atleta Ángeles Díes: la carrera de montaña. La mayor de tres hermanas, Ángeles ha vivido desde muy pequeña la pasión de su padre por la montaña.

Y es que Luis Díes, padre de Ángeles, nos cuenta que desde pequeño tiene conocimiento de la montaña. Es por ello que se considera orgulloso como montañero. Los cinco integrantes de la familia invierten su tiempo de descanso en el fin de semana para realizar escapadas a la sierra madrileña o viajar por toda España conociendo la geografía nacional a través de la carrera.

La carrera de montaña o trail running es un deporte que persigue salir de las ciudades y del asfalto para correr por el campo. La disciplina está compuesta por dos modalidades: por un lado, la de distancia, basada en la carrera continua clásica donde la longitud o el desnivel establecen el nivel de exigencia; y por otro lado se encuentra el kilómetro vertical, una variante de la carrera tradicional que se caracteriza por ser muy corta, entre 2,5 y 7 kilómetros, en la que los corredores deben salvar un desnivel de 1000 metros positivos.

Ángeles ha llevado un paso más allá la pasión que le inculcó su padre llegando a competir con la selección española y proclamándose subcampeona del mundo en la modalidad de kilómetro vertical y skyrace. Su carrera como deportista comienza ahora, y todo apunta a que serán muchos los éxitos que la acompañen. Por detrás vienen también sus hermanas gemelas, quienes no pierden la pista de su hermana mayor y que han llegado a alcanzar pódium en carreras tan importantes como el Campeonato de Madrid.

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Está claro que tu pasión por la montaña surge de tu padre, ¿cómo recuerdas tus primeros pasos en este deporte?

Desde pequeña siempre veía que mi padre se iba a la montaña, y yo iba detrás de él. Como no corría, al principio salía con la bici y le seguía por donde iba. Poco a poco empecé a salir a correr y a recorrer cada vez más distancia.

Hace tres años, con quince, ya competí por primera vez. Hice una primera prueba para acceder al programa de tecnificación, pero lo cierto es que no me cogieron. Aún así, asistí a la Copa de Madrid y los campeonatos de línea y kilómetro vertical donde quedé campeona de línea, subcampeona de kilómetro vertical y campeona de la Copa de Madrid.

El año pasado participé en unas dieciséis carreras. En lo que llevamos de 2016 ya he alcanzado las dieciséis carreras del año pasado y espero llegar a aproximadamente veinte antes de terminar el año.

Dentro de la carrera de montaña, ¿en qué modalidad te sientes más cómoda?

Todo me supone un gran esfuerzo, pero quizás lo que más me cuesta es el ascenso. La modalidad de kilómetro vertical es probablemente la que menos me gusta, aunque también la practico. La que más me gusta es la modalidad de línea, que consiste en salvar un desnivel menor, de unos ochocientos metros aproximadamente, en una distancia mayor, entre quince y veinte kilómetros.

Creo que van a sacar una nueva modalidad de kilómetro vertical invertido, es decir, en lugar de ascender hay que descender. Tengo muchas ganas de que salgan las primeras carreras porque el descenso es lo que mejor se me da. Mi padre ya me ha advertido que seguramente tenga que ir con protecciones porque los desniveles a los que te enfrentas son muy pronunciados.

La modalidad de carrera que tú practicas está vinculada de manera obligada a la montaña, ¿cómo consigues entrenar este deporte estando tan lejos de la montaña?

La verdad es que no son las condiciones óptimas porque Valdemoro no posee grandes desniveles. A pesar de ello, cuando salimos a entrenar utilizamos mucho la red de caminos y vías pecuarias que rodean al pueblo. También aprovechamos los cerros que nos vamos encontrando en el recorrido. Con todo ello, al menos un día a la semana tenemos que subir a la sierra de Madrid a entrenar para poder desarrollar entrenamiento de grandes desniveles y distancias.

¿Y cuál es tu método de trabajo de cara a la competición?

(Se ríe y señala a su padre). Pues seguirle.

(Sigue Luis). Todavía puedo presumir de que ninguna de las tres me supera corriendo. Aunque no soy entrenador tengo a mis espaldas más de ciento diez maratones por montaña finalizados y varias pruebas de cien kilómetros. La experiencia te aporta mucho conocimiento sobre el terreno y las pruebas, eso es lo que trato de transmitirle a ellas.

Los entrenamientos los preparamos nosotros mismos, hay días que realizamos cuestas, otros que hacemos distancias (hemos llegado a ir a Aranjuez corriendo) y hay otros días que hacemos cambios de ritmo. Solemos entrenar entre cuatro y cinco días a la semana, una hora y media al día, dependiendo de los exámenes y los deberes. Los fines de semana el entrenamiento suele ser más largo, unas cuatro o cinco horas, en las que salimos a correr y andar y solemos hacer unos veinte kilómetros.

Ahora sí, Ángeles, tú formas parte de un equipo de tecnificación, ¿en qué consiste tu trabajo allí?

El centro de tecnificación es para las categoría de cadete y juvenil, es una cantera para las categorías superiores. Todos los corredores tenemos entre quince y veinte años y cada categoría está compuesta por entre cuatro o cinco chicos y chicas.

Con el equipo realizamos sesiones mensuales de entrenamiento bajo las órdenes de un entrenador y quedadas con otras selecciones regionales como la valenciana o la catalana. Además, tenemos que acudir a una serie de competiciones que establecen. Me gusta ir porque lo pasamos bien y entrenamos, es muy agradable.

Formáis parte del club Tierra Trágame. Contadme un poco sobre sus orígenes y cuál es su actividad a día de hoy.

(Luis). El club nace hace catorce años de la unión de un grupo de amigos que tenían una fuerte pasión por el deporte de montaña. Fue el primer club de carreras por montaña de Madrid y posee diferentes secciones, entre las que se encuentran: orientación, senderismo y esquí y carrera de montaña. Gracias al éxito que está teniendo este deporte, ya somos más de cuatrocientos socios, el más grande de Madrid.

Tierra Trágame organiza el Maratón Alpino de Madrid, que este año ha cumplido su vigésima edición. Fue el primer maratón por montaña en la Comunidad de Madrid y hasta hace relativamente poco era el más duro que existía con 2500 metros positivos de desnivel. La carrera tiene un máximo de cuatrocientos dorsales establecidos por Medioambiente al ser Parque Nacional, y en los últimos años su popularidad ha hecho que en tan solo dos horas se hayan agotado los dorsales.

¿Cómo afrontas competiciones tan importantes como un campeonato nacional o mundial?

La semana de antes me pongo muy muy nerviosa. Según van pasando los días voy pensando sobre la carrera y cuando estoy a un par de días de competir siempre pienso en que no sirve de nada estar nerviosa. Antes de empezar la carrera las pulsaciones siempre las tengo muy altas. Después de dos o tres minutos de haber salido ya comienzo a relajarme y a disfrutar de la competición.

Tengo muy claro que nunca hay que pensar que no se puede. Cuando estás corriendo siempre tienes la sensación de que no puedes más y que no vas a llegar. La clave para seguir es pensar y creer en una misma, a partir de una distancia el físico ya lo tienes y lo más importante es la cabeza.

Llevas aproximadamente dos años compitiendo y ya te has proclamado subcampeona del mundo en tu categoría. ¿Qué supuso para ti estar en una competición a nivel internacional?

Pues mucha emoción. Recuerdo que en el Campeonato de España cada vez que me decía que iba la primera me ponía a llorar. Fueron once kilómetros en los que lloré como unas tres veces.

La semana siguiente a la victoria todavía no me creía lo que había conseguido y cuando recibí un mensaje dándome la enhorabuena porque me iba a competir a Italia lo único que me salió fue dar saltos y gritos de alegría. Cuando ya llegué a Italia lo único en lo que pensé fue en dejar la presión a un lado y disfrutar de la experiencia.

¿Hasta dónde te gustaría llegar en este deporte?

Me gustaría que fuese un deporte olímpico como ya lo son la escalada y el esquí de montaña para el año 2020. (Muy emocionada). Me encantaría que hicieran la carrera de montaña también deporte olímpico para ese mismo año porque es la competición que falta.

Mi meta es llegar a lo mismo que ya he conseguido, pero en categorías superiores. El año que viene tengo un cambio de categoría y paso a ser la pequeña, va a ser todo un reto para mí entrar en nuevas distancias y competir con gente más mayor que yo.

A pesar de ello soy consciente de que es un deporte minoritario, por eso me gustaría seguir estudiando para ser profesora de Educación Física o, quien sabe, si llegar a ser entrenadora de este deporte.

¿Qué valores transmite este deporte?

Personalmente, este deporte me transmite mucha libertad y diversión. Cuando voy a la montaña me siento libre, soy yo y no me tengo que preocupar por nada más que no caerme. Aporta mucho conocimiento sobre uno mismo, sobre la capacidad que uno puede llegar a tener. Este deporte fomenta mucho el sacrificio, tus resultados dependen del trabajo que hayas invertido durante los meses de entrenamiento.

Vosotros salís a entrenar por Valdemoro, ¿existe comunidad de corredores por montaña en el municipio?

(Luis). Últimamente con la fama que ha cogido este deporte en nuestro país sí es cierto que cada vez vemos más gente de Valdemoro participar en pruebas de España. Este municipio tiene mucha afición y arraigo por la carrera urbana, ya que está el Club de Atletismo y la figura de Jesús España: eso crea mucha afición.

El principal inconveniente es que la montaña se encuentra a noventa kilómetros de distancia, lo que hace que dé mucha pereza salir a correr a la montaña. A pesar de ello sí es cierto que se ve a gente local participar en pruebas de montaña.

En muchas de las carreras y entrenamientos ya no corres sola con tu padre, también están tus hermanas, ¿cómo es tu relación con ellas?

Pues sí, salimos las tres a correr detrás de papá. Siempre vamos detrás, intento que Alejandra se venga más conmigo y que Carlota la siga a ella. Antes de las carreras siempre hacemos piña y nos recordamos que cada una tiene su carrera y solo estamos la montaña y nosotras. Durante la carrera también nos apoyamos mucho entre nosotras y en la ayuda de nuestro padre en diferentes puntos de la carrera.

¿Cuáles son tus próximos retos deportivos?

El año que viene cambio de categoría y va a estar muy complicada la competición porque vuelvo a ser la pequeña de la categoría. Empiezo a competir con gente de hasta diecinueve años que me va a obligar a ponerme las pilas.

Me gustaría hacer un buen puesto en el Campeonato de la Comunidad de Madrid, primera si pudiera ser, y a partir de ahí luchar por todas las competiciones que vengan; como el Campeonato de España, que es el que te abre las puertas al Campeonato del Mundo, donde tan solo van los campeones de distancia y kilómetro vertical.

Como competidora femenina, ¿cómo es el mundo de las mujeres en la carrera de montaña?

La participación femenina depende mucho de las carreras, pero sí es cierto que se ha visto incrementar el número de mujeres en los últimos años. En mi edad hay menos; en España este año he competido con cuatro chicas y en el campeonato del mundo hemos sido un total de dieciséis corredoras en mi categoría. En categorías superiores sí que hay mayor número de deportistas.

Personalmente, me encantaría llegar al nivel de Azara García de los Salmones, una deportista muy buena que ha quedado subcampeona del mundo en la modalidad de ultra y que para mí es el referente español más directo.

 

Sorprende la madurez con la que Ángeles afronta las competiciones. Aptitud que, sin duda, es una de las claves de su éxito. El próximo 2017 se presenta como un año de grandes retos, pues tendrá que hacer frente a un cambio de categoría. Sea como fuere, esta joven atleta valdemoreña ya se ha ganado el merecido reconocimiento al convertirse en un modelo deportivo para muchos jóvenes que a su edad deciden abandonar el deporte.

 

Desde La revista de Valdemoro le deseamos a ella y a sus hermanas el mayor número de éxitos posible para que puedan competir alrededor del mundo y Valdemoro se sitúe una vez más en el mapa como punto de interés internacional en una disciplina deportiva.

 

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

 

 

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