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El Ayuntamiento solicita la colaboración vecinal en demanda de un tren de calidad

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El Ayuntamiento de Valdemoro ha presentado hoy la campaña para conseguir un transporte público de Cercanías de calidad con la puesta en marcha de medidas que contribuyan a mejorar el servicio de la línea C-3 y la conexión de la localidad con la C-4 mediante su extensión desde Parla.

Esta campaña institucional que recaba el apoyo ciudadano mediante firmas de adhesión está apoyada por cuatro de los seis grupos que integran la Corporación: impulsada por el Gobierno local, formado por PSOE, Ganemos Ahora Valdemoro e IU Comunidad de Madrid, cuenta también con el respaldo de Proyecto TUD.

La demanda al Ministerio de Fomento se produce en un momento en el que este ha anunciado el próximo plan de infraestructuras ferroviarias para la Comunidad de Madrid, cuyo principal objetivo es la mejora de las Cercanías, un servicio que, por falta de inversiones a lo largo de la última década, presenta numerosas incidencias diarias, con los graves perjuicios que ello ocasiona a los usuarios.

Un mes para informar a la ciudadanía y recoger firmas

La campaña planificada por el Ayuntamiento tiene dos líneas de acción. Por un lado informar a la ciudadanía de las peticiones que se plantean al Ministerio de Fomento para dotar a Valdemoro de un tren de calidad que mejore la C-3 y la conecte con la C-4. Para ello se utilizarán los medios con los que cuenta el Consistorio a través de la web municipal, las redes sociales corporativas y carpas informativas que a lo largo de un mes, hasta el 23 de marzo, irán rotando por los distintos barrios y que serán atendidas directamente por los concejales de los grupos que apoyan esta iniciativa.

Además, se solicita la colaboración de la ciudadanía mediante la suscripción de estas exigencias estampando su firma a través de dos canales: change.org donde el Consistorio ha abierto una campaña o bien firmar en papel a través de formularios que se ponen a disposición de los vecinos y las vecinas en distintos centros municipales como la sede del Ayuntamiento, las concejalías de Urbanismo, Deportes y Educación, los centros Juan Prado, Mayores, Pedro Zerolo, Casa de la Juventud, Actividades Educativas, Biblioteca Ana María Matute y centros de barrio El Restón y La Estación.

Además, se solicitará el apoyo de la sociedad civil del municipio mediante el trabajo coordinado con asociaciones y otras entidades locales

Por una C-3 mejorada.

Por lo que respecta a la C-3, es hasta ahora la única línea que conecta Valdemoro con la red de Cercanías; sus múltiples deficiencias han provocado que los municipios por los que discurre se unan en defensa de medidas que reclaman los usuarios de la misma. Esta línea, que es la segunda más antigua de España y está saturada porque comparte vía con los trenes de media distancia y mercancías. Los viajeros padecen continuas incidencias por averías, retrasos y frecuencias limitadas, con intervalos en algunos momentos del día superiores a los 20 minutos.

El incremento de la población en los municipios a los que da servicio la línea no ha ido acompañado de las inversiones correspondientes que mejoren el servicio, aumenten el número de trayectos y eviten la sobresaturación de viajeros en las unidades.

La acción conjunta de los municipios de Aranjuez, Ciempozuelos, Valdemoro, Pinto, Getafe y Madrid reivindica que se ejecuten las inversiones prometidas en el último Plan de Infraestructuras Ferroviarias para las Cercanías de Madrid, presentado en 2009 pero aún sin desarrollar.  Dicho documento preveía optimizar la C-3 duplicando las vías y el número de unidades que, junto a la automatización de los procesos de circulación,  permitieran aumentar la frecuencia.

Esta demanda ha llevado a los alcaldes de los municipios afectados a realizar distintas acciones ante el Ministerio de Fomento y la Comunidad de Madrid para exigir un mejor servicio y apoyar las reivindicaciones de los usuarios de la línea, En este sentido, se ha puesto a su disposición la web www.afectadosC3.org para que canalicen sus quejas y demandas.

Conexión de Valdemoro con la C-4

Además de apoyar las mejoras para la C-3, el Gobierno tripartito y el Grupo Municipal Proyecto TUD que impulsan esta campaña reclaman a Fomento la conexión de Valdemoro con la C-4 y la construcción de una  nueva estación al noroeste del municipio, en el barrio de El Hospital. La prolongación se haría desde Parla y contaría con dos estaciones intermedias, una en el Hospital Infanta Cristina y otra más que daría servicio a Torrejón de Velasco y Torrejón de la Calzada.

De hecho, este proyecto ya se incluyó en el mencionado plan de Cercanías de 2009, que preveía la extensión hasta los Torrejones mediante 5,4 km de línea, el 60% ejecutado en túnel.

Ahora de lo que se trata es de recuperar ese proyecto y ampliarlo hasta Valdemoro de modo que el Ministerio lo incluya en el nuevo plan anunciado para marzo de 2018.

Para el Ayuntamiento de Valdemoro esta actuación es estratégica por cuanto, de ejecutarse este proyecto, estaría dando una nueva alternativa de viaje a los residentes en los nuevos barrios que han crecido por el norte y oeste de la localidad -Restón, Hospital, Comunidades-, así como los que están en fase desarrollo, como el del Majuelo Norte.

Además, la prolongación de la C-4 permitiría unir directamente localidades que suman más de 250.000 habitantes y que a día de hoy no cuentan con un servicio de transporte directo entre ellas y entre sus equipamientos, tanto áreas industriales como los dos centros hospitalarios que se ubican en Parla y Valdemoro.

Para Santiago Fernández, teniente de alcalde y portavoz de Ganemos Ahora Valdemoro, “apoyar la prolongación de la C-4 no significa que se dejen aparcadas las reivindicaciones para la mejora de la C-3, que siguen tan intactas como el primer día y los usuarios que sufren sus deficiencias a diario cuentan con todo nuestro apoyo”. Por su parte, Cinthia Mateos, concejala de Urbanismo y portavoz de IU-Comunidad de Madrid, “Ya contamos con reserva de suelo para esta actuación y hay que tener en cuenta que prolongar hasta Valdemoro esta línea, contar con una nueva estación precisamente donde se están ubicando los nuevos vecinos, tiene que ver con el Valdemoro del futuro, con cómo lo estructuramos y cómo lo dotamos de un servicio tan esencial como el transporte público”.

Para el primer edil, Serafín Faraldos, “Los vecinos y vecinas tienen que conocer y tener claro que es una demanda de todos, una reclamación estratégica para nuestra ciudad y que este es el momento de exigírselo al Ministerio de Fomento, justo ahora que está poniendo sobre la mesa el próximo plan de infraestructuras” además de añadir que “queremos el mejor transporte público, porque es un beneficio para los ciudadanos y para el propio municipio y no pararemos hasta conseguirlo”.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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A.R.I: 20 años asesorando en Valdemoro

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La empresa A.R.I cumple dos décadas de actividad en nuestro municipio. A lo largo de todo este tiempo han desarrollado una dilatada experiencia en el asesoramiento de autónomos y pymes tanto de Valdemoro como de otras localidades.

Entre sus servicios destacan los contratos civiles y mercantiles, la creación de empresas, la constitución de sociedades, licencias de actividad, gestiones de compraventa y alquiler, administración de declaraciones de IRPF, testamentarías y declaraciones de herederos, además de otros trámites administrativos. Por otro lado, ponen a disposición de sus clientes un servicio de asesoramiento y contratación de pólizas de seguros, ya que son agentes exclusivos de grandes grupos como Zurich Seguros, Sanitas, Seguros Atocha y Seguros Arag.

El equipo de asesores está compuesto por un consolidado grupo de profesionales expertos y con una alta cualificación para desempeñar su trabajo. Es por ello que ofrecen una relación estrecha con sus clientes y un trato personalizado que garantiza la total tranquilidad respecto al cumplimiento de sus obligaciones empresariales.

En A.R.I son conscientes de que la confianza y satisfacción del cliente se obtiene por el trabajo bien hecho. El rigor en cada caso ha sido su objetivo principal y la clave para alcanzar la fidelidad de un amplio número de profesionales de diferentes sectores productivos.

Su actividad se desarrolla principalmente en Valdemoro, pero también ofrecen cobertura en otros municipios vecinos como Pinto, Ciempozuelos, San Martín de la Vega, Seseña, Getafe y Aranjuez.

Para más información puedes visitar su centro en el paseo de la Comunidad de Madrid, 26; ponerte en contacto a través de los teléfonos 918 083 382 y 679 974 923, el correo info@ariasesoria.com, o visitar su página web, www.ariasesoria.com.

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Valdemoro pide a los vecinos que no miren a otro lado ante la violencia machista

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Sensibilizar a la población acerca de la importancia de la cooperación ciudadana en la detección de casos de violencia de género para prevenir las agresiones y erradicar esta lacra es la finalidad de la campaña ‘No mires a otro lado’, promovida por la asociación Objetivo 50/50 y que se ha materializado gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Valdemoro, a través de la Concejalía de Política Social, Igualdad, Voluntariado e Inmigración. Para ello se distribuirán carteles en las comunidades de propietarios en los que se insta a la vecindad a colaborar en la protección de las víctimas de agresiones machistas.

Además del lema de la campaña, ‘No mires a otro lado’, el póster incluye el siguiente mensaje: “Las víctimas de la violencia machista te necesitan. Si en tu comunidad de vecinos percibes actitudes violentas, insultos, amenazas, lloros reiterados, gritos, golpes o algún otro signo de violencia de género, no lo dudes, llama al 016”.

En la primera fase de esta iniciativa en la que colabora el Punto Municipal del Observatorio Regional de la Violencia de Género, se entregarán un centenar de carteles entre los administradores de fincas del municipio para que los distribuyan en los portales de los edificios con los que trabajen.
Esta será una primera oleada para dar a conocer la campaña. Posteriormente, las personas que estén interesadas en disponer de más ejemplares para colocarlos en las zonas comunes de su comunidad de vecinos deberán solicitarlos enviando un correo electrónico al Ayuntamiento (ssociales.comunicacion@ayto-valdemoro.org) o a la asociación Objetivo 50/50 (objetivo.50.50@gmail.com), donde también pueden pedirlos telefónicamente (679 062 038).

Con esta acción no solo se pretende fomentar la colaboración ciudadana en la lucha contra la violencia machista sino también hacer sentir a las víctimas que pueden encontrar apoyo en su entorno físico más cercano y que en situaciones de emergencia sus vecinos y vecinas les pueden salvar la vida.

400.000 servilletas contra la violencia sexual y de género

Paralelamente a este proyecto, Objetivo 50/50 está llevando a cabo la segunda fase de otro que ya inició el año pasado. Se trata de ‘Servilletas contra la violencia sexual y de género’, una campaña consistente en colaborar con los establecimientos hosteleros del municipio para que ellos actúen como difusores de mensajes que visibilizan estos problemas. Así, se van a imprimir 400.000 servilletas con dos eslóganes -“Quiero ser libre, no valiente” y “La violencia de género es asunto de todos. Implícate”-, que las cafeterías, bares y restaurantes del municipio interesados en participar en la concienciación pueden adquirir al precio de 28 euros la caja de 4.000. Un comerciante de Valdemoro ha sido el autor del diseño y se encargará de la distribución.

El éxito de esta iniciativa el año pasado, con mensajes como “No es no” y “No se agrede, no se vende, no se mata” ha animado a la asociación a darle un nuevo impulso poniendo el foco en los derechos de las mujeres y animando a toda la sociedad a ser parte activa de la lucha contra el maltrato machista.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Pastelería y panadería Exento sin Gluten en Valdemoro

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La sonrisa de un niño cuando entra y su madre le dice: «Aquí puedes comerlo todo, cariño». Su felicidad, su sorpresa, su incredulidad. Este es nuestro objetivo en la pastelería y panadería Exento sin Gluten que yo, Susana Ortiz, dirijo con mi marido, Héctor Sanz.

El camino que nos ha llevado hasta aquí empieza cuando decidimos quedarnos con el horno de pan de mis suegros y convertirnos en la tercera generación de panaderos de un pequeño pueblo segoviano. Con el nacimiento de nuestro primer hijo, celiaco, al que se sumó el segundo, alérgico al plátano, nos enfrentamos al problema que sufren miles de familias: el acceso a productos de calidad a un precio razonable y con el mismo sabor. Para que mis hijos no tuvieran nada que envidiar a los demás, me puse a pelearme con la Thermomix y a hacer cursos.

Cuando supimos que Exento se traspasaba, nos lanzamos a volver a casa. Desde septiembre, nos hemos formado, certificado y trabajado para ampliar la oferta —hacemos  hasta siete tipos de pan— y, en breve, daremos el salto a la venta online. Queremos ser el obrador de referencia del sur de Madrid no solo para los celiacos, sino también para los alérgicos e intolerantes a la lactosa, la leche o el gluten. Nuestra meta es aunar calidad y tradición para lograr que, con harinas ecológicas y con la menor química posible, el celiaco adulto recuerde los sabores de su infancia, como la bamba de nata, y que los niños sepan qué es una palmera, un cruasán o unos churros…

¡Os esperamos en Exento, en la avenida del Mar Mediterráneo 133 (entrada por calle Hércules)!

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Valdemoro ultima la contratación de un estudio para optimizar los servicios adjudicados a FCC

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Evaluar la relación entre el coste y los servicios que presta FCC, estudiar opciones más eficientes e incluso la posibilidad de remunicipalizar al menos alguno de ellos es el objetivo del procedimiento para la contratación de un servicio de asistencia técnica en el ámbito de la limpieza viaria, parques y jardines, la gestión de residuos sólidos urbanos y el Centro de Protección Animal, que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Valdemoro. Así lo ha asegurado hoy Cinthia Mateos, concejala de Urbanismo, Obras y Servicios y Vivienda, durante la rueda de prensa que ha ofrecido junto al alcalde, Serafín Faraldos, y al concejal de Transparencia, Buen Gobierno, Régimen Interior y Personal, Santiago Fernández, en el marco de las tradicionales comparecencias ante los medios que el Gobierno realiza antes de cada Pleno ordinario.

En la misma, el primer edil ha informado de que todos los integrantes del Ejecutivo secundarán la huelga de dos horas convocada con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, con el correspondiente descuento en sus nóminas.

El proceso de adjudicación del análisis de los servicios encomendados actualmente a FCC, cuyo contrato con el Ayuntamiento finaliza en enero de 2019, está ya muy avanzado. El estudio se realizará en cuatro meses, durante los cuales la adjudicataria tendrá que cuantificar el coste real de la limpieza viaria, el mantenimiento de parques y jardines, la gestión de los residuos, el Centro de Protección Animal y demás servicios que presta FCC, incluyendo además los polígonos, nuevos barrios, la ampliación de la prestación a los fines de semana y demás exigencias para garantizar una calidad acorde a las necesidades de la ciudadanía. Sobre el mismo se verá la posibilidad de devolver alguna de ellas a la gestión directa.

Las conclusiones de este documento técnico serán el punto de partida para desarrollar los pliegos técnicos del procedimiento de contratación de dichos servicios y, en palabras del alcalde, Serafín Faraldos, “ver si los deseos coinciden con la realidad para mejorar ese servicio público”.

En este sentido, Cinthia Mateos señaló: “estamos viendo una opción similar para examinar el contrato de Cofely”.

La concejala concluyó su intervención con el anuncio de que “ha finalizado la obra civil del puente de la calle Doctor Fleming y ya solo quedaría la señalización, por lo que se espera que vuelva a estar operativo en dos semanas”.

“Hacer ciudad e impulsar la sociedad civil”
El primer edil quiso poner el acento en las celebraciones con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y la solidaridad de todo el Gobierno con las reivindicaciones de las personas que representan más del 50% de la población y “su lucha contra la precariedad laboral, los techos de cristal, la desigualdad salarial…”.

Destacó también la labor que se está llevando a cabo desde las distintas áreas municipales para “erradicar actitudes machistas y poner en marcha iniciativas que contribuyen a hacer ciudad e impulsar la sociedad civil”, como #Elamoresotracosa_Valdemoro y acciones de dinamización de la hostelería.

Nuevos estatutos de la UNED 
Santiago Fernández, por su parte, informó acerca de la propuesta para aprobar los nuevos estatutos de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), requisito indispensable para que este proyecto docente siga impartiendo en Valdemoro los grados de Pedagogía, Derecho y Educación Social, además de los cursos de acceso. “La anterior normativa de la UNED -dijo- salió adelante por unanimidad en 2012 y esperamos que en esta ocasión también sea una decisión unánime”.

El portavoz del Gobierno hizo hincapié en la importancia que la creación de la plaza de la Vicesecretaría General tiene para garantizar la efectividad de los controles jurídicos en el Ayuntamiento, así como para la profesionalización de la Administración, frente a los cargos de libre designación”.

Reivindicaciones: pensiones, alimentación básica y pacto local
Por lo que respecta a las mociones que el tripartito presentará para su aprobación en Pleno, sobre pensiones de jubilación, garantías de derecho básico a la alimentación y la reactivación del pacto local, Fernández calificó de “insultantemente paupérrimo el incremento de las pensiones” y reivindicó su vinculación con el IPC; anunció la presentación de una iniciativa legislativa popular para asegurar la alimentación en la Comunidad de Madrid, y exigió al Gobierno regional que “las competencias lleven aparejados los recursos” necesarios para afrontarlas.

Instalaciones deportivas
Finalmente, el primer edil expuso su postura en relación a la campaña del Atlético Valdemoro para exigir una mejora de las instalaciones deportivas: “La comparto y yo también firmaría esa demanda, pero el desinterés de 15 años por los equipamientos para el deporte no lo podemos arreglar nosotros en seis meses”. En este sentido, recordó las limitaciones presupuestarias derivadas del endeudamiento del Consistorio y destacó la labor que se está haciendo para conseguir fondos de la Comunidad de Madrid para “conseguir unas instalaciones dignas”.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Clínica Dental Valdemoro: 30 años de salud y bienestar para las personas

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Dra. Ana Borrero Pachón

Colegiado n.º 28007780

 

Era 1988, cuando yo con seis años acompañaba a mis padres a esta clínica. En aquellos años hubiera sido aventurado adivinar que treinta años después mi madre seguiría siendo una paciente más, pero en este caso, nuestra.

Podría ser pretencioso por mi parte decir que, antes de nacer, ya quería ser dentista. Pretenciosa o no esta afirmación, refleja la pasión que siento por mi profesión. Esta vocación latente despertó muy pronto. Cuando algún miembro de mi familia visitaba esta clínica, el resultado para ellos siempre fue de bienestar y de satisfacción plena por el trato recibido y los resultados obtenidos.

Llevo ya más de nueve años al frente de esta clínica. La formación permanente, la actualización constante,  el empleo de las técnicas más vanguardistas en el campo de la odontología, así como el establecimiento de un canal de comunicación activo y estable con la universidad y los centros de investigación e innovación son una constante en nuestra vida para quienes formamos parte del equipo de esta clínica, con un único objetivo: las personas. 

Nuestra mayor satisfacción es trabajar otros treinta años con el mismo objetivo: que las personas gocen de una salud plena en un ambiente familiar.

Puedes visitar la Clínica Dental Valdemoro en la calle Ruíz de Alda, 11, 1.º A o ponerte en contacto a través del teléfono 918 954 853 o el whatsapp 640 202 457.

 

 

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Exposición de los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones

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La colonia de los tigres dientes de sable

El Museo Arqueológico Regional (MAR) ha inaugurado la primera exposición monográfica sobre los yacimientos del Cerro de los Batallones. Coincidiendo con el 25.º aniversario del descubrimiento de esta joya de la paleontología, la muestra pretende concienciar del valor patrimonial y cultural de estos yacimientos únicos en el mundo.

El conjunto de fósiles, reconstrucciones de animales y paisajes, vídeos, maquetas, etc., nos trasladan al Madrid de hace 9 millones de años. En total se exponen más de 160 piezas, muchas de ellas integradas en ocho montajes anatómicos. También forman parte de la colección expuesta el caparazón completo de una tortuga gigante, dos cráneos completos de tigres diente de sable o un cráneo y una mandíbula de mastodonte. 

Viaje al pasado

La muestra se estructura en cinco grandes áreas: introducción, contexto geológico, origen y formación, la fauna del cerro y más allá de los fósiles.

La «introducción» consta de una presentación del significado del Cerro de los Batallones, la historia de los yacimientos, su edad y la historia de su descubrimiento a través de las diferentes campañas de excavación. Por último, se explican sus resultados científicos a través de las publicaciones.

En el «contexto geológico» se hace referencia al medio que ha hecho posible la formación de los yacimientos, deteniéndose en la geología de la cuenca de Madrid y la crisis vallesiense, fenómeno producido durante el Vallesiense superior, hace entre 10 y 9 millones de años, en el que se produjeron de forma escalonada importantes cambios faunísticos

«El origen y formación de Batallones» recorre aspectos como su estructura geológica, la excepcionalidad de los yacimientos de carnívoros y la tafonomía como herramienta de investigación.

«La fauna del cerro» hace un repaso de las diferentes especies que han sido halladas en los yacimientos: desde grandes predadores como los tigres dientes de sable a enormes mastodontes, rinocerontes, jiráfidos —entre los que destaca una nueva especie identificada, el decenaterium— hasta la microfauna, los reptiles o las aves. En esta sección se pueden contemplar los montajes anatómicos de algunos de estos animales, así como una nutrida colección de fósiles.

Por último la exposición se cierra con la sección «más allá de los fósiles», donde se analiza la comunidad de Batallones en su conjunto, las asociaciones de carnívoros, la evolución de las distintas especies, las nuevas tecnologías en el estudio de los fósiles con especial atención a la paleontología isotópica, los cambios ambientales de la cuenca de Madrid  y una reflexión sobre el futuro de Batallones.

Toda la muestra se apoya en las ilustraciones de gran formato de Mauricio Antón, donde se reconstruye la fauna y su entorno, cuya calidad y rigor aportan no solo contenido, sino un valor estético fuera de toda duda. Además, vídeos donde podemos ver a los animales en movimiento hacen fácil entender y reconstruir este apasionante periodo paleontológico. Otros materiales de apoyo, como maquetas y réplicas, como la del esqueleto completo de un tigre dientes de sable, completan la visita.

Batallones, joya del patrimonio nacional

En la localidad de Torrejón de Velasco, una explotación minera dejó al descubierto una enorme cantidad de fósiles de animales antiguos. Tras numerosas campañas de excavación dirigidas por el paleontólogo Jorge Morales, se han recuperado innumerables especies —representadas en la exposición con montajes anatómicos, una nutrida selección de fósiles y numeroso material de apoyo entre el que destacan las ilustraciones de Mauricio Antón— además de una incuantificable información sobre nuestro pasado, no solo en lo que se refiere a la paleontología, sino también otras ramas del conocimiento como la geología o la tafonomía. Fue un fenómeno geológico el que permitió la acumulación y conservación de este tesoro científico: la formación de cavidades naturales donde los animales quedaron atrapados hace 9 millones de años.

En los veinticinco años transcurridos desde su descubrimiento, los yacimientos del Cerro de los Batallones se han convertido en una referencia mundial, no solo para el estudio de la evolución de los carnívoros, sino también de la tafonomía de las trampas naturales, de la paleoecología y de los cambios faunísticos durante el Mioceno. Numerosos artículos científicos, tesis doctorales y monografías han sentado las bases de la justa fama de estos yacimientos en círculos académicos, mientras que la realización de publicaciones divulgativas, exposiciones y reportajes ha contribuido a dar a conocer los valores de estos yacimientos al público general.

Pero el potencial aún sin explotar de Batallones es enorme. Sus yacimientos paleontológicos son ante todo singulares, no hay otro conjunto similar en ninguna otra parte del mundo. Lo que hace único a Batallones es una conjunción de características (geológicas y paleontológicas) que no se dan asociadas en otros yacimientos paleontológicos. La pretensión de esta exposición es mostrar el porqué de esta singularidad y cuáles son los factores que dan importancia mundial a Batallones.

En general, las reconstrucciones de la vida en el pasado están limitadas por multitud de factores. Así, en la mayoría de los yacimientos cenozoicos son más frecuentes los fósiles de mamíferos herbívoros que los de carnívoros. Las aves rapaces suelen ser muy raras en estos yacimientos, en parte porque sus esqueletos son muy frágiles. En la mayoría de los yacimientos sedimentarios los restos fósiles están muy fragmentados, y raras veces se encuentran asociaciones o articulaciones esqueléticas muy completas.

Sin embargo, en los yacimientos de Batallones estas limitaciones no existen. En algunos yacimientos los carnívoros fósiles son extraordinariamente abundantes, y en general los restos esqueléticos están bien conservados y son frecuentes las asociaciones y articulaciones esqueléticas.

La historia paleontológica del Cerro de los Batallones comienza a gestarse hace aproximadamente 9 millones de años, durante el Mioceno superior. En esta época el paisaje de Madrid, que aunque a grandes rasgos podría reconocerse, presentaba diferencias muy notables con el que vemos en la actualidad. Nos habría llamado mucho la atención la falta de ríos permanentes y, sobre todo, la existencia de un enorme lago cubriendo grandes porciones de la provincia de Madrid.

Las zonas emergidas que bordeaban el lago eran pródigas en vertebrados de todo tipo, muy lejos de la monotonía actual. El Cerro de los Batallones es un testigo de este paisaje del Mioceno y su estudio nos ha permitido conocer cómo se generaron los yacimientos. Estos se formaron hace algo más de 9 millones de años a partir de cavidades (pseudokarst) desarrolladas en la superficie del Cerro de los Batallones. Estas cavidades se desarrollaron en materiales rocosos resistentes, tanto como para funcionar como trampas y receptoras de animales vivos y muertos durante un cierto tiempo. En estas trampas, una muestra muy representativa de la vida del entorno de Batallones quedó fosilizada al rellenarse las cavidades con sedimentos procedentes de las inundaciones.

Zona de interés general

Aún queda mucho trabajo por hacer en la descripción de las especies encontradas en los yacimientos. Además, la interpretación de los datos está sujeta a un refinamiento continuo a medida que se desarrollan y aplican nuevos métodos de análisis.

A pesar de los esfuerzos divulgativos realizados, el público general, y en particular los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, aún son poco conscientes de la existencia y el valor patrimonial de estos yacimientos únicos en el mundo.

Saber que hace millones de años Madrid era un paraíso natural que nada tenía que envidiar a un Serengueti y que por un proceso geológico milagroso se han preservado vestigios que nos permiten conocer en detalle aquel pasado espectacular es algo que no solo causa asombro y orgullo a cualquier madrileño, sino que también aumenta la curiosidad científica y fomenta la sensibilidad y responsabilidad hacia el medio ambiente.

Batallones es un recurso educativo de primer orden, una joya del patrimonio y, por supuesto, una fuente de conocimientos científicos que está contribuyendo a poner la investigación española en el nivel más alto de la ciencia internacional. Darlo a conocer no es solo un deber hacia la ciudadanía, sino que debe generar un proceso de retroalimentación donde las propias autoridades de la investigación cobren renovada conciencia de la importancia del trabajo de los científicos españoles.

El objetivo de esta exposición es marcar un hito en la divulgación de los yacimientos, de los datos que nos aportan sobre la evolución de las faunas de Madrid y de la labor detectivesca de los especialistas que los estudian.

Puedes visitar la exposición «La colonia de los tigres dientes de sable» en el Museo Arqueológico Regional (plaza de Las Bernardas s/n, Alcalá de Henares). La entrada es gratuita y hay visitas guiadas los sábados y domingos, previa reserva en el teléfono 918 796 666. Más información en www.museoarqueologicoregional.org.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_José Manuel López

 

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Tapicerías Nuevo Sur: la artesanía viste tu hogar

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Tapicerías Nuevo Sur, empresa dedicada a la fabricación de mueble tapizado desde hace más de cuatro décadas, se complace en presentar su producto único y de calidad, que le dará a tu hogar un toque de distinción y clase.

Utilizando siempre productos de primera calidad, Tapicerías Nuevo Sur hace de la fabricación de un sofá el arte de la creación de una pieza a tu medida y a tu estilo, una pieza única y exclusiva, fabricada artesanalmente solo para ti.

Tapicerías Nuevo Sur abre las puertas de sus talleres y exposición para que puedas ver el proceso de fabricación del mueble y pases por su exposición, donde serás atendido por personal cualificado, que te ayudará y aconsejará sobre los mejores tejidos y acabados, siguiendo y manteniendo tu gusto e idea originales.

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V Ruta de los Vinos de Madrid en Valdemoro

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Propietarios de los 20 bares y restaurantes del municipio que se han inscritos en la V Ruta de los Vinos de Madrid en Valdemoro se han dado cita hoy en el Centro Ramón Areces para participar en la cata de los caldos que ofertarán a sus clientes en una cita pensada para promocionar, por un lado, el sector hostelero del municipio y por otro, la producción vinícola regional. La degustación de los tintos, blancos y rosados que han presentado las ocho bodegas participantes, les permitirá escoger qué vinos ofrecerán finalmente a sus clientes.

El alcalde, Serafín Faraldos, ha querido respaldar con su presencia una iniciativa que busca promocionar un sector “importantísimo para la economía del municipio”. El acto también ha contado con la asistencia del concejal de Comercio, Industria, Trabajo e Innovación Tecnológica, Fernando González, y la secretaria general del Consejo Regulador Vinos de Madrid, Elena Arribas, que ha agradecido al Ayuntamiento “la buena disposición que demuestra a la hora de promover un evento tan beneficioso para bodegueros y hosteleros y que sirve para dinamizar un sector muy importante para el municipio por el servicio que proporciona a los vecinos y por la cantidad de puestos de trabajo que genera”.

La V Ruta de los Vinos de Madrid en Valdemoro se celebrará del 8 al 11 de marzo y en ella se podrán degustar una treintena de vinos de Villaconejos, Chinchón, Villa del Prado, Valdilecha, Valdelaguna, Colmenar de Oreja y Villarejo de Salvanés, por las bodegas Laguna, Del Nero, Cided, Orusco, Pablo Morate, Figueroa, Martín de la Rosa y Vinos Jeromín.

Además, los clientes que se acerquen estos días por los establecimientos que se han adherido a la iniciativa podrán degustar un chato con su correspondiente tapa por 2,5 €. Además, tendrán la oportunidad de elegir, como en ediciones anteriores, la bodega que ofrece los mejores vinos y el establecimiento que presenta la tapa más exquisita.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Club de montaña MONVAL

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Valdemoro, más cerca de las cumbres de España

 Resulta inusual que en Valdemoro, paraje rodeado de llanuras y cerros, un grupo importante de montañeros haya conseguido consolidar un club de montaña. A pesar de su paradójica situación, lo cierto es que Valdemoro puede presumir de contar con uno, el Club Deportivo Elemental de Montaña de Valdemoro (Monval).

La idea nace de la iniciativa de Antonio Moreno, actual presidente del club y aficionado a la montaña por sus raíces arenenses. Cuando Antonio llega a Valdemoro, busca alguna iniciativa de montaña en la localidad pero no obtiene resultados. Es entonces cuando, en septiembre de 2005, se decide a hacer un llamamiento en la publicación del Ayuntamiento.

La convocatoria, que se celebró en una sala del Polideportivo Río Manzanares, consiguió reunir a un más que notable grupo de aproximadamente veinte personas. En la quedada se organizó una salida a La Pedriza, adaptada a la diversidad de perfiles y niveles de dificultad de los asistentes. La segunda citación consiguió fidelizar a los primeros montañeros y captar a nuevos integrantes.

Fotografía: Víctor M. del Alamo. Pico Neouvielle (3.091 m) Pirineo francés

Las primeras reuniones y salidas arrojaron una previsión de futuro optimista que les animó, en el 2006, a formalizarse como asociación y club de montaña, bajo el amparo de la Federación Madrileña de Montañismo. En su primer año de actividad, el número de socios ascendió hasta los sesenta montañeros. El grupo estaba compuesto por gente en edades entre los treinta y cuarenta años y, en su mayoría, procedente de fuera de Valdemoro.

Por la  geografía del entorno de nuestra localidad, resulta cuando menos llamativo que un grupo de vecinos haya conseguido crear un colectivo de montaña en el municipio. Todos los socios de Monval son montañeros aficionados que realizan con frecuencia salidas e, incluso, han pertenecido a otros clubes con anterioridad.

Su propósito fundacional fue el de disfrutar de la naturaleza y los amigos. Además, Monval se creó como una plataforma con la que poder llevar a cabo incursiones en la montaña cada vez más sofisticadas. El club valdemoreño de montaña es la materialización de estos propósitos; y la estructura institucional que permite a sus socios pertenecer a una entidad, además de reportarles otras ventajas, como la poder pertenecer a la Federación Madrileña de Montañismo.

Las primeras salidas se orientaron hacia el senderismo porque es la actividad que más se practica en Valdemoro. Monval partió de esta base, pero su propósito siempre ha sido el de ser una alternativa atractiva que fomente la práctica de actividades de montaña más complejas, como la media y alta montaña, la escalada o el alpinismo. Dentro de este abanico también se programan actividades monográficas de barranquismo o rafting, por ejemplo.

Fotografía: Javier Domínguez. Corredor Norte al Espigüete (2.450 m) Palencia

El grupo se ha ido consolidando a lo largo de los doce años de vida del club y en la actualidad está compuesto por aproximadamente cuarenta socios. El grueso de montañeros oscila entre los cuarenta y cincuenta años y principalmente son vecinos de Valdemoro. El resto de integrantes lo completan montañeros de otras localidades, como Aranjuez, Ciempozuelos, Torrejón de Velasco, Madrid capital o, incluso, San Sebastián de los Reyes.

Por su parte, la presencia femenina alcanza el 30 %, dato inusual para un club de este deporte. Tradicionalmente, las mujeres han tenido mucha presencia en Monval. En otras épocas, el abultado número de mujeres hizo de Monval el grupo con más presencia femenina de la Comunidad de Madrid.

Dentro de las actividades que organiza el club tienen cabida aquellas personas que practiquen montaña con frecuencia. El club no realiza actividades base, como senderismo; es por ello que puede resultar complicado que personas sin experiencia puedan encontrar un atractivo en las salidas organizadas. No obstante, algunos de sus socios practican actividades más asequibles, fuera de las actividades programadas, como pueda ser, precisamente, el senderismo. Además, el club está abierto a facilitar a cualquier persona o colectivo la iniciación en este deporte por medio de la formación.

El grueso de los socios están inscritos en la Federación Madrileña de Montañismo. La licencia federativa no solo supone una cobertura en las salidas, sino que también significa formar parte de un colectivo compuesto por más de 15 000 montañeros y 140 clubes en toda la Comunidad de Madrid, que tiene voz y capacidad de movilización en los asuntos que afectan a su actividad.

Fotografía: Víctor M. del Alamo. Cumbre Espigüete (2.450 m) Palencia

ACTIVIDAD

Las acciones de Monval se articulan en tres áreas: formación, salidas y difusión del deporte de montaña. La formación es un aspecto muy importante dentro del club. Monval pone especial interés en esta área porque promueve la seguridad de sus socios en las salidas a la montaña.

Para el club, el aprendizaje no se realiza en la propia montaña, sino previamente en un aula. Periódicamente también imparten cursos de reciclaje de maniobras concretas, todo ello en pro de crear montañeros autónomos capaces de resolver situaciones complejas propias de las disciplinas que se practican o de emergencia, en las condiciones adversas que en ocasiones impone la naturaleza.

La formación se imparte a grupos reducidos y los profesores son profesionales con una amplia experiencia que pertenecen a la Escuela Madrileña de Alta Montaña (EMAM). Algunos de ellos son Tino Núñez, escalador profesional, o Emilio López, director de la EMAM y encargado de la formación de alpinismo. Todos los cursos tienen precios muy económicos y, en algunos casos, están subvencionados parcialmente por el club.

Gracias a estos cursos, muchos socios que se iniciaban en este deporte han tenido la oportunidad de progresar hasta alcanzar los conocimientos suficientes para practicar montañismo y alpinismo en un nivel avanzado.

Fotografía: Javier Domínguez. Chimenea Ledormeur de acceso al Palas (2.974 m) Francia

En cuanto a salidas de montaña se refiere, la junta directiva del club establece a comienzos del año un calendario de actividades con, al menos, una expedición mensual, a excepción del mes de agosto. Las incursiones programadas suelen cubrir un fin de semana completo y tienen lugar, principalmente, fuera de la Comunidad de Madrid.

Su actividad como club se centra en la media y alta montaña. Al tratarse de grupos numerosos (10-12 personas) las salidas siempre se configuran para que se adecúen a las capacidades reales del grupo. El carácter familiar inunda todas sus actividades, dando especial importancia a la creación de un ambiente familiar y de amistad donde se fomenta el crecimiento como deportista, pero también se estrechan lazos interpersonales que, en muchos de los casos, se extrapolan a otros ámbitos de la vida.

En los últimos años, Monval ha reducido el número de salidas con el propósito de realizar una única actividad en la que poder disfrutar de una actividad de montaña completa. Las salidas comienzan el sábado por la mañana o el viernes por la tarde, y se pernocta en la propia montaña. Además, si la salida lo permite, se pueden programar en la misma otras actividades como escalada, barranquismo o rafting.

Fotografía: Javier Domínguez. Camino del Anayet (Huesca)

Tanto en la elección de la localización como en la actividad a desarrollar, su objetivo es buscar el divertimento de los socios antes que la complejidad técnica. En el calendario se procura no repetir salidas, y es frecuente que Monval esté presente en diferentes puntos de la geografía española a lo largo de la temporada. El sistema central es su zona de mayor actividad, aunque han viajado a otros entornos como Pirineos —con actividades de ascenso a picos emblemáticos— Picos de Europa o Sierra Nevada. Fuera de nuestras fronteras, el nombre del club ha estado representado de manera particular por socios que han viajado a otras regiones, como los Andes, el Himalaya, los Alpes o Marruecos.

La dinámica de cada actividad es la misma. Quince días antes de la salida comienza su preparación. En cada salida se completa una ficha técnica de la ruta a realizar donde se  aporta información sobre la zona, la duración de las marchas y también se especifican las dificultades técnicas de la actividad y los requerimientos, tanto físicos como técnicos, para completar la misma. Además de la ficha técnica, se atienden otros posibles requisitos, como la solicitud de hospedaje en refugio, en caso de pernoctar en él.

Los costes de la actividad, principalmente el desplazamiento, corren a cargo de los socios. Las actividades suelen ser muy económicas para los montañeros, puesto que, si las condiciones y el entorno lo permiten, suelen pernoctar en tiendas de campaña o, incluso, en lo que se conoce como vivac, es decir, dormir al raso. El club dispone de material común (tiendas de campaña de verano e invierno, crampones, piolets, etc.) a disposición de los socios que pueden alquilar a un módico precio. La cuota de socios es de 30 euros anuales.

Fotografía: Víctor M. del Alamo. El grupo con el Circo de Gavarnier de fondo (Francia)

El tercer y último área de actividad del club es la difusión del deporte de montaña. Durante su primer año, Monval creó las denominadas «Jornadas de montaña», un conjunto de conferencias que pretenden dar una visión actualizada del mundo de la montaña y, a su vez, promocionar este deporte en la localidad.

A lo largo de las doce ediciones que se han celebrado, se han tratado diferentes temas que aportan gran riqueza a estas jornadas. Las proyecciones poseen un marcado carácter informativo y de actualidad. Gracias a esta iniciativa, socios y vecinos de Valdemoro han tenido la oportunidad de disfrutar de personajes destacados del mundo de la montaña, como César Pérez de Tudela, Sebastián Álvaro, Juanjo San Sebastián, Ángel Rituerto, Pedro Rodríguez, Carlos Suárez o el Grupo y Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM y EREIM).

Las jornadas son de carácter anual y se celebran siempre a finales de año, en el mes de noviembre. El evento también es una buena ocasión para captar nuevos socios y, sobre todo, afianzar el grupo existente.

Por delante queda todo un año de nuevos retos y viajes por toda España. Dentro del calendario de salidas de 2018 destacan las incursiones al Espigüete (montaña palentina), Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Aneto, La Munia, Vallibierna y Sierra de Alano en Pirineos, Picos de Europa por el Collado Jermoso y Macizo de Mampodres en León.

Fotografía: Javier Domínguez. Inmediaciones del Pico Tebarray (2.893 m) Huesca

Para más información sobre el club y su actividad, puedes visitar su página web (www.clubmonval.com), visitar sus redes sociales de Facebook y Twitter (Club Monval) o ponerte en contacto en el correo actividades@clubMonval.com o en el teléfono 609 025 202.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Monval

 

 

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Acoge un joven saharaui con el programa ‘Vacaciones en paz’

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La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Valdemoro La Jaima organiza la tradicional charla informativa sobre el programa «Vacaciones en paz, acoge una sonrisa, comparte una ilusión».

La mesa tendrá lugar el próximo 21 de febrero a las 19:00 horas en el Centro de Asociaciones Pedro Zerolo y está abierta a cualquier persona que esté interesada en acoger a un joven saharaui durante el periodo estival. En esta reunión informativa también tendrá cabida cualquier persona con voluntad de colaborar con la asociación y su causa con el pueblo saharaui.

Más información a través de su correo electrónico (lajaimavaldemoro@gmail.com), su página de Facebook (lajaimavaldemoro) o visitando su oficina en el Centro de Asociaciones Pedro Zerolo de la calle Río Manzanares, 4, previa cita en el teléfono 605 387 976.

Para cualquier tipo de aportación económica, puedes utilizar su número de cuenta: ES66 2100 5662 1602 0009 0830.

 

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Entrevista a Emilio Mauri, informador técnico del Atlético de Madrid

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Nos acercamos hasta el número 39 de la calle Estrella de Elola para reunirnos con Emilio Matías en el tradicional bar Quinito, sede de la Peña Atlética Mauri de Valdemoro. Emilio, más conocido como Mauri, ha heredado el nombre de su padre, Mauricio Matías, jugador del Atlético Aviación y fundador del primer Atlético de Valdemoro.

Mauricio se ha constituido como uno de los padres del fútbol en Valdemoro. Pese a ser un jugador de primer nivel que ocupaba un puesto en la defensa del Atlético Aviación a finales de los años cuarenta, tomó Valdemoro como su lugar de residencia y fomentó la práctica de este deporte entre los vecinos.

Aunque por derroteros diferentes, Mauri hijo ha mantenido el vínculo tan estrecho que tenía su padre con el fútbol y, en especial, con el Atlético de Madrid. Mauri ha desarrollado durante más de treinta años una carrera profesional que le ha llevado a ocupar el puesto de informador técnico en el club colchonero.

¿Por qué decide tu padre venir a vivir a un pueblo como era Valdemoro, siendo un jugador de primera división que podía residir en la capital?

Mi padre jugó en el Espanyol y le traspasaron al Castellón, de ahí pasó a jugar al Atlético de Madrid. No le gustaba mucho la capital porque ya había vivido en una gran ciudad como Barcelona. Un amigo le comentó que Valdemoro era un pueblo tranquilo que estaba cerca de Madrid y decidió venirse a vivir aquí. Por aquel entonces, finales de los cuarenta, Valdemoro era un auténtico pueblo. Él entrenaba y jugaba en Madrid, pero después de los partidos se venía a Valdemoro.

¿Qué recuerdo tienes de tu padre?

Mi padre tenía una cosa muy buena. Recuerdo que los jugadores se juntaban en un bar de Sol y en muchas ocasiones venían a pedirle dinero para comprarse un traje o cualquier otra cosa, y él siempre se lo daba. Era una persona muy abierta, si estabas con él comiéndote un bocadillo de calamares nunca ibas a pagar. Cuando fichó por el Atlético Aviación le dieron 100 000 pesetas de ficha, que en aquel entonces era mucho dinero. Si hubiese querido, Valdemoro hubiese sido suyo, pero no tenía esa noción.

Fue fundador del primer Atlético de Valdemoro y el primer entrenador de un equipo en Valdemoro.

Exactamente. Una vez retirado, veía que muchos de sus amigos jugaban al fútbol, pero no había ningún equipo formal en el pueblo. Mi padre formó parte del primer Atlético de Valdemoro, junto con Millán, Hilario y algún vecino más. Se vestían en el bar Molina, aquí en el pueblo, porque no había vestuarios en el campo viejo y bajaban al campo andando.

En esa época se creó una gran afición al fútbol en Valdemoro porque mi padre trajo a buenos jugadores, como Enrique Collar y su hermano, gente que jugaba en el Atleti. Eso creó una afición muy grande, y esos años fueron gloriosos. Más tarde, junto con Aparicio, el central del Atleti, se dedicó a fichar jugadores, entre los que reclutó a Luis Aragonés. Luis iba a firmar el día anterior con el Betis, pero se lo comentó a mi padre y a Aparicio, y ellos movieron los contactos para que fichara por el Atlético de Madrid.

¿Cómo fue tu experiencia en el fútbol? ¿Empezaste a jugar en Valdemoro?

Yo jugaba al fútbol, pero era muy malo. Técnicamente era bueno, pero nada más. La cuestión es que a mi me ocurrió una cosa que por desgracia hoy en día no pasa con los chavales. Mi padre vino un día a verme jugar a las eras del sol, donde jugábamos los jóvenes de aquí. Cuando terminé se acercó a mí y me dijo que me dedicara a otra cosa porque el fútbol no me iba a dar de comer. A mi hermano se lo dijo también. Hoy en día eso no ocurre, todos los niños son unos cracks para sus padres, cuando en realidad no es así. Cuando mi padre me hizo ese comentario, no te voy a negar que fue una frustración muy grande para mí, pero al final me ha pasado un poco como a los hermanos Young de AC/DC. Y lo cierto es que me hubiese gustado que mi padre hubiese visto hasta dónde he llegado.

Parece que tu padre falló en el pronóstico y al final has acabado viviendo del fútbol, ¿cómo es hacerse un hueco en este mundo sin ser jugador?

Es muy complicado. El puesto que yo tengo, tradicionalmente lo han ocupado jugadores. Yo empecé en el Atlético de Valdemoro como secretario técnico con Justo Orihuela. Fue algo que no me esperaba; y de hecho empecé tarde, tenía veintitantos años.

Un día, Justo, presidente del Atlético Valdemoro, me pidió que le echara una mano porque sabía que yo conocía de fútbol. Acepté y empecé en este mundo, pero sin ninguna mentalidad de que fuera un trabajo. Ese año nos salieron muy bien las cosas y vino a buscarme el Aranjuez. Allí estuve dos temporadas en las que también ascendimos. En ese momento se puso en contacto conmigo el presidente del Tomelloso, que me ofreció iniciar el equipo, y me fui allí con Emilio Cruz. Lo cogimos en categoría preferente y yo me marché cuando el equipo estaba en Segunda B. Ahí es cuando me llamó el Atleti, porque yo colaboraba con Rodri, que vio mi trayectoria y me ofreció entrar en las categorías inferiores.

No me hacía mucha ilusión, porque era bajar de categoría, pero era el Atleti. Empecé a trabajar para el club en estas categorías hasta que llegó Luis Aragonés a entrenar el primer equipo. Yo le comenté quién era, porque no me relacionaba como el hijo de Mauri, y me ofreció trabajar con él. Tenía experiencia en categorías más bajas, pero el primer equipo me daba respeto. Le comenté mi experiencia y él me dijo que quería contar conmigo. En los comienzos me echó una mano Ovejero, enseñándome la manera de trabajar del míster. El propio Luis también me ayudó mucho y me decía qué trabajos tenía que hacer, eso me facilitó mucho las cosas.

A partir de ahí me saqué el título entrenador, hice los cursos con Camacho, Balbino, Valdano… Desde entonces he acumulado 32 años de experiencia en el Atleti. No sé si ha sido la suerte de coger jugadores lo que me ha acompañado, porque está claro que hay que saber, pero creo que hay un componente muy importante de suerte también.

Dices que en tu carrera la suerte ha tenido mucho que ver, pero tiene que haber algo que la promueva, ¿cómo has gestado tu carrera sin tener una formación previa en este ámbito?

Lo primero de todo es que te tiene que gustar mucho el fútbol. Además de eso, hay que tener ilusión y dedicación por tu trabajo. Cada día he intentado superarme un poco más y me he esforzado para que mis informes fueran un poco mejores. La dedicación y los errores son los que más te hacen aprender. Cuando pasé al primer equipo y realicé los cursos de entrenador también mejoré sustancialmente. He tenido la suerte de saber en cada momento qué entrenadores y jugadores eran los adecuados. Es una suerte porque primero hay que encontrarlos, que no es sencillo, pero también el club tiene que tener la capacidad de poder pagarlos. Fichar en Aranjuez y Tomelloso era fácil porque había dinero, en Valdemoro no lo fue tanto.

¿Dónde reside la dificultad de tu trabajo?

Mi trabajo consiste en analizar al equipo contrario y extraer la mayor cantidad de información posible para presentar un informe en el que se contemplen todos esos aspectos, por muy pequeños que sean. Analizo la posición de los jugadores en los córners, las estrategias, qué jugadores se incorporan más, por qué bandas lo hacen, quién es el mejor pasador, cuáles son sus puntos fuertes… Todos esos aspectos se concretan en un informe que el míster utiliza para preparar el partido. La dificultad está en saber obtener todos esos datos e interpretarlos de manera que le sean útiles a tu entrenador. En la actualidad, los ordenadores generan toda esta información de manera muy fácil, pero antes no había estas posibilidades, y yo hacía esa labor de análisis.

¿Cómo era tu dinámica de trabajo?

Con quince días de antelación tenía que ver al equipo contrario para realizar todo este trabajo. He viajado por toda España y Europa viendo a los rivales del Atleti, al menos una vez antes de enfrentarnos a ellos. Con la evolución de la tecnología, tenemos la posibilidad de ver más partidos sin tener que acudir a los encuentros físicamente, pero siempre hemos hecho al menos una visita al rival. Además de mi labor como analista, también era el primer ojeador del equipo. Si en cualquiera de los encuentros a los que acudía veía algún jugador que fuera interesante para el club, informaba sobre él para que el equipo de ojeadores se pusiera a trabajar en ello. Un ejemplo reciente es el caso de Gaitán, a quien vi jugar en el Benfica.

El trabajo que desempeñas suele estar muy vinculado a un solo entrenador; sin embargo, tú decidiste quedarte en el Atlético de Madrid y trabajar con diferentes entrenadores, ¿cuáles han sido los motivos?

Principalmente ha sido por agradecimiento al club y por la comodidad de no tener que desplazar a mi familia. Yo era jefe de servicio en Ford y tenía un buen sueldo. El dinero no era una preocupación y no tenía la necesidad de irme fuera. También porque no he querido arriesgar. Fuera te prometen el oro y el moro, y a la hora de la verdad la mayoría vuelven a España con problemas económicos porque no les han pagado. El Atleti, bien que mal, siempre me ha dado estabilidad. En los últimos años ha crecido mucho, pero durante mucho tiempo teníamos un ámbito muy familiar en el que éramos aproximadamente cien trabajadores. Ahora el club ha tomado una nueva dimensión y en el futuro se verá cuál va a ser su proyección.

Has dejado algo de lado tu faceta como analista para centrarte más en la labor de ojeador, ¿a qué se debe esta decisión?

Sí, tras superar la enfermedad que he pasado recientemente, me he querido centrar más en la labor como ojeador para el primer equipo. Digamos que soy la primera espada. Acudo a torneos y campeonatos para ver a jóvenes, aunque también sigo yendo a partidos. Un ejemplo es Griezmann, lo vi en Salamanca con 19 años.

También fuiste el culpable de que Raúl fichara por el Atlético.

Yo trabajaba entonces en las categorías inferiores, y el compañero que tenía de ojeador me insistió mucho en que fuera a ver a ese chaval. Un día que iba para Zaragoza decidí parar en San Cristóbal, solo con la intención de que dejara de insistirme. Cuando llegué al campo y empezó el partido, con solo medio tiempo tuve muy claro que ese niño tenía que ser del Atleti. En ese mismo partido moví todos los trámites para que fuera con sus padres a firmar esa misma semana, y así fue.

¿Qué nombres han pasado por tus ojos y han acabado jugando en el Atleti?

(Suspira) La verdad es que muchos, el problema es que se me olvidan. Yo vi a Kiko, Caminero, Geli, Santi Denia, Alfredo Santaelena, Quevedo… También he influido con mis informes en el fichaje de muchos de los que han estado y están en el club. Oblak, Juanfran o Filipe Luis son algunos. No los ficho yo personalmente, pero, al analizar su juego, tengo una visión bastante precisa de ellos.

Luis Aragonés fue el entrenador que te dio la oportunidad de llegar a la máxima categoría del fútbol en España, ¿qué ha supuesto para ti esta figura del fútbol internacional?

No he conocido un entrenador igual que Luis Aragonés. Él iba diez años por delante de todos. El respeto que imponía en el vestuario y su manera de llevar el equipo eran únicos. Tenía también la intuición. Cuando ganamos la Copa del Rey, el día anterior ya sabía que se traía la copa al Manzanares. Me dijo: «Mauri, mañana voy a hacer la doble v y el Madrid no sabe ni por donde le va a entrar la variante, nos traemos la copa». Yo no me lo creí, pero él tenía un don que le hacía estar por delante de todo el mundo.

Además, te ponía a prueba. Una vez, recuerdo que me mandó a Zaragoza a ver a Gay, que ya había sido jugador suyo en el Espanyol. Yo le vi y sí, era bueno, pero no le veía para el Atleti. Estuve varios días sin dormir pensando en por qué le quería en el Atleti. Cuando llegué a Madrid me preguntó qué tal había ido y yo le contesté que ya vería el informe completo. Me volvió a insistir y le contesté que no había visto mucho en el jugador. Me recordó que ya le había tenido como jugador, para meterme más presión. La presión fue tal que me fui a Burgos para volver a verle jugar porque tenía muchas dudas. Cuando le volví a ver no me gustó para el Atleti. Cuando se lo dije, me confesó que no le quería, que simplemente me estaba poniendo a prueba. Era muy peculiar, no he conocido un entrenador igual.

¿Por qué no le acompañaste en su etapa como seleccionador?

Ahí le fallé. Había pedido una excedencia en la Ford, donde era director de departamento, y tenía que volver al trabajo. En el Atleti ya había hablado sobre este tema y podía compaginar ambos trabajos. Hablando un día con Villar, me preguntó por Luis, porque tenía la fama que tenía… Yo le dije la verdad, es una persona muy peculiar, pero no había entrenador como él. Imponía un respeto que hacía que ningún jugador se levantara del banquillo. Yo se lo conté a Luis y él se negó a la idea de ser seleccionador. Villar le llamó y Luis fue a negociar su contrato. Cuando tomó la decisión, quedamos con Luis Paredes para tomar un café y me comentó que todos los trámites estaban listos para que me fuera con él. Yo me fui a casa muy contento, pero cuando se lo comenté a mi familia, vi que el dinero que me ofrecían no compensaba lo que ganaba entre la Ford y el Atleti. Eso me hizo pensar mucho, porque si no salía bien, me quedaba sin trabajo. Cuando le dije a Luis que no, se molestó y nunca me lo perdonó. A posteriori, me he arrepentido mucho. No por los éxitos, la copa me daba igual. A nivel personal él se sintió molesto, aunque nunca lo confesó y nunca me puso una mala cara, pero yo vi que el trato ya no fue el mismo.

Con todos los entrenadores que han pasado por el Atleti he tenido muy buena relación, pero ninguno ha sido como él. Luis era una persona que siempre iba de cara y cuando agachaba las gafas era mejor irse. Eso sí, la calidad humana que tenía era única.

¿Cómo has trasladado tu trabajo en Madrid a Valdemoro?

Ya estando en el Atlético de Madrid, Alfonso Guerrero, presidente de la Peña Atlética de Valdemoro, me invitó a formar parte y, al tratarse de una cosa para el pueblo, yo accedí encantado. Más tarde, en 2010, se creó la peña a la que pertenezco en la actualidad, y que lleva el nombre de mi padre. Yo participé en la creación poniendo en contacto al club con la peña. Ellos nos facilitaron todos los trámites. Empezamos unos 20 y en la actualidad somos 150 socios. Todas las semanas salen dos autocares desde Valdemoro que llevan a los socios a ver el partido al Wanda Metropolitano. Cada tres o cuatro meses también hacemos algún viaje fuera de Madrid. La peña, al final, es una reunión de amigos donde se debate sobre fútbol.

El Atlético de Valdemoro se ha refundando por tercera vez. ¿Por qué en los últimos años el fútbol no goza de la salud que tenía antes?

El problema es que a los políticos no les gusta el fútbol. Deportivamente no se puede hacer nada porque hace falta voluntad política. Las instalaciones están en muy malas condiciones.

¿Qué necesitaría Valdemoro para revitalizar este deporte?

El fútbol es muy sencillo. Tan solo hace falta un poco de dinero para traer gente con calidad, completarlo con la gente del pueblo y darle formación. Si además trabajas con la base y creas buenos jugadores, puedes conseguir una cantera muy interesante que algún día puede llegar a destacar.

Siempre he sido contrario a la competición para los niños. Me gusta que los niños aprendan, y que se intente mejorar en cada niño aquellos aspectos que son más flojos. Para eso hay que tener un número más reducido de jugadores. A mí me da pena que haya tantos jóvenes que quieran jugar al fútbol, puedan despuntar, y se tengan que marchar a otros municipios vecinos porque en Valdemoro no hay  equipos que los acojan y les puedan ofrecer una proyección en este deporte.

¿Cómo enfocas tu futuro profesional ahora?

Son 32 años los que he trabajado en el club y ya he hablado con Miguel Ángel para este año salir tranquilamente. A partir de ahora quiero tener libertad para poder pasar tiempo en la finca que tengo y disfrutar de mis amigos y familia.

Mauri derrocha humanidad por todos los costados. A lo largo de toda su carrera ha sabido llevar el legado que su padre dejó. Su talento innato para conocer y analizar los mecanismos que construyen el fútbol le ha permitido llegar a la máxima competición nacional e internacional. De nuevo, estamos frente a un vecino orgulloso de Valdemoro que enriquece la historia de la localidad.

 

Texto_Sergio García Otero

Fotografía: Ncuadres

 

 

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Valdemoro invita a los jóvenes a demostrar que el amor es otra cosa

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Coincidiendo con la proximidad de las jornadas de sensibilización en torno a la igualdad con motivo de la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Valdemoro, desde la Concejalía de Cultura, Juventud y Patrimonio Histórico, lanza una propuesta a través de las redes sociales para fomentar la conciencia de igualdad en las relaciones de pareja entre la población joven y adolescente de la localidad, así como la utilización de la escritura como medio para expresar emociones y sentimientos.

En este contexto, el Consistorio invita a las personas del municipio con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años a utilizar la etiqueta #Elamoresotracosa_Valdemoro para publicar en FacebookTwitter o Instagram y hasta el 8 de marzo de 2018, frases de un máximo de 280 caracteres en torno al amor o al desamor en un contexto de respeto y equidad y alejado de los estereotipos de género. No podrán utilizarse abreviaturas ni se admitirán trabajos de contenido violento, obsceno, xenófobo o que atenten contra la dignidad del ser humano.

Los textos deberán estar escritos en castellano, ser originales e inéditos y no haber sido premiados con anterioridad; se subirán a la red en formato de imagen, utilizando la plantilla que se puede descargar del siguiente enlace:www.valdemoro.es/plantillafrasesdeamor

Cada participante podrá presentar únicamente un solo texto. Entre todos los publicados con la etiqueta #Elamoresotracosa_Valdemoro se sortearán media docena de premios: dos cajas de experiencias para dos personas cada una y cuatro pares de entradas para Restón Cinema. El acto se celebrará el 16 de marzo, a las 18.30 horas, en la Casa de la Juventud (C/ Herencia, 12), momento en el que también se inaugurará una exposición con todas las frases presentadas al certamen. La muestra se podrá visitar hasta finales del mes de abril.

Además, se seleccionarán como máximo una docena de escritos -íntegros o fragmentos- para utilizarlos como lemas -uno por cada mes del año- en las distintas redes sociales del Área de Juventud.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Súmate a la Agrupación Cicloturista de Valdemoro

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La Agrupación Cicloturista de Valdemoro hace un llamamiento a todos aquellos aficionados al ciclismo que estén interesados en participar en las rutas cicloturistas que organiza periódicamente y en las que cuenta con coche de apoyo. La cuota anual de socios es de 70 euros.

Quienes quieran formar parte de este colectivo histórico que lleva el nombre de Valdemoro por toda España desde hace 33 años pueden obtener más información visitando su sede en Ciclos Saludes (calle Luis Planelles, 38) o llamando a los teléfonos  918 082 136 y 606 675 493 (Carlos López).

 

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Entrevista con Julián Villar

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Puedo distinguir una fuerza creativa a una legua de distancia. La huelo mejor que los lobos huelen el miedo. He seguido las huellas de esos semidioses, de las personas que se dedican a crear, durante muchos años. He leído sus libros, he visto sus cuadros, he escuchado sus canciones, he disfrutado sus películas. Me he dejado seducir por ellos. Me han hecho sentir. Emocionarme. Llorar. Reír. Estar triste.

Los que me conocen saben, también, que me fascina el mundo de la educación. Esa faceta del hombre en la que nos dedicamos a pasar el control y el secreto del fuego a la siguiente generación. Nos diferenciamos del resto de los animales no porque sepamos aprender. Todos los animales aprenden. Nos diferenciamos del resto de los animales porque sabemos enseñar. Traspasar conocimientos y habilidades. Un chimpancé logrará ir en bicicleta para su número de circo, pero nunca sabría enseñar a otro chimpancé a subirse siquiera a un triciclo.

A lo largo de los últimos quince años, me he ido encontrando con mucha gente en Valdemoro que había sido tocada por la sabiduría y la simpatía de un profesor de fotografía. Un tal Julián. Se apuntaban a sus cursos de fotografía y ya no eran los mismos. Que los helenófilos me perdonen el juego de palabras, pero, en Valdemoro, cuando se hablaba de «fotos», Julián era la luz.

Hace tres años, Julián y yo comenzamos a trabajar juntos para La revista de Valdemoro. No era el primer proyecto en el que lo hacíamos. Pero era el primer proyecto serio en el que trabajábamos juntos. Durante este tiempo, mientras yo divagaba en la introducción de mis entrevistas para intentar captar la esencia del entrevistado, Julián llegaba con su cámara y hacía un trabajo mucho mejor con dos o tres imágenes del protagonista bien capturadas. No solo nos regalaba con fotografías estupendas para la revista. Además, yo iba descubriendo, con cada una de las entrevistas, que los tentáculos de Julián llegaban mucho más lejos. La mayoría de los entrevistados conocían a Julián porque él mismo o alguno de sus alumnos de fotografía habían hecho, por poner un ejemplo, las fotos para la portada del disco recién publicado.

La cosa empeora: Julián no es solo un pedazo de artista. No solo es un profesor que ha inspirado a muchos valdemoreños. Es un gran compañero. Busca siempre el lado positivo de las cosas y, hasta después de soltar tu idea más insensata, te muestra una sonrisa aprobatoria, como diciéndote: «¿Te sientes bien después de haber dicho tamaña tontería? Pues me alegro por ti».

Durante nuestra entrevista, una llamada en su teléfono interrumpirá nuestra conversación. Habrá algunos que puedan decir: «Ahí lo tienes, Fernando. Julián no es perfecto. No ha apagado el teléfono durante la entrevista y eso es una falta de educación». Nada más lejos. Cuando suena su móvil, descubro que Julián tiene como melodía de llamada Blister in the Sun, la canción que comenzaba el primer disco de mi grupo de música favorito, los Violent Femmes. En estos momentos, Julián es, para mí, una fuerza creativa imparable. Un tren del lejano oeste atravesando el desierto de Nuevo México a toda máquina.

Háblanos de tu infancia.

Nací en Madrid, en la Carretera de la Playa, para aquellos que dicen que en Madrid no hay mar. Yo me acuerdo muy poco, pero, hasta los diez años, fuimos una familia muy nómada. Mis padres tenían un piso que habían alquilado, pero, cuando quisieron mudarse allí, no pudieron hacerlo. No había manera de echar a los inquilinos. Eran una especie de okupas de la época. Bueno, eran, más bien, como una secta. Cuando conseguimos recuperar el piso, tenían todas las ventanas apuntaladas con clavos y habían hecho hogueras en el centro de las habitaciones. Una cosa muy rara. Mientras, mis padres tuvieron que vivir de alquiler por varios lugares de Madrid. Viví en un montón de sitios, pero yo era muy pequeño. Sí me acuerdo de que pasaba mucho tiempo con mis abuelos, que vivían muy cerca de El Retiro. Recuerdo muchos paseos con mi abuelo por El Retiro, que, a lo mejor no fueron tantos, pero a mí me parecían muchos. Que luego, cuando hablo con mi madre, me dice que no eran tantas temporadas las que pasé con mis abuelos. Pero la memoria tiene ángulos extraños. A mí, esos paseos me llenaban.

¿Cómo llegasteis a Valdemoro?

Mi padre trabajaba en la Talbot, en Villaverde. En esos momentos, vivíamos en Moratalaz. Y el barrio se estaba volviendo un tanto peligroso. Ya me habían pegado algún perdigonazo y me habían robado un par de veces. Mis padres nos querían cambiar de ambiente. Un día, a mis padres se les antojó ir a comerse unas fresas a Aranjuez. A la vuelta, pasando por Valdemoro, vieron los pisos al lado de la carretera de Andalucía y mi padre pensó que estaban más cerca del trabajo que desde donde vivíamos en Moratalaz. Y les pareció bien Valdemoro. Se bajaron a ver los pisos que se veían desde la carretera y ese mismo día dejaron diez mil pesetas como señal para la compra de dos pisos. Éramos familia numerosa y en uno no cabíamos.

El primer día que vine a ver el piso con mis padres, vinimos con mi primo. Salimos mi hermano, mi primo y yo a dar un paseo por Valdemoro. En nuestro paseo, nos topamos con dos chavales de aquí. Pronto descubrimos que estaban muy asilvestrados. Nosotros íbamos por una acera. Ellos por otra. Hace cuarenta años, en Valdemoro había muy poca gente, con lo que, en cuanto venía un foráneo, lo provocaban. Entonces nos preguntaron desde la otra acera: «Oye, ¿de dónde sois?». «Somos de Madrid», les dijimos. «¡Ah, de Madrid!», respondieron. Cruzaron la acera y empezaron a darnos de sopapos por todos los lados. Cuando empezó el colegio, me encontré en clase con uno de esos dos chicos y nos hicimos muy buenos amigos. Hoy en día, seguimos siendo buenos amigos. De hecho, es el director y, sobre todo, compañero de esta aventura mediática que se llama La revista de Valdemoro. José Manuel se convirtió en mi primera anécdota, en mi primer conocido y en mi primer amigo de Valdemoro. No fue un caso aislado. En clase, también me zurró otro chico y luego también se convirtió en un gran amigo. Luego, cuando ya estaba asentado en Valdemoro, me pasó a mí. Los que venían de fuera llamaban muchísimo la atención y decíamos: «Este no es de Valdemoro. Vamos a por él». Aquí los chavales eran un poco brutos, pero no eran peligrosos como era el caso del campo de juego que los chicos de Moratalaz compartíamos con los de Vallecas. En Valdemoro, las peleas eran un juego. En Moratalaz había más mala uva.

Ahora lo puedo entender mejor porque, tras unos años en Valdemoro, me hice tan bruto como todos los demás (Julián sonríe). En Madrid me daban bastante libertad, otra me la tomaba yo. Recuerdo que una de las primeras broncas que me cayó de mis padres fue porque me pillaron yendo hasta la Puerta del Sol en bicicleta desde Moratalaz. Y, aún así, nunca había tenido la libertad que tuve en Valdemoro. Aquí, para un niño había toda la libertad del mundo. Ibas, venías, hacías tu vida y tus padres no se preocupaban.

¿Cuándo comenzaste a interesarte por la fotografía?

Yo empecé muy tarde con la fotografía. No terminé bachillerato. Primero me puse a trabajar en el polígono, en Miles Martin, que luego fue comprada por la Bayern. Trabajaba como manipulador. Más tarde, mi padre montó una granja de conejos y aquello me gustó. Y me dediqué a los conejos. Lo que pasa es que vino una enfermedad y se llevó a todos los conejos al otro barrio. Y ahora ¿qué hago?, me dije. Fue en ese momento cuando me apunté a fotografía en la UPV. Entonces no era como ahora. Mirar cosas de fotografía era irte a la biblioteca y buscar allí libros. No había Internet. Costaba un montón. Yo tenía esa motivación. Me gustaba un montón la fotografía y me informaba. Y yo veía que había cosas que no me habían explicado en las clases.

Me fui a Madrid a estudiar fotografía en una academia privada. Allí estuve otros dos años. Me costaba la vida porque trabajaba hasta las nueve o las diez y me iba corriendo a la academia a estudiar en periodo nocturno. Tras año y medio en la academia, tuve la suerte de conocer al que considero mi maestro, Carlos Molyneaux. Él me enseñó todo lo que sé de fotografía. Vino a dar un taller de cómo iluminar metales y cristales. Éramos tres amiguetes que en aquella época nos juntábamos más, estábamos más interesados en la fotografía dentro del grupo de la escuela y, tras el taller que dio, le pedimos que se viniera a tomar una cerveza con nosotros. Lo embaucamos para que nos diera clases particulares. Era un apasionado de la fotografía, con lo cual no era el dinero lo que le movía. Generalmente a los artistas no los mueve el dinero. Los mueven otras cosas. Vio nuestro interés y aceptó darnos esas clases particulares a un precio más que módico. Nos preparó unos cursos en los que incluyó iluminación, cámara de gran formato, flujo del trabajo… Eran unos cursitos muy especializados donde nos explicaba específicamente los trucos de la fotografía. Fueron tres o cuarto cursos con él y ahí es donde aprendí fotografía. Mi amistad con Carlos Molyneaux no se ha interrumpido desde entonces. Así que, siempre lo he tenido como punto de referencia, siempre ha estado ahí para opinar sobre mi obra. Luego, él dejó la fotografía, se compró un molino perdido de la mano de Dios, en Ávila, y allí vive. Creo que él fue el primero que me dijo que el dinero viene y va. Y que lo importante es saber vivir con el dinero que uno tiene. Los que nos conocen a los dos dicen que nos parecemos mucho, que tenemos muchas cosas en común.

Una vez acabo los cursos con Moly me doy cuenta de que es más interesante apuntarme a cursos específicos con fotógrafos reconocidos en lugar de estar en una academia. He hecho cursos con fotógrafos españoles de prestigio como Juan Aldabaldetrecu, Luis Malibrán, Ouka Leele y, gracias a PHotoESPAÑA, con fotógrafos internacionales como Miles Aldridge, Paolo Roversi, Jamie Isaia, Eugenio Recuenco… Me queda pendiente Javier Vallhonrat. Me encantaría acudir a uno de sus talleres, pero aún no he tenido la oportunidad.

¿Cómo comenzaste a trabajar como fotógrafo?

Empecé llamando a muchas puertas. Empecé con una cartera en la mano. Iba a los pueblos, pedía listados de empresas en los ayuntamientos, entonces no había Internet, examinaba esos listados y hacía una selección de empresas que yo creía necesitarían a un fotógrafo. Pronto aprendí que vivir de la fotografía era dificilísimo, pero que ganarte unos dinerillos, un extra, con la fotografía era facilísimo. Tú vas a un polígono, llamas a la puerta de una empresa y sabes seguro que necesitan fotografías. No sabes si ya se las ha hecho alguien. No sabes si te las podrán pagar. Pero estás seguro de que las necesitan.

Cuando comencé, no tenía un sector industrial concreto. Empecé a ir por los pueblos de alrededor: Fuenlabrada, Aranjuez, Leganés, Getafe… Hacía de todo, pero, poco a poco, me fui especializando un poco más en la moda. No es que la moda me interese en especial, pero la moda te da una libertad en la fotografía que no te dan otros sectores. En publicidad, tú estás muy encasillado y dependes de una agencia. En la moda estás un poco más libre. Y me gustaba esa libertad. Otra cosa que tenía clara es que me gustaba estar con gente. He hecho muchos catálogos de productos yo solo en el estudio, pero me encanta estar en contacto con la gente. Y me encanta fotografiar gente. Y, un poco más adelante, me encasillé en ese mundo de la moda. Pero he hecho de todo: herramientas de trabajo, comida de animales, comida mexicana… Es gracioso ir a un supermercado y ver las fotos de algunos productos y saber que son tus fotos. Yo tenía un perro y, cuando iba al veterinario, me encontraba con los pósters de comida de perros que había fotografiado el mes anterior…

En Madrid, empecé a ir a empresas de moda pequeñitas. Llamas a la puerta y te ofreces de fotógrafo. Enseñas tu porfolio. Hay veces que están contentos con el fotógrafo que tienen. Otras veces quieren probar a uno nuevo. Y así conocí al que considero fue, hasta ahora, mi mejor cliente. No por el dinero, que gané dinero, sino por la libertad que me dio. Me encantaba porque estaba tan emocionado con el proyecto como yo. Hasta tal punto que decidió hacer una campaña en el metro. Y eso sí que mola. Ver tu foto de seis por cuatro en el metro al lado de los anuncios de las grandes multinacionales. Eso sí que mola. La empresa se llamaba Artenovia y hacía trajes de novia. Era una empresa de Carabanchel de toda la vida, que ya cerró. El dueño se jubiló y se cerró el negocio. Estuvimos haciendo catálogos durante cuatro años.

Hay que entender que una campaña publicitaria en el metro solo se la pueden permitir las grandes multinacionales. Pero a él se le antojó. Solamente la impresión de la foto costaba mil doscientos euros. Y el metro tiene una política: si se rompe el cartel, lo quitan y ponen otra foto. Pero, si no hay más fotos, pasan a la siguiente campaña. Y pierdes tu dinero. Así que te piden cuatro fotos para que, si se van rompiendo, las puedan ir cambiando. Cuando queda una, te avisan para que lleves más, porque, si no, te quedas sin campaña. Nosotros solo hicimos dos copias de la foto. ¿Y qué hacíamos? Yo iba todos los días al andén donde habían puesto la foto para ver si estaba bien. Si se había despegado un poco, intentaba pegarla de nuevo… Yo estaba encantado. En navidades, venían mis primos de Madrid a cenar y me decían que habían visto algunas de mis fotos por las calles. Me hacía ilusión. Además, a mí me gusta la foto en todos los momentos del proceso. Desde que se toma, hasta que se imprime y, luego, se instala.

¿Cómo conseguiste trabajar para el Ayuntamiento de Valdemoro?

A través de un amigo, me enteré de que en El Semanal habían anunciado que el Ayuntamiento buscaba a alguien para dar las clases de fotografía en la Universidad Popular. Yo pensé que no valía para dar clases. Pero, casualidades de la vida, ese mismo día o al día siguiente, me encontré a Molyneaux. Y me dijo: «Tío, te va a llenar. Te va a llenar muchísimo dar clases. Te va a encantar. Es más, vas a aprender muchísimo porque vas a estar al día. La fotografía, como muchos otros oficios, tiene muchas cosas que, si no las utilizas, se te olvidan. Pero, al estar contándolo en las clases, lo vas a tener siempre ahí». Y le hice caso. Me presenté en el Ayuntamiento y, curiosamente, nada más llegar, me dicen que les dé un currículum. Yo ya llevaba un tiempo trabajando como fotógrafo, pero jamás había hecho un currículum. Claro, el currículum de un fotógrafo es su obra. Resultó ser el primer currículum y el único que he usado en mi vida. Estábamos cuatro o cinco candidatos para el puesto de trabajo y me consta que me ayudó el ser de Valdemoro. Creo que mi currículum era bueno pero, sobre todo, les gustó que fuera de Valdemoro.

Conseguí el trabajo y entré en un aula muy pequeñita donde estaba todo muy desestructurado. Los alumnos me dijeron: «Hasta ahora, nosotros veníamos aquí. Si había luz arriba, subíamos. De lo contrario, nos volvíamos para casa». Yo entré con muchísimas ganas y me puse a dar clases. Tenía muy pocos grupos y muy poca gente. Pero, en muy poco tiempo, me vi desbordado. A los tres años, ya andaba por los cien alumnos y todos los grupos cubiertos. La fotografía es una afición que gusta a mucha gente. Y ahora, con la digital, más.

Llegó la crisis y me dijeron que tenía que reducir grupos. Cada vez tenía más alumnos y me pedían que redujera grupos. Tenía cien alumnos en las clases, otros cien en lista de espera y querían que redujéramos las clases de prácticas y pusiéramos más clases de teoría, porque así cabían más sillas. Para mí, aquello era inviable y, al final, decidí irme por mi cuenta. Todos los alumnos se vinieron conmigo porque aquello lo cerraban. Y así nació la Asociación Ncuadres. Creo que fue lo mejor para todos. Para el Ayuntamiento, para los alumnos y para mí. De hecho, estoy muy agradecido al Ayuntamiento por los diez años que estuve allí. Conocí a mucha gente e hice grandes amigos, que aún conservo. Siempre que necesito alguna cuestión relacionada con el Ayuntamiento a la hora de hacer fotos para La revista de Valdemoro, siempre me tratan muy bien.

¿Qué tal tu experiencia como autónomo? ¿Cómo funcionó la escuela de fotografía que creaste?

Me ha ido muy bien. Estoy contento. Al principio, monté una escuela, tal vez con demasiada ambición. Con muchos espacios. Un local grande. Empezaba a venir gente de fuera de Valdemoro. Venían de Madrid, de Leganés, Fuenlabrada, de la zona de Rivas… Pero ¿qué pasó? Primero, que no soy empresario, ni quiero serlo.  Yo lo que quiero es ser fotógrafo. Eso es lo que me encanta. La gestión podía conmigo. Por eso, decidí venirme a este nuevo local. Es otro concepto. Es un lugar más pequeño. Con menos gastos y más cómodo. Este espacio tiene más luz y me sirve tanto para dar clases como de estudio. Incluso se puede alquilar para rodajes. Casualmente, en este estudio, antes de que yo lo alquilara, se filmó uno de los primeros vídeos de Melendi. Javier Vallhonrat, uno de nuestros fotógrafos más internacionales, también hizo un catálogo en este estudio.

Te has creado una gran reputación como profesor de fotografía.

Me encanta la fotografía y me gusta mucho enseñar. Aprendo yo más de mis alumnos que ellos de mí. Estoy todo el día hablando de fotografía. Cuando trabajaba de fotógrafo, quería compartir con mis amigos o mi familia lo que había conseguido con tal o cual encargo y era consciente de que no podía hablar mucho del tema con ellos. No quería aburrirlos. Me temía que no iban a entender de lo que hablaba. Ahora puedo estar hablando todo el día de fotografía y sé que lo hago con gente que comparte mi pasión y sabe de lo que estoy hablando. Me encanta compartir los entresijos de un trabajo que he podido hacer y saber que los alumnos lo entienden y lo valoran. La fotografía, aunque yo no me considere un artista, es una de las artes peor valoradas. Cualquiera hace una foto. Coges una cámara y haces clic. Pero detrás de un clic, detrás de una foto, hay muchísimo más. Una buena foto puede llevarte más tiempo que pintar un cuadro. Y eso no lo valora la gente.

Cuando enseño fotografía, intento enseñarles a hacer fotos. Pero, sobre todo, lucho para que tengan una cultura visual. Les enseño a valorar una buena fotografía. Se aprende antes a manejar una cámara que a aprender a ver. Aprender a ver te lleva una vida. Yo me sigo sorprendiendo por lo que hace la luz en determinados momentos.

Decías que no te consideras un artista.

Creo que muchos fotógrafos, mucho mejores que yo, son artistas. Pero lo mío ha sido pico y pala. Yo me considero un currante de la fotografía. Un trabajador de la imagen. Ha habido gente, aquí en Valdemoro, que me ha dicho que siempre me había considerado un artista. Pero yo nunca he tenido esa percepción de mí mismo.

Has vivido de lleno la transición de la fotografía analógica a la fotografía digital.

En la otra escuela, tenía colgadas en la pared unas fotos de Kaulak, fotógrafo de aquí de Valdemoro a comienzos del siglo XX, y eran mejores de las que conseguimos ahora. La fotografía ha ido un poco en declive. Hoy en día se hace muchísima cantidad de fotografía, pero la calidad no es tan buena. En la actualidad es más barato porque no tienes que pagar cada vez que compras un carrete de fotos o lo llevas a revelar.

Mi fotografía es más analógica. Las nuevas tecnologías pueden ayudar, pero, muchas veces, estropean la foto. Una imagen debe ser buena de por sí. Sin meterle efectos o filtros. Apenas uso el PhotoShop.

Has fotografiado a gente famosa.

Antes era muy complicado. Ahora es mucho más fácil. Gracias a Internet, puedes acceder a páginas web donde fotógrafos, maquilladores y artistas se encuentran para colaborar. Antes, tenías que enterarte dónde había un casting y acudir allí. En la fila, te acercabas a gente con tu porfolio y les proponías colaboraciones. Intercambiabas allí mismo el teléfono. En estas colas, conocí a bastante gente que, luego, se ha hecho famosa.

De todas esas personas, llevé a trabar muy buena amistad con el futbolista Fernando Morientes. Empecé a trabajar primero con su familia. Luego, lo conocí a él y, curiosamente, su contrato con el Real Madrid no incluía derechos de imagen. Así que, les hice muchas fotos a él y a su mujer. Pasábamos tanto tiempo juntos por el tema de las fotos que nos hicimos muy amigos. Ahora viven en Valencia y cuando voy a visitarlos me tratan como si fuera de la familia. Tuvo su gracia porque el primer día que fui a hacerles fotos a su casa en Mirasierra me recibieron con un catering. Ahí estaba yo, que, cuando me pongo a trabajar, me pongo a trabajar. Y ahí estaban los camareros del catering que cada tres minutos se acercaban a mi equipo y a mí con la bandeja para ofrecernos comida. Yo pidiéndoles que no me molestaran y ellos diciendo que tenían que ofrecerme comida porque los habían contratado para ello.

Visitaste la casa de Gran Hermano.

Sí. Aquí en el polígono hay una fábrica de colchones, Polival, y compraron allí los colchones para Gran Hermano. Yo creo que ese año habían pensado incluso vender esos colchones. Tuve que ir allí y hacer las fotos de los colchones dentro de la casa de Gran Hermano. Era impresionante. Allí está todo cubierto con cristales opacos para poder filmar todo lo que ocurre en la casa.

Luego, cuando volví a Valdemoro, fui contando que iba a entrar en la casa de Gran Hermano. Me inventé una película y luego enseñaba alguna de las fotos que había hecho para hacer creer que era verdad.

También has hecho fotos para campañas políticas.

Sí, pero siempre para la política local de Valdemoro. Empecé hace años haciendo fotos para la campaña del PSOE. En las últimas municipales hice la campaña de Ciudadanos y la del Proyecto TUD.

Me gustaría que nos hablaras de tu trabajo en La revista de Valdemoro.

Como he dicho, José Manuel López el director de la revista, era uno de mis mejores amigos.  Cuando dejamos el colegio, nos veíamos menos. José Manuel tuvo un pub en Valdemoro, pero yo era muy punki y Valdemoro era muy «guardia civil». Entonces yo hacía más vida en Pinto o en Madrid. Igual estuvimos quince o veinte años sin vernos. Nos veíamos muy de tanto en cuanto. Un día nos encontramos por la calle. Y él me dice: «Julián, quiero hablar contigo porque tengo un proyecto». Y yo soy un pisacharcos. A mí me enseñan un charco y yo tengo que pisarlo. Me proponen algo y me lanzo. Me junto con Jose, me cuenta el proyecto y me encanta. Y no pensaba tanto en mí como en mis alumnos. Mis alumnos van a tener la oportunidad de ver todo el trabajo, desde que surge la idea hasta que se ve impresa. Les va a encantar, pensé. Luego, lo que pasa es que es eso: lleva mucho tiempo. Mis alumnos tienen sus trabajos, sus familias, con lo que no tienen todo el tiempo para hacer ese seguimiento. Hay que estar disponible el día y a la hora que te dicen los entrevistados. Y eso mis alumnos no pueden hacerlo con tanta facilidad. Al final, caen sobre mis espaldas casi todos los reportajes. Pero, también, porque me gusta. Le dedico una o dos semanas al mes y lo puedo compaginar.

Cuando José Manuel y yo nos juntamos, me propuso hacer la portada y el reportaje principal. Pero me gustó tanto el proyecto que le dije que me ocuparía de toda la revista. Y me ha dado muchísimas satisfacciones. He conocido a gente muy interesante. Me encanta que haya tanta gente que vive en Valdemoro y hace cosas apasionantes. La línea de la revista es mi línea de fotografía. La revista me da mucha libertad.

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Julián me confiesa que cuando no está haciendo fotos de trabajo, se dedica a hacer fotos para él. Me dice que le encantaría que volviéramos al trueque, que la gente pudiera intercambiar servicios en vez de pensar solamente en el dinero. Me cuenta que sueña en color, pero que tarda mucho en hacerlo cada noche porque, antes de soñar, tiene que preparar bien el lugar donde va a soñar: tiene que colocar los focos, asegurarse de que la  iluminación será la correcta, de que los decorados estarán en su sitio…

Texto_Fernando Martín Pescador

Fotografía: Ncuadres

 

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