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Entrevista a Rita García: ilusión, sacrificio y constancia

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La campeona de España de crossfit nos recibe en Sweet Death, su box de entrenamiento en Valdemoro.

Rita García Herrera es la encargada de poner rostro a nuestra portada del mes de septiembre. Para aquellos que no la conozcan solo cabe mencionar que Rita se ha proclamado como la mejor deportista de crossfit en España, la undécima mejor de toda Europa y ha escalado hasta el puesto 75 en el ranking mundial de este deporte.

Aunque es natural de Aluche, desde muy joven se independizó y ha vivido en diferentes sitios hasta llegar a Valdemoro. A nuestro municipio la trajo el crossfit, el deporte del que ha hecho su estilo de vida y el que le permite vivir de ello gracias a su box de entrenamiento. Actualmente no vive en Valdemoro, pero lo cierto es que como veremos a lo largo de entrevista, Sweet Death Crossfit, su box de entrenamiento, es su segunda casa. Un lugar donde pasa incluso más horas que en su propio hogar.

Es precisamente en su box donde hemos querido hacer la entrevista para poder conocer a Rita en su lugar de trabajo y entrenamiento, donde se prepara física y psicológicamente para afrontar las competiciones a las que acude en diferentes puntos del planeta.

Lo primero de todo es preguntarte cómo es que llegas a Valdemoro.

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Trabajaba en otro box de Valdemoro antes y cuando dejé de trabajar allí decidí montar algo por mi cuenta. Viviendo por la zona no me iba a ir a otro sitio y decidimos quedarnos en esta nave donde estamos muy contentos.

En los últimos años has hecho del crossfit tu estilo de vida, pero ya tenías antes un pasado muy vinculado al deporte, ¿no es así?

Sí, he hecho deporte siempre. A los cuatro años empecé a hacer judo y también he practicado natación y hasta ballet, aunque no me pega mucho. Los estudios también han estado encaminados al deporte, estudio INEF y, al final, un día entrenando en el gimnasio un compañero me dijo que lo probara. Lo probé con 25 años y aquí estamos ahora.

¿Qué es el crossfit?

Es un deporte muy intenso y con mucha variedad, que es lo que más le gusta a la gente. Cada día que vas a entrenar es totalmente diferente y se trabajan todas las capacidades (fuerza, aeróbico…) en una sesión. Tiene un componente social muy fuerte. En el box, lugar de entrenamiento, coincides con la misma gente, esa misma que te ayuda a mejorar cada día. Nosotros lo denominamos como una comunidad.

¿Cómo ha sido tu progreso en este deporte?

La verdad es que ha sido muy bueno. A los dos meses de empezar me invitaron a una competición y gané. La verdad es que no sabía hacer muchos ejercicios. Me acuerdo de que me dijeron pistol, que son sentadillas a una pierna, y yo no tenía ni idea de lo que eran porque no lo había hecho en mi vida. Los dobles que hacemos tampoco me salían, hacía uno simple y uno doble. Pero, bueno, gané y eso me motivó a entrenar más fuerte porque soy supercompetitiva, para lo bueno y para lo malo (se ríe). También he competido bastante, sobre todo en judo, y al final siempre buscas cosas en las que seguir compitiendo.

¿Cuándo decides que el crossfit va a ser tu modo de vida?

Yo creo que no te das cuenta, empiezas a hacerlo y al final es una parte más de tu vida. Antes era entrenadora personal en gimnasio, pero empecé a competir, me gustó, fue bien y llegó un momento en el que me era imposible compaginar el trabajo con la preparación para la competición. Fue entonces cuando tuve la suerte de poder entrar a trabajar en un box que me permitía más tiempo libre, y al final estoy aquí todo el día (se ríe).

¿Cómo es tu día a día?

Me levanto a las 7:30 de la mañana y llego al box sobre las 8:30. Entreno hasta las 10:00, que es cuando comienzo a dar las clases y después tengo desde las 11:00 hasta las 18:00 de la tarde para seguir entrenando, hago dos sesiones. De 18:00 a 22:00 doy clases, y ya para casa a descansar. Así de lunes a viernes.

¿Entrenas entonces tres veces al día?

Tres o cuatro veces por día, una media de entre seis y ocho horas.

Te has convertido en una profesional del crossfit y consigues vivir de ello.

Bueno, podría vivir de ello si viviera en otro sitio que no fuera España. A día de hoy vivo del crossfit porque tengo un box de entrenamiento, pero no por la competición. Es cierto que tengo patrocinadores, pero en este país no son lo suficientemente fuertes como para que un deportista se pueda dedicarse únicamente a competir. Si yo viviera en Estados Unidos podría hacerlo solo de entrenar, pero aquí es imposible. Vivo de este deporte porque tengo el box y puedo dedicarme a enseñar lo que me gusta y transmitir lo que para mí es, pero no es por los patrocinadores. Por suerte, viajar a las competiciones no me cuesta porque es lo que me cubren mis patrocinadores. Ahora mismo me patrocinan Nike, una empresa de nutrición que se llama Debótica y un fisioterapeuta que no me da dinero pero que me cubre las sesiones. Lo bueno es que no me cuesta la ropa y viajar, aunque siempre arrimo parte de mi dinero.

¿Cómo es la competición en este deporte?

En el crossfit no hay una federación. Hay un momento importante para el que preparas toda tu temporada que es el open. Los open van por regiones (Europa, África…) en estos open hay una clasificación en la que los treinta mejores van a los regionales. En los regionales se unen, en mi caso, Europa y África (treinta de Europa y diez de África), de los cuáles solo los cinco mejores acuden a los Games. Los Games, para que la gente lo entienda, son como un campeonato del mundo.

Los deportistas de crossfit os caracterizáis por la versatilidad, ¿qué os encontráis en las competiciones?

Cuando vamos a competir no sabemos qué nos vamos a encontrar. En el crossfit no puedes prepararte para una competición, hay que estar preparado para todo. Un competidor de crossfit tiene que saber nadar, correr, escalar, montar en bici, gimnasia deportiva… El lema del crossfit es «prepárate para lo inesperado». En Francia tuvimos que nadar 50 metros, trabajar con un saco 20 repeticiones y luego correr 400 metros. En Italia estuve hace poco y tuve que correr por una montaña muy complicada con un balón. Al final, lo que se busca es la persona que esté más en forma. Es por eso que dedico tantas horas a entrenar, porque tengo que hacer de todo y mejorar, y eso requiere tiempo. Es lo bueno y lo malo, algo muy dinámico donde cada día tienes una cosa totalmente diferente. Además, se dice que en el crossfit tienes que ser un 7 en todo. Tu resultado final es la suma de todas tus posiciones, por lo que no te sirve ser un 10 en algo y un 1 en otras cosas. Se premia la constancia.

Has conseguido estar en los regionales, entre las veinte mejores de Europa. ¿Cómo es llegar hasta unos regionales?

Así es. He estado en los regionales en dos ocasiones consecutivas, este año y el anterior. Este año me he clasificado la número 11 de Europa, pero acudí a los regionales por equipos porque teníamos más posibilidades de ir a los Games. Al final no pudo ser, nos quedamos a nada. Cuando un deporte es nuevo, si entrenas y tienes unas habilidades, puedes llegar. Al final, poco a poco ese deporte se profesionaliza y lo practica más gente, es entonces cuando tienes que tener algo más para llegar hasta ahí. No sé qué es ese algo más. Supongo que capacidad de sufrimiento porque puedes ser muy fuerte y entrenar muy bien, pero si compitiendo no tienes cabeza o no eres capaz de conocer tus límites, no consigues nada.

¿Cómo puedes entrenar eso?

Yo creo que no se puede entrenar, se nace con ello. Yo puedo aprender a cantar, pero con esta voz nunca llegaría a ser cantante. Hay que tener algo más, eso que no sé decirte qué es.

El factor mental es decisivo entonces.

Totalmente. Entre dos personas que entrenan igual, sin duda, va a llegar más lejos el que mayor capacidad mental tenga.

¿Cómo ha sido tu experiencia grupal en los regionales?

Me ofrecieron pasar a formar parte de un equipo y me pareció una buena idea porque, aunque sabía que tenía la oportunidad de hacerlo de manera individual, era una oportunidad nueva y diferente, y me apetecía probarlo. Las cosas no salieron como nos habría justado porque, como en cualquier deporte, cuando hay un juez siempre existe una subjetividad; y además, también cometimos nosotros algunos fallos y no conseguimos clasificarnos. De los cinco clasificados quedamos séptimos y hasta el último momento tuvimos posibilidades reales de haber llegado a los Games. Fue un palo bastante grande porque preparamos toda nuestra temporada, un año entero, para poder estar en esa competición y al final siempre te lo juegas a una. Cuando no sale, la decepción es inevitable. Es un deporte que exige mucho esfuerzo y sacrificio, seis y ocho horas de entrenamiento diarias, donde tienes que dejar muchas cosas de lado. Cuando sale, todo es alegría, pero cuando te quedas en el camino no es fácil recomponer ese sacrificio.

A pesar de todo, la evolución de la temporada pasada respecto a esta ha sido muy notable y eso se nota en tu clasificación, ¿con qué balance te quedas de la temporada?

La temporada ha sido buena, aunque las cosas no hayan salido como queríamos. Los fracasos también vienen bien para aprender, seguir entrenando y buscar nuevas motivaciones que te hagan intentarlo con más ganas. Y sí, el año pasado me clasifiqué por abajo, de las treinta clasificadas yo estuve la vigesimoctava o vigesimonovena. Este año haber sido la undécima es un cambio muy grande. Aun así, ya sabemos cómo es el mundo del deporte. Si mañana me rompo una pierna entrenando, ya nadie se va a acordar de mí, es algo que sufrimos todos.

Ya nos has mencionado tu box, así que cuéntanos un poco sobre Sweet Death Crossfit, que dentro de poco cumple un año. ¿Por qué decides instalarte en Valdemoro?

Así es, en octubre cumplimos ya un añito y estamos muy contentos. Elegimos Valdemoro porque estaba cerca de nuestra casa y, cuando vimos la nave, la verdad es que nos gustó, y aquí estamos.  Nos va bien y estamos muy contentos, llevamos un año y no nos podemos quejar. Solo esperamos que esto siga creciendo.

¿Ha sido complicado encontrar a gente que se aficione a este deporte?

Gracias a dios hay mucha gente que me conoce y abrimos con bastantes socios. Sin duda es muy importante porque tener clientes al abrir un negocio nuevo es una seguridad y una tranquilidad que hace que yo pueda entrenar y dedicarme a seguir creciendo como deportista. En la actualidad tenemos unos noventa socios de diferentes partes de Madrid. Aunque la mayoría son de Valdemoro, al box viene gente de otras ciudades como Coslada, Leganés, Getafe o Móstoles.

¿Cómo es Sweet Death Crossfit?

El box tiene quinientos metros cuadrados y está equipado con bastante variedad de herramientas para entrenar. Durante todo el día tenemos el open box para que cualquier socio pueda entrenar por libre aquellas cosas que no le salen y, además, tenemos clases durante todo el día. Es algo muy útil para la gente que compite porque le ofrece mayor libertad en el entrenamiento. Yo soy competidora y quiero que la gente que venga aquí tenga las mismas cosas que yo utilizo. He querido equipar el box con las herramientas que yo uso y cualquier socio puede usarlo todo. Además, quería que en clase cada persona tuviera su material para no tener que estar esperando al compañero, por eso tenemos varias máquinas de cada cosa. El horario es de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 22:00 horas entre semana. También abrimos los sábados por la mañana, que es cuando hacemos algo diferente al resto de días. Hacemos entrenamientos por equipos en los que unas veinticinco personas nos dividimos en grupos de cinco. Es una forma de entrenamiento más dinámica y tiene ese componente social más marcado.

¿Cómo es una sesión de crossfit?

En el crossfit, por salud, la sesión dura una hora durante la que hay un calentamiento, una parte de fuerza, en mi caso luego también hay una parte de skills o habilidades donde aprendemos a hacer el pino, sentadillas, capacidad aeróbica y luego el entrenamiento en sí, que puede durar desde diez a treinta minutos, dependiendo del día. Tenemos clases de crossfit como tal y también impartimos clases de alterofilia, para los movimientos de barra. También tenemos clases de gimnásticos para aprender a hacer anillas, el pino, un trabajo de habilidad; clases de movilidad, porque se necesita bastante flexibilidad para hacer, por ejemplo, sentadillas por encima de la cabeza o para hacer una buena sentadilla. Por último, tenemos también trabajo de endurance, que es un trabajo cardiovascular, como correr, remar o esquiar. 

¿Qué valores pueden ser un atractivo para alguien que quiera comenzar?

Lo que le diría es que los cambios se ven muy rápido porque de una semana para otra te ves mucho mejor. Es un progreso que se puede medir muy fácilmente porque donde la semana pasada te hacías dos repeticiones, a lo mejor, a la siguiente te haces cuatro. Y sobre todo, destacaría el componente social. El apoyo de la gente yo creo que es algo muy bueno para progresar, te motiva y te hace ver que no estás solo. Al final, es lo que te comentaba antes: los entrenamientos son sacrificados, pero terminas con la satisfacción de haberlo conseguido.

¿Es necesario tener una buena forma física para empezar?

No. El entrenamiento es el mismo para todos, pero yo, como entrenadora, escalo el nivel de intensidad adecuándolo a las capacidades que tiene cada persona. A una persona nueva sé que no le puedo meter cien dominadas, doscientas sentadillas y trescientas flexiones porque no va a poder moverse en una semana. Mi trabajo también consiste en marcar los ejercicios de cada uno, tanto en cantidad como en la forma de realizarlos.

¿Hacéis entonces un seguimiento de cada persona?

Claro, es lo bueno de este box. Yo tengo un máximo de diez personas por clase. No creo en las clases de dieciséis personas porque pienso que no puedo ofrecer el servicio que me gustaría. Con este número yo puedo atender a cada uno de manera individual sin problemas. Para mí es muy importante que quien venga al box se lleve algo, y eso se consigue conociendo a cada persona.

¿Habrá algún evento para celebrar el aniversario del box?

Sí, celebraremos una competición y tenemos pensada una semana de puertas abiertas para que la gente se anime y venga a probar. Sobre todo para que puedan ver que no somos los locos que levantamos piedras y movemos ruedas. Hay mucho más allá de todo eso y la prueba es este box, aquí no hay ruedas ni cosas de esas. El crossfit es un deporte para todos, hay niños de hasta cuatro años. Obviamente no levantan peso, pero es un ejemplo de que el entrenamiento puede ser gradual y de que todo el mundo puede practicarlo.

Por último, me gustaría dejar a un lado la faceta de deportista para que me contaras tu experiencia como mujer compitiendo a un nivel tan alto, ¿el crossfit presenta esa desigualdad que otros muchos deportes muestran en la alta competición?

Realmente las diferencias entre hombre y mujeres no son tantas. En los entrenamientos se escala el peso, pero en principio es lo mismo. Sí es cierto que a las mujeres les da un poco más de miedo empezar a entrar en un box porque creen que es un deporte de chicos o porque te vas a poner demasiado fuerte, y no es así. En el crossfit como deporte no hay componente tan grande de fuerza como para desarrollar un físico que no desees. Con este deporte te pones en forma, pero no vas a parecer un chico. Desde el punto de vista de la competición sí es diferente porque trabajamos mucho más. Además, he de decir que, en especial a las mujeres, les aporta mucha seguridad porque les hace ver que son capaces de mucho más de lo que pensaban. Es un miedo que no es real. Y en la competición la igualdad sigue existiendo. Los ejercicios son los mismos, simplemente se escala el peso. En Europa, por ejemplo, el nivel femenino es superior al masculino, es más difícil clasificarte siendo mujer que hombre. Y, por suerte, tenemos la misma relevancia ambos sexos.

Para cerrar la entrevista me gustaría hablar de futuro. ¿Cuáles son tus objetivos para la próxima temporada?

Me gustaría hacer top 8 en Europa en el open y, si decido ir en individual, pues me gustaría hacer un top 10 en los regionales, que sería increíble. Si volvemos a intentarlo en equipos es para estar sí o sí en los Games. También me gustaría ir a Dubai en el mes de diciembre, porque se celebran unos mini-Games donde hay mucho nivel y acuden de los mejores competidores del mundo. El año pasado me quedé a dos plazas de ir y espero que este año sí que pueda estar allí. Al Guadacoluza de Miami también quiero ir, y a ese seguro que sí que me clasificaré.

Ilusión, sacrificio y constancia son algunos de los adjetivos que definen a Rita. Una deportista de alto nivel que tiene los pies en la tierra y que fuera de la entrevista nos confiesa que la humildad es lo más importante para ella como deportista. Siempre reconforta saber que existen deportistas que crecen con valores y más aún si además lo hacen en nuestro municipio.

 

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

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