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Inventores, creando las bases del futuro

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Fue, precisamente, Miguel de Unamuno quien pronunció las siguientes palabras que nos trasladan a un debate de lo más actual: «El progreso consiste en renovarse». Con la llegada de Internet y la consolidación de los smartphones, el mundo está conectado, y la velocidad a la que se suceden los hechos se ha visto incrementada, obligando tanto a las empresas como al público en general a mantenerse actualizados de manera permanente.

Sumada a esta nueva era tecnológica se encuentra la crisis económica que hemos atravesado los últimos años, y que padecemos aún hoy. La inestabilidad del capital y el imparable avance de los gigantes asiáticos ha posicionado a las empresas de Occidente, y en particular a las españolas, en una tesitura complicada para garantizar su existencia. Frente al abaratamiento de los costes de producción, y su consecuente bajada en el precio final del producto, las empresas se ven obligadas a ofrecer nuevos valores en sus productos para dotarlos de la diferenciación necesaria que garantice su presencia en el mercado.

Es aquí donde entra en juego la figura del inventor o creador de sistemas. Una rara avis en nuestro país, que en los últimos años se está viendo obligado a emigrar a otros países para poder subsistir. En Valdemoro contamos con la presencia de Dionisio Velasco, inventor, o «creador de sistemas», como él prefiere denominarse, afincado en Valdemoro, cuya visión del mundo tiene mucho que aportar al futuro de nuestra sociedad.

Nos cuenta Dionisio que ya desde temprana edad su actitud inconformista era muy activa y los estímulos que recibía del exterior alimentaban su inquietud por aprender. Fue una excursión escolar a un concierto de música clásica lo que despertó en él el interés por lo artístico. Con el paso de los años, en una época más madura, comenzó a realizar sus primeros trazos sobre el lienzo.

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Su sentido del arte le permitió, durante una época de su vida, crear diferentes pinturas y vender su obra hasta que la formalidad de la vida le obligó a buscar un empleo más estable. Mientras desempeñaba su trabajo, Dionisio esbozaba en un cuadernillo las ideas que tenía para mejor algunos sistemas que ya existían. Frente a la imposibilidad de frenar su propensión por la creación, decidió abandonar su trabajo estable para dedicarse al mundo de la creación de nuevos sistemas.

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Mejorando el mañana

Dionisio cuenta con nueve sistemas patentados: todos ellos tienen una estrecha relación con el arte y la óptica. Nacen a partir del  intento por resolver algunas limitaciones que tiene la pintura. La premisa de la que parte Dionisio a la hora de concebir el arte es la de dotar a esta representación pictórica de mayor semejanza con la realidad que intenta mostrar. Sistemas que consiguen cambiar el color de los trazos de un lienzo o un sistema de visión en tres dimensiones son solo algunas de sus creaciones.

Aunque los sistemas han nacido del arte, su aplicación principal se ha desarrollado en el mundo de la publicidad. Sus creaciones ofrecen nuevas formas de interactuar con los productos, así como nuevos métodos de comunicación entre empresas y clientes. Algunos de sus inventos son:

Sistema mutación de masas: Este sistema consigue cambios de color en masas o formas determinadas y sensación de movimiento. Se consigue gracias a tres focos que reproducen los colores primarios en luz: rojo, azul y  verde. Cada foco es sometido a un filtraje de polarización variable que, con un tratamiento de filtraje óptico en las porciones de espacio que se determinen, consigue modificar los colores de las masas tratadas mientras que el resto, zonas no tratadas, permanecen iluminadas por luz blanca resultante de la suma de los tres colores.

Sistema de vitrina: Un fuente de luz de alta luminosidad proporciona un haz de luz que no puede traspasar la pared exterior transparente del expositor debido a un tratamiento óptico especial. Observando desde el exterior, la vitrina parece no estar iluminada pero al introducir objetos o productos en su interior estos modifican las propiedades del haz de luz y entonces sí pueden traspasar la pared exterior transparente. Como resultado, los objetos emiten su propia luz y color, no existiendo ningún tipo de reflejo indeseado, típicos de los expositores convencionales.

Además de para la publicidad, sus sistemas también pueden ser aplicados en la construcción con el fin de mejorar nuestro día a día. Dionisio también ha desarrollado diferentes técnicas que nos permiten controlar la luz en diferentes ambientes como nuestra casa, el coche o grandes edificios:

Sistema pantalla: Consiste en la creación, en vidrio o plásticos transparentes, de los tres colores primarios en luz. Cuando el sistema está apagado, la superficie es transparente con un ligero acabado en niebla. Al encenderlo, los mapas cromáticos brillan, cada uno en su color, y reproducen una imagen fotográfica por la que la superficie deja de ser transparente y actúa como una persiana óptica.

Persianas virtuales: Derivado del sistema anterior, se pueden crear sistemas de persianas integradas en el vidrio o plásticos que, según el diseño, regulen el paso de luz.

Dentro de la realidad virtual, máxima tendencia tecnológica en la actualidad, Dionisio ha desarrollado dos sistemas que vienen a revolucionar todo lo ofrecido hasta el momento: monitores 3D y el casco de realidad virtual.

Monitores 3D: En el mundo hay solamente cuatro sistemas para los monitores de exhibición 3D. Uno de ellos es el de Dionisio. Su sistema, a diferencia de las grandes marcas, es el único que respeta el protocolo visual humano, evitando los dolores de cabeza o mareos habituales que producen los sistemas actuales.

Casco virtual: El casco virtual reproduce el campo visual tal y como lo interpreta nuestro cerebro. Las imágenes proporcionadas al cerebro por cada ojo comparten solo un determinado espacio frontal, este es el que nuestro cerebro traduce como imagen tridimensional. El resto de la imagen no podrá ser interpretada por este como imagen tridimensional debido a la ausencia de información por parte del otro ojo. Este casco virtual aporta una diferencia radical y absoluta con respecto a los sistemas fabricados y comercializados en el mercado mundial, puesto que es el único capaz de proporcionar un espectro de visualización angular similar al natural. La sensación óptica de estar inmerso en el espacio generado es más real.

Renovarse o morir 

Para él, en el mundo hay dos tipos de personas: los que piensan que todo está inventado y los que creen que pueden aportar su grano de arena mejorando lo ya existente. Dionisio es una persona que concibe el mundo de la segunda manera, lo que le hace plantearse la posición que ocupa el ser humano dentro de nuestro planeta.

Nuestro entorno es un complejo sistema del que nos queda mucho por descifrar pues, según Dionisio: «Nuestros mejores científicos están encerrados en un laboratorio intentando hacer algo tan simple como es generar vida, y nos conformamos con crear un ser unicelular que esté vivo. Dominamos todos los parámetros y aun así no somos capaces, es como si la naturaleza nos pusiera en nuestro lugar. Es por ello por lo que creo que nada está inventado y queda todo por descubrir».

Generar nuevos sistemas es algo muy importante, pero estos no tienen aplicación si no llegan a desarrollarse. ¿Cuál es la situación del inventor en España? 

«En otros países como Estados Unidos buscan esa diferenciación que puede ofrecer un inventor y la valoran. Aquí en España la situación es más complicada, la figura del inventor está concebida como un elemento extraño. Por eso cuando me preguntan siempre digo que soy diseñador de sistemas.

Yo creo que es propio de nuestro carácter y forma ser. Ramón y Cajal ya lo dijo con su famosa frase “Que inventen ellos”. La realidad del mercado global está diciendo que hay que diferenciarse, las empresas buscan en su carpeta visionaria invertir en I+D para generar nuevos valores. Casi todos los países se lo han creído de verdad, en el caso de España parece ser que no».

Crear nuevos sistemas o mejorar los existentes no es barato. Por su carácter, la investigación y desarrollo es un modelo de inversión en el que los beneficios se recogen en las fases más avanzadas del proceso de creación. Por este motivo, los investigadores y desarrolladores necesitan de una inversión inicial que les permita obtener medios para, en un futuro, recuperarla gracias a los beneficios de su creación.

El papel de las empresas y los Estados es pieza clave para aportar esa inversión de capital que fomente la investigación. Los procesos de creación de nuevos sistemas se prolongan durante años y los requerimientos de inversión en muchos de los casos son importantes, por lo general, solo los organismos y medianas y grandes empresas pueden hacer desembolsos de esta magnitud.

En este punto es donde empresas, e incluso naciones, se diferencian, convirtiendo algunas regiones más propensas a la inversión en investigación y desarrollo mientras que otras se caracterizan por la adquisición de ideas ya creadas. Lamentablemente, España se encuentra entre el segundo tipo de entornos donde las empresas y el Estado no realizan grandes inversiones en investigación y desarrollo y apuestan por sistemas elaborados y desarrollados por terceros. Como consecuencia, nuestro país se convierte en un lugar muy difícil para que los inventores y creadores de nuevos sistemas vivan.

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El inventor necesita de toda una estructura empresarial para poder desarrollar su idea. ¿Cómo es la relación de los inventores con las empresas?

«Si se trata de un creador de sistemas independiente como yo, la fase de investigación la suele hacer el propio inventor de manera independiente. Una vez formada y probada la idea, existen dos alternativas. La primera de ellas, y la menos probable, es crear tu propia industria para fabricar el sistema. Esta opción supone unos costes muy altos, ya que se crea una industria desde cero, con todos los riesgos que ello conlleva. La segunda opción es buscar empresas, generalmente de mediano y gran tamaño. Éstas son las que pueden realizar la inversión, pues están dotadas de la industria necesaria para desarrollar la idea.

Una vez encontrada la empresa o empresas, comienza una parte complicada para el inventor. En la mayoría de los casos existen muchos filtros hasta que consigues ponerte en contacto con la persona adecuada. El porcentaje de ideas que consiguen pasar estos filtros es muy pequeño, y a esto hay que sumarle que apostar por nuevos sistemas entre dentro de la visión de empresa.

Es un ambiente muy complicado para el inventor. La mayoría de los proyectos tienen más de cinco años de investigación y desarrollo que corren por tu cuenta y con resultados garantizados. Después, lo presentas en las empresas y aun así no deciden invertir en ello. La realidad es que los acuerdos son difíciles y hay que luchar mucho por sacarlos adelante».

Los sistemas creados por Dionisio Velasco poseen una importante aplicación en la vida cotidiana. A través del reportaje, hemos podido comprobar la importancia de la invención y el desarrollo de nuevas ideas para avanzar como sociedad. Lamentablemente, se trata de una asignatura pendiente en nuestro país, que tiene como consecuencia la huida de un gran potencial intelectual hacia otras naciones. Ese es el futuro de Dionisio, quien pretende aprender inglés cuanto antes para poder trasladarse a algún país en el que sus ideas tengan cabida.

Desde La Revista de Valdemoro esperamos que en un futuro próximo estos sistemas estén instaurados en nuestras vidas y podamos decir que su creador forma parte de nuestro municipio.

 

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Fernando Marqués, Ncuadres

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