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Hay historias que, aunque nacen en un lugar muy concreto, terminan hablando para todos. Y eso —que no es fácil— es lo que ha conseguido la valdemoreña Marta Matute con su primera película, Yo no moriré de amor, recientemente reconocida en el Festival de Málaga con la Biznaga de Oro a la mejor película española y Biznagas de Plata a la mejor interpretación femenina para Júlia Mascort y mejor interpretación masculina de reparto para Tomás del Estal.

No es solo un premio. O, al menos, no debería serlo. Es también una confirmación. La de un recorrido que ya intuíamos cuando, en aquella entrevista concedida a nuestro compañero Fernando Martín Pescador en 2021, Marta ya dejaba entrever una mirada propia, muy ligada a lo emocional, a lo íntimo. Había algo ahí. Y ahora se ve con claridad.

La película, además, no se ha construido desde la distancia. Parte de ella se ha rodado aquí, en Valdemoro, entre calles que reconocemos, espacios cotidianos que forman parte de nuestra vida. Y, sin embargo, lo que cuenta trasciende ese escenario. Porque la historia —marcada por la enfermedad, los cuidados, la juventud interrumpida— nace de una experiencia personal de la directora, pero termina convirtiéndose en un relato universal, en algo que cualquier adolescente puede sentir como propio.

Quizá ahí esté la clave. En esa capacidad de mirar lo cercano sin caer en lo pequeño. En entender que lo local no limita, sino que, bien contado, amplía.

Valdemoro ha sido escenario, pero también el origen, la raíz desde la que crece todo lo demás. Y quizá por eso tiene más valor todavía: en tiempos donde todo parece querer parecerse a todo, aquí hay una voz propia. También porque no es sencillo sacar adelante una primera película y que te permitan contarla así, desde lo suyo, no es algo menor.

Porque al final, lo que deja esta historia —y este reconocimiento— es la convicción de que desde aquí, desde un municipio como el nuestro, también se pueden contar historias que trascienden. Y que, sin perder su origen, llegan a tocar algo que es común a todos.