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Entrevista con Jesús España

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En septiembre de 2015 tuve la suerte de conocer y entrevistar a Jesús España. La entrevista (https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-con-jesus-espana-cobo/)  salió publicada en octubre de ese año, en el número 4 de La Revista de Valdemoro. Estamos hablando de cuando nuestra publicación comenzaba a andar y Jesús España ya había corrido muchos kilómetros. Jesús sabía entonces que su carrera profesional como atleta estaba a punto de terminar y se enfrentaba a esa situación sintiéndose afortunado y preparado para empezar una nueva vida.

Exactamente once años y 118 números de revista más tarde nos encontramos de nuevo con Jesús España. Nos hemos visto con frecuencia a lo largo de estos años. Nos cruzábamos por las mañanas, cuando yo me dirigía a mi escuela y él llevaba a sus hijos al colegio.

Desde nuestra entrevista en 2015, Jesús todavía pudo representar a España en la maratón de las Olimpiadas de Río de Janeiro. En los últimos años, Jesús ha colaborado con Radio Televisión Española como comentarista deportivo en los eventos de atletismo. Jesús no ha dejado de correr y ahora, además, está aprendiendo a hablar. A hablar con un micrófono delante, claro está. Jesús siempre ha sido un buen conversador. Contagia entusiasmo. Incluso alegría de vivir. Conecta con un lenguaje llano y directo. En nuestra primera entrevista ya descubrimos en él a un narrador, conocedor de que, como en una carrera, cuando cuentas algo hay que ir paso a paso, zancada a zancada.

Cuando nos entrevistamos por última vez, ibas a colgar las botas. Aun así, conseguiste alargar tu carrera como atleta durante tres años más.

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Sí, finalmente colgué las zapatillas de pista, los clavos en 2015. Tuve ahí tres años más durante los que me dediqué al asfalto, a la maratón. Fue un salto muy grande porque pasar de pruebas relativamente cortas, de 3 000 y 5 000 metros, a la maratón es un cambio en el entrenamiento muy grande. Me adapté bien y conseguí clasificarme para los Juegos de Río. Allí no logré la actuación soñada, pero el hecho de estar en una prueba emblemática como la maratón, en los Juegos Olímpicos, y el que pudiera venir mi mujer a verme convirtieron esta experiencia en algo muy bonito. Poco después, empecé a tener alguna lesión. Tenía 38 años… Y así, como de repente, apareció el Campeonato Europeo de Berlín en el verano de 2018. Ese febrero, me clasifiqué para poder competir allí. Y decidí que iba a hacer la mejor preparación posible y que iba a ser mi última carrera como profesional. La carrera era el 12 de agosto y, nueve días más tarde, yo cumplía 40 años. Era un verdadero regalo estar dedicándome profesionalmente al atletismo a esa edad. Y bueno, hice una preparación buena. Me llevé a toda la familia un mes y medio a Soria. Ellos estaban de veraneo y yo entrenaba allí por las mañanas, buscando un poco mejor clima. En la maratón, quedé sexto y segundo por equipos. Mis hijos mayores estuvieron allí, lo vieron y tienen ese recuerdo. Nadie se lo tuvo que contar. Me vieron competir. Y ahí ya colgué mis zapatillas a nivel profesional, que no a nivel amateur, porque sigo corriendo prácticamente a diario. Creo que fue un buen cierre a una carrera deportiva, que tuve la suerte de que fuera muy larga, de muchos años. Desde el 2000 prácticamente hasta el 2018. Dieciocho años de profesional no es algo normal en el atletismo.

Una carrera deportiva larga y además con muchas satisfacciones, con grandes victorias para España.

Las mías son siempre para España [sonríe, sabedor de que su apellido coincide letra por letra con el nombre de su país]. Tuve suerte. El punto culminante fue ese Europeo de Gotemburgo del 2006, cuando gané ese oro internacional. También entonces estuve acompañado por la familia, en este caso solo por mi mujer y mis hermanos, y algunos amigos, porque los niños todavía no existían, todavía no estaban ni encargados. Ese salto a la maratón me permitió alargar mi carrera deportiva y, aunque ya no brillé tanto como en la pista, pues sí que pude conseguir esa medalla por equipos en 2018. Y ese sexto puesto a nivel individual, que aunque nosotros somos ambiciosos y yo anhelaba una medalla, pues sí que me dejó satisfecho. Además, me pude retirar estando físicamente bien y puedo seguir corriendo, que para mí es importante, porque yo no concibo mi vida sin correr. Cuando, por algún motivo, estoy dos días sin correr, ya no soy mi mejor versión y mi mujer y mis hijos me dicen que me vaya a correr un ratito, que «lo necesitamos todos…» [sonríe de nuevo].

Este trabajo tuyo, que ha sido dedicar tu vida al deporte, ¿te ha permitido estar cerca de tus hijos mientras crecían, mientras se educaban?

He estado siempre ahí, pero tal vez con los mayores el tiempo no fue de la misma calidad que con la pequeña, que nació en 2019, cuando yo ya estaba retirado. Con los mayores, yo estaba más cansado, entrenaba mañana y tarde. Muchas veces, Olga, mi mujer, se los llevaba al parque y yo me quedaba en casa descansando. Con Sonia, he tenido la suerte de poder estar con ella al cien por cien, llevarla al cole, involucrarme más y disfrutarlo mucho. También me ha gustado el que mis hijos vean que el deporte es una parte fundamental de sus vidas. La pequeña también está ahora en la escuela de atletismo. El deporte es una herramienta muy potente. Hoy en día, mi mujer sale a correr tres o cuatro días a la semana. Nuestros hijos ven cómo su madre llega cansada del trabajo y aun así sale a correr porque luego se siente mejor. Aunque a veces dé pereza, una vez has hecho deporte, eres consciente de que ha merecido la pena.

¿Qué has hecho con tu vida desde agosto de 2018?

Me he podido convertir un poco en amo de casa, que es una profesión bien dura. Y sí, aunque soy un poco desastre, he aprendido a preparar las comidas y a encargarme un poco de la casa. Sigo vinculado al Club de Atletismo de Valdemoro, en el que empecé de joven. Llevo unos años en la junta directiva, aunque el que lleva el peso de casi todo es mi cuñado Víctor, que es el presidente. Sigue estando ahí la escuela de atletismo en la que comencé a correr en 1990. Y sigo compitiendo. Cuando tengo más tiempo, me pongo un poquito más en forma y participo en alguna prueba con el club, en alguna prueba de máster, así se denomina a la categoría de los veteranos. Es una categoría extensa, porque desde que cumples 35 años, hay grupos de edad cada 5 años, y entonces de 35 hasta el infinito. O sea, ahí en el 90, hay gente. Tengo un amigo, un gran amigo, Manuel Alonso, que es del año 36, que ha cumplido 90 años y está batiendo el récord del mundo de su grupo de edad… No está mal tener años y coger tu coche, conducir de manera autónoma, ir a competir… Es alucinante. Espero poder salir a correr durante muchos años. Y para eso, lo que tienes que hacer es no abusar de tu cuerpo. Cuidarte. Y, a veces, exigirte un poco está bien, pero saber que el objetivo número uno es ese, el poder seguir haciendo deporte muchos años.

¿Cuándo comenzaste a trabajar como comentarista deportivo?

Soy muy afortunado. Tuve la suerte de empezar a correr porque me gustaba la sensación de libertad que tenía cuando era un crío; la suerte de poder ser atleta profesional; la suerte de poder estar mucho tiempo con mis hijos, de tener una familia maravillosa, empezando con mi mujer, que tiene el cielo ganado conmigo; y ahora puedo trabajar como comentarista deportivo. Me gusta mucho el atletismo, no solo las pruebas que yo hacía de fondo, sino que, cuando competía, ya me fijaba en los saltadores y en los lanzadores. Me gustaba, tenía esa inquietud. Y, de manera casual, Lourdes García Campos, que es la periodista con la que más trabajo en Televisión Española, me propuso ir a comentar con ella alguna vez. Empecé a finales de 2022. Comenté alguna maratón con ella desde Torre España, desde el Pirulí, en el locutorio. En el verano de 2023, era el Mundial de Budapest, y Televisión Española llevaba mucho tiempo sin llevar a gente a los campeonatos. Lourdes me invitó a ir para formar parte del equipo de retransmisión. Le gustó como lo hacía y he colaborado desde entonces. Llegué a ir a los Juegos de París, algo que no habría imaginado nunca, como comentarista, viendo los juegos desde otro punto de vista. Este año he estado en el Europeo de Birmingham, y no sé lo que durará, pero lo disfruto mucho. Mi mujer me dice que echo demasiadas horas en la preparación de las retransmisiones, pero es que, para mí, el tiempo no pasa cuando estoy mirando cosas de atletismo, me estoy divirtiendo. Es una manera de seguir relacionado con mi mundo, porque la vida deportiva es corta, y seguir aportando esa experiencia que he tenido como atleta. Me gusta transmitir la pasión que tengo por el atletismo.

Estás aprendiendo un oficio nuevo.

Y hay tantas cosas que aprender. En un mundial de atletismo, hay unos 300 atletas con lo que es muy fácil equivocarse. Me gustan mucho los comentaristas que tradicionalmente trabajan en este campo. José Luis López lleva muchísimos años comentando en Movistar. Además es el director del INEFC (Instituto Nacional de Educación Física) en Barcelona. También está Carlos Cordente, profesor del INEF en Madrid. En Eurosport, está un amigo mío, Luis Miguel Martín, que también es entrenador. En la misma cadena, está Antonio Alix que es un fenómeno, tanto en ciclismo como en atletismo.

También aprendes gracias a las redes sociales.

Nunca he estado muy metido, pero ahora las utilizo para seguir a los atletas y conocerlos. Hoy en día, se ven obligados a tener visibilidad, a colgar sus entrenamientos, a destacar dónde entrenan, con qué zapatillas han entrenado, qué bebida han tomado durante los entrenamientos… Me he metido en Instagram y ahí puedo estudiar a los atletas que competirán en los campeonatos que voy a comentar. Sin embargo, las redes sociales pueden ser un poderoso enemigo de los atletas. Estamos hablando de gente muy joven y muchas veces no son ni profesionales. Pueden encontrarse comentarios muy crueles en sus redes sociales y esto puede influirles para no dormir bien o puede ponerles nerviosos antes de una competición. Si la gente entendiera todo el trabajo que hay detrás de los atletas, tal vez se pensaría dos veces la publicación de ciertos comentarios negativos. Los atletas de hoy en día tienen que aprender a gestionar estos comentarios también, claro. Ahora, y con razón, está muy de moda la salud mental en el deporte.

¿Qué te ha llamado más la atención desde tu posición de comentarista?

Creo que siempre he valorado todas las profesiones que giran en torno al atletismo. Te das cuenta de que, para que tú puedas ganar una carrera, alguien ha tenido que montar un graderío portátil, ha trabajado para que todo salga bien, ha tenido que recoger cuando el evento había terminado. Todas esas personas hacen posible el atletismo. Como comentarista, me he dado cuenta de todo el trabajo y de todos los trabajos que hacen posible una buena labor periodística. Las jornadas para el equipo comienzan muy pronto por la mañana y terminan a última hora del día. El responsable de sonido tiene que montar una hora y pico antes de que comience todo y luego tiene que recoger todo el material, por ejemplo. Un campeonato de atletismo crea una pequeña ciudad durante unos diez días. Está el informático solucionándote los problemas técnicos. Alguien monta la caseta desde la que retransmites. Es espectacular. Esto te ayuda a valorar mejor el trabajo que hay detrás de todos estos eventos. Me viene ahora a la cabeza todo el despliegue de la BBC para los eventos deportivos. Allí está el legendario atleta Steve Cram como comentarista. La BBC casi lleva un comentarista para cada prueba. Ahí te das cuenta de la cultura deportiva que hay en otros países. Los comentaristas británicos siempre contextualizan al atleta antes de competir. Explican a qué plazas puede aspirar dentro de su categoría. No se trata solo de competir por una medalla. Yo, como he sido atleta, intento siempre poner en valor el trabajo del atleta. Y si critico, intento criticar de manera siempre constructiva. Está claro, en el atletismo puede haber sorpresas, pero en el ranking previo a la prueba queda una idea bastante fiable de lo que va a suceder. Hay atletas para los que quedar el decimosegundo es un exitazo porque van el vigésimo en el ranking. Y que hagan una medalla es algo muy difícil. Esa es mi labor como comentarista técnico: dar visibilidad a los atletas españoles y explicar un poco las opciones reales que tienen.

Hay muchas formas de narrar lo que está sucediendo. Todos los televidentes tienen a su disposición unas imágenes que están ocurriendo, por lo general, en directo. El comentarista deportivo puede ayudarles a percatarse de cosas que podrían pasar por alto.

Hay opiniones para todos los gustos. A mí a veces me critican por ser demasiado bueno con los atletas españoles. Soy incapaz de criticar a un deportista que ha tenido un mal día. Pero es cierto que hay discursos que defienden que hay que educar al atleta cuando no ha hecho las cosas bien. Creo que ese no es mi trabajo. Ese es el trabajo del entrenador y la labor del entorno del atleta. Por ejemplo, ha habido una tendencia en la  que, sea cual sea el resultado, cuando ciertos atletas son entrevistados, dicen que están muy contentos porque han disfrutado mucho ya que han tenido la oportunidad de participar en un evento deportivo de gran calibre. A lo mejor, esa no es siempre la declaración más acertada. Aunque sea tu primer campeonato. Tal vez sea mejor decir que lo has intentado, que has aprendido mucho y que es una experiencia que te va a servir mucho en el futuro. Pero puedes ser realista y decir que aspirabas a más. No sé.

Cuando nos conocimos, hace once años, hablamos de que Valdemoro merecía mejores instalaciones deportivas.

La situación no ha mejorado. En muchos sentidos ha empeorado. Cuando hemos ido a competir con el club a localidades vecinas, se pueden ver ejemplos de mejores gestiones políticas con respecto a las instalaciones deportivas. Tenemos grandes modelos muy cerca de nosotros. No hay excusa para tener las instalaciones que tenemos. No hay excusa para la situación en la que se encuentran esas instalaciones. El hecho de que el Ínter de Valdemoro consiguiera jugar en la Copa del Rey y tuviera que ir a mendigar a Pinto para poder jugar en sus instalaciones es un buen ejemplo. Y estamos hablando de fútbol… Si hablamos de otros deportes, si hablamos de atletismo, nos encontramos con un éxodo de deportistas y de monitores a otras localidades porque aquí no pueden progresar. Todo el deporte en Valdemoro funciona gracias a entidades privadas, que se autogestionan y se buscan un poco la vida. No hay una gestión municipal del deporte, sobre todo para los más pequeños y, por ley, es obligación de los ayuntamientos fomentar el deporte en edad escolar. Como el deporte es tan importante en mi vida, me da mucha pena que eso no se haga en Valdemoro.

Vamos a hablar de algo más positivo. ¿Cuáles son tus planes de futuro?

Me gustaría seguir viendo crecer a mis hijos. Ahora cada uno está en una etapa escolar diferente: universidad, instituto y escuela primaria. Me gustaría seguir haciendo deporte y disfrutar de mi familia, de mi mujer y de mis hijos. Si puedo seguir comentando atletismo en los medios, fenomenal. Si esto se acaba, ya buscaré alguna otra salida.

Texto: Fernando Martín Pescador

Fotografía: NCuadreS

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