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Kino Marcos Molduras: «Hecho en Valdemoro»

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En el último número de 2023, La revista de Valdemoro está de celebración. Hoy estrenamos una nueva sección que estamos seguros de que tendrá mucho recorrido. Bajo el nombre «Hecho en Valdemoro», esta sección pretende destacar y celebrar el producto local, dando a conocer a nuestra comunidad las joyas artesanales que se gestan aquí, en Valdemoro.

Para inaugurarla hemos elegido a dos maestros que destacan por su trabajo en el fascinante mundo de la artesanía en madera: Joaquín Cuevas y Alfonso Sancho. Estos dos cuñados han forjado toda una trayectoria en torno al trabajo de los marcos para obras de arte y espejos. La mezcla entre su destreza artesanal y su vínculo tan estrecho con el arte ha dado lugar a la empresa Kino Marcos Molduras, que ha dejado huella en el panorama artístico nacional e internacional con sus cuarenta años de dedicación y maestría. Pero la raíz de su destreza va más allá de la técnica; se sumerge en la historia de la familia Cuevas. Joaquín hijo aprendió este oficio de manos de su padre, cuyo legado se ha perpetuado en cada talla, en cada curva de madera. Esta conexión generacional dota a Kino Marcos Molduras con una herencia única.

La labor de Joaquín y Alfonso se ha convertido en un testimonio tangible de la magia que puede emerger cuando la habilidad manual se fusiona con la pasión por el arte. A través de meticulosos procesos han conseguido posicionarse como una de las mejores empresas de enmarcado tanto a nivel autónomo como nacional. De las manos de estos dos artesanos han salido marcos que se han convertido en el complemento perfecto para las creaciones de genios como Miró o Picasso y que cuelgan en las paredes de los museos más importantes de España, como el museo Reina Sofía o el Thyssen-Bornemisza.

Joaquín, heredaste este oficio de tu padre. ¿De dónde surge la necesidad de crear marcos?

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Mi padre, Joaquín Cuevas, era pintor y, como no encontraba marcos para sus obras, decidió abrir su propio taller de enmarcación. El taller estaba en Madrid, en Ventas, y allí hacía todo tipo de enmarcaciones. Muchos creían que un taller de enmarcación era solo para obras antiguas o piezas de iglesias, pero lo cierto es que creaba enmarcaciones para el público general tanto de obras clásicas como modernas.

¿Cómo fue tu primera toma de contacto con el oficio?

De pequeño, mi madre nos llevaba a mi hermana y a mí al taller para ver a Pecas, el perro que teníamos. Siempre me causó mucho interés cómo bruñían con piedra de ágata, cómo decoraban los marcos, pero lo que más me impresionaba era el pan de oro. Mi primera toma de contacto con el oficio fue coger una lija y repasar esquinas. También me daban alguna tabla para bruñir y me podía pasar toda la tarde sacándole brillo. Cuando fui haciéndome más mayor me gustaba mucho la música. Le pedí un sintetizador a mi padre y a cambio tenía que ir varias tardes al taller a echarle una mano.

¿Cómo llegáis a Valdemoro?

Cuando el taller empezó a crecer necesitábamos usar productos que no están permitidos en el centro de una ciudad,  lo que nos obligó a marcharnos a un polígono. Primero decidimos asentarnos en Seseña porque nuestro tallista está ubicado allí. Desgraciadamente, sufrimos un incendio en la nave, lo que nos hizo perder absolutamente todo lo que teníamos. Fue entonces cuando nos mudamos a Valdemoro a finales de los años 90, al polígono Valmor. Allí estuvimos quince años hasta que cambiamos a la actual ubicación, en el polígono Rompecubas.

¿En qué consiste vuestro trabajo?

En trabajar la madera para crear marcos que encuadren todo tipo de obras. Se trata de un trabajo artesanal y personalizado que se aleja de la producción en serie estandarizada. Sobre el marco podemos alterar todos los parámetros que lo componen: su tamaño, podemos diseñar marcos a medida con el grueso, alto y ancho que se desee; su forma, contamos con el trabajo de un tallista que altera los perfiles rectos si se desea; el color, trabajamos todo tipo de gamas cromáticas y otros acabados como el pan de oro y de plata; y su textura, ambientamos para aportarle cualquier tipo de acabado, como envejecido, pulido, rugoso, etc.

¿Quién demanda vuestro trabajo?

En el ámbito profesional trabajamos principalmente con pintores, enmarcando sus obras, y con interioristas, materializando todas sus ideas relacionadas con cuadros y espejos dentro de un proyecto de casa, hotel, restaurante, entre otros. También tenemos una clientela muy amplia que nos solicita todo tipo de trabajos relacionados con la enmarcación. Como tenemos los precios de taller, vienen clientes de todas las partes de Madrid. En general, tenemos un cliente que valora nuestro trabajo y disfruta el proceso de diseño del marco porque se apoya en nuestra experiencia. Además, nuestros precios de taller hacen que adquieran una pieza personalizada a un precio muy similar al de un marco estandarizado.

¿Qué importancia tiene el marco en el conjunto de la obra?

El marco es un potenciador de la obra que contiene. Y como potenciador, puede hacerla más impresionante o perjudicarla. Recibimos muchas obras que adquieren coleccionistas y, en ocasiones, al quitar el marco que trae consigo el cuadro, se realza la pintura. Nuestro trabajo es el de leer la obra e interpretar qué contorno favorece y realza la composición. Otro de los factores que ponemos en valor es que el marco debe crearse para la obra y no para la decoración de un espacio. Conseguir la conjunción entre realzar la obra y a su vez el espacio es el principal objetivo.

Vuestros marcos están expuestos en museos de primer nivel de España, como el museo Thyssen.

Durante muchos años trabajamos muy asiduamente con Macarrón, una institución del mundo del arte en Madrid que trajo el Guernica a España. Gracias a ellos han llegado proyectos tan importantes como enmarcar los retratos de los reyes del museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. También tenemos obras en el museo Lázaro Galdiano y en el Reina Sofía. Entre los artistas que más destacan por tener obras enmarcadas por nosotros están Pablo Picasso, Joan Miró, a quien enmarcamos cuarenta obras, Amedeo Modigliani, Manolo Millares o Juan Genovés. También tenemos trabajos en lugares muy importantes como la Almudena.

¿Cómo afrontáis enmarcar unas obras tan importantes?

Con mucho orgullo y responsabilidad. Sabemos que son marcos que van a acompañar durante mucho tiempo a la obra y muchos ojos se van a fijar en ellos. Son la máxima expresión de nuestro trabajo y de lo que podemos llegar a hacer.

¿Cómo ha evolucionado la enmarcación?

Sin duda alguna se tiende hacia marcos mucho más limpios y de cortes rectos. La obra de los nuevos pintores también está más enfocada hacia la decoración en muchos casos, por lo que enmarcaciones como la caja americana tienen mucha importancia en nuestro trabajo diario. Los clientes también vienen orientados por el pintor en cuanto a la enmarcación que ellos han pensado para la obra. Aun así, seguimos haciendo trabajos de talla y acabados en pan de oro. El acabado dorado, por ejemplo, vuelve a tener una fuerte tendencia tras romper esa concepción del marco clásico. La enmarcación también ha roto los límites tradicionales y hemos llegado a enmarcar incluso televisores que se convierten en cuadros cuando no se están utilizando.

¿Cómo ha evolucionado vuestro negocio a lo largo de los 40 años de trayectoria que lleváis?

Podríamos decir que ha sido una trayectoria circular. Joaquín empezó este negocio haciendo pura artesanía y trabajos más delicados. La empresa fue creciendo y aumentando el volumen de trabajo. El pico más alto de trabajo coincide con nuestra llegada a Valdemoro. En esa época integramos en nuestra empresa la producción de bajo coste para otras fábricas. Teníamos más de treinta y cinco empleados, cuatro naves y un volumen de trabajo muy alto. Con la crisis de 2008 tuvimos que redimensionar el negocio y volver a lo que sabíamos hacer, el trabajo artesanal personalizado.

¿Por qué decidisteis seguir apostando por la artesanía frente a los nuevos modelos de producción?

Elevar el volumen de trabajo y centrar la producción en el bajo coste nos alejó de las raíces por las que había crecido esta empresa familiar. Nos dedicamos a este oficio porque nos gusta trabajar la madera, escuchar las propuestas y materializarlas en un marco. Completar este proceso nos permite diferenciarnos de la producción estandarizada donde la industria ha crecido tanto que es muy complicado competir. Frente al volumen nuestra propuesta es la calidad y la seguridad de que el marco que adquieres es una pieza de artesanía única.

¿Habéis llevado a cabo alguna acción en Valdemoro?

Joaquín, junto a Mari Ángeles, una empleada del Ayuntamiento de Valdemoro, consiguió montar un Centro Especial de Empleo en el que impartieron formación a jóvenes con discapacidad. El taller estaba al lado de nuestra nave y les enseñábamos a dorar, ambientar y trabajar la madera en general. Para mí ha sido una de las experiencias más gratificantes que me ha ofrecido mi profesión. El dinero que cobraba por impartir esas clases lo ahorraba y lo usábamos para alquilar un autobús que nos llevara a ver alguna exposición de arte.

En el mundo contemporáneo, donde la producción en serie domina la escena, mantenerse fiel a la esencia artesanal y a la creación a medida representa un desafío valiente. Este compromiso con la singularidad ha llevado a Joaquín y Alfonso a ofrecer una alternativa al estándar con cada obra que producen.

El reconocimiento como los mejores artesanos de la Comunidad de Madrid en 2003 no solo es un testimonio de la excelencia técnica de Kino Marcos Molduras, sino también un homenaje a la resistencia contra la homogeneidad. La tradición y la maestría transmitidas de Joaquín Cuevas padre a Joaquín y Alfonso enfrenta ahora el desafío de encontrar continuidad. En un mundo que evoluciona rápidamente, la ausencia de una nueva generación comprometida con el arte y la artesanía plantea interrogantes sobre el futuro de este legado invaluable.

A pesar de este desafío, el legado de Kino Marcos Molduras perdura como una declaración firme en favor de lo artesanal y personalizado. Cada marco tallado por estas manos expertas es un recordatorio de que la verdadera belleza reside en la atención al detalle y la conexión única entre el artesano y su obra.

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