
El embrión del que a lo largo de los últimos tres siglos ha sido uno de los centros neurálgicos del fervor popular valdemoreño fue un humilladero o cruz que se
encontraba junto al entonces denominado camino de Aragón. Se transformó en un lugar de peregrinación dotado de mayor entidad a finales del siglo XV o comienzos del XVI con la construcción del primer santuario, denominado ermita de la Sangre de Cristo o Vera Cruz, a cuya fábrica contribuyeron con sus donaciones los vecinos del pueblo.

Poco se sabe de aquel primitivo templo, de su planta y estructura, ya que el que ha llegado hasta 2026 es producto de una gran remodelación efectuada en 1975 de la obra levantada en 1725. Lo que sí parece probable es que la sencillez fuera la tónica dominante en sus líneas arquitectónicas, aunque las donaciones, siempre tan vinculadas a la plasmación de la religiosidad y a la manifestación del poder económico, contribuyeron de forma de terminante a su ornamentación interior.

La más importante de las restauraciones tuvo lugar entre 1723 y 1725. El grave estado de deterioro en que se encontraba el templo proyectado más de dos siglos atrás hizo necesario emprender unas obras de mejora que acabaron por convertirse en una auténtica reconstrucción. El resultado fue un amplio edificio en el que destacaba la nave central y seis capillas a cada lado.

A mediados de la década de los 70 del pasado siglo XX se llevó a cabo una controvertida restauración promovida por el párroco de entonces y financiada en gran parte por el Ayuntamiento de Valdemoro. De aquella remodelación surgió la ermita del Santísimo Cristo de la Salud con el aspecto que presenta actualmente.

indeterminado y un Niño de la Bola en una urna donado por la familia Cánovas del Castillo a principios del siglo XX, seguramente cuando eran los administradores de la ermita.


La escultura actual es una talla de madera policromada que data de 1939, fecha en la que sustituyó a otra de similares características que fue destruida durante la Guerra Civil. De
la imagen primitiva el cronista Ramón Baíllo decía: «[…] es una de las mejores tallas que hay en Valdemoro y la de mayor devoción entre sus vecinos, que acuden a ella en sus aflicciones». Y continuaba: «Sobre su adquisición nada se sabe con certeza, ni las tradiciones que respecto a esto se encuentran son admisibles. Sólo puede decirse que la sagrada imagen existe en esta villa desde tiempo inmemorial para ser el consuelo y la salud de sus devotos».

Jesucristo fue esculpido en «madera de pino del Norte, fresca y seca», según consta en el contrato suscrito el 12 de junio de 1939 con Enrique Cuartero y Huerta. Está suspendido
en la cruz por medio de tres clavos, por estar taladrados juntos los dos pies, iconografía extendida a partir del siglo XIII. El crucifijo, también de madera, está compuesto por dos travesaños escuadrados protegidos por cabos de plata en cada uno de los extremos. El remate del madero vertical aparece adornado con sendas filigranas que enmarcan óvalos con el ángel de la guarda en el posterior y la invención de la Santa Cruz en el anterior.

El retablo-camarín, ubicado tras el altar mayor, es uno de los elementos más singulares de todo el edificio. Es un espacio abovedado situado sobre un pequeño cuerpo inferior, desde el que se accede al camarín propiamente dicho a través de una escalera. Sin duda, es el emplazamiento idóneo para este conjunto escultórico barroco del siglo XVIII, profusamente decorado con hojas y racimos de parra, enmarcado por columnas
salomónicas y estípites (pilares en forma de pirámide invertida truncada). Tiene influencia churrigueresca y alberga la talla del Santísimo Cristo de la Salud.
Otros elementos dignos de mención son las ménsulas colocadas a ambos lados del altar mayor y que pertenecieron a la cofradía de San Sebastián en 1760, según aparece en la
inscripción. Se desconoce cómo y cuando llegaron a la ermita; hoy sirven de soporte para las figuras de Olot del Corazón de Jesús y de la Milagrosa. Por último, un confesionario del siglo XIX, tal vez procedente de otra institución religiosa, completa la colección mueble del recinto.
Desde 1721 la ermita es la sede canónica de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, que cuenta en la actualidad con unos dos mil miembros. Cada primer domingo de mayo,
después del Día de la Cruz, según está establecido en sus ordenanzas primitivas, procesiona con la imagen titular por las principales calles del casco urbano.
Texto: María Jesús López Portero. Archivera Municipal de Valdemoro
Fotografías: Archivo Municipal de Valdemoro
Contenido creado por Ayuntamiento de Valdemoro
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