Inicio Cultura y Ocio Bolitas del Airón: de enclave económico a patrimonio natural

Bolitas del Airón: de enclave económico a patrimonio natural

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Bolitas del Airón, 2004
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Posiblemente, pocos conozcan el primitivo origen de uno de los entornos naturales más bellos de nuestro término municipal. Este paraje de 44 hectáreas plagadas de Eleagnus angustifolia o árbol del paraíso en sus orígenes nada tenía de paradisíaco, excepto para la abundante ganadería que se alimentaba de sus pastos, pues antes de convertirse en el
parque más extenso del municipio fue, durante años e incluso siglos, el pastizal
preferido por la cabaña ovina y bovina de la que vivían muchos valdemoreños.

Foto aérea con la ubicación aproximada de la Dehesa Boyal, c. 1972.

Los terrenos sobre los que cada 25 de abril se celebra la festividad de San Marcos son una mínima parte de la Dehesa Boyal, prado comunal, propiedad del concejo, donde el vecindario apacentaba cualquier clase de ganado, que en sus mejores tiempos ocupaba
una superficie de casi 200 hectáreas; limitando al sur con Ciempozuelos, al norte con el camino de San Martín de la Vega, al este con el camino de Titulcia y al oeste con el ferrocarril.

Grupo de personas con tartana por la Dehesa Boyal, c. 1920.

Son abundantes los testimonios referidos a este lugar conservados en el Archivo Municipal, los más antiguos corresponden al siglo XIV y en ellos se justifica la propiedad de esta parcela. En 1752, cuando se lleva a cabo el Catastro de Ensenada, se afirma «[…] que es bien de propios [es decir, de carácter comunal] el Prado Boyal, de caber 250 fanegas, que lo atraviesa un arroyo desaguadero del pueblo de Poniente a Oriente […]», en clara referencia al denominado arroyo de Santiago.

Grupo familiar celebrando San Marcos, c. 1967.

A principios del siglo XX los límites de la Dehesa Boyal no se habían modificado en demasía y ovejas y vacas pastaban por sus 187 hectáreas de terreno. Pero a comienzos de los años veinte, buena parte de las parcelas fueron enajenadas y pasaron a ser propiedad del marqués de Aguilafuente.

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La familia López y algunos amigos el día de San Marcos, c. 1968.

En el Catastro de 1949 la que fuera una vasta hacienda había quedado reducida a dos parcelas de 16 y 44 hectáreas denominadas, respectivamente, Prado Chico y Prado Grande, quedando separadas por el Arroyo de Santiago. Fue entonces cuando el ingeniero agrónomo José María Sotorrío arrendó el Prado Grande para proceder a su explotación. Realizó una intensa labor de construcción de sistemas de regadío y acequias para la plantación de algodón y chopos entre otros cultivos. Sin embargo, no consiguió sus objetivos, quizá el alto contenido de salitre de las aguas y lo pantanoso del terreno le hicieron desistir de la empresa. A pesar de ello, el aprovechamiento agrícola de esta zona fue moneda corriente desde mediados de los años cuarenta hasta bien entrada la década de los sesenta, periodo durante el que agricultores y ganaderos convivían en perfecta
armonía.

Vista panorámica desde los cerros del Espartal. En primer término, el parque natural Bolitas del Airón, el campo de fútbol, la piscina municipal y la vía férrea, c. 1990.

A finales de los años cincuenta el Prado Chico aparecía dividido en tres partes: una, propiedad de Ramón Martínez Fernández, industrial vecino de Madrid, otra de la familia Pradana y, en medio de ambas, un terreno municipal. Precisamente, en la finca de Martínez se encuentra el embrión de lo que hoy es uno de los enclaves paisajísticos más representativos de Valdemoro: el parque Bolitas del Airón. En esta parcela de no más de cinco hectáreas había un pequeño grupo de árboles del paraíso que, por mor del viento y de algunos insectos y aves han propiciado la proliferación espontánea de esta especie arbórea en la zona.

Celebración del día de San Marcos, c. 1994.

Acompañando al Eleagnus angustifolia otras especies llenan de color el espacio y le dan un cierto aire silvestre: tréboles, malvas, retamas, lino, carrizos, orquídeas, acederillas, pepinos del diablo y cardos de todo tipo son las principales variedades vegetales que se muestran espléndidas con la llegada de la primavera. Por su singularidad, debido al crecimiento espontáneo y a la superficie actual, ha sido objeto de varios artículos científicos y tesis doctorales.

Bolitas del Airón , 2004

Los agricultores y ganaderos fueron dejando de explotar unas tierras tradicionalmente ligadas a las labores del campo. Y la zona pronto se fue poblando de infraestructuras deportivas, necesarias para una localidad en plena expansión urbanística. La construcción
del polideportivo municipal en 1977 en una parcela de casi 40 000 m2 dotó al municipio de un estadio deportivo para más de 3 000 espectadores, donde tuvo la sede permanente el Club Atlético Valdemoro. En fases siguientes fueron incorporadas pistas de atletismo, de tenis, piscinas, un frontón y otras instalaciones. Ya en los años noventa se crearon sendas peatonales y de ejercicio físico, ampliándose el bosquete con nuevas replantaciones.

Bolitas del Airón, 2004

Actualmente, una fecha señalada en el calendario local es el 25 de abril, porque para celebrar San Marcos, la antigua Dehesa Boyal se ha terminado convirtiendo en el lugar de «peregrinación» por antonomasia para compartir juegos, tortilla y torta con familiares y amigos.

Entrada principal al parque natural Bolitas del Airón, c. 1991.

En definitiva, y aunque para los vecinos de Valdemoro del siglo XXI las Bolitas sea tan solo una zona verde, lo que primero fue Dehesa Boyal, luego Prado Chico y Prado Grande y hoy día constituye el parque más grande del municipio, ha sido un paraje que ha protagonizado involuntariamente gran parte de la historia económica de la ciudad.

Bolitas del Airón, 2004

Los caminos que lo atraviesan hacen posible que actualmente sea uno de los lugares
preferidos por naturales y foráneos para practicar senderismo y otras actividades
al aire libre. Si después de más de seis siglos de existencia sigue conservando
su esencia, nuestro deber es respetarlo y protegerlo para que puedan seguir disfrutándolo
las generaciones venideras.

Contenido creado por Ayuntamiento de Valdemoro.

Texto: María Jesús López Portero. Archivera Municipal de Valdemoro
Fotografías: Archivo Municipal de Valdemoro

 

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