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Entrevista con Carlos Ortiz

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Hace apenas unos días, el 2 de junio, y coincidiendo con el noveno aniversario de La Revista de Valdemoro, nació Óscar, un nuevo valdemoreño. Han leído bien: nuestra publicación cumple nueve años. Eso significa que los niños que nacieron el día en que salió nuestro primer número ya pueden leer nuestros reportajes y nuestras entrevistas. Me pregunto si Óscar leerá algún día esta entrevista, si la leerá en papel, en pedeefe, en algún nuevo soporte o en un tipo de archivo de texto del que todavía no tenemos noticia.

En ese primer número de junio de 2015, La Revista de Valdemoro apostó por el fútbol base y, en portada, apareció Hugo, un muchacho de siete años con un balón bajo el brazo. Nueve años más tarde, el protagonista de nuestra portada y de esta entrevista es uno de los futbolistas españoles más importantes de nuestra historia y, durante el último año, dentro del proyecto WomanGoal, se ha dedicado a buscar buenas futbolistas jóvenes por todo el mundo que, este junio, tendrán la oportunidad de conseguir un buen contrato deportivo.

Fotografía_Ncuadres

Cuando Óscar lea esta entrevista, podrá conocer a Carlos Ortiz, más conocido como Ortiz, pues ese era el nombre que lucía en la trasera de su camiseta. Carlos Ortiz ostenta el récord de mayor número de partidos defendiendo a nuestra selección nacional de fútbol sala (215 veces). Óscar descubrirá que, jugando con la selección española, Carlos Ortiz consiguió ser, en cuatro ocasiones, campeón de Europa de fútbol sala y dos veces subcampeón del mundial de este deporte; con Movistar Inter, ganó una Copa Intercontinental, tres Copas de la UEFA, seis ligas nacionales, una Copa del Rey, cuatro Copas de España y cinco Supercopas de España; con el FC Barcelona, ganó dos ligas nacionales, dos Supercopas de España, una Copa de España, una UEFA Futsal Champions League y una Copa del Rey; con el ACCS París consiguió una liga francesa de fútbol sala.

Quién sabe, cuando Óscar tenga siete años, bien podría ser portada de nuestra revista porque, para entonces, haya comenzado ya a seguir los pasos —o, en este caso, patadas al balón— de su padre, Carlos Ortiz. Esta entrevista tuvo lugar un par de meses antes de que Óscar comenzara a dormir, plácidamente, en su cuna de Valdemoro.

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¿Cuándo comenzaste a jugar al fútbol sala?

Empecé en el equipo del colegio, en Corazonistas, en Madrid cuando tenía seis, siete años. Entonces teníamos tres opciones: fútbol sala, baloncesto y balonmano. Mi hermano es un año mayor que yo, íbamos al mismo colegio, y jugaba al fútbol sala. De pequeño, siempre quieres imitar a tu hermano mayor y me dije «si mi hermano juega al fútbol sala, yo también quiero jugar al fútbol sala». Llegamos a jugar juntos porque a mí se me daba bien y, con frecuencia, jugaba con el equipo superior. Mi hermano también fue profesional. Precisamente, cuando el equipo de Pinto estaba en la División de Honor, mi hermano formaba parte del equipo. Pero nunca jugamos juntos a nivel profesional.

Fotografía_Ncuadres

¿Cuándo pasas a jugar como profesional?

Mi primer contrato futbolístico fue con el equipo de Olías del Rey, en Toledo. Yo tendría diecisiete años y el equipo estaba en Segunda División. Yo estaba todavía en el instituto. De ahí, volví a Boadilla, donde ya había jugado en categorías inferiores. El Boadilla estaba en Primera División. Compaginé esto con la universidad, porque ya había acabado el instituto. Recuerdo este momento con mucho cariño. Fue una etapa muy exigente en mi vida, pero, cuando uno quiere, puede.

Pudiste compaginar el fútbol profesional con tus estudios de ingeniería informática.

Suena difícil. Suena duro y, realmente, en cierta manera, lo fue. Apenas tenía tiempo para ir a la universidad. No podía ir a muchas de las clases. Así que me tocaba coger el libro de la primera página a la última y trabajármelo por cuenta propia y luego presentarme a los exámenes. Como dice el Cholo, me fui sacando la carrera asignatura a asignatura, partido a partido. No fue fácil, pero, en nueve años conseguí terminar mis estudios universitarios. Cuando comencé la universidad, prácticamente no teníamos ninguna ayuda, pero, luego, el Consejo Superior de Deportes comenzó un programa para deportistas de élite —cuando representas a tu país, cuando eres internacional, cuando participas en torneos continentales…—. Gracias a este programa, te ponen a una persona que te ayuda, sobre todo, a gestionar tus tiempos. Esta persona se encargaba de hablar con la universidad para que te permitieran hacer las prácticas o los exámenes en un día distinto al de tus compañeros. Esta persona guía al deportista de élite para que pueda seguir con sus estudios.

¿Cuándo ganas tu primera liga?

Mi primera liga la gano con Movistar Inter. Imagínate: yo era un chaval de 22-23 años. Los dos años anteriores había estado jugando en Pamplona y ese año había vuelto a casa, a Madrid, al mejor club del mundo, al mejor club de la historia, que es el Movistar Inter. Y, en mi primer año en el equipo, compartiendo camiseta con un gran número de estrellas internacionales, ganamos prácticamente todo: el Campeonato de Europa, la Copa de España, la Supercopa… He tenido mucha suerte: he ganado muchos títulos, he jugado en muchas competiciones importantes y me siento muy afortunado.

Fotografía_Ncuadres

Has sido afortunado también porque has podido mantenerte al más alto nivel hasta prácticamente los cuarenta años.

Cuando doy charlas a chavales, efectivamente, les digo que la suerte es importante, que hay un aspecto genético. Es cierto que hay cuerpos que responden mejor al esfuerzo que otros, pero, además de eso, desempeña un papel muy importante el trabajo personal, el esfuerzo, una vida disciplinada: tienes que cuidarte, tienes que llevar unas rutinas, unos descansos, unas dietas… Y es cierto, también, que, a lo largo de mi carrera deportiva, me he lesionado muy pocas veces y, cuando he sufrido lesiones no han sido terriblemente graves ni de larga duración. Eso me ha permitido estar siempre en activo, siempre en la Selección Española. Me he perdido muy pocos partidos con la Selección… Desde luego, eso es importante para poder jugar en los mejores clubes y en competiciones importantes.

Háblanos de tu experiencia en la Selección española.

He estado en la Selección unos quince años. He tenido la suerte de jugar siete campeonatos de Europa, cuatro mundiales… He ganado cuatro de esos campeonatos de Europa, pero no he ganado ningún mundial. He perdido dos finales contra Brasil, una en penaltis y otra en la prórroga, a falta de diecinueve segundos. Y esas son las dos espinitas que tengo ahí clavadas. No he ganado un mundial, pero la verdad es que no cambiaría nada de mi carrera ni de mi historia por ganar un mundial.

Descríbenos el mundo del fútbol sala, que tanto te ha dado.

El gran problema es que se nos compara con el fútbol. En resumen es lo mismo: es una pelota, unos jugadores en el campo y tienes que meter gol. Pero son muy diferentes y nosotros no tenemos la repercusión mediática que tiene el fútbol. Puede que nosotros cometamos muchos errores a la hora de tener proyección mundial, pero el gran problema es que se nos compare con el fútbol. Es como comparar el pádel con el tenis. Son deportes totalmente diferentes. Pero somos nosotros los que debemos entender hacia dónde ir: hacia un deporte más espectacular, un estilo NBA, por ejemplo. Debemos intentar atraer a nuevas generaciones de chavales que no se están enganchando tanto al fútbol, por ejemplo. Debemos trabajar todo lo posible para conseguir mayor visibilidad. Porque lo merecemos. Porque es un deporte con muchísimas licencias. Posiblemente uno de los deportes con más licencias en el mundo. Pero no logramos llegar a ese gran público. Muchos de los que, hoy en día, consideramos los mejores jugadores de fútbol del mundo comenzaron en el fútbol sala, sobre todo, en Brasil. Y el fútbol no puede vernos como una competencia. El noventa por ciento de los jugadores que comienzan en fútbol sala se pasan al fútbol. Y debemos trabajar para que esos jugadores no estén deseando dar el salto al fútbol once.

Hay también una serie de características físicas y estratégicas propias del jugador de fútbol sala.

Los espacios son mucho más reducidos y el tiempo que tienes para pensar es mucho más breve. Está todo mucho más comprimido. El jugador de fútbol es más fuerte, más potente. El jugador de fútbol sala es más ágil, más rápido, más vivo y, sobre todo, la rapidez mental juega un papel muy importante. Tienes décimas de segundo para tomar la decisión adecuada para la siguiente acción.

Jugaste doce años en el Movistar Inter, pero los dos últimos años los jugaste en el Barça. Tal vez eso no sea muy bien visto en el fútbol once.

Tras doce años en Movistar Inter, jugué un año en un equipo de París. Y, al año siguiente, fui a jugar a Barcelona. Mucha gente no entendió esa decisión. Es verdad que la rivalidad entre Movistar Inter y Barcelona no es la misma que la que existe en el fútbol, pero es cierto que al aficionado del Movistar no le gustó la decisión. Yo me fui a París pensando que, con treinta y muchos años, no volvería a la Primera División del fútbol sala en España. Y me surgió la oportunidad de firmar por el Barça porque el entrenador que había estado muchos años en el Inter también fue a Barcelona. Fue él quien, de alguna forma, me reclamó. Si te digo la verdad, jamás pensé que iba a acabar en el Barcelona. Creo que en el fútbol sala es todo más sano que en el fútbol y, en Barcelona, la gente me trató genial. Desde el primer momento, me recibieron bien y fueron dos años espectaculares. Soy de Madrid y siempre he animado al Real Madrid. Movistar Inter fue mi equipo durante doce años, pero nunca he sido un aficionado excesivamente visceral. Nunca me he alegrado de una derrota del Barça. Cuando jugué allí, lo di todo, de la forma que lo he dado todo en cada uno de los equipos para los que he jugado. Y, en mi primer año con el Barça, lo ganamos casi todo. Se dio todo tan bien, mi rendimiento fue tan bueno que, aunque mi contrato era solo por un año, acabé renovando por una temporada más.

Tras ganar tantas competiciones, te retiras del fútbol sala profesional y declaras que, para ti, lo más importante es que te recuerden como una buena persona.

Al final, los títulos están ahí y todo el mundo puede verlos en internet. A mí me gustaría que me recordaran como una persona que ha hecho vestuario, que no ha tenido problemas nunca con un compañero, ni con un árbitro, una persona que ha procurado siempre sumar. A la larga, eso es más importante. Odio los conflictos. Si tengo que defender algo, lo voy a defender, pero no me gusta el conflicto, ni la discusión exacerbada.

Fotografía_Ncuadres

Hace exactamente un año abandonaste el deporte profesional.

Afortunadamente, desde que me retiré, me han surgido muchos proyectos. Estoy viajando mucho. Me he embarcado en un proyecto de fútbol femenino, con WomanGoal. Esta temporada hemos viajado por diecisiete países. Tenemos que seleccionar a 28 chicas. Este mes de junio vendrán todas a España. Aquí jugarán varios torneos internacionales, en Madrid, en San Sebastián… y estas futbolistas podrán ser observadas por los directores deportivos de los grandes clubes del mundo. Y la idea es que varias de esas jugadoras consigan un contrato y puedan quedarse en España como jugadoras profesionales. Además, estoy haciendo un máster con la UEFA para exfutbolistas profesionales internacionales con sus respectivos países. Está orientado a jugadores internacionales que han sido importantes en el mundo del fútbol y que desean ser líderes, ser presidentes de federación, de clubes. Así que me estoy formando para conseguir esos objetivos. Trabajando con la Federación, participo en un programa de televisión, El cierre de Ortiz, que está teniendo bastante éxito. Estamos contando historias del fútbol sala al estilo de Informe Robinson o Universo Valdano. Ahora comienzo otro proyecto de asesoramiento y gestión de patrimonio con jugadores profesionales. Estoy diciendo a todo que sí, intentando encontrar mi nueva posición dentro del mundo del deporte y, durante todo este año, he estado muy contento.

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Hace apenas unos días, el 2 de junio, y coincidiendo con el noveno aniversario de La Revista de Valdemoro, nació Óscar, un nuevo valdemoreño. Aunque Óscar aún no puede leer nuestras entrevistas ni nuestros reportajes, en La Revista de Valdemoro queremos dar la enhorabuena a sus padres, Marien y Carlos.

Texto_Fernando Martín Pescador

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