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Club de lectura Girasol

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Lectura, diversidad y amistad son las claves de un grupo que lleva 27 años de actividad en Valdemoro

 «Somos un club: ni un curso, ni taller, ni asociación. Un club. Somos lectores: nos gusta leer y hablar de nuestras lecturas. Somos diversos: distintos gustos, distintas ideas, distintas opiniones.Y también somos amigos que llevamos mucho tiempo comprometidos con la lectura. Unas veces nos hemos divertido y otras hemos sentido cansancio, pero todavía conservamos la ilusión del primer día».

 Con estas palabras abre el Club de Lectura Girasol su publicación con motivo de su vigesimoquinto aniversario. Toda una declaración de intenciones que describe a la perfección la realidad de un grupo que se ha construido durante más de veintisiete años alrededor de los textos y sobre los cimientos de la tolerancia, el diálogo y el enriquecimiento personal y colectivo.

En este mes de junio tenemos la oportunidad de acercarnos a un colectivo que surge en el año 1991 fruto de las inquietudes culturales de un grupo de mujeres. Aunque el grueso de las integrantes del club estaba compuesto por amas de casa, lo cierto es que Girasol es un espacio para cualquier persona aficionada a la lectura y el diálogo. Por el grupo han pasado jóvenes estudiantes de instituto, profesores y profesionales de otras disciplinas como psicólogos o guardiaciviles y escritores locales.

Todos ellos han construido un colectivo con una gran inquietud cultural. Su inconformismo y la búsqueda de nuevas temáticas son las claves que mantienen más vivo que nunca al club Girasol. Nos reunimos con Isabel Garzón y Lola Hernández, dos de las fundadoras, para que nos cuenten en profundidad la actividad del colectivo.

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La Buha Valdemoro

 El club nace de un curso de lectura. ¿Quiénes se reúnen en el curso y qué motivó a esas personas a formalizar una actividad puntual en un club de lectura?

En esa época yo era la bibliotecaria [Loli] del Juan Prado. Yo entré a trabajar en la biblioteca en 1986 y en ese tiempo analicé qué tipo de público acudía. Eran principalmente mujeres y estudiantes, estos últimos tenían sus propios apuntes y no requerían de un servicio de biblioteca al uso. En esa época la biblioteca se encontraba en un cuarto piso y ni siquiera había un cartel en la entrada que indicara que ahí había una biblioteca. Era desconocida para gran parte de los vecinos. Al personal se nos ocurrió llevar a cabo algún tipo de iniciativa que dinamizara el número de lectores y diera a conocer la ubicación de la biblioteca entre los vecinos. Como vimos que había muchas mujeres amas de casa, nos decantamos por organizar un cursillo de animación a la lectura. Yo no sabía muy bien en qué consistía y me puse en contacto con un profesor de Alcorcón que se llamaba Pruden Herrera. En el curso aprovechaban las canciones y temáticas que estaban de actualidad para sugerir libros. Se creó tan buen ambiente que Pruden animó a las mujeres que participaron a crear un club de lectura. En esa época no había dinero para absolutamente nada, cuando me lo propusieron me pareció una gran idea porque no suponía ningún coste ni para el Ayuntamiento ni para las lectoras. Empezamos en una sala de la Biblioteca Juan Prado, donde se ubica en la actualidad la sección infantil.

Isabel, fuiste una de las primeras integrantes del club, ¿qué recuerdo tienes de esa primera fase de Girasol?

Recuerdo que el primer día pusieron una mesa muy grande en el centro de la sala y descubrimos una gran variedad de libros. Iban de los infantiles a los juveniles, pasando por los libros para adultos, incluidos los de ensayo. Fue un baño de libros. Toda una invitación a la lectura. En esos primeros pasos comenzamos aproximadamente una decena de personas, cifra que se ha aumentado ligeramente, hasta las quince o veinte. En las reuniones somos una media de entre diez y doce, un número idóneo para poder mantener un debate único que atraiga a todos por igual, y en el que podamos tener posibilidad de intervenir todos.

¿Qué objetivos o propósitos os marcáis en esa primera reunión?

Todas sabíamos que nos gustaba leer para después sacar nuestras propias conclusiones y contrastarlas con las opiniones del resto. No teníamos claro qué queríamos leer, por lo que empezamos por la base, leyendo textos de infantil y juvenil. Algo que también tuvimos muy claro desde el comienzo fue que no queríamos dar la sensación de que la agrupación era de lectura crítica en la que hubiera que escribir y hacer deberes. El ambiente distendido y la falta de obligatoriedad fue lo que nos animó a la mayoría de nosotros a formar parte del club. Creo que la libertad ha sido la clave del éxito durante estos años.

Me resulta curioso que comenzarais por la literatura infantil y juvenil, y no quizás por ejemplares más frecuentes en los fondos como son los grandes clásicos.

Los clásicos también estuvieron presentes en nuestros inicios porque, como bien dices, son habituales en los fondos de biblioteca. Junto a los clásicos también estaban presentes algunos best-seller y nombres de autores reconocidos, como Isabel Allende, José María Merino o Alberto Vázquez-Figueroa.

Como club de lectura, entiendo que la biblioteca es vuestro punto de encuentro.

La biblioteca ha sido esencial para el club. Era nuestra base y también nuestra fuente de lecturas. Nos nutríamos de las novedades que llegaban y además teníamos acceso al catálogo del resto de bibliotecas de Comunidad de Madrid. Algo que sabíamos es que carecíamos de casi todo. El club dio sus primeros pasos guiándose por las sugerencias y novedades de la biblioteca, por lo que ha sido un espacio muy importante para los lectores del club. La biblioteca es un punto clave para cualquier curioso de la lectura porque dispone de la información necesaria para tener conocimiento de los fondos que hay próximos a ti. Tener acceso a estos datos ha facilitado esa tarea tan laboriosa que hacíamos en los inicios cuando queríamos indagar textos que no son de carácter popular.

El club tardó en tener un nombre hasta que finalmente os decantasteis por Girasol, ¿cuál fue el motivo de la elección?

Fue bastante complicado encontrar un nombre que hiciera referencia al espíritu del club de lectura. Tras varios meses sin nombre, nos decantamos por Girasol porque nos evoca uno sentimiento que se asemeja mucho al grupo: diversidad. Las ideas y temáticas que te pueden aportar los libros son infinitas y esa riqueza y diversidad fue la que nos atrajo y nos hizo decantarnos por Girasol.

¿Cómo articulasteis esa evolución desde una propuesta de lecturas más accesible para todos los socios hacia textos más complejos como los que abordáis en la actualidad?

Fue un proceso de meses. En las reuniones comenzamos a detectar tendencias o preferencias dentro de un grupo que era heterogéneo. Gracias a este análisis conseguimos configurar un calendario u hoja de ruta que articulara la temporada. El primer trimestre comienza en septiembre con una planificación más abierta en la que cada miembro comenta el libro que esté leyendo en el momento, sin una temática determinada. El segundo trimestre buscamos un tema y lo elegimos según las propuestas que han ido saliendo de las reuniones. Mientras comentamos estos libros, vamos preparando el tercer trimestre, comenzamos a poner autores sobre la mesa para valorar la cantidad de material a la que vamos a poder tener acceso cada uno. Además del autor, también establecemos uno o dos temas, dependiendo de las posibilidades que ofrezcan, que se desarrollan en el tercer trimestre.

¿Qué temáticas habéis tratado? ¿Todos los integrantes leéis la misma obra?

Hemos tratado temas muy interesantes: la mujer, la literatura rusa, literatura centroeuropea, la Guerra Civil, literatura y pintura o literatura y cine, entre muchos otros. El segundo trimestre desarrollamos el autor y comenzamos a definir el tema que desarrollaremos en el tercer trimestre. De manera muy puntual hacemos una lectura conjunta de una misma obra. No es lo habitual porque dentro de ese marco de libertad que hemos establecido se propone un listado de obras que versan sobre la temática o autor escogidos. Una lectura que sí es común para todos en cada temática es la elección de un libro de texto que amplíe información sobre el tema a tratar. Siempre tenemos una referencia para que nos clarifique la temática. A partir de este texto, escogemos las obras que se van a proponer. Algo similar ocurre cuando elegimos un autor, cada lector es libre para escoger cualquier obra. Además, siempre algún miembro ahonda un poco en la figura del escritor para explicárselo a sus compañeros y entender mejor la lectura. Nos gusta hacer visiones periféricas sobre los temas sin tener que emprender una investigación. Esto nos permite que todos los integrantes puedan sentirse partícipes de las conversaciones que se mantienen sobre el asunto.

Si cada persona lee una obra, ¿cómo articuláis los debates?

Uno de los objetivos fundacionales del club es la promoción de la lectura. La virtud de leer diferentes títulos radica en que cada lector hace una breve introducción al libro que ha leído y expone una breve valoración. A través de estos dos elementos, intentas seducir al resto de lectores para que lean la obra. Gracias a esta técnica consigues conocer de una manera más cercana otros libros que pueden llegar a ser interesantes en tu propia lectura. Con esta técnica descubres y lees libros que de cualquier otra manera nunca pasarían por tus manos. Si, por el contrario, la lectura es común para todos los lectores, nos gusta hacer un análisis exhaustivo del texto. Es una muy buena oportunidad para compartir puntos de vista e interpretaciones diferentes que casi siempre te incitan a la reflexión y te enriquecen como persona y como lector. Las lecturas comunes suelen estar seleccionadas con mucho criterio, con el fin de poder abordar un abanico amplio de temas. Recientemente, hemos leído en conjunto Peter Pan, una obra que ha dado mucho de sí en los debates, y que nos ha hecho replantearnos si verdaderamente es una novela infantil o, por el contrario, es una obra enfocada a los padres.

Háblame sobre la dinámica en las reuniones.

Las reuniones se han establecido los lunes de seis a ocho de la tarde cada quince días. Las dinámicas de las reuniones son libres y no requieren de participación. Antes de comenzar el debate departimos durante media hora de tertulia distendida en la que se abordan los temas de próximas reuniones y las novedades que han acontecido o que vayan a acontecer desde la sesión anterior. Una vez finalizada la media hora de cortesía, comienza el debate en el que no se permiten interrupciones que no estén relacionadas con el tema. Si uno de los socios prefiere mantenerse al margen del debate y simplemente escuchar las valoraciones del resto, puede hacerlo sin ningún problema. Algo que intentamos garantizar es la intervención de todas las personas que querían participar en el debate. Si el debate se extiende más de lo establecido y alguna persona se queda sin intervenir, tiene prioridad en la intervención de la siguiente reunión.

¿Qué valores fomenta el club de lectura?

Es un espacio para comunicar, debatir, compartir y estrechar lazos de amistad entre lectores. El club no solo fomenta la comunicación, sino que estrechamente ligado a ella hay un componente muy fuerte de respeto hacia la diversidad de pensamientos y creencias. Tanto es así que las temáticas y autores que se establecen no son obligatorios. Aunque uno de los integrantes no comparta la temática de las lecturas que se están comentando, se escucha a todos los miembros del grupo por igual, pues todos tenemos la capacidad de comprender e integrar las diferencias de cada uno de nosotros.

Dentro del calendario anual y las actividades ordinarias, ¿participáis en alguna actividad puntual?

Participamos en la semana del libro infantil y juvenil como jurado del concurso de creación de cuentos. Es frecuente nuestra presencia en la presentación de libros de autores locales en el municipio. Durante ocho años estuvimos participando en los carnavales, aportando una visión más literaria a esta festividad y consiguiendo un premio con nuestra propuesta: de tomo y lomo. Una de las actividades que llevó a cabo como agrupación el club Girasol fue la organización, junto con el Centro de Mayores, de la primera lectura de el Quijote. También participamos en el Día de la Mujer contribuyendo con una prenda personalizada con frases de escritoras en el tenderete que se colocó en la Torre del Reloj. Colaboramos en un proyecto de radio hablando de libros y haciendo entrevistas a escritores locales y nacionales. Nos hemos reunido en varias ocasiones con el Club Juvenil Lectornauta de la biblioteca. La última ocasión fue en la celebración del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes.

¿Celebráis homenajes a lo largo del año por efemérides concretas?

Sí, este año hemos decidido leer una obra de teatro escrita por Alberto Conejero y que trata sobre Josefina, la mujer de Miguel Hernández. Hicimos una apuesta por una obra de teatro desconocida y lo cierto es que todos los integrantes han acabo muy contentos con el texto. El año pasado leímos la obra Aquí no paga nadie de Dario Fo. Con motivo del aniversario de el Quijote leímos su testamento. Fue curiosa esta elección porque el texto nos llevó a leer otro escrito por Quevedo en tono satírico.

Un aspecto que me ha parecido muy interesante de vuestra actividad es la búsqueda de literaturas desconocidas. ¿Qué regiones del mundo habéis explorado?

Es una iniciativa que nos acompaña prácticamente desde los comienzos del grupo de lectura y que tiene una muy buena aceptación entre los lectores porque nos acerca a regiones, culturas e historias radicalmente diferentes a la vertiente más occidental que consumimos en el día a día. Solemos incluir estas literaturas dentro de las temáticas del tercer trimestre del año y hemos podido viajar a muy diversos lugares del mundo. La literatura centroeuropea nos pareció muy interesante, autores como Sándor Marai fueron todo un descubrimiento. También hemos explorado otras culturas, como la cubana, la africana o la escandinava. Otras que tuvieron gran éxito, y a muchos de nosotros nos ha hecho seguir leyendo escritos de esta vertiente, han sido la literatura japonesa, hindú y la china.

Leyendo los testimonios de nuevos vecinos de Valdemoro, muchos de ellos indican que el club Girasol fue un lugar donde comenzar a sociabilizar en su nueva vida en el municipio.

Así es. Es un hecho que nosotros no hemos buscado porque lo cierto es que no lanzamos ninguna campaña de publicidad o captación de nuevos integrantes. La mayoría son personas que llegan a Valdemoro y traen consigo inquietudes que les hacen buscar agrupaciones culturales de lectura, cine, arte… En el club hay gente que procede de muy diversos puntos del país, pero lo cierto es que no es un factor que se tenga en cuenta, la integración es total desde el primer momento. La fidelidad al club es tal que existe un caso de una persona que ya no reside en Valdemoro y nos envía sus escritos sobre sus lecturas.

 Uno de vuestros objetivos fundacionales era facilitar el acceso a libros que denomináis como singulares, ¿de alguna manera habéis contribuido en la riqueza del fondo de la biblioteca municipal?

La biblioteca ha sido una piedra angular en nuestro desarrollo como grupo de lectura y nosotros también hemos contribuido a la ampliación del fondo con nuestras sugerencias. Recientemente hemos terminado de leer a Philippe Claudel y hemos estado en contacto con la biblioteca municipal para conseguir algunos de los ejemplares. Hace varios años se creó un club de lectura de la Comunidad de Madrid y disponen de un listado de libros con hasta quince ejemplares. Si lo solicitas, te prestan los ejemplares que necesites durante un mes. Este es un recurso que hemos utilizado con la llegada del carnet único. A pesar de ello, en el club siempre hemos tenido voluntad para buscar aquellas obras que no son habituales. Un ejemplo de ello fue el ciclo de lecturas sobre literatura africana. Se pueden encontrar con relativa facilidad obras de Sudáfrica y el norte del continente. Sin embargo, encontrar escritos de la zona centro, donde se produjo la mayor colonización, era más complicado. Desde el club escribimos a Canarias, donde se encuentra la Casa de África, y nos facilitaron un lote de libros que estuvimos leyendo.

¿Participáis de alguna forma en las actividades o iniciativas culturales que se desarrollan en la localidad?

Varios miembros del club participan en las tertulias organizadas por el club de lectura de padres, madres, alumnos y profesores del IES Villa de Valdemoro. El club Girasol está invitado a esta iniciativa en la que tienes la posibilidad de incluirte en espacios de discusión y debates diferentes a los del propio club. Este tipo de iniciativas también revierten en su actividad y ponen encima de la mesa otros temas de discusión que, por nuestra vía convencional, quizás no hubieran estado presentes en los temas de las reuniones.

¿Qué novedades tiene el club para la vuelta del verano?

Durante el curso insistimos bastante en que todos los lectores anoten posibles propuestas de cara al curso siguiente. Está en el aire abordar una lectura que nos resulta muy interesante, pero a la vez compleja, Alicia en el país de las maravillas. Es un texto que difiere mucho entre el cuento y el libro y, además, tiene dos entregas. Otra opción es volver a los orígenes y retomar algunos de los filósofos clásicos. La poesía también estará presente en las sesiones para no olvidar esa música tan bonita que nos ofrecen los versos.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres