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Entrevista a Pilar Oñate y Juan Sanguino

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Horno de cal en el Yacimiento Ermita de Santiago
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 Fisioterápia Reyes Medina

Ambos arqueólogos han llevado a cabo los estudios de la ermita de Santiago y otros enclaves del municipio

 Las primeras fuentes escritas que hacen referencia a Valdemoro datan de los siglos XI y XII. Desde el punto de vista documental, nuestro municipio se puede estudiar desde esa época. Para conocer el Valdemoro de siglos anteriores tenemos que recurrir a la arqueología.

En este punto tenemos el privilegio de contar con la presencia de Pilar Oñate y Juan Sanguino, arqueólogos de la sociedad Gabark, consultoría en Patrimonio Histórico. Pilar Oñate Baztán se licenció en Geografía e Historia, con especialidad de Prehistoria, por la Universidad Complutense. Sus campos de interés científico se centran en el mundo tardorromano y es la directora de las excavaciones y estudios de algunos de los yacimientos más importantes de este periodo en la Comunidad de Madrid. Por su parte, Juan es licenciado en Geografía e Historia en la especialidad de Prehistoria y especialista en Ordenación del Territorio y Medioambiente. Juntos han llevado a cabo numerosos estudios arqueológicos en el municipio, entre los que destacan las excavaciones en la ermita de Santiago.

La primera fase de estudio en el yacimiento de la ermita de Santiago comenzó en el año 2005 y finalizó en 2008. En este tiempo se hizo un estudio de prospección superficial en la que un equipo de arqueólogos recorrió el terreno marcando la aparición de restos. Seguidamente se llevó a cabo una campaña de sondeos que permitió delimitar las zonas con restos arqueológicos y su extensión. Por último, se hizo una campaña de excavación. En la ermita de Santiago han trabajo hasta una veintena de profesionales simultáneamente. En la última campaña, que comenzó en mayo de 2017 y terminó en marzo de 2018, un equipo de ocho arqueólogos se encargó del trabajo de campo. En la actualidad, el estudio de Pilar y Juan se encuentra inmerso en el periodo de clasificación y estudio de los restos extraídos.

Es poco habitual relacionar la figura del arqueólogo con el mundo empresarial. ¿En qué consiste vuestro trabajo?

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La Buha Valdemoro

A partir de la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico este se integra en los planeamientos urbanísticos y los estudios de impacto ambiental. Para acometer diferentes proyectos tanto en suelo urbano como rural es necesario un estudio que haga referencia al impacto que tiene ese proyecto sobre el patrimonio histórico. A partir del año 2013 estos estudios solo se llevan a cabo en aquellos lugares que están protegidos por su potencial valor histórico. Previo al boom urbanístico, comenzaron a hacer falta estudios arqueológicos para desarrollar cualquier tipo de suelo urbano o infraestructuras. Los estudios arqueológicos se constituyen como una peritación previa que certifica la presencia o no de restos arqueológicos en la zona objeto de estudio. Si el estudio concluye que no existen restos arqueológicos de interés, la obra se lleva a cabo. Por el contrario, si el resultado del estudio confirma la presencia de restos, se deben paralizar los trámites de licencias para poder iniciar su estudio. En definitiva, nuestra labor consiste en documentar científicamente a las instituciones para que los proyectos urbanísticos no incidan negativamente sobre los datos históricos y viceversa.

Restos de enterramiento simbólico en la ermita de San Babilés en Boadilla del Monte

¿Cuándo y de qué manera participáis en un proyecto urbanístico?

Generalmente, en los comienzos del desarrollo de un suelo. Los promotores saben que antes de afrontar cualquier tipo de explotación de la tierra necesitan un estudio de incidencia previa que indique la presencia o ausencia de restos arqueológicos. Estos estudios informativos muestran la potencialidad arqueológica de la zona y si va a afectar o no al desarrollo del proyecto. Si la potencialidad es muy alta, en la mayoría de los casos no se desarrolla el proyecto. Por el contrario, si se decide seguir adelante y aparecen restos, nuestro equipo se encarga de estudios de mayor calado donde trabajamos en la excavación, documentación y valoración del material encontrado. Cuando los arqueólogos no están desde el comienzo del proceso, suele haber problemas. Si la administración no solicita estos informes a tiempo, cabe la posibilidad de que se aprueben otras licencias que hagan que el proyecto se lleve a cabo y la conservación de los restos se torne casi imposible.

¿Durante cuánto tiempo se prolonga este trabajo y quién asume el coste?

Un estudio arqueológico puede durar años, depende del volumen de restos encontrados. Generalmente, los costes del trabajo de campo, la extracción de los restos, su documentación y el primer informe los asume el promotor. El estudio de los restos lo suele asumir el equipo arqueológico asignado. En definitiva, se trata de un trabajo de investigación. La vena científica de los arqueólogos es la que hace que en algunas ocasiones se profundice por cuenta propia en los estudios. Los promotores asumen los costes de los trámites que son imprescindibles para que la administración les permita construir. Quizás la administración debería elevar sus exigencias y no liberar los terrenos hasta que haya una memoria científica.

¿Hasta dónde se prolonga vuestro trabajo cuando aparecen restos arqueológicos de interés?

Una vez detectados los restos, y antes de que se continúe con cualquier proyecto urbanístico, hay que excavarlos. Esto supone una labor de campo propia de la extracción y un trabajo minucioso de laboratorio en el que se elabora un inventario con una descripción minuciosa de cada una de las piezas, un estudio que ponga en relación los materiales encontrados y, por último, se elabora una memoria. En este informe se explican las características generales de los restos para que la Comunidad de Madrid decida si hay que integrar algún resto en el proyecto constructivo o, por el contrario, se libera. Todos los restos obtenidos terminan en el Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid. Nuestro trabajo debería terminar con una divulgación. Nuestro trabajo no tiene ningún sentido si la sociedad no conoce la información que hemos conseguido extraer. Si conoces lo que te rodea, puedes valorar su importancia y exigir a tus representantes políticos su conservación o no.

Ermita del Cerro de San Babilés / 25 de febrero de 2017

Aunque vuestra actividad se centra principalmente en el sur de la Comunidad, habéis llevado a cabo estudios en varios puntos del territorio madrileño. ¿Cuál es el valor arqueológico de la zona?

Por la naturaleza de la mayoría de los yacimientos en los que hemos trabajado, nos hemos especializado en la época tardorromana. Los datos que había en la Comunidad sobre esta época eran muy escasos hasta que el gran desarrollo urbanístico ha afectado a yacimientos de estas cronologías. También hemos excavado yacimientos de época prehistórica y épocas más modernas. En la Comunidad de Madrid hay poblamientos de todas las épocas de la historia. Madrid siempre ha sido una región de paso, lo que no la convierte en una zona con muchos restos arqueológicos. La ventaja, o desventaja, que tiene esta comunidad es que al haberse desarrollado grandes infraestructuras se han abierto grandes extensiones de terreno que nos permiten conocer mejor algunas épocas, como la prehistoria. Existen muchas intervenciones e información sobre la Edad del Hierro, la época romana o la época visigoda. Estas informaciones más detalladas han servido para otros puntos de la geografía española. Esto no quiere decir que sean más importantes, simplemente ha habido oportunidad de investigar más gracias al desarrollo urbanístico. En toda Europa no hay una colección de piezas campaniformes tan variada como hay en Madrid, y esto se debe a todo lo que se ha investigado. Próximamente se va a presentar una exposición en el Museo Arqueológico Regional sobre la cultura campaniforme, y la mayoría de las piezas provienen de Madrid.

¿Qué proyectos de calado habéis desarrollado en el entorno de Valdemoro?

Uno de los más importantes se encuentra en Cubas de la Sagra. Es un yacimiento único porque posee un enclave de época prehistórica y otro de época tardorromana, de la primera mitad del siglo V, que tiene la peculiaridad de ser un área artesanal de producción de cerámica y material constructivo. Allí se han detectado varios talleres de alfareros de una época en la que apenas se tenía constancia, sobre todo en el centro de la península. Este yacimiento nos ha hecho ver que el mundo romano no estaba tan centralizado como pensábamos y existían talleres con una actividad importante en zonas rurales. En definitiva, nos ha permitido conocer un mundo rural más activo y dinámico que seguramente se puede extrapolar a otras zonas de la península. En Pinto encontramos una villa tardorromana que tenía la peculiaridad de que había sido ocupada posteriormente por los visigodos. Tanto en Cubas de la Sagra como en Fuenlabrada, donde también hemos encontrado restos de una villa romana y un par de necrópolis, hemos encontrado termas romanas. Es importante porque estas construcciones se asociaban a las grandes villas y ciudades, pero lo cierto es que las zonas rurales también poseían estos servicios.

Estructura doméstica (yacimiento de El Colegio)

Además de la ermita de Santiago habéis tenido oportunidad de trabajar en otros enclaves arqueológicos de la localidad.

En la zona de El Caracol encontramos unos restos muy deteriorados de cabañas procedentes de la segunda Edad del Hierro. En esa zona, e interrumpidas por la autovía A4, hemos encontrado zonas de cenizas que nos hacen pensar que hay algún tipo de necrópolis carpetana. El Caracol está muy próximo al cauce del arroyo de la Villa, en cuya cabecera excavamos hace algunos años el yacimiento de El Colegio. Almudena, una de nuestras investigadoras, está estudiando la evolución de los poblamientos en la época del Hierro a través del material y las estructuras encontradas. De su estudio es interesante ver la relación de estos poblamientos con fenómenos climáticos de gran envergadura que hubo en la época. A inicios del primer milenio se produjo un cambio climático en un periodo de cien años, pasando de un clima cálido y semiárido a un clima más húmedo y frío. Este hecho hizo que la población, que estaba acostumbrada a vivir en lugares secos y sin mucho frío, tuviera que desplazarse a zonas más altas por culpa de las inundaciones y que las construcciones pasaran a hacerse con materiales más consistentes para combatir las bajas temperaturas. Las casas también aumentaron de tamaño para poder realizar un mayor número de actividades a cubierto. Todas estas averiguaciones se han hecho a través de estudios del polen de las plantas, donde se detecta un cambio brusco en las especies cultivadas. En España apenas se ha detectado este evento climatológico y Valdemoro es uno de esos puntos, concretamente en el ‘yacimiento de El Colegio. El Espartal es una finca que probablemente no se haya roturado. Con la intención de llevar a cabo un proyecto urbanístico en la zona hicimos el estudio previo necesario, por el que detectamos abundantes yacimientos arqueológicos. En esta zona hay yacimientos asociados a la época campaniforme, de hecho, el famoso vaso campaniforme de Ciempozuelos aparece en las proximidades de la carretera a la Cuesta de la Reina.

Localización de los principales yacimientos arqueológicos de Valdemoro

¿Cómo se  han descubierto los yacimientos de nuestra localidad?

Generalmente la actividad agrícola levanta el terreno y hace aflorar restos. Las personas que están acostumbradas a este tipo de trabajos pueden detectar fácilmente la presencia de un yacimiento. En la ermita de Santiago se había identificado una pequeña zona con restos, junto con otra en La Calderona. Cuando nosotros comenzamos la intervención encontramos más restos que hicieron que esos puntos aislados se fueran ampliando y dieran como resultado un área muy amplia de restos. Para poder proteger el patrimonio hay que tener conocimiento de este. Con la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico, la Comunidad de Madrid encargó a diferentes equipos de arqueólogos un trabajo de arqueología preventiva en los diferentes municipios de la comunidad para identificar los posibles yacimientos. Con esta información se elaboró un catálogo que sirve para alertar de la posibilidad de afloramientos arqueológicos ante un desarrollo urbanístico futuro. Todos los municipios de la Comunidad de Madrid tienen un inventario y deberían tener un catálogo que indique estos valores históricos.

La ermita de Santiago es probablemente el enclave más destacable de nuestra localidad. ¿Qué conocemos hasta el momento de esta zona?

En la ermita de Santiago se han identificado varios enclaves de cronología prehistórica muy diversa, desde el neolítico hasta época prerromana, emplazados junto al arroyo de La Cañada, vía natural de comunicación entre el valle del Jarama y el suroeste de la Comunidad de Madrid, poblaciones cuya base económica estaría basada en la explotación de los recursos naturales y su comercialización a través del paso natural que es este arroyo. En las primeras fases de época romana existiría en la zona un pequeño poblado o vicus, cuya actividad económica principal también estaría basada en la agricultura y ganadería; pero la localización de hornos cerámicos, basureros con desechos cerámicos, piletas de pisado y decantación de líquidos nos confirman una incipiente actividad industrial dedicada a la producción de vino,y aceite y a la fabricación de cerámicas, y posteriormente, hornos de cal, cuya explotación y comercialización se haría aprovechando esta vía natural del arroyo. Ejemplos de comercio con otras zonas identificados en este enclave los tenemos por la utilización de herramientas de sílex en época prehistórica procedentes de zonas foráneas, probablemente de Casa Montero, explotación minera de sílex localizada en Vicálvaro o la identificación de vasijas de terra sigillata, característica cerámica romana, con sellos de alfarero procedentes de los talleres cerámicos romanos de Tricio, en La Rioja. Finalmente, en la última campaña de excavación hemos identificado estructuras de almacenaje de cereal y materiales cerámicos de época islámica, entre los siglos IX y X, una fase cronológica de la que no se tenía constancia hasta este momento, que probablemente correspondiesen a alguna pequeña instalación rural. Sin embargo, en el siglo XI, se decide repoblar la zona en la actual ubicación de Valdemoro, una zona en la que seguro hubo actividad durante toda la historia, como lo han puesto de manifiesto los yacimientos de El Caracol y El Colegio, pero. En el siglo XIV se construye la ermita de Santiago alejada del núcleo urbano. Esto nos hace pensar que debe haber motivos para su construcción y uno de ellos es la ubicación de una necrópolis, posiblemente romana, por lo tanto, un sitio sagrado.

Restos arqueológicos de El Colegio y la ermita de Santiago

¿Cuál sería el motivo del auge de actividad en esta zona?

Madrid en general tiene especial relevancia por los intercambios de materias primas, entre la zona norte, productora de granito, materia prima para la elaboración de molinos de grano de cereal y productos elaborados procedentes de la ganadería, y el sur, área productora de sal y cereales. En este sentido, Valdemoro ocupa una posición central, estratégica, favorecida por el paso natural que supone el arroyo de la Cañada, en torno al cual, como hemos visto, surgen las primeras poblaciones.

A finales de 2016 la valoración que hacíais de la zona era de un conocimiento aproximado del 10 %. ¿Qué novedades hay en estos dos años?

El año pasado estuvimos excavando en la zona de la ermita de Santiago, que se había excavado anteriormente, cubriendo una extensión mayor. Hasta el momento teníamos identificadas las cronologías campaniforme, Edad del Bronce y época romana. Tras las últimas excavaciones hemos encontrado cerámicas de la época neolítica, lo que nos permite retroceder aún más en la historia de Valdemoro, y hemos conseguido identificar cerámicas de época musulmana que hasta entonces no conocíamos. Hemos ampliado la horquilla temporal en ambos extremos y en épocas intermedias. En la época del bronce habíamos detectado materiales de la época inicial y final, pero en las últimas extracciones también hemos detectado de la época media. Esto nos permite tener una visión sobre cómo se ha ido desplazando el poblamiento en función de la época. En 2016 también teníamos conocimiento de la presencia de un vicus romano en la zona, pero desconocíamos la relevancia como zona industrial que trasciende más allá de Valdemoro. Con las últimas excavaciones hemos podido constatar que no se trataba de un vicus exclusivamente agrícola, sino que había una industria de hornos de cerámica y cal.

Restos arqueológicos de El Colegio y la ermita de Santiago

¿Cabe la posibilidad de que estos restos se vean perjudicados por el desarrollo urbano?

En el caso de la ermita de Santiago ya se conocía la presencia de restos en la zona. Nosotros hicimos un estudio previo en el que delimitamos los yacimientos. Estos afectaban en parte al proyecto urbanístico de la zona. Para que la Comunidad de Madrid admitiera todos los trabajos urbanísticos de la zona, puso como requisito que el área del yacimiento con restos más importantes se dejara como reserva arqueológica para que en un futuro se pueda estudiar con sistemas de excavación más sofisticados y de mayor calidad. Además exigió la creación de suelo público para dotarle de valor al yacimiento. La solución fue modificar los usos del suelo. Por ello, buena parte de los restos se encuentran en una zona verde de unos diez mil metros cuadrados junto con una parcela de equipamiento asociada a la explotación del yacimiento arqueológico que se podría destinar para un servicio como centro de interpretación, por ejemplo. Así está recogido en la modificación del plan parcial que está pendiente de aprobación.

Ajuar doméstico localizado en una estructura del yacimiento Valmor, junto a la ermita de Santiago

¿Qué previsión de estudio hay para la zona?

Del yacimiento romano de la ermita de Santiago apenas conocemos información, puesto que ha quedado englobado en la zona de reserva arqueológica, ya que posee los restos más importantes, más monumentales. El futuro es interesante porque es un yacimiento del que hemos podido extraer muchas conclusiones con un trabajo mínimo de excavación que era la parte afectada por las obras. Si finalmente se excava, probablemente se articule como uno de los yacimientos más importantes no solo de Valdemoro, sino de la Comunidad de Madrid. Por el momento disponemos de un grueso de material que hemos extraído en la última campaña y que está pendiente de estudio. Con toda probabilidad, estos restos nos ofrecerán nuevos datos que nos permitirán conocer un poco mejor la zona.

Gabark 2013, consultores en patrimonio histórico. Calle Vereda de la Solana 18-20, teléfonos de contacto 656 910 416 y 656 910 418. Dirección de correo: gabark2013@gmail.com.

 

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

 

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