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Club de Voleibol Valdemoro: una temporada histórica que marca un antes y un después

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La temporada 2025-2026 quedará grabada con letras doradas en la historia del Club de Voleibol Valdemoro. Más allá de los resultados, este curso ha confirmado un proyecto sólido, con una identidad basada en el esfuerzo, la formación y el compromiso con el deporte base. El balance es claro: una de las campañas más exitosas del club, consolidando su presencia en competiciones municipales y federadas y reforzando su crecimiento dentro del voleibol madrileño, en gran parte gracias al trabajo constante y la dedicación de sus entrenadores, pieza fundamental en el desarrollo deportivo y humano de todos los equipos.

Una cantera que hace historia

El gran motor del éxito ha sido, una vez más, la cantera. El cadete masculino firmó una temporada sobresaliente, logrando el subcampeonato de liga y el título de campeón de copa, reflejando un equipo competitivo y en constante evolución. Sin embargo, el gran hito lo protagonizó el cadete femenino, con una temporada para enmarcar: campeonas de liga, de distrito y de la Comunidad de Madrid, además de subcampeonas de copa. Un logro sin precedentes, ya que es la primera vez que un cadete femenino del club se proclama campeón de Madrid.

Consolidación y crecimiento

En categorías superiores, los objetivos también se cumplieron. El junior masculino, en su debut en segunda preferente, logró una meritoria permanencia, sentando bases de futuro. El junior femenino, por su parte, consiguió su segundo ascenso consecutivo, alcanzando la 2.ª preferente, categoría plata de Madrid. El senior masculino también cumplió, logrando la permanencia tras el ascenso del año anterior, demostrando competitividad en una liga exigente.

Compromiso más allá de la pista

El club volvió a demostrar que con el deporte se puede ayudar a los vecinos de Valdemoro, con la organización del VI Torneo Benéfico, celebrado en junio junto  con  el Ayuntamiento de Valdemoro. El evento tuvo como objetivo la recogida de productos de limpieza y alimentos de primera necesidad para la Asociación San Vicente de Paúl.

Durante tres jornadas, el torneo reunió a todas las categorías: desde infantiles y cadetes, pasando por equipos municipales, hasta conjuntos federados de alto nivel, combinando deporte, convivencia y solidaridad.

Mirando hacia al futuro

La temporada 2025-2026 deja títulos, pero sobre todo una base sólida. El crecimiento deportivo, el éxito de la cantera y el compromiso social reflejan que el Club de Voleibol Valdemoro vive uno de sus mejores momentos.

Más que una gran temporada, ha sido un punto de inflexión. En Valdemoro, el voleibol no deja de crecer.

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Valdemoro mantiene viva la memoria de Miguel Ángel Blanco

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El Ayuntamiento de Valdemoro celebró la tarde del 13 de julio un acto en recuerdo a Miguel Ángel Blanco, con motivo del 29.º aniversario de su secuestro y asesinato a manos de ETA. El homenaje tuvo lugar en el parque dedicado a mantener viva la memoria del que fuera concejal de Ermua y contó con la presencia de la Corporación municipal encabezada por el Alcalde, David Conde, miembros de la Policía Local, así como representantes de asociaciones locales y vecinos y vecinas.

Los portavoces de los grupos municipales dieron lectura a un manifiesto en el que se señalaba: «Su memoria se ha convertido en el mejor ejemplo de cómo debemos defender la convivencia libre, plural y pacífica de todos los españoles» y hacía hincapié en: «ser capaces como sociedad de explicarles a nuestros hijos lo que pasó y que sepan que es posible, que se puede y se debe luchar contra la barbarie y ganar».

A continuación el Alcalde añadió: «Recordamos a un joven que creyó en la democracia, que decidió servir a sus vecinos desde la política y cuyo asesinato despertó la conciencia de una sociedad. Aquellos días nos enseñaron que una sociedad es mucho más fuerte unida frente a la injusticia y esa lección sigue siendo necesaria». Conde añadió: «Miguel Ángel Blanco seguirá siendo un símbolo de la libertad, de la dignidad y de la victoria de la democracia frente al terrorismo».

El acto, que llevó por lema ‘Tu legado nos compromete’ a propuesta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, continuó con la ofrenda de una corona de laurel en el monolito que preside la entrada del parque, donde consta la siguiente inscripción: «En memoria de cuantos han sufrido las heridas del terrorismo o han sido víctimas de la intolerancia y para que el consenso que simboliza el Espíritu de Ermua esté presente siempre en la convivencia de nuestra sociedad».

El homenaje a Miguel Ángel Blanco finalizó con el silencio respetuoso de los asistentes mientras sonaban las notas del Cant dels ocells, pieza musical de Pau Casals interpretada al acordeón por Jesús Águila, director de la Escuela Municipal de Música y Danza.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Hoteles, restaurantes y cafeterías, un ejemplo de reciclaje

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La hostelería de Valdemoro ha respondido de forma positiva a la campaña municipal de reciclaje desarrollada entre el 22 de junio y el 3 de julio. El Ayuntamiento visitó 127 establecimientos del sector HORECA —hoteles, restaurantes y cafeterías— y entregó el Sello de Calidad Sostenible a 124 por su compromiso compartido en favor de un Valdemoro más limpio.

La iniciativa ha permitido conocer de cerca las prácticas ambientales de estos negocios y valorar su compromiso con la sostenibilidad y el medioambiente. De hecho, casi todos los establecimientos visitados (más del 95 %) separan los residuos y disponen de cubos o contenedores identificados para facilitar el reciclaje.

El vidrio y el cartón son los residuos que se gestionan de forma más habitual. También se han detectado avances relevantes en la reducción de plásticos de un solo uso, el empleo de alternativas más sostenibles para los pedidos para llevar y la información al personal sobre buenas prácticas ambientales.

La gestión del aceite usado aparece como uno de los ámbitos con mayor margen de mejora. Más de ocho de cada diez locales cuentan con un sistema de recogida, aunque todavía existen establecimientos que no lo tienen implantado.

La campaña también ha analizado medidas para evitar el desperdicio alimentario. La mayoría de los locales aplica fórmulas para reducir los restos de comida y aprovechar los excedentes.

La valoración del servicio municipal de recogida de residuos ha sido positiva. Más del 70 % le otorga una puntuación de 4 o 5 sobre 5. Entre las sugerencias recogidas se encuentran la necesidad de reforzar la disponibilidad de contenedores de vidrio, evitar que se llenen en determinados puntos y mejorar la limpieza de su entorno.

El Sello de Calidad Sostenible reconoce el esfuerzo de los negocios que separan y reciclan sus residuos, reducen el consumo de recursos y promueven hábitos responsables entre su personal y su clientela. Esta iniciativa pretende igualmente animar a otros establecimientos valdemoreños a sumarse a estas buenas prácticas.

Resultados de la campaña

  • 127 establecimientos visitados.
  • 124 locales reconocidos con el Sello de Calidad Sostenible.
  • Más del 95 % de los establecimientos visitados separa residuos y dispone de contenedores identificados.
  • Más del 70 % valora con 4 o 5 puntos (sobre 5) el servicio municipal de recogida de residuos.
  • Más del 80 % de los locales dispone de un sistema para recoger el aceite usado.
  • Casi el 90 % aplica medidas para aprovechar o dar salida a los excedentes alimentarios.

Reciclar en cada establecimiento ayuda a reducir residuos, mejorar la limpieza de las calles y construir entre todos un Valdemoro más sostenible.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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Atlas Robots acerca la ingeniería a las nuevas generaciones con una jornada familiar

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Las instalaciones de Atlas Robots, en Valdemoro, cambiaron por un día el ritmo habitual de la automatización industrial por la curiosidad y el entusiasmo de una veintena de niños y jóvenes. La empresa organizó una jornada de puertas abiertas dirigida a los hijos y familiares de sus trabajadores con el objetivo de acercarles al mundo de la robótica y mostrarles, de primera mano, el trabajo que desarrolla la compañía.

Bajo el nombre de «Pequeños Atlánticos», la iniciativa reunió a participantes de entre 4 y 18 años, que pudieron recorrer las instalaciones y participar en diferentes actividades relacionadas con la ingeniería y la automatización. El momento más esperado fue un taller práctico en el que los asistentes aprendieron a programar un brazo robótico KUKA KR210 y participaron en una competición amistosa que concluyó con la entrega de trofeos.

Durante la visita también conocieron el funcionamiento de los vehículos de guiado automático (AGV), descubrieron cómo se reacondicionan los brazos robóticos industriales y se familiarizaron con herramientas y procesos que forman parte del día a día de la empresa.

La jornada tuvo además un marcado carácter familiar. Varios trabajadores destacaron la importancia de compartir con sus hijos el entorno en el que desarrollan su actividad profesional y despertar en ellos el interés por la ciencia y la tecnología. El fundador de Atlas Robots, Gonzalo, subrayó asimismo la necesidad de que las nuevas generaciones conozcan el papel que desempeñan las mujeres dentro del sector industrial y de la robótica.

Con esta iniciativa, la compañía refuerza su apuesta por acercar la tecnología a los más jóvenes y fomentar vocaciones científicas desde edades tempranas, demostrando que detrás de la innovación y la automatización también hay un fuerte compromiso con las personas y con el talento del futuro.

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Homenaje a Miguel Ángel Blanco: ‘Tu legado nos compromete’

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El Ayuntamiento de Valdemoro organiza un homenaje a Miguel Ángel Blanco, con motivo del 29.º aniversario de su asesinato a manos de la banda terrorista ETA, un crimen que conmovió a toda la sociedad y supuso el rechazo unánime a cualquier atentado terrorista.

El acto se celebrará el jueves 13 de julio, a las 20:00 h., en el parque Miguel Ángel Blanco y tendrá como lema ‘Tu legado nos compromete’ a propuesta de la fundación destinada a mantener vivo el recuerdo del que fuera concejal de Ermua.

En esta conmemoración, abierta al público, está prevista la lectura de un manifiesto en recuerdo a Miguel Ángel Blanco, la interpretación de una pieza musical, un minuto de silencio y una ofrenda floral.

HOMENAJE A MIGUEL ÁNGEL BLANCO 13 de julio. 20:30 h. Parque Miguel Ángel Blanco (C/ Minaya, 5). Abierto al público.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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La Escuela de Fútbol de Valdemoro (EFV) brilla en la BONICUP 2026

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Del 18 al 21 de junio, varios equipos de la Escuela de Fútbol de Valdemoro (EFV), participaron en una nueva edición de la BONICUP 2026, celebrada en Oropesa del Mar (Castellón), consolidando una vez más la presencia de la entidad valdemoreña en uno de los torneos de fútbol base más destacados del panorama nacional.

Durante cuatro jornadas de intensa actividad deportiva y convivencia, los equipos Cadete AB, Cadete C, Cadete Femenino e Infantil Femenino representaron a la escuela con un comportamiento ejemplar tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Más allá de los resultados obtenidos, todos los jugadores y jugadoras demostraron los valores que definen el proyecto educativo y deportivo de la EFV: respeto, esfuerzo, compañerismo, compromiso y deportividad.

La participación en este tipo de eventos supone una experiencia de gran valor para nuestros futbolistas, permitiéndoles competir frente a equipos de diferentes procedencias, convivir con compañeros y técnicos en un entorno distinto al habitual y seguir creciendo tanto a nivel deportivo como personal.

Cabe destacar de manera especial la extraordinaria actuación del Cadete AB, que logró proclamarse campeón del torneo tras completar una brillante competición. Asimismo, el equipo recibió una importante distinción individual con la concesión del Trofeo al Mejor Portero, reconocimiento que pone en valor el trabajo, la dedicación y el talento de nuestros deportistas.

Por su parte, los equipos Cadete C, Cadete Femenino e Infantil Femenino completaron también una notable participación, compitiendo con ilusión, entrega y un comportamiento ejemplar que les permitió dejar una magnífica imagen de la Escuela de Fútbol de Valdemoro durante toda la competición.

La EFV quiere felicitar a todos los jugadores, jugadoras, entrenadores, delegados y familias por su implicación y compromiso, así como agradecer el esfuerzo para representar con orgullo sus colores y sus valores en la BONICUP 2026.

¡Enhorabuena a todos por una experiencia inolvidable!

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Jornadas de concienciación en el hospital de Valdemoro con motivo del Día Mundial del Cáncer de Piel

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La llegada del verano y el mayor tiempo que pasamos al aire libre aumentan la exposición de la piel a la radiación solar. En este contexto, el Hospital Universitario Infanta Elena, hospital público de la Comunidad de Madrid -hospital público de la Comunidad de Madrid- ha acogido recientemente unas jornadas de concienciación con motivo del Día Mundial del Cáncer de Piel, en las que, desde su Córner de Salud y con la participación del Servicio de Dermatología del centro, ha impulsado acciones de fotoprotección y promoción de hábitos saludables.

A partir de esta iniciativa, los especialistas del centro recuerdan a la población la importancia de proteger adecuadamente la piel frente al sol, conocerla y revisarla de forma periódica para identificar cualquier cambio que pueda constituir una señal de alarma. “La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y, afortunadamente, también uno de los más accesibles para su exploración”, explica el Dr. Francisco Javier Vicente, jefe del Servicio de Dermatología del hospital valdemoreño. Revisar periódicamente los lunares y otras lesiones cutáneas permite detectar modificaciones que pueden ser el primer signo de un cáncer de piel y consultar de forma temprana con el especialista.

Esta detección precoz resulta especialmente importante en el melanoma, el tipo de cáncer cutáneo más agresivo. “Cuando se diagnostica en fases iniciales y la lesión todavía es superficial, las posibilidades de curación son muy elevadas y, en muchos casos, el tratamiento consiste únicamente en una intervención quirúrgica sencilla”, señala la Dra. Inés Gonzalo, jefa asociada del citado servicio.

El diagnóstico temprano también es fundamental en otros tumores cutáneos frecuentes, como el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas, ya que permite evitar cirugías más extensas, posibles secuelas estéticas y complicaciones locales.

Dr. Francisco Javier Vicente Martín

La evolución, el criterio más importante

La principal señal de alarma en un lunar es el cambio. Para ayudar a identificar características sospechosas, los dermatólogos recomiendan seguir la conocida regla del ABCDE: “A” de asimetría, cuando una mitad del lunar es diferente de la otra; “B” de bordes irregulares o mal definidos; “C” de color, ante la presencia de varias tonalidades; “D” de diámetro, especialmente en lesiones de más de seis milímetros que han crecido; y “E” de evolución. “Actualmente, muchos dermatólogos consideramos que la ‘E’ de evolución es el criterio más importante. Un lunar que se modifica respecto a cómo era previamente merece ser valorado por un especialista”, apunta el Dr. Vicente.

También conviene consultar ante una lesión que pique de forma persistente, sangre sin motivo aparente, forme costras repetidamente, se ulcere o no cicatrice. Otra señal de alerta es el denominado signo del “patito feo”, es decir, la aparición de una lesión nueva con un aspecto muy diferente al resto de lunares de la persona.

Como recomendación general, los especialistas aconsejan realizar una autoexploración completa de la piel cada uno o dos meses, sin olvidar zonas menos visibles como el cuero cabelludo, la espalda, las plantas de los pies o la región genital y recurriendo, cuando sea necesario, a espejos o a la ayuda de otra persona.

Las revisiones dermatológicas periódicas cobran especial importancia en las personas con antecedentes personales o familiares de melanoma u otros cánceres de piel; numerosos lunares, especialmente si son atípicos; piel clara y tendencia a quemarse con facilidad; antecedentes de quemaduras solares intensas, sobre todo durante la infancia o la adolescencia; inmunosupresión, o una exposición solar intensa y acumulada, como ocurre en algunos trabajadores al aire libre. En estos casos, la periodicidad de los controles debe individualizarse en función del riesgo de cada paciente.

Tecnología para detectar cambios mínimos en la piel

El Servicio de Dermatología del hospital valdemoreño dispone de herramientas que permiten mejorar la detección precoz de lesiones sospechosas. Entre ellas se encuentra la dermatoscopia, una exploración no invasiva que permite visualizar estructuras de la piel que no son perceptibles a simple vista y aumenta la precisión diagnóstica. Además, el servicio cuenta con un programa de teledermatología que facilita la valoración y el seguimiento de determinadas lesiones mediante el envío previo de imágenes.

En los pacientes con múltiples lunares o un riesgo elevado de melanoma, el seguimiento puede completarse con sistemas de fotografía corporal total y dermatoscopia digital. “Estas técnicas permiten comparar imágenes obtenidas en diferentes momentos y detectar cambios mínimos que podrían pasar inadvertidos en una exploración convencional”, explica la Dra. Araceli Sánchez, especialista del mismo servicio.

Asimismo, el seguimiento digital ayuda a identificar lesiones que evolucionan de forma sospechosa y a evitar la extirpación innecesaria de lunares benignos. Cuando una lesión plantea dudas diagnósticas, su extirpación y posterior estudio anatomopatológico continúan siendo el método definitivo para confirmar el diagnóstico.

Protegerse del sol más allá de la playa y la piscina

Entre los errores más frecuentes se encuentran exponerse al sol en las horas centrales del día, utilizar protector únicamente en la playa o la piscina, aplicar una cantidad insuficiente o no renovarlo tras el baño, la sudoración o el paso de las horas. También es habitual pensar que las nubes eliminan el riesgo o que una piel bronceada ya está protegida. “El daño solar es acumulativo y gran parte de sus efectos aparecen años después de la exposición”, advierte el Dr. Vicente. Además de provocar quemaduras a corto plazo, favorece el envejecimiento prematuro de la piel y aumenta el riesgo de cáncer cutáneo.

Para una protección adecuada, se recomienda utilizar un fotoprotector de amplio espectro frente a la radiación UVA y UVB, con FPS 50 o superior en personas de piel clara, niños, pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo o durante exposiciones intensas. Debe aplicarse entre 20 y 30 minutos antes de la exposición, en cantidad suficiente, aproximadamente 30 mililitros para todo el cuerpo de un adulto, y renovarse cada dos horas y después del baño o de una sudoración intensa. “Lo importante es elegir un buen protector, utilizarlo correctamente y hacerlo de manera constante”, subraya la Dra. Sánchez.

La fotoprotección es una suma de medidas

La crema solar es una parte de la estrategia de protección. Los dermatólogos recomiendan evitar la exposición entre las 12:00h y las 17:00h, buscar la sombra, utilizar sombrero, gafas con filtro ultravioleta y ropa protectora, mantener una hidratación adecuada y reducir la actividad física en las horas de máximo calor. “La mejor fotoprotección es la combinación de todas estas medidas”, insiste el jefe del Servicio de Dermatología.

La prevención debe extremarse en los grupos más vulnerables. Los menores de seis meses no deben exponerse directamente al sol y, durante la infancia, es especialmente importante evitar las quemaduras solares, ya que aumentan el riesgo de melanoma en etapas posteriores de la vida. Las personas mayores deben hidratarse con frecuencia, evitar el calor intenso y vigilar la aparición de nuevas lesiones, heridas que no cicatrizan o costras persistentes.

También requieren especial atención los pacientes inmunodeprimidos, las personas con antecedentes de cáncer de piel, los trabajadores al aire libre, quienes toman medicamentos fotosensibilizantes y los pacientes con enfermedades cutáneas agravadas por el sol. “El mejor tratamiento frente al cáncer de piel sigue siendo la prevención y la detección precoz. Conocer nuestra piel, protegerla adecuadamente del sol y consultar ante cualquier cambio sospechoso son hábitos sencillos que pueden marcar una gran diferencia”, concluye la Dra. Gonzalo.

Hospital Universitario Infanta Elena

El Hospital Universitario Infanta Elena, ubicado en Valdemoro, da asistencia a los habitantes de Valdemoro, Ciempozuelos, Titulcia y San Martín de la Vega, así como a otros ciudadanos procedentes de otras áreas de salud, manteniendo los objetivos de alta calidad asistencial, tecnología de vanguardia, eficiencia y profesionalidad.

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Elvira Soto: «Nunca elegí entre el teatro y la danza; los dos caminos terminaron llevándome al mismo lugar»

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Hay teorías que defienden que la vida no es lineal sino cíclica. Que por el recorrido de ese círculo nos ocurren cosas que nos transforman y nos devuelven al mismo punto desde una perspectiva diferente. En el caso de Elvira Soto estas teorías tienen mucho sentido, pues descubrió el teatro gracias a la Universidad Popular de Elche y hoy lleva más de veinte años siendo profesora de esta disciplina en la Universidad Popular de Valdemoro.

Actriz, bailarina, especialista en danza histórica, esgrima escénica y teatro clásico, es una de las personas que más discretamente han contribuido a construir buena parte de la actividad cultural del municipio. Elvira nunca ha entendido su profesión como una suma de títulos o trabajos. Para ella todo forma parte de un mismo camino: el de seguir aprendiendo, interpretando y compartiendo.

Aunque hoy estás presente en gran parte de la actividad cultural del pueblo, tu historia empieza bastante lejos de Valdemoro.

Sí, nací en Palma de Mallorca, aunque realmente me he criado entre Madrid y Elche. Mucha gente piensa que soy ilicitana porque toda la familia de mi madre es de allí y, de alguna forma, siempre lo he sentido como mi pueblo. Pero mi infancia ha transcurrido entre los dos sitios.

Antes de llegar a ese primer contacto con el teatro hubo una niña que probó casi todas las actividades extraescolares posibles.

[Ríe]. Sí, es verdad. Estuve interna en un colegio cuando era pequeña y allí nos ofrecían actividades continuamente. Hice artes marciales, cama elástica, voleibol… prácticamente todo lo que había. Recuerdo que también me apunté a teatro, aunque aquello me dejó un poco fría porque lo único que hacíamos era trabajar con marionetas. No me terminó de convencer. Sin embargo, poco después me apunté a una actividad que se llamaba Expresión Corporal y ahí sí pasó algo. Es muy difícil explicarlo porque tendría siete u ocho años, pero entendía perfectamente lo que me estaban proponiendo. Sentía que mi cuerpo respondía a aquello de una forma completamente natural. No era consciente de que estaba descubriendo una vocación; simplemente había encontrado un lenguaje en el que me sentía cómoda. Con el tiempo me he dado cuenta de que aquel fue, probablemente, el verdadero comienzo de todo.

¿Quizás por eso el baile se incorporó rápido a tu vida?

Tampoco fue una decisión demasiado meditada. Empecé haciendo danzas regionales. Lo único que recuerdo es aprender la muñeira. Luego, cuando me trasladé a vivir a Elche, ocurrió algo bastante curioso. Yo era la niña nueva del barrio y quería integrarme. Las compañeras del colegio iban a ballet y me preguntaron si quería acompañarlas. Acepté simplemente porque quería hacer amigas. Lo paradójico es que ya entonces estaba convencida de que había empezado demasiado tarde. Tenía once años, y sabía que las bailarinas comenzaban siendo muy pequeñas, así que jamás pensé que acabaría trabajando profesionalmente en la danza.

Pero eso no te despistó de querer ser actriz.

Siempre quise ser actriz. No recuerdo una época en la que quisiera dedicarme a otra cosa. Es verdad que el ballet fue ocupando cada vez más espacio porque, gracias a mi profesora en Elche, pude finalizar los estudios de danza clásica certificados por el Conservatorio Superior de Danza de Alicante, pero en mi cabeza seguía estando el teatro. Descubrí el teatro de verdad en la Universidad Popular de Elche. Además, en casa nunca me hicieron sentir que aquello fuera una locura. Ninguno de mis padres era artista, pero sí personas muy sensibles culturalmente. Mi padre me llevaba al teatro con muchísima frecuencia. Recuerdo ver espectáculos de La Fura dels Baus siendo adolescente y darme cuenta de que estaba accediendo un mundo que casi nadie de mi edad conocía. El director de la compañía con la que empecé a estudiar en Elche, La Carátula, era amigo de mi madre. Siempre tuve la sensación de que mi familia me abría puertas para que pudiera descubrir cosas, nunca para decirme lo que tenía que hacer.

Sin embargo, cuando llegó el momento de empezar a trabajar, quien llamó primero fue la danza.

Exactamente. Y eso demuestra que la profesión muchas veces tiene sus propios planes. Yo terminé los estudios de danza clásica y empezaron a salir contratos como bailarina. Hice revistas musicales, rock and roll, zarzuela, musicales… El ballet me dio la técnica, pero luego el escenario me llevó por caminos muy diferentes. Durante muchos años viví principalmente de la danza. Y es curioso porque nunca dejé de pensar que era actriz. Simplemente el trabajo llegaba por otro sitio. Mirándolo ahora, creo que fue una suerte. Todo ese recorrido me dio unas herramientas que hoy utilizo constantemente cuando interpreto. Nunca he sentido que hubiera dos carreras diferentes. Siempre ha sido la misma profesión observada desde lugares distintos.

Como artista multidisciplinar has seguido creciendo a pesar de tener una trayectoria profesional. ¿Cómo llega la danza histórica a tu vida?

Llegó casi por casualidad. Mientras trabajaba como bailarina seguía muy vinculada al teatro clásico y me di cuenta de que había muchas referencias a pavanas, gallardas o jácaras que yo desconocía. Aquello me hizo sentir que tenía una laguna importante, así que me apunté a un curso de danza histórica. Fue un flechazo. Gracias a María José Ruiz Mayordomo, fundadora de la compañía Esquivel, descubrí el origen de muchos movimientos que llevaba años haciendo y entendí la estrecha relación entre la música, la danza y el teatro del Siglo de Oro. Es casi un trabajo arqueológico: estudias tratados antiguos y reconstruyes una forma de bailar que permite comprender mucho mejor textos de autores como Lope de Vega o Calderón.

Esa necesidad de profundizar también te llevó a otra especialidad poco habitual: la esgrima escénica.

Todo está relacionado. La mayoría de la gente identifica la esgrima con el deporte olímpico, pero la esgrima escénica es otra cosa. Es la que vemos en el teatro, en las películas o en cualquier montaje donde aparecen espadas. Tuve la suerte de aprender con Jesús Esperanza, que había sido esgrimista olímpico y después dedicó muchos años a investigar los tratados históricos para aplicarlos a la interpretación. Aquello cambió completamente mi forma de entender los combates sobre un escenario. No se trataba únicamente de aprender una coreografía para que pareciera una pelea. Había toda una técnica, una lógica y una manera de moverse que nacía de los propios tratados del Siglo de Oro. Y, además, descubrí otra cosa muy curiosa. En muchas épocas el maestro de danza y el maestro de esgrima eran la misma persona. La nobleza aprendía ambas disciplinas porque las dos ayudaban a mantenerse en forma. Cuando conoces ese contexto entiendes que todo forma parte de una misma cultura.

Da la impresión de que cada disciplina te llevaba inevitablemente a otra.

Me ha ocurrido muchas veces. Después de profundizar en el método Stanislavski aparecieron el clown, la comedia del arte, la improvisación, el teatro en verso… Y con cada descubrimiento volvía a ocurrir lo mismo: sentía que todavía me quedaba muchísimo por aprender. De repente comprendí que todas esas piezas —la danza histórica, la esgrima, el verso— pertenecían al mismo universo. Durante una época bromeaba diciendo que vivía más en el siglo XVII que en el XXI. Pero, en realidad, era bastante cierto.

Sin embargo, tu carrera nunca se ha limitado al Siglo de Oro.

De hecho, muchas veces mi agenda parecía una locura. Recuerdo perfectamente una época en la que estaba participando en Fuenteovejuna, dirigida por Juan Polanco y Karmele Aranburu para el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro. Por las mañanas actuaba en el Tren de Cervantes y, al día siguiente, me subía a una furgoneta para recorrer España con Cantajuego. Podía estar recitando versos de Lope de Vega un sábado por la noche y cantando Soy una taza delante de cientos de niños el domingo por la tarde. Hay quien ve esos dos mundos como algo incompatible. Yo nunca lo he vivido así.

Algo que me parece interesante de tu historia es cómo la figura de la Universidad Popular ha aparecido en momentos y lugares diferentes para contribuir a tu carrera profesional.

La Universidad Popular cambió mi vida dos veces. La primera fue en Elche, cuando era una adolescente y descubrí allí el teatro de verdad. La segunda ha sido aquí, en Valdemoro, donde llevo más de veinte años enseñando y creciendo profesionalmente. La Universidad Popular para mí significa accesibilidad. Muchas veces pensamos en la cultura como algo reservado a quienes ya tienen unos conocimientos previos o pueden permitirse una formación determinada. La Universidad Popular rompe completamente esa idea. Aquí puede entrar cualquiera. No tienes que demostrar que sabes interpretar, bailar o pintar. Solo necesitas curiosidad y ganas de aprender. Además, hay otro aspecto que a veces pasa desapercibido y para mí es igual de importante: crea comunidad. Los talleres no solo enseñan una disciplina artística. Hacen que personas que probablemente nunca se habrían conocido acaben compartiendo un proyecto, una amistad o incluso una asociación cultural. En Valdemoro ha ocurrido muchas veces. Personas que coincidieron en un aula de la Universidad Popular terminaron creando grupos de teatro, colectivos artísticos o proyectos propios que siguen vivos años después. Eso significa que la Universidad Popular no termina cuando acaba una clase. Su influencia continúa fuera.

¿Recuerdas la primera impresión de Valdemoro?

Perfectamente. Vine para hacer las pruebas de acceso al Teatro de la Danza de Madrid. Vine con mi pareja, que me trajo en coche, no conocíamos el pueblo y salimos con muchísimo tiempo por miedo a perdernos. Localizamos enseguida el teatro, pero habíamos llegado tan pronto que decidimos buscar un sitio para desayunar y el único bar que encontramos abierto fue el Bar Santander. Siempre cuento esa anécdota porque todavía hoy, cuando paso por delante, le digo a mi hija: «Aquí me tomé el primer café de mi vida en Valdemoro, con papá». Ella ya se ríe porque la ha escuchado cientos de veces. En aquel momento el pueblo me pareció muy pequeño, muy tranquilo. Era imposible imaginar que acabaría viviendo aquí.

Sin embargo, no tardaste demasiado en crear un vínculo muy fuerte con el municipio.

Pasaron unos años hasta que volví a encontrarme con Valdemoro porque las clases del Teatro de la Danza las hice en Getafe. La segunda vez que supe de Valdemoro fue para cubrir a Mariano Serrano en las clases de teatro que impartía en la UPV.  Al principio venía únicamente a dar clase. Seguía viviendo en Madrid y cuando terminaba me volvía a casa. Pero cada vez me quedaba más tiempo. Empecé a venir los fines de semana para ver la programación del Teatro Juan Prado, acudía a exposiciones, participaba en actividades… Me di cuenta de que pasaba más horas en Valdemoro que en Madrid.

¿Fue una decisión sencilla?

No especialmente, porque a mi hija y a mí nos encantaba vivir en Madrid. Estábamos en Embajadores y era una etapa muy bonita. Pero llegó un momento en el que ella iba a empezar el instituto y pensé que Valdemoro podía ofrecerle algo que en Madrid era mucho más complicado: autonomía. Desde el primer día fue andando sola al instituto. Iba a entrenar, volvía a casa, quedaba con sus amigos… Teníamos la sensación de que podía empezar a moverse con libertad y seguridad. Ese fue probablemente el motivo definitivo para dar el paso.

¿Cómo era ese Valdemoro de principios de los dos mil?

Me sorprendió mucho la actividad cultural de Valdemoro. Me encontré un pueblo donde siempre había algo que hacer. Había programación teatral todos los fines de semana, exposiciones, el Club de Amigos del Cine, conciertos, actividades de la Universidad Popular… Y justo coincidió con el nacimiento de la Feria Barroca. Recuerdo perfectamente aquellas primeras ediciones porque ya entonces se veía que iba a convertirse en un evento muy importante. Con el tiempo ha terminado siendo uno de los grandes referentes culturales del municipio y una cita que atrae a muchísima gente de fuera.

Poco a poco dejaste de ser únicamente profesora para convertirte en una pieza importante dentro de muchas actividades culturales.

Sí, pero nunca fue algo buscado. Primero colaboré en algunas animaciones para Carnaval. Después empezaron a pedirme pequeñas dramatizaciones. Más tarde coordiné la programación del café teatro que existía entonces, participé en presentaciones, galas, actividades para bibliotecas, institutos…Y, cuando quise darme cuenta, estaba implicada en muchísimas iniciativas diferentes.

Hay vecinos que te han visto presentando el pregón, otros haciendo de Estrella de la Olla, otros en la Cabalgata de Reyes o en la Feria Barroca.

[Ríe]. Sí, es verdad. A veces yo misma hago memoria y pienso: «Madre mía, la cantidad de cosas que hemos hecho». Pero todas tienen un denominador común: contar historias.

En la Cabalgata llevo muchísimos años participando con el Auto de los Reyes Magos. En Carnaval trabajamos la comitiva del Entierro de la Sardina con los alumnos. He presentado los pregones de las fiestas, las galas del concurso de cómic, actividades de las bibliotecas… Al final todo nace del teatro. No entiendo esas actividades como simples espectáculos de animación. Siempre intento que exista una pequeña dramaturgia detrás. Que el personaje tenga una razón de ser. Que cuente algo.

Uno de los proyectos que más reconocimiento ha tenido han sido las visitas teatralizadas sobre Diego de Pantoja.

Posiblemente porque es uno de los trabajos en los que más horas he invertido. Cuando me pidieron que preparara aquellas visitas me encontré con un problema enorme. Había muy poca información disponible. Empecé leyendo tesis doctorales, investigaciones históricas, publicaciones en inglés, estudios sobre la China de los siglos XVI y XVII… Necesitaba encontrar al personaje. Eso fue posible gracias a la carta escrita por el propio Diego de Pantoja. Aquello cambió completamente el proyecto porque dejé de estudiar únicamente a un personaje histórico para empezar a escuchar su propia voz. A partir de esa carta construí la dramaturgia, el carácter del personaje y toda la visita teatralizada.

Has dicho alguna vez que te consideras más divulgadora que profesora.

Enseño interpretación, técnica o análisis de textos, pero mi objetivo principal es despertar la curiosidad. Si después de un curso una persona sabe quién fue Molière, conoce El enfermo imaginario y entiende por qué sigue siendo un autor importante cuatro siglos después, para mí ya ha merecido la pena. No necesito que todos mis alumnos terminen siendo actores profesionales. Lo importante es que descubran un mundo que quizá nunca se habrían planteado conocer.

Sin embargo, algunos sí han terminado dedicándose profesionalmente al teatro.

He tenido alumnos que empezaron aquí casi por casualidad y después ingresaron en la Real Escuela Superior de Arte Dramático o continuaron formándose en escuelas profesionales. Recuerdo especialmente a una alumna que consiguió entrar en la RESAD. Ella quería seguir viniendo también a mis clases, pero llegó un momento en que era imposible compatibilizarlo. Y eso era precisamente lo bonito, la Universidad Popular había cumplido su función. Había servido como puerta de entrada y le había descubierto que aquello era realmente su vocación.

Después de tantos años observando la evolución cultural de Valdemoro, ¿cómo ves el momento actual?

Creo que hay mucho trabajo por hacer, pero también motivos para ser optimistas. Todos sabemos que ha habido años muy complicados. Primero por cuestiones económicas y después por la pandemia. La cultura, como tantas otras áreas, tuvo que reorganizarse prácticamente desde cero. Ahora creo que se está empezando a recuperar poco a poco ese impulso. Hay mejoras que todavía son necesarias, especialmente en infraestructuras, porque la Universidad Popular necesita espacios acordes con la actividad que desarrolla. Pero también veo una voluntad de seguir creciendo. Y eso siempre es una buena noticia.

Acaba de terminar el curso, pero estoy seguro de que ya tienes en mente el próximo.

Sí, y además el calendario me lo pone bastante fácil porque el próximo año se cumplen cien años de la generación del 27. Me gusta mucho trabajar a partir de las efemérides porque son una excusa estupenda para acercar la cultura a los alumnos. Ya lo he hecho otros años: trabajamos El principito con motivo de una conmemoración dedicada a Antoine de Saint-Exupéry o preparé una adaptación de Los electroduendes aprovechando otro aniversario. Este curso comenzará, como siempre, con la preparación de la Feria Barroca y las actividades habituales, pero después quiero sumergirme de lleno en la generación del 27. Creo que va a ser un proyecto muy bonito y estoy convencida de que mis alumnos la van a descubrir de una forma diferente.

Al terminar la conversación queda la sensación de que, en el caso de Elvira Soto, nada ha ocurrido del todo por azar. Del árbol «con sentimientos» de sus primeras funciones escolares a los versos del Siglo de Oro, de las coreografías de Cantajuego a las recreaciones históricas de Diego de Pantoja, cada etapa parece haberla conducido a la siguiente. No ha dejado de explorar, de formarse ni de hacerse preguntas. Y quizá ahí esté la clave de una trayectoria tan diversa: en una curiosidad que no entiende de géneros, edades ni escenarios y que, después de tantos años, sigue llevándola de nuevo al mismo lugar: contar historias y compartirlas con los demás.

Texto: Sergio García Otero

Fotografía: NCuadreS

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Ámbar cumple diez años tendiendo puentes entre la comunidad polaca y Valdemoro

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Kinga Witalis, All Ways Foto

Hace una década nació en Valdemoro la Asociación Polaca Ámbar con un propósito muy claro: crear un espacio de encuentro para las familias de origen polaco sin renunciar a formar parte activa de la vida del municipio. Diez años después, el colectivo celebra una trayectoria marcada por la promoción de la cultura, la educación y la convivencia, consolidándose como un punto de referencia para numerosas familias.

Kinga Witalis, All Ways Foto

En la asociación recuerdan que integrarse en el país de acogida no significa dejar atrás la propia identidad. Al contrario, consideran que la integración pasa por participar plenamente en la sociedad manteniendo vivas la lengua, la historia y las tradiciones familiares. Bajo esa filosofía nació Ámbar, impulsando proyectos que permiten conservar las raíces culturales al tiempo que se comparten con el resto de vecinos de Valdemoro.

A lo largo de estos diez años, la entidad ha organizado actividades culturales, celebraciones tradicionales, encuentros familiares y actos de carácter histórico y conmemorativo. Iniciativas que, además de fortalecer los lazos dentro de la comunidad polaca, han contribuido a acercar su cultura al conjunto de la ciudadanía.

Kinga Witalis, All Ways Foto

Uno de los proyectos más destacados es la Escuela Polaca Ámbar Julian Tuwim, donde niños y jóvenes de origen polaco pueden aprender el idioma de sus familias, conocer la historia de su país y reforzar el vínculo con sus raíces. Más allá de la enseñanza, el centro se ha convertido en un espacio donde las nuevas generaciones construyen una identidad que combina con naturalidad la cultura polaca y la española.

Kinga Witalis, All Ways Foto

Con el paso del tiempo, las actividades de Ámbar han trascendido a la propia comunidad polaca y hoy reúnen también a vecinos de diferentes nacionalidades que conviven en Valdemoro. Un reflejo de cómo la cultura puede convertirse en un punto de encuentro y en una oportunidad para conocerse mejor. Porque, como recuerdan en la asociación, muchas veces aquello que parece lejano simplemente es algo que todavía no hemos tenido ocasión de descubrir.

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Balonmano Valdemoro, una gran familia que sigue creciendo dentro y fuera de la pista

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Hablar del Club Balonmano Valdemoro es hablar de una gran familia unida por la pasión por este deporte. A lo largo de su intensa —aunque todavía joven— trayectoria, el club ha pasado de ser una semilla que germinó en los colegios de nuestra localidad a convertirse en una entidad con siete equipos federados y más de 150 familias implicadas en su proyecto.

Pero Balonmano Valdemoro es mucho más que entrenamientos y competiciones. Es un lugar donde vivir experiencias, aprender a superar desafíos, construir amistades dentro y fuera de la pista y crecer a través de los valores que transmite el deporte. Su apuesta por la cantera y su estrecha vinculación con el deporte local han convertido al club en un referente para la ciudad, dejando una huella imborrable en quienes han formado parte de él. Porque en el Club Balonmano Valdemoro el balonmano no es solo un deporte; es una forma de sentir, de aprender, de crecer y de compartir una historia que continúa escribiéndose cada temporada.

Esa filosofía también se mantiene durante los meses de verano gracias a la sección de balonmano playa, que ofrece a niños y niñas la posibilidad de seguir disfrutando de su deporte favorito. Más que una modalidad diferente, supone una nueva forma de vivir el balonmano, en la que la arena se convierte en el escenario perfecto para seguir aprendiendo, esforzándose y compartiendo experiencias.

Entre entrenamientos y competiciones, los jugadores continúan creando recuerdos, fortaleciendo amistades y adquiriendo valores que les acompañarán durante toda la vida. Gracias al compromiso de deportistas, entrenadores y familias, el balonmano playa se ha consolidado como una parte esencial de la identidad del club, demostrando que los sueños —como los castillos— también pueden construirse sobre la arena.

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¡Ya disponible nuestro Nº 121!

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VER Nº 121: Revista Nº 121 – La revista de Valdemoro

Un verano para disfrutar, compartir y volver con más fuerza.

Con la llegada de finales de junio se produce una sensación que todos conocemos. Se acaba el curso escolar y, de alguna manera, parece que también termina el año. Las rutinas cambian, las agendas se vacían poco a poco y el ritmo del municipio se ralentiza para dar paso a un verano que invita a disfrutar del tiempo libre, de la familia y de los pequeños momentos que durante el resto del año pasan desapercibidos.

Valdemoro entra en ese periodo de calma estival sin dejar de demostrar aquello que mejor define a sus vecinos: su solidaridad. En estos días hemos vuelto a comprobar cómo la ciudadanía responde cuando se trata de ayudar a quienes más lo necesitan. La campaña de recogida de ayuda para Venezuela es otro ejemplo del compromiso de un pueblo que siempre encuentra motivos para tender la mano. Desde estas páginas queremos agradecer a todas las personas, asociaciones, empresas y voluntarios que hacen posible este tipo de iniciativas. Cada gesto cuenta y cada ayuda puede cambiar una vida.

También es momento de agradecer la confianza que, un mes más, depositan nuestros lectores en La Revista de Valdemoro. Gracias a ellos, a los comercios que nos apoyan y a todos los vecinos que nos abren las puertas de sus proyectos, seguimos contando la actualidad de nuestro municipio con cercanía, poniendo el foco en las personas y en las historias que hacen grande a Valdemoro.

Como es tradición, durante el mes de agosto nuestra revista hará una pausa. No habrá edición impresa, pero será únicamente un breve descanso para recargar energías y preparar una nueva temporada llena de información, entrevistas y reportajes. Volveremos en septiembre con la misma ilusión del primer día, dispuestos a seguir siendo el escaparate de todo lo bueno que ocurre en Valdemoro. Mientras tanto, les deseamos un feliz verano, lleno de descanso, salud y buenos momentos. Nos reencontraremos muy pronto para seguir escribiendo, entre todos, la historia de nuestro municipio.

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Del Espino Mantequerías, entre las 40 mejores carnicerías y charcuterías de España

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Del Espino Mantequerías, empresa familiar con una larga trayectoria en Valdemoro, ha sido reconocida como uno de los 40 mejores establecimientos de España en la primera edición de los premios Joyas de la Charcutería, celebrados en el marco de CharcutExpo 2026, la feria internacional de referencia para el sector. El negocio valdemoreño ha sido distinguido con una Joya de la Charcutería, un reconocimiento que premia la excelencia, la calidad del producto y la capacidad de adaptación de los establecimientos especializados.

Los galardones nacieron con el objetivo de poner en valor a los profesionales que mantienen vivo el oficio tradicional al tiempo que incorporan nuevas formas de venta, gestión y atención al cliente. En esta primera edición fueron reconocidos 45 establecimientos de toda España, de los que únicamente 22 obtuvieron una Joya, situando a Del Espino Mantequerías entre los referentes nacionales del sector.

La historia de Del Espino comenzó en 1983 como empresa mayorista de jamones y embutidos. Cuatro años después trasladó su actividad a Valdemoro, municipio en el que continúa desarrollando su labor. En 1999 abrió su tienda al público y, décadas más tarde, incorporó la venta online, ampliando así su servicio a un mayor número de clientes.

La empresa destaca por trabajar con productos de origen nacional y por su apuesta por la calidad. Entre sus especialidades figuran los elaborados caseros, los jamones y embutidos seleccionados en origen y la carne de vacuno procedente, en gran parte, de su propia ganadería familiar en Pascualcobo (Ávila). En los últimos años también ha adquirido notoriedad por su selección de carnes maduradas, cuidadosamente elegidas para ofrecer una mayor intensidad de sabor y una textura especialmente tierna.

Este reconocimiento nacional supone un nuevo respaldo al trabajo desarrollado durante más de cuatro décadas por una empresa que ha convertido la calidad, el trato cercano y el respeto por el producto en sus principales señas de identidad.

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El Club de Tenis Valdemoro despide la temporada mirando ya al próximo curso

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El Club de Tenis Valdemoro puso el broche a la temporada 2025-2026 con la celebración, el pasado 13 de junio, de su tradicional maratón de 24 horas de tenis, una cita que volvió a reunir a socios, alumnos, monitores y aficionados para despedir el curso deportivo en un ambiente de convivencia.

La jornada sirvió para cerrar una temporada marcada por las obras de remodelación de las pistas de tenis del Polideportivo Municipal del Prado, una circunstancia que obligó al club a adaptarse durante buena parte del año. Pese a ello, la entidad afronta el próximo curso con optimismo y con la vista puesta en seguir creciendo a partir del mes de septiembre.

El club quiso agradecer la implicación de socios, alumnos de la escuela, monitores, Ayuntamiento y colaboradores, cuyo apoyo ha permitido mantener la actividad y continuar impulsando los deportes de raqueta en el municipio. Asimismo, destacó el crecimiento experimentado tanto por la escuela como por las ligas social e infantil, que continúan sumando participantes temporada tras temporada.

La entidad también quiso reconocer el trabajo de sus equipos de competición, protagonistas de una temporada especialmente destacada gracias a los numerosos éxitos obtenidos tanto en las ligas como en los campeonatos federados de la Comunidad de Madrid. Unos resultados que, según el club, son fruto del esfuerzo, la dedicación y el compromiso de jugadores y técnicos, y que contribuyen a seguir llevando el nombre de Valdemoro a lo más alto en las competiciones de tenis.

Con el curso ya finalizado, el Club de Tenis Valdemoro ha abierto el plazo de inscripción para las escuelas de tenis, pádel y pickleball, así como para las ligas social e infantil de la próxima temporada. La actividad se reanudará en septiembre con el objetivo de seguir fomentando la práctica deportiva y ofreciendo un espacio de encuentro para jugadores de todas las edades y niveles.

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Valdemoro destinará más de 6,1 millones de euros a 21 nuevas inversiones

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El Pleno del Ayuntamiento de Valdemoro ha aprobado (con los votos a favor de PP, Vox y Vecinos por Valdemoro; la abstención de Más Madrid; y el voto en contra del PSOE) una inversión de más de 6,1 millones de euros destinada a 21 proyectos de mejora del municipio que se financiarán mediante Inversiones Financieras Sostenibles (IFS). Es la primera vez que el Consistorio puede dedicar parte del remanente de tesorería a este tipo de actuaciones, después de cumplir por primera vez las tres reglas fiscales exigidas por la legislación y mantener un periodo medio de pago a proveedores por debajo de los 30 días que marca la ley.

Los proyectos aprobados abarcan actuaciones muy diversas repartidas por todo el municipio. Entre ellas destacan la adquisición de cuatro nuevos vehículos para la Policía Municipal (250 000 €), la ampliación del sistema de videovigilancia (550 000 €), la instalación de nuevos pasos de peatones inteligentes (150 000 €), la reparación de fuentes ornamentales (800 000 €), la creación de tres nuevas zonas infantiles temáticas (540 000 €) y de la primera zona de juegos acuáticos del municipio (450 000 €).

Las inversiones también permitirán mejorar diferentes instalaciones municipales mediante la rehabilitación del graderío del Polideportivo Municipal (800 000 €), la renovación del sistema de sonido y de la iluminación del Teatro Municipal Juan Prado (150 000 €), climatización y otras mejoras en escuelas infantiles (235 000 €) y centros educativos (110 000 €), la mejora de la residencia municipal de mayores (140 000 €), la rehabilitación de edificios municipales (350 000 €) y la instalación de tótems digitales (140 000 €), entre otras.

La ejecución de estos proyectos se desarrollará entre este año y el próximo y permitirá seguir modernizando las infraestructuras municipales y mejorando la calidad de los servicios públicos.

Por primera vez en su historia

Estas mejoras podrán financiarse mediante Inversiones Financieras Sostenibles (IFS), un mecanismo previsto por la legislación que permite destinar parte del remanente de tesorería a proyectos que generen un beneficio duradero para los vecinos, siempre que el Ayuntamiento cumpla previamente una serie de exigentes requisitos de estabilidad económica y financiera.

Es la primera vez en la historia de Valdemoro que el Ayuntamiento puede recurrir a este instrumento, después de haber cumplido durante el ejercicio 2025 las tres reglas fiscales establecidas por la normativa estatal y mantener, además, el periodo medio de pago a proveedores por debajo del límite legal de 30 días.

Esto significa que el Ayuntamiento ha acreditado una gestión económica que garantiza el equilibrio de sus cuentas públicas. Por un lado, los gastos han sido inferiores a los ingresos; además, se ha respetado el límite legal de crecimiento del gasto y, al mismo tiempo, el Consistorio mantiene deuda financiera cero, sin préstamos pendientes con entidades bancarias.

El Alcalde de Valdemoro, David Conde, ha destacado este hecho: «Por primera vez en la historia del Ayuntamiento podemos destinar parte del remanente de tesorería a inversiones que mejoran directamente la vida de los vecinos. Esto ha sido posible gracias a una gestión económica responsable que nos ha permitido cumplir todas las reglas fiscales y mantener unas cuentas saneadas. Nuestro objetivo es que esa buena gestión se traduzca en más seguridad, mejores instalaciones y unos servicios públicos cada vez de mayor calidad para todos los vecinos».

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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