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Campus Fusión celebra 10 años llenando el verano de deporte, juego y conciliación

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Este verano, Valdemoro volverá a contar con una de las opciones más completas, accesibles y fiables para la conciliación familiar: la décima edición de Campus Fusión, un campamento que, tras diez años de trayectoria, se ha consolidado como una referencia en el municipio.

Dirigido a niños de 4 a 15 años, Campus Fusión ofrece un programa que combina varios deportes, juegos, talleres creativos y actividades educativas en un entorno seguro y dinámico. Todo ello con un enfoque centrado en el desarrollo personal, fomentando valores como el compañerismo, la autonomía y la confianza.

Uno de los aspectos más destacados y valorados por las familias es su excelente relación calidad-precio, situándose como uno de los campamentos más económicos de la localidad sin renunciar a un servicio profesional y de calidad. Además, se presenta como una solución ideal para el verano completo, ya que estará disponible desde el 22 de junio hasta el 4 de septiembre, cubriendo prácticamente todo el periodo vacacional escolar.

A esto se suma otro de sus grandes puntos fuertes: la flexibilidad horaria, tanto en la entrada como en la salida, lo que permite a las familias adaptar el campamento a sus necesidades diarias y facilitar la organización durante la época estival.

Asimismo, Campus Fusión mantiene acuerdos de colaboración con entidades locales como el Valdemoro Club de Fútbol y Amigos del Atletismo de Valdemoro, así como con las AMPA de los colegios públicos Cristo de la Salud y Pedro Antonio de Alarcón, ofreciendo condiciones y descuentos especiales para sus miembros.

El equipo de monitores, con amplia experiencia en educación y tiempo libre, garantiza una atención cercana y personalizada, adaptándose a las necesidades de cada niño y generando un ambiente familiar donde todos se sienten integrados desde el primer día.

Con esta décima edición, Campus Fusión reafirma su compromiso con las familias de Valdemoro, ofreciendo una alternativa segura, educativa y asequible para el verano.

Las plazas son limitadas, por lo que se recomienda formalizar la inscripción con antelación.

Para más información, las familias interesadas pueden contactar a través del teléfono 684 776 328 o visitar la web https://campusfusion.es.

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La ECAM en la final nacional de coches de hidrógeno

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El CEIP Fuente de la Villa será la sede del Gran premio nacional de coches impulsados por hidrógeno que se celebrará el sábado 23 de mayo, de 9:00 a 19:00 h, y en el que competirán los alumnos de la Escuela Comarcal Arzobispo Morcillo (ECAM), ganadores de la primera competición local intercentros disputada el 18 de marzo en el salón de actos del Centro de Actividades Educativas, en la que participaron otros siete centros escolares de la localidad.

La ECAM luchará por el título nacional enfrentándose a equipos de la universidad Alfonso X el Sabio o BMW, entre otros, y lo hará con el vehículo de hidrógeno que recibió como premio y que los alumnos deben montar y optimizar.

Además del certamen nacional, los centros educativos de Valdemoro tendrán la ocasión de volver a medirse en un circuito de sprint que se instalará igualmente en el gimnasio del Fuente de la Villa.

Se trata de una jornada en la que el público (prioritariamente jóvenes de 14 a 30 años) podrá disfrutar de la espectacularidad de la competición mientras que los estudiantes se adentran en la ciencia a través de una disciplina novedosa y ambientalmente sostenible y desarrollan habilidades de trabajo en equipo, comunicativas, organizativas, de reparto de roles, resolutivas.

El evento estará amenizado por una batucada de la Escuela Municipal de Música y Danza y habrá más música, actividades lúdicas y de dinamización.

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Concurso de Salto Nacional en el complejo de la Guardia Civil

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El Complejo de la Guardia Civil de Valdemoro acogerá los días 22, 23 y 24 de mayo el XXXI Concurso de Salto Nacional 3*, en el que se darán cita reconocidos jinetes y amazonas.

Las instalaciones del Escuadrón de Caballería estarán abiertas desde las 10.00 h. para que el público pueda disfrutar gratuitamente de las 18 pruebas (6 cada día) de las que consta este evento de referencia en el mundo de la hípica.

Los tres primeros clasificados de cada prueba obtendrán trofeo, siendo el premio ‘Memorial Coronel Almansa’ -otorgado por el Ayuntamiento de Valdemoro-, para el ganador o ganadora de la prueba que cierra la competición.

Este concurso hípico se celebró por primera vez en el año 1988 con la categoría C y en la edición 2014 alcanzó el nivel ‘tres estrellas’; el grupo de caballería trabaja para alcanzar ‘cuatro estrellas’.

La destreza de los participantes en la disciplina de salto consiste en franquear a caballo un recorrido de varios obstáculos construidos con barras, que deben realizar sin cometer ninguna falta, ni de rehúse ni de derribo.

La altura de los obstáculos en este concurso oscila entre los 0,80 y 1,40 metros.

Los espectadores que acudan a presenciar las pruebas podrán disfrutar de un espectáculo deportivo ecuestre único y además dispondrán de servicio de restauración a precios populares.

CONCURSO HÍPICO Del 22 al 24 de mayo. Desde las 10:00 h. en horario de mañana y tarde. Complejo de la Guardia Civil. Avda. de Andalucía A-4, Km 24,400. Salida 26A Valdemoro Oeste. Entrada gratuita.

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ECAM: una oferta formativa conectada con el empleo

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La Escuela Comarcal Arzobispo Morcillo es un centro educativo perteneciente a Cáritas Diocesana de Getafe, referente en la formación profesional en la zona sur de Madrid, con más de 60 años de historia. Imparte ciclos formativos de Grado Básico, Grado Medio y Grado Superior, en las familias de Administración y Finanzas, Comercio y Marketing, Electricidad – Electrónica y Mantenimiento de Vehículos.  Cuenta con dos Aulas de Compensación Educativa (ACE) y, además, ofrece certificados de profesionalidad que preparan a personas en situación de desempleo para un mercado laboral que requiere de una alta especialización.

Vocación docente

El claustro, formado por un equipo de profesionales cualificados, se caracteriza por el acompañamiento personalizado, decisivo en el proceso de aprendizaje. No solo se enseñan contenidos utilizando metodologías activas, innovadoras y muy prácticas, sino que se orienta a los estudiantes en su desarrollo personal y profesional.  Así lo manifiestan sus alumnos, como Laura, estudiante de Grado Superior de Marketing y Publicidad: «Lo que más me gusta de este centro es la cercanía de los profesores, siempre tratan de ayudarnos en todo y se centran mucho en prepararnos de cara al mercado laboral».

Bolsa de empleo: 100 % tasa de empleabilidad

Un dato que refleja la excelencia formativa de los alumnos y la creciente confianza de las más de 400 empresas que colaboran con la ECAM en su preparación y compromiso es el 100 % de la tasa de empleabilidad. La ECAM se convierte así en un exponente de calidad para las empresas con las que firma convenios y que de manera continuada envían sus ofertas.

Programa Erasmus+ y empleo

La ECAM es uno de los centros con más movilidades del Programa Erasmus+ de la Comunidad de Madrid. Se ha convertido así en un factor clave de la Escuela. No solo ofrece una formación integral, sino que aporta una dimensión internacional al currículum del alumnado. Los estudiantes que han vivido la experiencia Erasmus logran un reconocimiento en las empresas, destacando su proactividad, adaptabilidad y competencias lingüísticas. De hecho, los alumnos Erasmus han asegurado empleo tras finalizar sus estudios y les otorga una ventaja competitiva inigualable.

Mucho más que formación académica

La educación va más allá de las aulas. El centro impulsa iniciativas de acción social que conectan con la realidad social. Los alumnos de Grado Superior de Mantenimiento Electrónico han llevado a cabo un proyecto de voluntariado con la Asociación de Macrocefalia Capilar en el Hospital de la Paz, diseñando plantillas para personas afectadas.

El centro está enmarcado dentro de un plan de eficiencia ambiental y, además, impulsa la educación y formación mediante la creación de proyectos con iniciativas sostenibles, desarrollados por alumnos de los distintos perfiles profesionales, o sesiones formativas.

A su vez, la Escuela promueve vivencias como la participación en el Camino de Santiago, para fomentar la convivencia, el esfuerzo y la superación. Estos son valores esenciales que contribuyen a la madurez personal y están en sintonía con el ideario de la ECAM.

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Transforma tu exterior. Matrosa

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Con la llegada del buen tiempo, jardines, terrazas y patios se convierten en protagonistas del hogar. En este contexto, Matrosa se posiciona como una empresa referente en Valdemoro en soluciones para reformas de exterior, combinando diseño, durabilidad y sostenibilidad.

Una de las tendencias más demandadas es el césped artificial de última generación, que permite disfrutar de un aspecto natural durante todo el año sin apenas mantenimiento. Esta solución elimina la necesidad de riego y reduce costes, convirtiéndose en una opción práctica y estética para cualquier espacio exterior.

A ello se suman los revestimientos exteriores, diseñados para renovar fachadas y paredes con acabados modernos, resistentes a la intemperie y con una gran variedad de estilos. Una forma sencilla de dar un cambio radical a cualquier vivienda.

Sin embargo, uno de los productos estrella que ofrece es el pavimento de composite o bambú, una alternativa innovadora a la madera tradicional. Este material destaca por su alta resistencia y su fácil mantenimiento, lo que lo hace ideal para zonas como terrazas, jardines o áreas de piscina.

Desde su experiencia en el sector, Matrosa apuesta por materiales sostenibles y soluciones que combinan estética y funcionalidad. Su enfoque cercano y profesional permite asesorar a cada cliente en función de sus necesidades, garantizando resultados duraderos y de alta calidad.

En definitiva, renovar un espacio exterior ya no es solo una cuestión estética, sino una inversión en confort, valor y disfrute del hogar.

Matrosa, especialistas en transformar exteriores en espacios para vivir.

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Vuelven los Viernes Musicales en la Casa de la Juventud

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El Ayuntamiento de Valdemoro recupera el programa Viernes Musicales cuyo propósito es ofrecer espacios de expresión creativa a los jóvenes y fomentar las alternativas gratuitas de ocio para este colectivo.

La primera cita será el 22 de mayo, a las 18:30 h, en la sala polivalente de la Casa de la Juventud y en ella la asociación In Crescendo presentará un concierto, en colaboración con Joluma Music, en el que los alumnos de guitarra mostrarán sobre el escenario el fruto de horas de estudio y dedicación a este instrumento.

El evento estará dirigido por Antonio Fonseca, profesor y presidente de In Crescendo, que pretende celebrar el aprendizaje, la pasión por la música y la evolución de los estudiantes.

Los intérpretes actuarán en grupo y en solitario y, a lo largo de más de dos horas, ofrecerán un repertorio variado en cuanto a temas y estilos con la guitarra como protagonista.

El público (de 12 a 30 años) podrá disfrutar en directo de actuaciones de alumnos de distintos niveles pero con idéntica ilusión, afán de crecimiento y amor por la música.

Viernes Musicales 22 de mayo. De 18:30 a 21:00 h. Casa de la Juventud. C/ Herencia, 12. Entrada gratuita.

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Voces de Valdemoro comparte escenario formativo con el director Enrique Martín

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El coro Voces de Valdemoro acogió recientemente un taller intensivo de música coral dirigido por Enrique Martín, centrado en el estudio e interpretación de diversas obras del repertorio. La actividad reunió a participantes con distintos niveles de experiencia en torno a una propuesta basada en el trabajo colectivo y el desarrollo musical compartido  .

Enrique Martín, con una trayectoria consolidada en el ámbito coral, desarrolló su carrera tanto en España como en el extranjero, colaborando con diferentes agrupaciones y participando en proyectos de alto nivel artístico. Formado en dirección, pedagogía musical y canto, su enfoque combina la atención al detalle sonoro con la expresividad musical, apoyándose en una metodología cercana que facilita el aprendizaje en grupo.

El taller se llevó a cabo junto con Voces de Valdemoro, una agrupación que se ha consolidado como una de las más activas del municipio. Con un repertorio que abarca desde música clásica hasta piezas contemporáneas y populares, el coro mantiene una actividad continuada en conciertos y encuentros. Además, la relación previa entre su directora y Enrique Martín, fruto de años de coincidencias en el ámbito formativo, facilitó el desarrollo de las sesiones.

Durante el taller se trabajaron aspectos técnicos, interpretativos y expresivos, con el objetivo de reforzar la cohesión del grupo y mejorar el resultado conjunto. La actividad también se planteó como una oportunidad abierta a nuevas incorporaciones, favoreciendo la participación de personas interesadas en el canto coral, independientemente de su experiencia previa.

La iniciativa volvió a poner de manifiesto el papel de la música coral como espacio de aprendizaje y participación, así como su capacidad para generar comunidad en torno a la práctica musical.

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El Centro Comercial El Restón se llenará de zombis el próximo 23 de mayo

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El Centro Comercial El Reston celebrará la segunda edición de Zombie Zone, una experiencia de supervivencia zombi que tendrá lugar la noche del viernes 23 de mayo, transformando por completo sus instalaciones en un escenario postapocalíptico

Durante cuatro horas de juego, desde las 23.00 hasta las 03.00, los participantes se adentrarán en una auténtica experiencia de real game, en la que deberán desplazarse por todo el centro comercial resolviendo pruebas, escondiéndose, corriendo y evitando a los zombis para lograr sobrevivir.

La zona de juego se extenderá por todas las instalaciones del centro comercial, lo que permitirá a los jugadores vivir una aventura inmersiva y totalmente ambientada. Cada participante tendrá que asumir su papel, superar los diferentes retos planteados y tratar de sobrevivir en un futuro aterrador donde los zombis son los únicos habitantes.

Toda la información sobre el evento está disponible en la web oficial:
👉 www.zombiezone.es

Las entradas ya se pueden adquirir a través del siguiente enlace:
👉 https://survivalzombie.es/survival/zombiezone-el-reston-madrid/

El Centro Comercial El Restón, con su variado mix comercial, sus seis salas de cine y el hipermercado E.Leclerc, se consolida como uno de los espacios de referencia en Valdemoro y alrededores para las compras del día a día y disfrutar del ocio en familia o con amigos. Con iniciativas como Zombie Zone, refuerza además su apuesta por ofrecer experiencias de entretenimiento innovadoras y únicas.

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Autores locales reúnen sus relatos de terror en el libro colectivo ‘Tarde de monstruos’

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Un grupo de escritores vecinos de Valdemoro ha dado forma a Tarde de monstruos, un volumen colectivo que reúne distintos relatos de terror surgidos a partir de una iniciativa compartida en torno a la escritura y la lectura.

El libro, publicado por la editorial Bohodón, recoge historias creadas durante dos encuentros celebrados en otoño, en los que los autores participantes se reunieron para compartir y leer sus textos en un ambiente propicio para este género. La propuesta partió de una idea sencilla: escribir relatos de miedo y ponerlos en común, sin más pretensión que la de disfrutar del proceso creativo y del resultado.

Cada uno de los textos construye su propio escenario y personajes, aunque todos comparten un elemento común: el miedo en sus distintas formas. La obra ofrece así una variedad de enfoques y estilos, reflejo también de la diversidad de edades y sensibilidades de sus autores.

La iniciativa guarda cierta relación, en su planteamiento, con el encuentro literario histórico que tuvo lugar en 1816 en Suiza, cuando Mary Shelley, Lord Byron, Percy Shelley y John Polidori se retaron a crear historias de terror con motivo del mal tiempo provocado por la erupción del volcán Tambora.

El libro inicia ahora su recorrido con una presentación prevista en Madrid el 25 de junio, en el café María Pandora, y una posterior cita en Valdemoro en el mes de septiembre.

Tarde de monstruos se plantea así como una propuesta que combina el interés por el género con la participación colectiva, ofreciendo al lector un conjunto de relatos independientes unidos por una temática común.

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Ferretería Gutiérrez entrega a Aserpinto la primera trituradora eléctrica de ramas vendida en España

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La empresa valdemoreña Ferretería Gutiérrez ha hecho entrega a Aserpinto de la primera trituradora de ramas 100 % eléctrica de la marca TS comercializada en España, en el marco del proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Pinto para la creación de un centro de compostaje.

Se trata del modelo GS/e Panther, un equipo que llega acompañado de otra máquina complementaria, una volteadora, necesaria para completar el proceso de generación de compost. Mientras la trituradora se encarga de reducir los restos vegetales, la volteadora permite remover y oxigenar el material, facilitando su descomposición y cerrando así el ciclo de aprovechamiento.

La trituradora, ya en funcionamiento, permite procesar ramas de hasta 19 centímetros de diámetro y alcanza un rendimiento de hasta 38 metros cúbicos por hora, lo que la convierte en una herramienta eficaz para la gestión de residuos vegetales. Además, su funcionamiento con batería reduce tanto las emisiones como el ruido, mejorando las condiciones de trabajo y el impacto en el entorno.

En Ferretería Gutiérrez destacan también su capacidad para ofrecer servicio postventa y mantenimiento de este tipo de maquinaria, así como de otros equipos de jardinería profesional, consolidando su papel como proveedor especializado.

El acto de entrega contó con la presencia del alcalde de Pinto, Salomón Aguado, acompañado de varios concejales del equipo de Gobierno, que pudieron conocer de primera mano el funcionamiento de los equipos.

Con esta incorporación, Pinto avanza en su apuesta por la economía circular, transformando los residuos de poda en recursos útiles para el mantenimiento de zonas verdes, en un proceso más eficiente y sostenible.

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El Hospital de Valdemoro presenta en el Congreso Nacional de la SEHAD su experiencia en Hospitalización a Domicilio

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Se consolida la hospitalización domiciliaria como una alternativa de cuidado segura y eficaz para el paciente

La Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital Universitario Infanta Elena -integrado en la red pública de la Comunidad de Madrid- ha atendido más de 2.827 procesos asistenciales, con un volumen de unos 300 pacientes al año en sus propios domicilios -2.330, en total-, en más de una década de trayectoria; una experiencia que acaba de presentar en el 18 Congreso de la Sociedad Nacional Española de Hospitalización a Domicilio (SEHAD), recientemente celebrado en Barcelona.

En sus más de diez años de recorrido, este dispositivo, que permite ofrecer atención hospitalaria en el entorno habitual del paciente, con especial relevancia en personas con enfermedades crónicas avanzadas, fragilidad o elevada necesidad de continuidad asistencial, ha registrado una estancia media de ingreso en esta modalidad asistencial de unos 9 días, habiendo evitado más de 25.000 días de estancias hospitalarias. La eficacia de la unidad está avalada, además, por una escasa tasa de reingresos y altas tasas de curación. Además, presenta un excelente grado de satisfacción por parte del paciente y sus familiares.

“La Hospitalización a Domicilio es un recurso muy apreciado e importante en el Hospital Universitario Infanta Elena, y que tiene gran recorrido”, afirma la Dra. Adriana Pascual, directora médica del centro valdemoreño, quien considera que los resultados obtenidos por la unidad, y su participación en el último congreso de la SEHAD refuerzan su trayectoria en este ámbito y ponen en valor la experiencia acumulada por este dispositivo asistencial.

Identificación precoz y alternativa consolidada

Concretamente, la comunicación aportada por el hospital valdemoreño en este encuentro especializado, titulada “Planificación de decisiones anticipadas en insuficiencia cardiaca avanzada en Hospitalización a Domicilio: una serie de casos” y presentada por la Dra. Cristina Jiménez Domínguez, especialista del Servicio de Geriatría en la citada unidad, recoge su experiencia en el abordaje de pacientes complejos, frágiles y con necesidades de coordinación asistencial avanzada. Por su parte, Lucía Sánchez Franganillo, enfermera de la unidad, presentó un poster sobre el uso de la ecografía clínica en el manejo clínico de los pacientes en el domicilio.

La serie presentada analiza resultados de salud de pacientes ingresados en Hospitalización a Domicilio con diagnóstico de descompensación de insuficiencia cardiaca que recibieron tratamiento diurético intravenoso mediante dispositivos portátiles de infusión, una opción que facilita el manejo de la insuficiencia cardiaca avanzada en el domicilio con criterios de atención hospitalaria, que evitan un ingreso convencional.

Asimismo, subraya la necesidad de identificar precozmente las necesidades de cuidados paliativos en estos pacientes y de planificar los escenarios de cuidados de forma anticipada y compartida, con intervenciones terapéuticas adecuadas y respetuosas con los valores y preferencias del paciente y de sus familiares.

La unidad ha hecho un estudio descriptivo de la actividad asistencial que ha sido también seleccionada como comunicación oral en las próximas XVIII Jornadas de Gestión de la Fundación Signo, que se celebrarán en Santander en apenas unas semanas. Allí la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital Universitario Infanta Elena presentará los datos detallados de su actividad desde su puesta en marcha en 2016, en un nuevo reconocimiento al trabajo desarrollado

Con esta participación, el centro consolida su posicionamiento en un modelo asistencial llamado a adquirir cada vez mayor protagonismo en el sistema sanitario, tanto por su capacidad para mejorar la continuidad de cuidados como por su contribución a una atención más personalizada, coordinada y adaptada a las necesidades reales de los pacientes.

Y es que, en palabras de la Dra. Jiménez, “la hospitalización a domicilio iguala resultados clínicos con la hospitalización convencional, procura una eficiencia del sistema, optimiza los circuitos de coordinación asistencial, presenta una excelente experiencia del paciente e impulsa la equidad en el territorio, adaptándose a las necesidades del paciente en el cuidado complejo sin privarle del beneficio de mantenerse en su entorno habitual”.

Eficacia, seguridad y comodidad: del hospital al hogar del paciente

La Hospitalización a Domicilio permite llevar los cuidados asistenciales del hospital a la vivienda del paciente con el objetivo de ofrecer una atención sanitaria completa y con las mismas condiciones de eficacia y seguridad que si se encontrasen hospitalizados, disfrutando al mismo tiempo de las ventajas de encontrarse en sus propios domicilios.

Para ello, un equipo del hospital, formado por un médico especialista y una enfermera, acuden regularmente al hogar del enfermo para brindarle todos los servicios sanitarios que requiera: administración de tratamientos intravenosos, realización de valoraciones clínicas, toma de muestras para analíticas, suministro de medicamentos, curas complejas, recambio de sondas, nutrición enteral y manejo de drenajes. En sus desplazamientos, llevan siempre los recursos materiales necesarios para hacer frente a cualquier urgencia y prestar un servicio adaptado a cada patología; además, el equipo está disponible por teléfono las 24 horas del día para resolver cualquier incidencia en el menor tiempo posible.

Esta alternativa asistencial se ofrece cuando el paciente está clínicamente estable, y siempre una vez que el equipo médico ha constatado que en casa se garantizarán unas condiciones adecuadas para continuar el tratamiento de uso hospitalario.

Entre los múltiples beneficios que ofrece, destaca la comodidad de la que puede disfrutar el paciente al encontrarse en su domicilio, pudiendo mantener sus horarios y rutinas y preservando su intimidad; una recuperación funcional más rápida, menos episodios confusionales asociados a los ingresos hospitalarios convencionales; y un conocimiento más exacto del medio en el que se desenvolverá el paciente tras el alta médica, lo que ayuda al facultativo a ofrecerle una valoración integral, plantear acciones de tratamiento personalizadas, sugerencias de adaptaciones de dietas o mobiliario y realizar una educación sanitaria especialmente dirigida al paciente y su familia.

Hospital Universitario Infanta Elena

El Hospital Universitario Infanta Elena, ubicado en Valdemoro, da asistencia a los habitantes de Valdemoro, Ciempozuelos, Titulcia y San Martín de la Vega, así como a otros ciudadanos procedentes de otras áreas de salud, manteniendo los objetivos de alta calidad asistencial, tecnología de vanguardia, eficiencia y profesionalidad.

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Readaptación Deportiva Reyes Medina. Nuevo concepto de salud en Valdemoro

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Nace un espacio donde la fisioterapia y el ejercicio se unen de verdad.

Valdemoro suma un nuevo espacio dedicado al cuidado del cuerpo, pero no es un gimnasio más ni un centro de pilates al uso. Hablamos de un centro de readaptación deportiva y pilates terapéutico donde todo gira en torno a una idea sencilla y bien hecha: entrenar con sentido, con control y con profesionales sanitarios al mando.

Detrás de este proyecto hay fisioterapeutas. Y eso marca la diferencia

Aquí no se improvisa. Cada ejercicio, cada sesión y cada avance tiene un porqué. El objetivo no es solo mejorar la forma física, sino cuidar la salud, prevenir lesiones y, sobre todo, recuperar a quienes vienen de un proceso de dolor o lesión.

El centro nace con una filosofía clara: cerrar el círculo de la fisioterapia. Durante años, muchos pacientes han recibido tratamiento, han mejorado… y ahí se quedaba todo. Sin continuidad. Sin una transición real hacia el ejercicio. Este nuevo espacio viene precisamente a cubrir ese vacío.

De la camilla al movimiento, sin saltos ni riesgos

La propuesta es directa: después de la fisioterapia, el paciente no queda a su suerte. Pasa a una fase guiada de readaptación y entrenamiento terapéutico, donde sigue trabajando con fisioterapeutas, pero ya en movimiento. Se acabó eso de «ya estás mejor, ahora apúntate a un gimnasio». Aquí el proceso sigue, con control, progresión y seguridad.

El pilates que se ofrece en el centro no es el típico de grandes grupos ni rutinas estándar. Es pilates terapéutico, adaptado a cada persona, con grupos muy reducidos —máximo cuatro personas— para garantizar una atención real y personalizada. Además, el espacio ofrece distintas modalidades: entrenamiento individual, en pareja o en pequeños grupos. Siempre con supervisión directa. Siempre con criterio clínico.

Tecnología y control al servicio de la salud

Otro de los puntos fuertes del centro es su apuesta por la tecnología de última generación aplicada al ejercicio terapéutico. No se trata de máquinas por estética, sino de herramientas que permiten medir, ajustar y optimizar el trabajo de cada usuario. Esto se traduce en algo muy simple: mejores resultados y menos riesgos. Cada sesión está diseñada para lo que el cuerpo necesita en ese momento. Ni más ni menos.

Un espacio pensado para Valdemoro

Este proyecto no mira hacia fuera. Nace con un enfoque local, con la intención de mejorar la calidad de vida de los vecinos de Valdemoro. La idea es ofrecer una alternativa seria, bien estructurada y profesional a quienes buscan algo más que «hacer ejercicio». Personas con dolor de espalda, lesiones deportivas, cirugías recientes o simplemente quienes quieren cuidarse de forma responsable tienen aquí un lugar donde hacerlo bien. Porque entrenar sin control puede servir un tiempo. Pero entrenar con criterio es lo que realmente marca la diferencia a largo plazo.

¿Qué hace diferente a este centro frente a otros espacios de entrenamiento?

La base es clara: aquí todo está dirigido por fisioterapeutas. No trabajamos solo la forma física, trabajamos la salud. Cada ejercicio tiene un objetivo terapéutico.

¿A quién va dirigido este servicio?

A cualquiera que quiera cuidarse bien. Desde personas con lesiones o dolor, hasta quienes buscan un entrenamiento seguro y de calidad. No hace falta estar lesionado para beneficiarse de un trabajo bien hecho.

¿Por qué grupos tan reducidos?

Porque es la única forma de hacerlo correctamente. Con cuatro personas como máximo podemos supervisar, corregir y adaptar cada ejercicio. Más gente implica perder control, y ahí es donde empiezan los problemas.

¿Qué aporta el pilates terapéutico?

Control, fuerza y conciencia corporal. Bien aplicado, es una herramienta muy potente para prevenir y tratar lesiones. Pero tiene que estar bien dirigido, y ese es precisamente nuestro enfoque.

¿Cuál es el objetivo a largo plazo?

Que la gente de Valdemoro entienda que cuidarse no es una moda. Es una inversión. Y queremos ser el sitio donde puedan hacerlo con seguridad y confianza. Este nuevo centro no viene a prometer milagros. Viene a hacer las cosas como se deben hacer: con conocimiento, con seguimiento y pensando en el bienestar real de las personas. Y eso, hoy en día, ya es decir mucho.

Nos ubicamos en la calle Cristo de la salud 4, en Valdemoro, junto al Gabinete de Fisioterapia Reyes Medina . Quedamos a su disposición para informarles más detalladamente.

Fdo.: Estefanía Medina Selas

Fisioterapeuta en Gabinete de Fisioterapia Reyes Medina.

 

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Hagamos Sonreír impulsa una marcha solidaria para apoyar a personas sin hogar

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La iniciativa de Hagamos Sonreír combinó deporte y sensibilización con un recorrido de tres kilómetros

El pasado 26 de abril, Valdemoro acogió una marcha popular solidaria organizada por la asociación Façamos Sorrir (Hagamos Sonreír) con el objetivo de recaudar fondos para la construcción del Hogar Madre Teresa de Calcuta, un centro de alojamiento temporal para personas sin hogar que se levantará en Parla en colaboración con Cáritas.

La actividad, de aproximadamente tres kilómetros, partió de la plaza de la Constitución y finalizó en el Colegio San José. A lo largo del recorrido, los participantes se sumaron a una propuesta que combinó actividad física y compromiso social, en una jornada abierta a vecinos de todas las edades.

Además de para la recaudación, la iniciativa sirvió para dar a conocer la labor de esta asociación en el ámbito de la cooperación y la acción social. Desde su creación en 2016, la entidad ha desarrollado distintos proyectos en el estado brasileño de Maranhão, centrados en el acceso a la educación, la formación de jóvenes, la lucha contra la pobreza y la ayuda humanitaria.

Entre sus actuaciones más destacadas se encuentran la puesta en marcha de la Escuela Católica Padre Pío, con cerca de 300 alumnos, la construcción de viviendas para familias con pocos recursos, la financiación de becas universitarias y el apoyo alimentario a cientos de hogares durante la pandemia.

También ha contribuido a la creación de un comedor social en la zona. En el ámbito local, la asociación participó en la acogida de una familia refugiada procedente de Ucrania, en colaboración con los servicios municipales.

Con esta marcha, Hagamos Sonreír amplió su actividad hacia el entorno más cercano, impulsando un proyecto destinado a ofrecer alojamiento temporal a personas sin hogar en el sur de la Comunidad de Madrid.

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Studio Aluna: estilo, funcionalidad y diseño en Valdemoro

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¿Tu hogar refleja realmente quién eres?

En un mundo donde el bienestar comienza en casa, el interiorismo deja de ser un lujo para convertirse en una forma de vivir mejor. Porque un hogar no solo se habita: se siente, inspira y transforma.

Detrás de Studio Aluna está Gema, apasionada del diseño de interiores y creadora de un estudio online concebido para transformar espacios cotidianos en escenarios extraordinarios. Junto con otra interiorista, comparte una visión donde creatividad, funcionalidad y sensibilidad estética se unen para diseñar hogares que elevan la vida de quienes los habitan.

Cada proyecto nace de una premisa clara: crear espacios que transmitan armonía, personalidad y belleza, evitando decisiones costosas y ofreciendo una experiencia totalmente personalizada.

Reformar sin estrés, diseñar con inteligencia

Las reformas suelen percibirse como procesos complejos, pero con una planificación experta pueden convertirse en una experiencia fluida y emocionante.

En Studio Aluna, cada transformación comienza mucho antes de la obra: distribución estratégica, selección de materiales, definición técnica y una dirección creativa minuciosa que garantiza resultados impecables.

El objetivo no es solo renovar una vivienda, sino optimizarla para mejorar la calidad de vida, adaptándose a cada cliente con propuestas sofisticadas, funcionales y realistas.

Diseño accesible, inversión duradera

La excelencia no tiene por qué ser inalcanzable.

El estudio demuestra que un interiorismo bien ejecutado no solo embellece, sino que optimiza recursos, evita errores y revaloriza cada propiedad. Apostar por diseño profesional es invertir en bienestar, eficiencia y valor patrimonial.

Un nuevo hogar, una nueva historia

Adquirir una vivienda vacía puede ser tan ilusionante como abrumador.

Por ello, Studio Aluna acompaña a sus clientes en la creación de espacios coherentes con su estilo de vida, proyectando identidad en cada estancia y maximizando cada metro cuadrado con elegancia y precisión.

Cuidar de quienes más importan

El diseño también puede ser una forma de cuidado.

Para personas mayores o familias que desean adaptar viviendas sin desplazamientos innecesarios, el estudio gestiona todo el proceso de selección, compra y renovación online, creando espacios seguros, actuales y cómodos, sin renunciar al estilo. 

Home staging: seducir a primera vista

Para propietarios e inversores, la primera impresión es decisiva.

A través del home staging, Studio Aluna potencia el atractivo de cada inmueble, resaltando sus fortalezas para acelerar ventas o alquileres y maximizar su valor en el mercado. 

Más que decoración: visión, técnica y exclusividad

Confiar en un interiorista profesional significa acceder a una mirada experta capaz de combinar estética, funcionalidad y estrategia económica.

Planos detallados, atención personalizada y una ejecución cuidada convierten cada proyecto en una experiencia transformadora.

Porque cuando el diseño se hace con visión, técnica y corazón, el hogar deja de ser simplemente un espacio para convertirse en una expresión auténtica de bienestar. 

Da el primer paso hacia el hogar que mereces

Transformar tu casa es transformar tu día a día.

Con Studio Aluna, la excelencia del diseño de interiores está más cerca de lo que imaginas. Reserva tu primera asesoría online y descubre cómo reinventar tu hogar con sofisticación, comodidad y estilo.

Studio Aluna

Web: www.studioaluna.es

Instagram: @studioaluna.decoracion

Email: studioaluna.decoracion@gmail.com

 

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Entrevista con Rafael Dávila López

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La palabra neurodivergente parece sacada de un episodio de Star Trek. Neurodivergente va bien con palabras como teletransportado, hiperespacio y multiverso. Sin embargo, es una palabra de nuestros tiempos. De nuestro aquí y de nuestro ahora. Le pregunto a la IA y me dice: «Ser neurodivergente significa tener un cerebro que funciona, aprende y procesa información de manera diferente a lo considerado típico o estándar. No es una enfermedad, sino una variación natural del cerebro humano que incluye condiciones como TDAH, autismo, dislexia y otras. Implica formas únicas de pensar y sentir, a menudo con fortalezas creativas, pero con retos en entornos diseñados para mayorías».

Creo que cada uno de nosotros tiene un cerebro que funciona, aprende y procesa información de forma diferente a todos los demás. Creo, también, que todos tenemos un corazón que late y siente de forma única. A la vez, entiendo que haya profesionales que se dediquen a estudiar nuestros cerebros y nuestros corazones y entiendo que hagan clasificaciones para entender, concienciar y dar visibilidad a las distintas formas de entender y sentir el mundo.

Creo que Rafael Dávila López ha percibido y ha sido consciente de las neurodivergencias humanas desde hace mucho tiempo. Basta hablar con Rafael durante un rato para distinguir en él una sensibilidad muy especial. Y, gracias a su trabajo, ha aprendido mucho más sobre ellas, hasta tal punto que, desde hace unos años, se ha volcado en el estudio de una de esas neurodivergencias, las altas capacidades. Lo que lo distingue es que aborda el tema desde su formación y desde su pasión como educador social.

¿De dónde viene Rafa Dávila?

A veces pienso que vengo más de los caminos que de un lugar concreto. Nací en Toledo, sí…, pero mi historia no se ha quedado quieta casi nunca. El trabajo de mi padre en el ejército convirtió mi infancia y mi juventud en una especie de mapa en movimiento: Toledo, Madrid —y distintos rincones dentro de Madrid—, Palma de Mallorca, Almería, Gran Canaria… Cada destino era una despedida y, al mismo tiempo, una oportunidad sin saberlo. De niño no eres consciente de lo que significa cambiar tantas veces de lugar. Solo sientes que tienes que volver a empezar: nuevos amigos, nuevos colegios, nuevas formas de hablar, de relacionarse, de entender el mundo. Con el tiempo he entendido que ese ir y venir fue, en realidad, una escuela invisible. Me enseñó a mirar sin juzgar demasiado rápido, a entender que no hay una única manera correcta de ser, a desarrollar una sensibilidad especial hacia lo diferente. Quizá ahí empezó todo. Mi infancia, a pesar de ese movimiento constante, fue profundamente feliz. Crecí en una familia grande, de esas en las que siempre hay ruido, vida, conflictos y abrazos. Soy el cuarto de seis hermanos: María, Brezo y Alejandra por delante; Lucía y Guillermo por detrás. Y, en medio de ese pequeño universo, aprendí a encontrar mi lugar. A veces acompañando, a veces observando, a veces perdiéndome un poco…, pero siempre sintiendo que pertenecía a algo importante. Si tuviera que buscar las raíces de lo que soy, sin duda miraría hacia mi familia. Mis padres, Rafael y Pilar, han sido el sostén silencioso de muchas cosas que hoy forman parte de mí. Y mis abuelos… mis abuelos fueron algo más que referentes. Especialmente mis abuelos Manolo y Eugenio. De este último, más allá de los cargos que ocupó en el ámbito educativo, lo que realmente me marcó fue su forma de estar en el mundo: esa manera de entender la educación y la vida desde el compromiso con los demás, desde la idea de que ayudar no es una opción puntual, sino una forma de vivir.

Rebeca Arias Fotografía

En el colegio, sin embargo, mi historia no era tan clara. No fui un alumno brillante en el sentido tradicional. No era de sobresalientes ni de destacar en lo académico tal y como se esperaba. Iba avanzando, sí, pero con esa sensación constante de no terminar de encajar del todo. A veces era «vago». Otras, «lento». Etiquetas que caen rápido cuando alguien no responde como el sistema espera. Pero de vez en cuando aparecía alguien. Un profesor o una profesora que miraba un poco más allá. Y entonces cambiaba la narrativa. Dejaba de ser el que no llega para convertirme en el que pregunta, el que imagina, el que conecta ideas, el que se sale del guion. Esos momentos eran pequeños destellos… aunque en aquel entonces no sabía muy bien qué significaban. Tardé años en entenderlo, en ponerle nombre a esa forma de pensar, de sentir, de procesar el mundo. Tardé años en comprender que aquello que parecía desajuste tenía mucho que ver con algo mucho más profundo: la neurodivergencia. Y cuando lo entendí, muchas piezas empezaron a encajar. No solo en lo profesional, sino también en lo personal.

Supongo que eso explica el tiempo que te llevó encontrar tu carrera profesional.

Sí… aunque más que alargarse en el tiempo, hoy lo veo como un proceso. Durante un tiempo intenté seguir un camino que parecía escrito de antemano. Tras terminar mis estudios y la Selectividad, dediqué un par de años a prepararme para continuar con la tradición militar familiar. Pero algo no terminaba de encajar. Había esfuerzo, sí, pero no había sentido. Y cuando eso falta, tarde o temprano aparece la desmotivación… y la necesidad de parar y preguntarte hacia dónde estás yendo. Ahí empezó, de verdad, mi búsqueda. Entre dudas, intentos y pasiones como la fotografía o el diseño gráfico, acabé en Madrid formándome en algo que, al menos, conectaba más conmigo. Y en uno de esos giros inesperados que tiene la vida, apareció una oportunidad en Valdemoro: dinamizar un «ciberespacio» desde el Área de Juventud. Me presenté sin tener muy claro que ese fuera mi sitio… y, sin embargo, lo fue. Porque allí empezó todo. Empecé a trabajar con jóvenes en riesgo de exclusión social, con chicos y chicas con discapacidad, con realidades que hasta entonces no había vivido tan de cerca. Y algo cambió. Siempre digo que ahí me picó el bicho de lo social. No fue algo racional, fue más bien una sensación profunda de estar donde tenía que estar. De repente, todo cobraba sentido. Esa inquietud me llevó a dar un paso más: mientras trabajaba, comencé a estudiar Educación Social a distancia. Y ahí terminó de encajar todo. Me apasionó lo que aprendía, pero sobre todo me transformó lo que vivía en el día a día. Entendí que no se trataba solo de una profesión, sino de una forma de mirar, de acompañar, de estar con los demás. Y, casi sin darme cuenta, Valdemoro dejó de ser un lugar de paso para convertirse en hogar. Entre búsquedas, dudas y pasiones como la fotografía o el arte, la vida me fue trayendo hasta aquí. Y aquí llevo más de veinte años. Aquí he echado raíces. Aquí he formado mi familia con Gloria, mi compañera de vida, la persona que camina conmigo en todo esto. Y aquí nació lo más importante de todo: mi hijo, Rafael, que de alguna manera vuelve a dar sentido a todo lo anterior. Supongo que, al final, Rafa Dávila viene también de ese recorrido: de probar, de equivocarse, de no encajar del todo… y de aprender a convertir todo eso en propósito.

Educación Social es un grado desconocido y, con frecuencia, lo mezclamos con otros campos.

Es una pregunta que me ha acompañado casi desde que empecé. «Educación Social… ¿y eso qué es?». Y lo curioso es que, durante mucho tiempo, no tenía una respuesta clara. No porque no creyera en lo que hacía, sino porque es una profesión que no cabe fácilmente en una definición rápida. No es algo que puedas explicar en una frase sin que se pierda lo importante. La Educación Social vive en un lugar un poco incómodo. Entre lo educativo, lo emocional, lo comunitario… entre lo visible y lo invisible. Y quizá por eso cuesta tanto entenderla. Porque no trabaja solo con contenidos, ni solo con conductas, ni solo con problemas concretos. Trabaja con personas. Con historias. Con procesos que no siempre se ven, pero que lo cambian todo. Con el tiempo, he sentido la necesidad de ponerle palabras propias. De encontrar una manera de explicarla que conecte también con lo que yo siento cuando trabajo. Y de ahí nace un concepto muy mío, casi inventado, pero muy real para mí: la salud social. Para mí, la Educación Social tiene que ver con cuidar la salud social. Con acompañar a una persona en cómo se relaciona consigo misma —cómo se mira, cómo se valora, cómo se entiende—; en cómo se relaciona con los demás —cómo construye vínculos, cómo gestiona los conflictos, cómo encuentra su lugar—; y en cómo se relaciona con el entorno —cómo lo que vive le afecta y cómo, a su vez, ella también transforma ese entorno—. Es una profesión profundamente humana. De esas que no siempre se ven, pero que sostienen mucho más de lo que parece. Y, sin embargo, también es una profesión que convive constantemente con cierta sensación de invisibilidad. Con ese fantasma del intrusismo, de pensar que cualquiera puede hacer lo que hace un educador o educadora social. Y no es así. Hay una mirada, una sensibilidad, una formación… una forma de estar y de intervenir que es muy específica. Que no se improvisa. Por eso, desde hace años, hay algo que defiendo con mucha convicción. Creo que la Educación Social tiene que ocupar el lugar que le corresponde dentro del ámbito educativo. Y que, si de verdad queremos cuidar a las personas, necesitamos equipos de orientación que sean realmente multidisciplinares. Equipos donde se atienda la salud mental —con psicólogos—, la salud pedagógica —con psicopedagogos—… y también la salud social —con educadores sociales—. Porque educar no es solo transmitir ni solo adaptar metodologías. Educar es acompañar vidas. Es estar en los procesos, en las dificultades, en las preguntas que no siempre tienen respuesta. Y ahí, en ese espacio más humano, más complejo, más real… la Educación Social no es un complemento. Es una pieza clave.

Trabajas durante unos años en la Concejalía de Juventud y ahora llevas doce años formando parte de la Concejalía de Educación. ¿Cuándo empieza a llamarte la atención el mundo de las altas capacidades?

Creo que, en realidad, todo empezó mucho antes de ponerle nombre. Desde que entré en el Ayuntamiento, mi trabajo siempre ha estado ligado a los jóvenes. A su parte más social, más emocional… y también a esa parte académica que muchas veces se tambalea cuando lo demás no está bien. Durante años, en Juventud, fui entendiendo que detrás de cada conducta, de cada dificultad, de cada etiqueta, había siempre una historia que merecía ser escuchada. Pero hubo un momento en el que todo cambió. Hace ya más de diez años, cuando tuve la oportunidad de acercarme al mundo educativo de una forma más directa, más cotidiana, más real… sentí que entraba en un lugar distinto. Como si, de alguna manera, empezara a ser de verdad. Fue en un proyecto llamado aula de convivencia, trabajando con alumnado en situaciones complejas: fracaso escolar, expulsiones, problemas de conducta… chicos y chicas que, de algún modo, estaban fuera del sistema. Y allí apareció Dylan. No es su nombre real, pero su historia sí lo es. Dylan venía de repetir dos veces, con un historial de fracaso absoluto, de esos que parecen ya escritos de antemano. Pero cuando empezamos a trabajar en ese espacio más cercano, más individual… algo pasaba. En el one to one, Dylan brillaba. Había algo en su manera de pensar, de conectar ideas, de mirar el mundo, que era imposible ignorar. Recuerdo perfectamente esa sensación: la de estar viendo algo que no encajaba con la etiqueta que llevaba puesta. Cuando más adelante supe que tenía altas capacidades, algo hizo click dentro de mí. Un click profundo. Incómodo, incluso. Porque entendí que Dylan no era una excepción. Era una señal. Ahí empecé a ver lo que hasta entonces no había sabido mirar. Un auténtico coladero. Una grieta en el sistema por la que se estaban escapando muchos chicos y chicas como él. Perfiles que no respondían al mito de altas capacidades = alto rendimiento académico. Perfiles invisibles. Malinterpretados. A veces incluso señalados. Y entonces apareció la necesidad. La necesidad de entender, de formarme, de investigar. De no volver a mirar hacia otro lado. Fue ahí cuando decidí especializarme, cuando hice el máster en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento… pero, sobre todo, cuando empecé a cambiar mi forma de mirar. Porque, al final, de eso se trata. Los últimos años de mi vida han sido, en gran medida, para aprender a ver lo que otros no ven. Para poner nombre a lo invisible. Para acompañar de otra manera. Y, en el fondo, creo que todo empezó aquel día… en un aula pequeña, con un chico al que el sistema ya había dado por perdido, pero que, cuando alguien se detuvo a mirarlo de verdad, simplemente brillaba.

¿Cuándo comienzas a llevar tus ideas a las redes sociales?

Creo que no fue una decisión concreta, sino más bien una consecuencia inevitable de todo lo que estaba viviendo. Cuando las altas capacidades entran en mi vida, algo se abre. No sabría explicarlo de otra manera. Es como si, de repente, empezara a mirar el mundo —y especialmente la educación— desde otro lugar. Ya no podía entender la enseñanza igual, ni mirar el aprendizaje de la misma forma. Todo cobraba más sentido… pero al mismo tiempo aparecían muchas más preguntas. Y con ellas, una necesidad muy profunda: entender… y compartir. Porque cuando empiezas a ver cosas que antes no veías, es difícil quedarte en silencio. Sentía que todo aquello no podía quedarse solo en mí. Al principio lo intenté de formas más tranquilas: escribiendo en un blog, grabando algún pódcast… espacios donde ordenar ideas, donde dar forma a todo lo que estaba descubriendo. Pero había algo que todavía no terminaba de encajar del todo. Hasta que un día, casi sin pensarlo demasiado, empecé a grabar vídeos. Recuerdo bien ese momento. Febrero de 2023. Caminando. Aprovechando para hacer algo de deporte —porque llega un punto en la vida en el que ya no es negociable—. Móvil en mano, una reflexión, sin guion, sin estrategia… y lo subí a Instagram y a TikTok. Y algo pasó. No fue tanto el número de visualizaciones… fue la respuesta. El tono. El cariño. La sensación de que al otro lado había personas que se estaban reconociendo en lo que contaba. Familias que encontraban respuestas. Docentes que empezaban a hacerse preguntas distintas. Sin darme cuenta, había tocado alguna tecla. Y a partir de ahí, todo empezó a crecer. Hoy somos una comunidad grande —más de 17 000 personas en Instagram y más de 27 000 en TikTok—, y en el camino han llegado cosas que nunca imaginé: premios, reconocimientos… como el de Madresfera en 2023, el de Educador Social del Año en la UNED en 2024, o ser finalista en los premios Educa Abanca como mejor docente de España en educación no formal. Pero si me paro a pensarlo, eso no es lo más importante. Lo más importante ha sido lo invisible. Las personas que escriben. Las historias que llegan. Los «gracias» que no se ven pero se sienten. Y, sobre todo, esa sensación de que cuanto más lejos llega el mensaje, más posibilidades hay de ayudar. De acompañar. De hacer que alguien, en algún lugar, se sienta un poco más comprendido. Al final, todo empezó como algo muy personal… y, sin darme cuenta, se convirtió en algo compartido.

Y poquito más tarde, en 2025, llega tu novela Grietas y semillas.

Sí… y, de alguna manera, también nace de todo lo anterior. De estos más de veinte años trabajando con jóvenes, con niños, con familias. De todo lo vivido, lo aprendido… y también de todo lo sentido. Porque hay cosas que no caben en una intervención, ni en un informe, ni siquiera en un vídeo de un minuto. Y ahí vuelve a aparecer esa necesidad de compartir. Pero en esta ocasión desde otro lugar. Quizá más pausado. Más profundo. También, si quieres, con una idea un poco viejuna… esa sensación de que las redes están en una especie de nube que puede desaparecer, que es efímera. Y yo necesitaba dejar algo tangible. Algo que se pudiera tocar. Que se pudiera subrayar. Que alguien pudiera cerrar… y quedarse pensando. Así nace Grietas y semillas. Y desde el principio tuve claro algo: no quería escribir un libro teórico. No quería hacer un manual. Lo que necesitaba era contar. Contar desde dentro. Desde lo vivido. Desde lo que he visto en tantos chicos y chicas… pero también desde cómo yo lo he sentido. Para quien no lo conozca, Grietas y semillas: El despertar de lo invisible es una novela juvenil que mezcla realidad, emoción y pequeños toques de fantasía. Está narrada por Carla Gibson, una orientadora que llega a un instituto y se encuentra con cinco alumnos con altas capacidades que, hasta ese momento, han sido ignorados o malinterpretados.

A través de ellos, la historia muestra esa diversidad que muchas veces no se ve, rompe estereotipos y abre conversaciones necesarias entre alumnado, familias y profesorado. Pero, en el fondo, es una historia para cualquiera que alguna vez se haya sentido demasiado raro o fuera de lugar. Porque al final, mi manera de entender todo esto siempre ha tenido más que ver con acompañar que con explicar. Grietas y semillas es eso. Es experiencia, es formación, pero sobre todo es mirada. Es intentar poner palabras a esas grietas que a veces duelen… y a esas semillas que, incluso en los contextos más difíciles, siguen estando ahí, esperando a que alguien las vea. Y en ese camino no he estado solo. Ha habido personas fundamentales que han hecho que el libro sea lo que es. Lara Carrasco, con su sensibilidad y su talento, le ha dado alma a cada página a través de sus ilustraciones. Y Sonia Molinero, que me ha ayudado a ordenar, a dar forma, a convertir todo ese mundo interno en algo que pudiera llegar de verdad a quien lo leyera. Y luego está lo que vino después… que, sinceramente, me ha sorprendido. A día de hoy, Grietas y semillas ha llegado ya a más de mil personas. Pero más allá de ese número, lo que de verdad me emociona son los mensajes. Las palabras de quien lo ha leído. Personas que se han visto reflejadas, que han entendido algo de sí mismas o de sus hijos, que han sentido que alguien estaba poniendo voz a lo que ellos llevaban tiempo sintiendo sin saber cómo decirlo. Ahí es donde todo cobra sentido. Porque, al final, escribir el libro no era tanto publicar… era acompañar de otra manera.

Rebeca Arias Fotografía

¿Tienes algún proyecto nuevo entre manos?

Ahora mismo estoy en ese momento bonito de parar un poco y disfrutar. Grietas y Semillas me está regalando algo que no esperaba: personas, historias, viajes, encuentros… y esa sensación de que todo esto está llegando donde tiene que llegar. Más que pensar en un gran proyecto nuevo, siento que el camino es seguir. Seguir escribiendo, seguir divulgando, seguir compartiendo lo que veo y lo que aprendo. Seguir viajando, dando conferencias, conociendo a familias, a docentes, a chicos y chicas que te cambian. Creo que no es tanto lo que viene… sino no dejar de hacer lo que da sentido a todo esto: acompañar y ayudar.

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Rafael Dávila presentará su libro, Grietas y semillas: El despertar de lo invisible, el próximo viernes, 15 de mayo a las 18.30 en la Biblioteca Ana María Matute de Valdemoro. Es una oportunidad estupenda para conocer, saludar y escuchar al autor. Es una oportunidad maravillosa para aprender sobre nosotros, sobre cómo razonamos, cómo socializamos, cómo reaccionamos ante lo que ocurre a nuestro alrededor; sobre cómo podemos hacer que el mundo que nos rodea sea un poquito mejor.

Texto: Fernando Martín Pescador

Fotografía: Ncuadres

 

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