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Entrevista con Teresa Juan López

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En el siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau vino a decir que el ser humano es bueno por naturaleza. Supongo que, en ese momento, el debate estaba ahí, que al bueno de Jean-Jacques Rousseau no se le ocurrió poner semejante teoría sobre la mesa porque sí. Me consta, además, que su afirmación no pasó inadvertida y que ocasionó la réplica de numerosos pensadores contemporáneos y posteriores a él. Si Rousseau decía que el ser humano era bueno por naturaleza y que era la sociedad la que lo corrompía, otros filósofos vinieron a decir todo lo contrario, que el hombre era malo por naturaleza y que era la sociedad la que lo civilizaba. Otros decían que el ser humano no era ni bueno, ni malo (una tabula rasa, una pizarra en blanco) y que se iba haciendo a través de sus experiencias. Otros, que cada persona es una combinación entre su herencia genética y su crianza.

Hoy, tengo frente a mí a Teresa Juan López, que, a comienzos de la tercera década del siglo XXI, me afirma que el ser humano está en constante evolución y es creativo por naturaleza: «Somos seres creadores, conscientes, y tenemos la capacidad  innata de poder conectar con cualquier expresión creativa. Es como un motor que se pone en marcha, como algo que está dormido y que necesita activarse para evolucionar, que lo agiten para poder despertar. Si esto se consigue, uno puede darse cuenta de que tiene más capacidades de las que se creía».

Teresa Juan se mudó a Valdemoro hace un año aproximadamente. La mudanza y la publicación de su primer libro, Poemas de las cinco (Editorial Algorfa), vinieron de la mano. Teresa Juan López se define como artista multidisciplinar y periodista, como poetisa, narradora, viajera, amante de la danza, la pintura, la música, la fotografía y toda expresión de arte y de belleza.

Háblanos de tu primer poemario.

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Había escrito artículos periodísticos, prosa poética, relatos cortos, y es la primera vez que escribo poesía. Es algo que ha ido sucediendo. Poemas de las cinco es el fruto de un año y medio de trabajo. Me suelo despertar sobre las cinco de la mañana para iniciar mi práctica de meditación y silencio. Y, conforme iba conectando con mi verdad más profunda tras cada meditación, empezaron a surgir estos poemas. Un día decidí que debía plasmarlos en papel, que debía exteriorizarlos. Para mí esos momentos son un tiempo de escucha, de quietud y de claridad, muy necesarios para poner orden y dirección a mi día. Eso no significa que solamente escriba a las cinco de la mañana. Pero este libro fundamentalmente ha sido fruto de ese tiempo que me he concedido para trabajar mi interior.

Y decides publicarlo durante una pandemia mundial.

Creo que el confinamiento producido por la pandemia ha supuesto un impulso para hacer cosas nuevas. Creo que nos ha invitado a reinventarnos, a reconstruirnos. Como dicen en Oriente, una crisis debe convertirse en una oportunidad de cambio. Estos poemas ya tenían vida narrada y bailada. Pero, durante el confinamiento, además empecé a añadirle imágenes y nació videopoesía. Los poemas ya estaban grabados en estudio con mi voz, se publicó el audiolibro, y monté las imágenes creando historias, y empecé a danzar cada uno de los poemas. Porque cuando resonaban esos versos en mi interior, yo siempre concebía música y veía movimiento.

Son poemas multidimensionales, como el cubo de Rubik. Tus poemas tienen longitud, altura, profundidad y movimiento.

Sí. Esta es poesía que nació para ser escuchada. Quien lea estos poemas, o quien los escuche, podrá conectar con la fuente inagotable de expresión que todos llevamos dentro. Todos llevamos poesía y todos somos poesía. La poesía debe estar integrada y debe ser arropada por las demás artes. Es una forma de manifestación más de lo que somos. Necesitamos conectar con el sentimiento para desarrollar nuestra sensibilidad. Y es muy importante que lo hagamos puesto que en este momento estamos demasiado enfocados en la cabeza y muy poco en el corazón. Desarrollar una sensibilidad es también concebir de otra manera la creatividad y nuestra forma de desenvolvernos en el mundo. Es un nuevo movimiento que invita a la unidad, a que no haya fronteras entre unos y otros; ni entre la palabra, la música o el color. Porque el color puede cobrar movimiento desde un lienzo, y la palabra tiene ritmo y vibración. De hecho, al final, este libro es la base de un espectáculo en el que recito, danzo, en el que hay música y pintura en directo, y videopoesía. Y en el que se invita también a que otros artistas integren las artes como un solo concepto. Mis poemas son poliedros de palabras. Son improntas que llegan a transformarte, que mueven algo dentro de ti, porque conectan con una parte de tu interior que no sabes muy bien qué es, y que puede ser un impulso, un recuerdo o una emoción… Y en eso consiste Poemas de las cinco. Son setenta poemas, que describen la grandeza del ser humano. Desde las despedidas hasta el amor, la muerte, la esperanza, el despertar, Dios, la danza, la música…

El libro se mueve a través de conceptos universales, tanto a la hora de hablar de valores y sentimientos humanos como a la hora de describir actividades diarias. Sin embargo, en uno de los poemas, aparece el nombre específico de Antonio.

Debemos concebir al ser humano como parte de un todo. No estamos separados del universo sino que formamos parte de él. Es muy importante evolucionar como sociedad en los valores y la conciencia. Tenemos que despertar a un mundo nuevo que vamos a construir entre todos, donde se integre al ser humano con la naturaleza y se respeten todas las formas de vida. Cuando lo logremos, empezaremos a sentir que empatizamos más y comprendemos más al otro. La clave es el amor. Cuando te relacionas desde el amor no hay distancia entre lo que eres y lo que son los demás. En esta comprensión jugó un papel muy importante mi abuelo Antonio que, con su ejemplo, vivió para los demás. La gente le adoraba. Y uno de los poemas está dedicado específicamente a él. El proceso de creación del libro coincidió con su enfermedad y su fallecimiento. Todo ese tiempo de acompañamiento, de tránsito, que viví a nivel personal, y todas las enseñanzas que él iba trasladándome elevan la dimensión de la muerte en el libro a través de un lenguaje poético.

Sin embargo, no he visto dolor en estos poemas.

No hay dolor, no hay temor y no hay carencia. Hay esperanza, hay alegría, hay confianza, prosperidad y abundancia. Hay amor e ilusión. Hay un afán por ver el brillo de las cosas. Incluso la muerte debe integrarse correctamente. Existe la luz y la oscuridad. Todos los objetos tienen luz y sombra. Y hay dos formas de ver la realidad. Está en cada uno de nosotros, desde el libre albedrío, decidir dónde nos queremos situar. ¿Quieres poner tu energía y tu intención en la parte oscura? Ahí hay mucho donde remover y te puede llevar a lugares de donde es difícil salir. Pero si quieres poner tu atención y tu energía en el aspecto luminoso, la belleza siempre está ahí. El arco iris siempre está ahí, aunque esté nublado. Ahora prefiero compartir luz. Y espero que, cuando el lector se embriague con mis poemas, pueda conectar con su corazón, vibrar, emocionarse… No hay que entender cada una de las palabras. La idea es sentir cada poema para que resuene dentro de ti.

¿Por qué decidiste publicar el libro en versión bilingüe, español-inglés?

El inglés es la lengua más internacional a la hora de viajar y comunicar con gente de otros lugares. Siempre he querido que mis versos pudieran llegar a más personas. Concibo el arte como un vehículo de expresión universal. Nuestro idioma como una herramienta imprescindible en el juego de la creación y la palabra como una plataforma de expansión de lo que deseo crear. El poemario está publicado como audiolibro y los videopoemas también están en español y en inglés.

¿Cuándo descubriste tu capacidad creadora?

De una forma u otra, siempre he creado. Para mí, la creación surge primero de la palabra, del sentimiento y de la atención. Surge de la observación y de la fascinación por la belleza. Es muy necesario que esto se traslade a toda la sociedad, a las personas que nos gobiernan, a las que se dedican a la educación de nuestros hijos, a las que toman decisiones económicas que repercuten en todo el planeta. Es muy importante que todos cultivemos el respeto y la responsabilidad, y nos unamos, desprendiéndonos de nuestras fachadas para ser quienes somos verdaderamente y no quienes quieren que seamos.

Estudiaste la carrera de Periodismo.

En la Complutense. Tras la carrera, me dediqué sobre todo a la radio. También escribí en prensa. Al principio, estuve muy vinculada a la información, pero siempre que podía trabajaba sobre temas literarios, me ocupaba de columnas de opinión. También en la radio, me he orientado hacia el ámbito cultural. Estuve bastante tiempo haciendo crítica teatral y pude entrevistar a muchos autores, actores y directores… Paradójicamente, esa conexión con el escenario y ese rico bagaje como espectadora me permitió trabajar durante muchos años para una multinacional.

Has viajado por todo el mundo.

He visitado la mayoría de las capitales europeas, he viajado varias veces por Estados Unidos, Canadá, Centroamérica. México es uno de los países que más resuena en mi corazón, un país donde me siento como en casa. México es color, folclore, naturaleza… He estado en Brasil, en Perú, en Bolivia… Luego descubrí el mundo asiático y quedé fascinada: Tailandia, China, Bali, Taiwán, Japón… Me encantan los paisajes nuevos, los climas nuevos. Me encanta fotografiar Marruecos. Turquía. Me gustan los lugares mágicos del planeta, esos lugares que están llenos de energía, que nos recuerdan que nuestra Tierra está viva.

Háblanos de tu experiencia como periodista.

Aunque hiciera otras actividades, siempre he estado ligada al periodismo. He pasado por todos los medios. En radio, he estado en Onda Cero, en M-80 Radio, en Radio Nacional… En prensa, estuve en Diario 16, en El Mundo, colaborando en un semanal, en una revista de psicología práctica, para la que hacía entrevistas…

Y entonces aparece el yoga.

Llevaba una vida tan estresante que necesitaba relajarme. Necesitaba herramientas para saber controlar mi respiración, para saber equilibrar mis emociones, para no enfadarme, para no entristecerme… Me recomendaron el yoga. Comencé a practicarlo y, un día, me di cuenta de que quería saber más. No porque quisiera ser profesora, sino porque me ayudaba, me fortalecía. Era algo más que solamente relajación. Era una filosofía de vida, una forma de entender las cosas, algo más allá de unos estiramientos o de una postura. Así que comencé la formación para ser profesora. Hoy en día sigo dando clases, y además me enfoco en el crecimiento personal, para ayudar a otras personas a encontrar lo que todos tenemos en nuestro interior. Enseño a mirar adentro. Así es como yo encontré mi centro, mi naturaleza, mi propósito de vida. Mi verdad.

¿Seguiste un método? ¿Te ayudó alguien?

Durante mis viajes he conectado con personas que me han ayudado en mi camino. Lo que más me ha llevado a mi transformación ha sido mi trabajo de crecimiento personal a través del sistema celêstial. Es un conjunto de técnicas de desarrollo interior que integran el yoga, la meditación, el movimiento consciente… Te ofrece diferentes niveles de autoconocimiento para que hagas realidad tu propósito de vida, conectando con tus talentos y tus capacidades. Te ofrece herramientas que puedes utilizar fácilmente en tu día a día para recargar tu energía. Cuando recuperas tu poder personal eres capaz de recordar tu estado natural, que es sentirte bien. Y, a partir de ahí, puede surgir la inspiración creativa. Realmente, el libro de poemas ha sido para mí uno de los resultados de mi trabajo con el sistema celêstial. He incorporado como hábito la meditación en mi día a día y es algo que me enriquece y me aporta vitalidad, creatividad e intuición. Para los que quieran acercarse a este método, recomiendo el libro Celêstial: El camino de la activación del alma, cuya segunda edición fue publicada en 2019 por Joaquín de la Calzada en Tatewari.

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Teresa Juan insiste en que su libro sigue vivo. Que ahora pinta, danza y filma a partir de sus poemas. Esta creación bilingüe, en papel y en audio, sigue creciendo, y ahora ha dado lugar a videopoesía, que se incluye en un espectáculo en directo donde se aúna el movimiento, el ritmo, la narración y el color. Porque su visión es que el acceso a la capacidad creadora que todos tenemos es posible. Porque los seres humanos somos creativos por naturaleza. Y porque es nuestra responsabilidad evolucionar como especie y como sociedad, hacernos cargo de nuestra vida y desarrollar nuestra pasión y nuestro talento.

Texto_Fernando Martín Pescador

Fotografía_Ncuadres

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