Inicio Entrevistas Entrevista a Irene López Corpas

Entrevista a Irene López Corpas

328
0
patrocinado

«Es tiempo de mirar hacia fuera y ser muy conscientes de lo que está ocurriendo»

Valdemoro tiene muchos significados, pero si hay uno que le define en gran medida es el de ser el punto de encuentro para muchas personas que llegaron de diferentes puntos del país para hacer de él su hogar. Es el caso de Carmen y Manuel, una canaria y un lucense que vieron en Valdemoro un lugar idóneo para crear una familia. Ellos son padres de Irene López Corpas, valdemoreña de nacimiento, que este 2020 afronta su primer año universitario tras haber conseguido una de las mejores notas del municipio en la EvAU.

Irene es estudiante del doble grado en Relaciones Internacionales y Filosofía Política y Economía por la Universidad Francisco de Vitoria. Tras conseguir una de las notas más altas de la EvAU en Valdemoro, Irene ha orientado su futuro profesional hacia una carrera relativamente novedosa en España y que aúna sus grandes pasiones dentro de las ciencias sociales. Pero esta joven valdemoreña no solo destaca por su excelente expediente académico. Su compromiso con la comunidad y su participación activa en múltiples actividades le han aportado un bagaje y consciencia del entorno que le rodea que también han sido decisivos para su elección universitaria.

Valdemoreña desde que naciste, ¿qué es lo primero que hay grabado del pueblo en tu memoria?

Un recuerdo que tengo de Valdemoro desde muy pequeña son las ferias barrocas. Ese fin de semana del mes de octubre era un evento muy esperado porque era la oportunidad de ver la plaza ambientada en otra época totalmente distinta. Andar por los puestos, las representaciones, la música en directo o ver a las bolilleras tejiendo al lado de la parroquia de la Asunción son recuerdos que tengo grabados en mi memoria. Cuando eres un niño los buenos recuerdos son los que mejor guardas, y las cabalgatas de Navidad también son uno de mis primeros recuerdos de Valdemoro.

Contenido Patrocinado
Publicidad LRDV

 ¿Qué sitios de Valdemoro sueles disfrutar con tus amigos?

Mis amigos y yo solemos hacer vida por el centro de Valdemoro y alguno de los parques, como el Tierno Galván. Nos gusta también ir a la Casa Andalucía por el ambiente que hay. A pesar de eso, creo que los jóvenes no tenemos grandes alternativas aquí. Entre la gente joven se suele hablar de que estaría bien un sitio recreativo que fuera amplio y aunara el ocio y la cultura de Valdemoro. Proyectos como la nueva facultad van a traer mucha gente joven y creo que es buena oportunidad para hacer Valdemoro más atractivo para ellos.

Toda tu formación aquí la has desarrollado en el Colegio Nuestra Señora.

El Colegio Nuestra Señora ha sido mi colegio hasta que he llegado a la universidad, y estoy muy feliz de haber sido parte de esta gran familia. Me he sentido muy apoyada por todas las profesoras. Además, he tenido la oportunidad de participar en iniciativas como el coro, una experiencia muy gratificante y con la que he aprendido mucho de ser partícipe de una comunidad que tiene objetivos comunes. En general, el ambiente que se crea en las aulas y la relación tan estrecha entre alumnas y profesoras hace que se potencien las capacidades de cada alumno y, por ello, les debo gran parte de lo que soy hoy en día. Como alumna siempre he sentido que creían en mí y creo que eso ha influido en el expediente académico.

Desde muy pronto has compaginado el deporte y las actividades artísticas. ¿De dónde sale tanta energía?

Siempre he sido muy inquieta y me ha gustado implicarme en actividades. Lo primero que hice fue judo, estuve bastante tiempo, pero vi que no era lo mío. Más tarde,  gimnasia rítmica, un deporte precioso. Comencé a estudiar idiomas: inglés y alemán. También practiqué baile durante una época. En mi familia somos todos muy inquietos, pero creo que esta proactividad viene de mi madre. Es enfermera, pero ha hecho muchas cosas más. Ha hecho teatro, ha investigado sobre la relación entre la Virgen del Pilar y la Guardia Civil… Ella es la que ha servido de motivación para mí y mi hermana.

Tus padres son una figura muy importante para ti.

Quizás hay cosas que no se pueden expresar en palabras con exactitud y lo que han sido mis padres para mí es una de ellas. En mi casa he vivido esa voluntad de querer ayudar a los demás. Mi padre es Guardia Civil y siempre lo ha querido ser, no por el prestigio, sino por el servicio a la ciudadanía. Mi madre es enfermera, y en situaciones como la pandemia que atravesamos, estos trabajos se han puesto en valor y nos han hecho ver lo importantes que son para todos. Durante el confinamiento los he visto llegar a casa agotados, pero sabiendo que estaban haciendo lo correcto. Yo veo eso y me llena de orgullo. Muchas veces buscamos héroes fuera de nuestra ciudad o incluso país y para mí están dentro de casa.

 Dentro de las actividades artísticas has pintado, has cantado en un coro, has escrito y también bailado. ¿Qué vínculo tienes con estas disciplinas?

Me encantan las artes. Desde pequeña he estado vinculada con algún tipo de arte. Comencé pintando para pasar más tarde a la escritura. El arte en general es para mí una manera de liberar lo que llevamos dentro. He participado en el coro de mi colegio y en representaciones teatrales. Pero no solo me gusta practicarlo, también es muy importante ver lo que otras personas hacen. La escritura es quizás la disciplina que más me ayuda a satisfacer esa necesidad de expresar o transmitir aquello que siento en cada momento.

 Has recibido algún reconocimiento por ello.

Hace ya varios años participé en los premios de pintura y escritura organizados por el Ayuntamiento. En varios obtuve algún reconocimiento, pero lo realmente importante de esos premios no era tanto ganar sino participar. Los premios servían como un estímulo que me animó, en un primer momento, a escribir algo y presentarlo y más tarde a continuar participando hasta que creo que los premios se dejaron de celebrar. Supongo que habría unos motivos, pero fomentar la cultura y el talento joven es importante para Valdemoro. Estos eventos visualizan el valor humano que tienen los vecinos de Valdemoro y aleja al municipio de la idea de ser una ciudad dormitorio al uso.

 ¿Qué dificultades te has encontrado al preparar la prueba de la EvAU?

Indudablemente, la mayor dificultad que nos hemos encontrado ha sido la situación sanitaria que estamos atravesando. El sentimiento entre todos mis compañeros era que estábamos en un momento personal muy importante, pues la EvAU es una prueba decisiva para nuestra formación futura, pero a la vez el mundo se había detenido por completo y había mucha gente que estaba pasándolo muy mal e, incluso, muriendo. Creo que no era tiempo de centrarse exclusivamente en uno mismo, como sí lo hubiese sido en otras circunstancias. Había que mirar hacia fuera y ser muy conscientes de lo que estaba ocurriendo. Valdemoro ha sido una de las poblaciones que más ha sufrido durante la pandemia y eso me ha hecho ver que ni la EvAU, ni la universidad en la que vas a estudiar es lo más importante en la vida. Segundo de Bachillerato es un curso en el que la EvAU lo eclipsa todo, pero este año el mundo se paró en marzo y mi pregunta fue, ¿y todo este mundo de la selectividad dónde queda?

¿Qué actividades crees que te han marcado más en tu elección profesional?

Quizás los idiomas tengan una relación más directa con la carrera que he elegido, Relaciones Internacionales; pero creo que la elección ha sido el resultado de todas las vivencias que he tenido en las diferentes actividades, no solo las extraescolares. Las relaciones con las personas, hablar o viajar con mis padres son actividades de mi vida cotidiana que creo que han influido en mayor medida en mi elección. Dentro del colegio creamos un grupo que vive la fe, en él desarrollamos labores de voluntariado.  Todos los años dedicábamos una o varias jornadas al voluntariado. Estas jornadas consistían en acompañar a personas mayores o con capacidades diferentes. Lo llamamos voluntariado, pero en mi opinión nosotros no dábamos nada, recibíamos mucho viendo la felicidad de esa gente que se sentía acompañada en navidades. Este año fuimos al Centro Ocupacional de Valdemoro, donde preparamos una obra de teatro. Era algo muy sencillo, pero el gesto de ilusión de los usuarios del Centro Ocupacional era tan gratificante que me hizo poner en valor lo que realmente importa. En cuanto todo se restituya me gustaría retomar las actividades de voluntariado, porque son muy gratificantes.

Tienes toda una experiencia en actividades deportivas y culturales y has estudiado el Bachillerato de Ciencias. ¿Qué es lo que te ha motivado a elegir el doble grado en Relaciones Internacionales, Filosofía, Políticas y Economía?

Cuando me planteé elegir la carrera tuve muchas dudas. He estudiado el Bachillerato de Ciencias y, por ejemplo, las matemáticas me encantan. Pero lo cierto es que cuando llego a casa, mi tiempo libre lo invierto en leer y ver contenidos relacionados con la historia. Me gusta mucho ver series, leer novela histórica y profundizar en aquellos acontecimientos que me suscitan un mayor interés. Estaba matriculada en Medicina, pero sentía que dejaba de lado una parte de mí que quería seguir desarrollando, así que opté por este doble grado. En el instituto también he contado con el apoyo de mis profesores. A pesar de estar cursando la rama de ciencias, siempre me han apoyado y han resuelto todas mis dudas de las ciencias sociales.

¿En qué consiste la carrera?

La carrera que estoy haciendo es un doble grado. Me resulta muy interesante porque no se centra en un solo área, sino que toca gran parte de las áreas de conocimiento de las ciencias sociales. Dentro de las relaciones internacionales, parte de la carrera es una mezcla entre política, economía, derecho e historia. Esta carrera se combina con filosofía, política y economía, que ahonda más sobre estas tres disciplinas que ya se encuentran dentro de las relaciones internacionales. Este doble grado viene heredado de otros países, como Francia. Aunque a primera vista puedan parecer disciplinas muy dispares, lo cierto es qu, si la política se entiende desde una perspectiva filosófica, cobra mucho más sentido. Además, el mundo se mueve principalmente por la economía, por lo que creo que es muy importante conocer bien esta disciplina si quieres ser diplomática o pertenecer a la directiva de cualquier institución. La carrera me permite desarrollarme profesionalmente hacia donde yo quiero y además profundizar en varias áreas que para mí son interesantes.

 ¿Cómo afrontas la etapa universitaria?

Para mí es un reto no solo en lo académico, sino también en lo personal. La universidad supone un paso hacia la independencia. Ese seguimiento que hemos tenido en el colegio ya no está en la universidad y tengo muchas ganas de enfrentarme a estos nuevos retos. Además, supone un cambio de entorno. Espero poder conocer a muchos compañeros y aprender y profundizar en materias que hasta ahora no he tenido. Creo que el reto está en compaginar la vida social y académica y sacar lo mejor de ambas.

 Hacia dónde te gustaría orientarte profesionalmente.

La diplomacia es una opción muy interesante para mí. También me atrae mucho el mundo de la dirección de organizaciones sin ánimo de lucro, por su labor en la sociedad. Son las dos salidas que más me gustan ahora. Por gusto, también he pensado en cursar un máster en Historia Contemporánea; creo que es importante conocer el contexto del que provienen estas instituciones para mejorar en el futuro.

¿Seguirás haciendo actividades fuera de las aulas?

Una vez terminada la EvAU, me gustaría retomar los idiomas. Quiero aprender francés y, por qué no, italiano. Roma es una ciudad que me encanta y me gustaría poder viajar y volver a visitarla. Allí estudió mi padre y es una ciudad a la que tengo mucho cariño. El deporte y la música son dos asuntos que también tengo pendientes después de la cuarentena. Tener más vida social y amigos en la universidad es algo que también me gustaría y que supongo que poco a poco irá surgiendo pese a las circunstancias.

 

Sorprende la joven valdemoreña y no solo por su expediente académico. Irene transmite una madurez y consciencia del entorno que la rodea que es admirable en los tiempos en los que vivimos. Sin duda, un ejemplo de que la juventud que crece en nuestro país es, en gran parte, consecuente con las circunstancias que acontecen y que, además, tiene el propósito de formarse para contribuir a la sociedad.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

 

 

Publicidad LRDV