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Un proyecto del Hospital de Valdemoro premiado en el Congreso Nacional de Calidad

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La escoliosis es una enfermedad del crecimiento que puede ir presentando cambios. Por eso, en la mayoría de los casos, las revisiones médicas se prolongan desde la infancia hasta el final de la adolescencia -entre los 10 y los 17 años-, lo que supone un sinfín de consultas sanitarias: entre una y dos anuales durante seis o siete años).

Con el objetivo de agilizar estas importantes revisiones pediátricas y de que los niños dejen de perder días colegio -y sus padres, jornadas laborales-, el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Infanta Elena, integrado en la red pública madrileña, puso en marcha hace más de un año un proyecto de humanización del manejo de la escoliosis idiopática del adolescente basado en la no presencialidad. Ahora, este proyecto ha obtenido el 2º Premio a la Mejor Comunicación tipo póster en el Congreso Nacional de Calidad por la ponencia “Ni yo pierdo colegio, ni mis padres faltan al trabajo: Humanización en el seguimiento de la escoliosis del adolescente”.

“Siempre que se implanta un proyecto pionero como este se tienen las lógicas dudas y el vértigo de los primeros pasos, y que una institución tan importante como la Sociedad Española de Calidad Asistencial reconozca nuestro trabajo siempre es un aliciente”, explica el Dr. Cristóbal Suárez Rueda, jefe del Servicio Cirugía Ortopédica y Traumatología del hospital valdemoreño. “La recepción de este premio -añade- ha supuesto la confirmación de que estamos en el buen camino en lo que se refiere a la mejora de los servicios que ofrecemos”.

Además del amplio reconocimiento por parte de los profesionales (ha sido presentado en tres congresos), este proyecto ha tenido una gran acogida por parte de los usuarios, ya que más del 90 por ciento de los pacientes y sus padres han considerado esta iniciativa “buena” o “muy buena” en un análisis interno de satisfacción de los servicios.

Un proyecto con numerosos beneficios y aplicable a otras patologías y departamentos

En 2019, un niño valorado por cualquier patología en la Unidad de Ortopedia Infantil -formada por los doctores Suárez Rueda, Hugo Garlito Díaz y Borja Muñoz Niharra– tenía de media 2,35 revisiones presenciales en el hospital al año. Gracias a este proyecto, en 2021 el promedio ha bajado a 1,17. “Esto, además de la comodidad para el menor y sus padres, ha supuesto que la oferta de consultas a otros niños aumente, siendo así más accesibles para la población”, indica el Dr. Suárez.

En cuanto a las llegadas de nuevos pacientes a la unidad, en este tiempo ha habido un incremento notable. Como comenta el especialista, “dado que los huecos de consultas no se ocupaban por revisiones de pacientes ya vistos, hemos tenido un aumento de algo más del 20 por ciento en pacientes nuevos vistos al año”.

Asimismo, gracias al derecho a la libre elección de centro sanitario, cualquier niño de la Comunidad de Madrid, independientemente de su hospital de referencia, puede ser valorado por la Unidad de Ortopedia Infantil del hospital de Valdemoro, sumarse a este proyecto de revisiones no presenciales y beneficiarse de sus ventajas, por lo que la distancia al centro no se plantea como un problema.

Con esta medida, dirigida a las escoliosis idiopáticas del adolescente, se ha podido comprobar cómo estas revisiones no presenciales se pueden exportar a otras patologías frecuentes en la edad pediátrica, como la discrepancia de longitud entre los miembros inferiores.

También se puede extender a cualquier otra consulta cuyo objeto sea únicamente recoger resultados de pruebas diagnósticas. De hecho, el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Infanta Elena, tanto para adultos como para niños, lleva varios años haciendo una apuesta decidida por las valoraciones no presenciales en aquellas patologías que puedan beneficiarse de ellas y en las que la atención presencial no aporta un valor añadido relevante al paciente.

Hospital Universitario Infanta Elena

El Hospital Universitario Infanta Elena, ubicado en Valdemoro, da asistencia a los habitantes de Valdemoro, Ciempozuelos, Titulcia y San Martín de la Vega, así como a otros ciudadanos procedentes de otras áreas de salud, manteniendo los objetivos de alta calidad asistencial, tecnología de vanguardia, eficiencia y profesionalidad.

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MR Fitboxing Studio, centro de salud y bienestar

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Tras años como luchador en K1 y MMA Miguel Ángel Fraile, fundador de MRFS, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador nacional de boxeo, decidió hace ya más de tres años comenzar su aventura en Seseña. Este año ha llegado a Valdemoro con su segundo centro. Miguel Ángel es un maestro en las artes marciales que apuesta por los beneficios del fitboxing a nivel físico y mental, como él mismo nos explica: «La idea nace de fusionar los distintos deportes de contacto y los de no contacto que he ido desarrollando a lo largo de mi trayectoria deportiva de más de 25 años».

¿Qué es el fitboxing y por qué es la mejor alternativa?

El fitboxing es un deporte que alterna distintos bloques de entrenamiento hiit-funcional con técnica de distintas artes marciales, como el boxeo, kickboxing y muay thai en el saco sin contacto. Todos los ejercicios pueden ser adaptados para cualquier persona con cualquier patología clínica. Es una actividad que requiere mucho movimiento y, por tanto, permite quemar hasta 800 calorías por sesión, activando los músculos de todo el cuerpo y tonificándolos, lo que lo convierte en un deporte completo.

¿Qué tipo de servicios ofrecéis en MR Fitboxing Valdemoro?

Son varios los servicios que ofrecemos en MRFV: en primer lugar, nuestra seña de identidad y nuestra actividad principal es nuestra sala de fitboxing; en segundo lugar, nuestra sala hiit donde desarrollamos sesiones de crossfit; y en tercer lugar nuestros entrenamientos personales y totalmente personalizados, orientados a aquellas personas que necesiten un seguimiento más específico y con unos objetivos mucho más marcados. Además, contamos con un gabinete de nutrición y una sala dirigida por una especialista en tratamientos localizados, de esta manera podemos ayudar a nuestros socios a cuidarse desde dentro, ya que la alimentación es una base fundamental para conseguir unos óptimos resultados, así como potenciar los resultados con diversos tratamientos. También hemos incluido la impartición de diversos cursos y seminarios de defensa personal, control de emociones o mejora de técnicas, entre otros muchos.

¿Por qué elegir MR Fitboxing Valdemoro?

Sin duda es una alternativa al deporte convencional, donde conseguir los mejores resultados y disfrutar de una sesión muy divertida. Si algo nos caracteriza y nos diferencia es que junto a nuestros socios somos una familia e intentamos que siempre se sientan en casa, somos su lugar de desconexión donde disfrutar de una hora del deporte.

¿Vuestro mayor compromiso?

Nuestro mayor compromiso siempre es ayudar a quienes nos necesiten. Desde nuestros inicios siempre hemos estado muy comprometidos con diversas asociaciones benéficas y ayudando a las familias de Valdemoro cuando lo han necesitado, hemos organizado varios eventos solidarios y la responsabilidad social está en el ADN de MR Fitboxing.

Visita su centro en la calle Gabriela Mistral, 221. Puedes ponerte en contacto en el correo info@mrfitboxing.com y en el teléfono 637 228 593. Sigue las novedades en Instagram @mrfitboxingvaldemoro y en Facebook MR Fitboxing Valdemoro.

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La Universidad Popular de Valdemoro

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Cristina Martínez es la profesora de cerámica adultos y de creatividad y /cerámica infantil. Lleva trabajando en la UPV desde el 2004. En la actualidad tiene cuatro grupos de adultos de 8 personas cada uno, de todas las edades, y 3 grupos de niños de 7 a 15 años. Lo que más le gusta de la UPV, son las relaciones entre alumnos y profesores y esa labor social cultural que pone a la gente en contacto con artes de todo tipo.

El concepto de las universidades populares nace a finales del siglo XIX. Heredando el espíritu de la Revolución Francesa, la primera universidad popular es creada en 1899 en París. Pronto le seguirá la Universidad Popular de Berlín (1902) y la Universidad Popular de Valencia (1903), que fue creada por el escritor Vicente Blasco Ibáñez. Los objetivos principales de estas universidades eran la alfabetización y la educación de las clases menos favorecidas. En España, se fundaron unas siete universidades populares en esta primera etapa y sus promotores fueron principalmente estudiantes, profesores, intelectuales o profesionales de la pequeña y mediana burguesía liberal y reformista. Su continuidad y su presencia educativa fue muy irregular y deslavazada.

Con la llegada de la Segunda República en 1931, se intenta dar un nuevo impulso a las universidades populares. Los estudiantes universitarios cobraron mayor protagonismo en esta etapa, pues muchas de sus asociaciones tenían como meta difundir la cultura que recibían en sus universidades, asumían como parte de su responsabilidad social pasar los conocimientos al pueblo llano y a la clase trabajadora. Todas estas iniciativas se vieron truncadas por la Guerra Civil. El concepto y todas las instituciones que se habían creado por toda la nación desaparecieron durante más de cuarenta años.

Paula Juárez enseña el nuevo taller de costura creativa. Es el primer año que colabora con la UPV y tiene 48 alumnos. Está muy contenta con la organización y el funcionamiento de los talleres. Cuando habla de sus cursos, le gustaría que el mobiliario de las aulas estuviera más adaptado a los trabajos que deben realizar desempeñar sus alumnos.

Hay que esperar a 1981 para que vuelvan a aparecer las universidades populares en España. La primera fue la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes, que se fundaba para posibilitar el acceso al conocimiento para desarrollar «una conducta libre, participativa y emancipadora». Le siguieron las universidades populares de Gijón, Puertollano, Elche y Cartagena. Y en 1982, en el I Congreso de Universidades Populares, que se celebró en Murcia, estando presente el ministro de Educación José María Maravall, se creó la Federación Española de Universidades Populares (FEUP).

En 1984, Miguel Sarmiento[1], un joven leonés que pertenecía al PSOE y residía en Leganés, fue enviado a Valdemoro como secretario del alcalde (entonces, en nuestra localidad, gobernaba el PSOE con el Partido Comunista). Miguel recuerda que en Valdemoro había 12 700 habitantes y, en el Ayuntamiento, solo estaban liberados el alcalde y el concejal de Obras y Servicios. A Miguel lo mandaron a Valdemoro para encargarse, principalmente, de la cultura, de la juventud y de los servicios sociales. Miguel había estudiado Sociología y conocía el movimiento de las universidades populares de la primera mitad del siglo XX. Había participado, también, en algunos encuentros relacionados con las universidades populares que se estaban creando por todo el país. En Valdemoro, aparte de dos escuelas públicas y dos privadas, no había apenas oferta educativa para los adultos. Miguel recuerda que había una academia de inglés y que se daban algunas clases de corte y confección. Había un grupo de unas quince personas más interesadas en la cultura y que, además, organizaban un pequeño carnaval.

Víctor González dirige los talleres de restauración de muebles. Se incorporó a la UPV en 1999 y este año tiene unos sesenta 60 alumnos. Le gusta el carácter integrador, socializador y creativo de los talleres ofrecidos. Cree que el equipo humano de la UPV, tanto el equipo técnico como el grupo de monitores, son todos grandes profesionales. Y lo han demostrado con valentía durante la pandemia, apostando por mantener los talleres abiertos.

Miguel Sarmiento comenzó ese mismo año a organizar cinco talleres que sentaron las bases para la Universidad Popular de Valdemoro: un taller de música, otro de corte y confección, uno de ballet y danza; además, Isabel Mesa, que ya había trabajado anteriormente con grupos de teatro, se ocupó del taller de teatro; por último, Antonio Gabaldón, que también había dirigido ya algún grupo de pintura, fue el encargado de llevar el taller de pintura. Era un momento de la historia de España en el que la gente tenía mayor vocación asociativa. Y estos talleres (con la elección de delegados de clase, con reuniones en las que los monitores, los alumnos y el Ayuntamiento se juntaban para sacar nuevos proyectos adelante…) dieron un buen empujón a la democratización del país. En julio de ese mismo año, el Ayuntamiento contrató a la primera trabajadora social.

Elvira Soto enseña los talleres de teatro y lleva veinte años trabajando en la UPV. En la actualidad, tiene unos 37 alumnos. Le encanta la oportunidad que le ofrece la UPV para divulgar una disciplina que, aparte de ser su profesión, es su pasión. Además, le resulta muy satisfactorio comprobar los efectos beneficiosos que tiene en los alumnos este tipo de socialización.

En los años sucesivos, se fueron añadiendo nuevos talleres: al taller de sevillanas, se apuntaron doscientas personas. Se creó la Casa de Andalucía y, alrededor de ella, surgió el coro rociero. Se creó un grupo de Scouts, llegaron las primeras subvenciones para las fiestas del pueblo, se organizaron los primeros albergues juveniles (de ellos nacieron también peñas para las fiestas). Se crearon talleres de cerámica, de contabilidad, de francés e inglés; José Luis Rodríguez Real[2] comenzó a dar un taller de fotografía en el Centro ocupacional. Tras un albergue en Rascafría, en el que Chema Rodrigo[3] llevó a cabo un taller de radio, propuso crear una radio para Valdemoro. Colaboraron más de setenta voluntarios… Lo que ya estaba constituido como Universidad Popular de Valdemoro (UPV) era algo más que unos talleres de educación para adultos. Era un movimiento democratizador. La gente hacía piña durante la duración de los talleres y, de ahí, surgían aulas libres (para las que el Ayuntamiento facilitaba unos espacios), se crearon grupos de pintura (Asociación Francisco Bayeu), se comenzaron los concursos de pintura al aire libre… La UPV llegó a tener mil quinientos estudiantes, cuando la población de Valdemoro apenas llegaba a quince mil (el diez por ciento de la población).

Sergio Ramos (licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense en 2001) es el profesor de dibujo y pintura desde septiembre de 2003. En sus talleres imparte clases de dibujo, pintura y grabado, en tres grupos de edades (Primaria, Secundaria y adultos, incluyendo un grupo de mayores de 65 años). Tiene alrededor de 60 alumnos. Lo que más le gusta de la UPV es que se dé una oportunidad de entretenerse y, a la vez, de aprender a dibujar y pintar a todo tipo de personas y por un módico precio.

La oferta educativa para adultos se vio fortalecida en septiembre de 1984, cuando el Ministerio de Educación envió a los tres primeros profesores que ser encargarían la educación de adultos (lo que ahora es el CEPA: Centro de Educación de Personas Adultas). Fernando Luis Santiago, que luego sería el director del CEPA durante muchos años, fue uno de esos profesores y recuerda con nosotros sus inicios. El Ayuntamiento, además de añadir un profesor al centro, se aseguró de que la UPV colaborara estrechamente con el Centro de Adultos. Gracias a este último, en Valdemoro ya se ofertaban cursos para el acceso a la universidad para mayores de 25 años, y cursos para poder obtener el graduado escolar y, posteriormente, el título de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria).

Marian Ortega imparte el taller de flamenco. Comenzó como alumna de los talleres de la UPV en 1986 con 6 años de edad. La profesora entonces era su madre, Marisa Carrera, que se jubiló el curso pasado. Marian se ha criado en la UPV. Recibía clases de flamenco, siendo su madre era la profesora, y de danza, siendo su profesora era la que ahora es también su compañera, María José Méndez. Marian comenzó a dar clases, ya como profesora, en el curso 2001. En la actualidad tiene unos 100 alumnos. Para ella es un placer y una satisfacción enorme ver cómo se crea grupo, cómo se forjan amistades que son para toda la vida. Aquel grupo con el que se inició como profesora sigue con ella y es precioso ver cómo crecen año tras año. Marian insiste en que la UPV no es una academia, no se trata de formar profesionales. Es una labor social y engloba muchos valores.

María José Méndez, profesora de Danza de la UPV, nos explica que, a finales de los ochenta, las universidades populares estaban en su mayor esplendor. Recuerda jornadas de trabajo e intercambios con otros municipios. Observa que las cosas cambian, pero el espíritu y la esencia sigue en los distintos talleres. La UPV, en su opinión, es uno de los patrimonios más importantes de nuestra localidad con casi 40 años de entrega y buen hacer.

En 1991, Miguel Sarmiento deja la UPV e Isabel Mesa[4], que ya había estado coordinando los talleres de Expresión (teatro, música, danza, flamenco, gimnasia rítmica, etc.), se incorpora a la dirección. Isabel nos explica cómo ha evolucionado la UPV hasta nuestros días: «La UPV inicial no tiene nada que ver con la actual. Nació con el espíritu de interrelación de los vecinos a través de la cultura. Su objetivo más ambicioso era la creación de un tejido asociativo generador de iniciativas de participación. Y lo consiguió. Fueron muchas las asociaciones que se crearon cuyo origen fue la UPV. Hoy día es una plataforma de aprendizaje de diversas actividades de ocio y cultura. Aunque uno de los objetivos sigue siendo la comunicación entre los componentes de los diversos talleres, en torno a la propia actividad, este no es el principal motivo de su existencia. Se pretende conocer, manejar, crear… a través de las aficiones culturales desde la perspectiva individual. Bien es cierto que parte del aprendizaje de los alumnos se potencia con salidas en grupo a exposiciones, museos, espectáculos de danza y teatro en Madrid, esencialmente. Pero como un elemento sumatorio».

Clara Castro es profesora de Danza Española, por el Real Conservatorio de Danza de Madrid y monitora de Aerobic. Comenzó en la UPV en 2006 (también colabora con el Centro de Mmayores) e imparte clases de Aerobic y Step, de GAP (tTonificación localizada en glúteos, abdominales y piernas, ejercicios propioceptivos y de elasticidad) y, como novedad de este curso, el taller de «Mejora tu cuerpo», una propuesta para esas personas que se encuentran en la franja de mediana edad y que están un poco desubicadas, pues no se encuentran ni en clases con gente joven ni con la tercera edad. Otra novedad de este curso es el taller «Muévete infantil», encaminado a los más pequeños de la casa (de 4 a 11 años). La idea es que lo pasen bien, que se diviertan al salir del cole con una actividad dinámica en la que se desarrolla su creatividad de un modo lúdico, a través del baile, la música y la expresión corporal. Clara nos cuenta que, en lo que se refiere a las disciplinas que imparte, además de buscar el bienestar físico y emocional del grupo, se presta mucha atención a las necesidades de cada alumno en particular e intenta que los ejercicios siempre estén adaptados a las posibilidades de cada persona para obtener los resultados adecuados. Hay alumnas que llevan con ella desde que empezó en la UPV e incluso algunas que siguen desde antes, cuando Clara tenía su propio gimnasio.

Isabel nos informa que, en la actualidad, hay 558 estudiantes matriculados en la UPV. Admite cierta satisfacción porque, estos dos últimos años han sido duros debido a la pandemia. El confinamiento y las medidas de prevención higiénico-sanitarias interrumpieron la actividad presencial. Para este curso 2021-22, han puesto en marcha tres nuevos talleres tras una consulta pública online a los vecinos de Valdemoro: Chino (con motivo del año Pantoja y en colaboración con el Instituto Confucio de Madrid) Cocina y Costura. Ha sido muy positiva la aceptación de estas nuevas propuestas que llenaron el cupo previsto en los primeros días de inscripción.

Preguntada sobre lo que más le gusta de la UPV, Isabel Mesa nos contesta: «El movimiento que se genera en los pasillos y las aulas. La alegría que se desprende entre los alumnos y alumnas, la aportación artística al finalizar el curso con las diversas muestras y festivales fruto del trabajo del año. Respecto de este último aspecto, el pasado curso ha sido muy peculiar. Dado que la situación no aconsejaba la presentación del trabajo en vivo, dado que se evitaba la aglomeración de público, se optó por realizar videos por grupos que se han colgado en la web del Ayuntamiento y que se pueden disfrutar en cualquier momento. Esto ha satisfecho mucho a los alumnos y alumnas ya que su trabajo diario ha dejado de ser efímero para ser un producto perdurable».

Silvia García enseña los talleres de Artesanía Decorativa desde 1999. En la actualidad, tiene dos grupos de adultos. Lo que más le gusta es poder compartir con los alumnos conocimientos y tiempo. Los cursos son tan personalizados que un hobby artesanal se convierte en una forma de desconectar de la ingente tecnología que nos rodea.

Isabel, junto con la mayoría de los profesores y monitores de la UPV, admite que, en estos momentos, las instalaciones donde se desarrollan los talleres se han quedado obsoletas, escasas y no demasiado accesibles para las personas con dificultades de movilidad. «La unificación de los diversos talleres en un solo espacio adaptado y versátil conseguiría que estos fueran el motor sociocultural visible e integrador que necesita nuestra ciudad», afirma Isabel. Víctor González, el profesor de los talleres de restauración de muebles elabora sobre la misma idea: «En un pueblo con tantos habitantes como tiene Valdemoro, hace falta ya, y hace mucho tiempo que lo llevamos pidiendo, un centro cultural, un edificio donde se aúnen las actividades y puedan crecer, interrelacionándose las unas con las otras. Con salas de exposiciones, internet, pantallas para visualizar trabajos, espacios más amplios de trabajo…».

María José Méndez inauguró la Universidad Popular de Parla poquito antes de que se creara la de Valdemoro. Se incorporó a la UPV en 1986. Imparte talleres de Danza (niños y adultos), Danza Cclásica y Ccontemporánea y Aerobic. Conocedora de las Universidades Populares, insiste en que son proyectos de desarrollo cultural, que actúan en el municipio con carácter lúdico, social y humanista. Buscan impulsar actividades artísticas y actos culturales. La UPV le ha permitido tener una larga trayectoria vital y profesional, le ha ayudado a poder transmitir su pasión por la danza y la cultura, a enseñar a los alumnos a creer en sí mismos, a eliminar vergüenzas. Algunos de sus alumnos han decidido emprender su carrera de bailarines, han logrado el éxito y recuerdan la UPV con cariño. María José menciona el espacio tan genuino en el que se desarrollan sus talleres, en el antiguo lavadero, lugar, en el pasado de trabajo y encuentros…

Varios monitores comentan también que podría mejorarse la página web, ya que no dirige con facilidad al sitio donde se publicitan las ofertas de los diferentes talleres. Echan de menos, también, tener más medios tecnológicos y comentan que, en muchos casos, son los monitores los que tienen que llevar su propio material para llevar a cabo su labor. Algunos monitores, a partir de comentarios de sus alumnos, creen que los cursos podrían extenderse un poco más en sus tiempos y creen que algunos talleres podrían impartirse también en verano.

Ángel Díaz-Flores, el concejal del Ayuntamiento responsable de la UPV en la actualidad, nos comenta también las mejoras de la institución que se han llevado a cabo este año: «La Universidad Popular de Valdemoro forma parte, sin duda, de la historia de nuestro municipio y, tras la pandemia, los profesores que imparten las materias vuelven con más ganas que nunca para enseñar sus conocimientos a los 550 alumnos que han comenzado el curso (150 más de los que acabaron en junio del 2021). Con el fin de ofrecer un mejor servicio a los usuarios, hemos sustituido el suelo del aula de teatro, para dar más calidez y comodidad a los usuarios, y se han sustituido los aparatos de climatización de todas las aulas de la calle Doctor Barraquer».

Sergio Tejedor es el director del Grupo Aromas – Aromas de Cocina y se encarga de los cursos de Cocina. Han comenzado este año con diferentes talleres para jóvenes, adultos y un nuevo grupo para mayores de 65 años. Los grupos son reducidos debido al coronavirus, pero esperan que el número de grupos y la ratio de estudiantes aumenten al año próximo. Les gustaría que la oferta se amplíe a niños de primaria. La UPV les parece interesante por la capacidad que tiene el Ayuntamiento para subvencionar parte de este tipo de actividades y así ofrecerlas a todos los públicos. Cree que algunos de estos cursos podrían estar orientados a personas desempleadas y se podrían coordinar con empresas locales para dar una salida laboral a sus participantes.

En sus 37 años de historia, la UPV ha ido evolucionando con los tiempos. Como toda institución que se precie siempre hay margen para la mejora. Sin embargo, como han comentado los monitores que imparten los talleres, el espíritu de la UPV ha cambiado muy poco desde su creación. Clara Castro, la profesora de Danza, nos lo resume magníficamente: «La UPV es un proyecto (de y para los vecinos de Valdemoro) en el que se fomenta la participación social, la educación, la formación, la cultura, el entretenimiento y algo que yo considero muy importante: la integración. La oferta formativa es muy amplia y diversa. Con sus cursos y talleres se consigue motivar y facilitar el acceso de todos los vecinos a la adquisición y actualización de conocimientos, muchos de ellos lúdicos, otros académicos, culturales, deportivos, etc., que les permiten conocer cosas nuevas para su desarrollo personal y social, ocupar su tiempo libre, mejorar su bienestar físico, relacionarse, desarrollar su creatividad y todo ello a un precio asequible y con buenos profesionales. Muchos de los alumnos acuden a los cursos, año tras año, porque se crea una relación familiar, de amistad, un grupo con el que relacionarse dentro y fuera de las aulas. Tal es el vínculo que se crea entre todos los participantes que muchas veces la clase es una puesta en común de todos aquellos problemas, inquietudes o dudas que les preocupan en relación con la materia que se imparte o, incluso, en relación a su situación personal».

[1] Para conocer mejor a Miguel Sarmiento, recomendamos leer la entrevista que le hicimos en La revista de Valdemoro: https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-a-miguel-sarmiento/

[2] Para conocer mejor a José Luis Rodríguez Leal, recomendamos leer la entrevista que le hicimos en La revista de Valdemoro: https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-a-jose-luis-rodriguez-leal-fotografo-de-valdemoro/. Tras José Luis, Julián Villar, fotógrafo de La revista de Valdemoro, pasó a dar el taller de fotografía: https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-con-julian-villar/

[3] Para conocer mejor a Chema Rodrigo, recomendamos leer la entrevista que le hicimos en La revista de Valdemoro: https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-con-chema-rodrigo/

[4] Para conocer mejor a Isabel Mesa, recomendamos leer la entrevista que le hicimos en La revista de Valdemoro: https://www.larevistadevaldemoro.com/entrevista-a-isabel-mesa-directora-del-area-de-cultura/

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La asociación Coral Villa de Valdemoro presenta ‘Érase la Navidad’

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La parroquia Nuestra Señora de la Asunción alberga un año más el tradicional concierto de Navidad de la Asociación Coral Villa de Valdemoro. «Érase la Navidad» es un recorrido por melodías de todas las épocas y estilos, donde se podrán escuchar melodías tradicionales con armonías actuales. También podrán disfrutar de los clásicos villancicos y de algunas sorpresas.

Podrás disfrutar de la función en dos ocasiones. La primera tendrá lugar el viernes 17 de diciembre a las 20.45 horas en la parroquia de San Manuel y San Benito en la calle Alcalá, 83, de Madrid. El domingo 19 regresan a nuestra localidad para ofrecer su mejor canto a las 15.45 horas en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. La entrada para ambos eventos es gratuita hasta completar aforo.

La Asociación Coral Villa de Valdemoro cuenta con treinta y cuatro años de trayectoria en el municipio. Ocho fueron las voces fundadoras que, bajo el amparo de la Universidad Popular, iniciaron la andadura de esta agrupación. El conjunto está compuesto por un total de treinta y cuatro voces, seis de ellas fundadoras en el año 1986 del primer grupo coral valdemoreño. Hablamos de un coro mixto con integrantes que oscilan desde los 18 hasta más de 60 años en el caso de los más veteranos. Hacen interpretaciones a cuatro voces distribuidas entre sopranos, contraltos, tenores y bajos. Emilio José Esteve es su director desde el año 2013. Emilio, ilicitano de nacimiento y madrileño de adopción, llegó a la capital para completar sus estudios de música. En Madrid, Londres y Múnich, cursó los estudios de dirección, lo que le ha llevado desde 2010 a dirigir a diferentes agrupaciones hasta llegar a Valdemoro.

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Delicakes, endulza tus momentos más especiales

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Vive una #experienciadelicakes y disfruta de una repostería artesana y natural

Katherine Bolaños, fundadora de Delicakes, nació en un país caribeño y llegó a Madrid en el 2005 para vivir su sueño de independencia. Tras varios emprendimientos, pudo nutrirse de muchos conocimientos valiosos que le han ayudado a sacar adelante este hermoso proyecto. Katherine se define como una soñadora con ganas de transmitir a través de su repostería bonitos recuerdos de su infancia y sabores de casa, apostando siempre por una pastelería natural, con un aire fresco, que mezcla ambas culturas y que proyecta en cada dulce todo lo aprendido en el pasado.​

En 2015 abrió «el santuario», como denomina a su obrador. Un sitio donde fluye la creatividad, donde los males se curan y donde puede dar rienda suelta a lo que realmente le apasiona y le llena, la pastelería.

​Y es que Katherine vive su trabajo como una pasión. «Pienso que en la vida de cada persona, estemos donde estemos, hay muchos momentos que merecen ser memorables, desde quedar con amigos, compartir con la familia, combatir una nostalgia o sorprender a una persona querida, todos requieren de algo especial». Delicakes completará esos momentos con dulces que expresan y reflejan en cada bocado la alegría de una enhorabuena, un te quiero o un feliz cumpleaños. Por eso quieren transformar cualquier momento en algo especial, creando postres artesanos, uniendo ingredientes naturales, técnicas y emociones para la salud y el bienestar de las personas, respetando siempre la elaboración sin conservantes ni aditivos, y con ello educar a las personas a un consumo responsable que mejore la forma habitual de comer dulces. 

Los mejores roscones artesanos de Valdemoro

La recomendación de Delicakes para estas fiestas tan importantes para todos los hogares son sus famosos roscones, elaborados a mano con una receta cedida por Nuria Palomo, antigua compañera, maestra y amiga de Katherine, que le ha enseñado repostería tradicional española y que gracias a eso la elaboración de estos roscones no hubiesen sido posibles.

Las opciones de roscón incluyen con y sin azúcar, para que no haya restricciones a la hora de disfrutarlos. Todos los años aumenta la elaboración debido al éxito que han cosechado. Dado que existe un límite de elaboración, es recomendable que hagas tus encargos para las fechas más importantes.

Disfruta de su servicio a domicilio en la página web www.delicakes.es o visita su obrador en la calle de Minaya, 22, de Valdemoro, de lunes a domingo de 10.00 a 14.30. Para más información, puedes ponerte en contacto en el correo hola@delicakes.es o en el teléfono 691 210 771. Sigue toda su actualidad en Instagram y  Facebook (@delicakes.es).

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Valdemoro refuerza la seguridad en Navidad

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El alcalde, Sergio Parra, ha presidido hoy la Junta Local de Seguridad en la que se han tratado, entre otros asuntos, las medidas especiales que se adoptarán para reforzar la seguridad en Navidad.

La reunión ha contado con la asistencia de representantes de todos los organismos que intervienen en la Seguridad Ciudadana: Ana del Hoyo de la Delegación del Gobierno; Comunidad de Madrid y Dirección General de Seguridad, José Antonio Entizne; Destacamento de Tráfico Guardia Civil, sargento Carlos Regajo; Puesto de la Guardia Civil, Teniente Comandante Rubén Gordo y Policía Local de Valdemoro, el Inspector Jefe, Alberto Albacete.

Tras aprobar el acta de la última sesión extraordinaria, se plantearon las medidas de seguridad que se adoptarán durante las fiestas de Navidad en aquellos lugares de mayor afluencia, puesto que nuestro país sigue en nivel 4 de alerta antiterrorista. Así, se acordó incrementar la vigilancia en la plaza de la Constitución, zonas comerciales o en el itinerario de la Cabalgata de Reyes.

Incluido en los asuntos a tratar en el Orden del Día figuraba el estudio de la evolución estadística en materia de Seguridad Ciudadana. El porcentaje de delitos no se ha comparado con los datos de 2020 debido a la pandemia de Covid sino con los que constató el informe de 2019 cuyas cifras han sido muy similares.

Otro tema que se ha planteado para su análisis ha sido la usurpación de bienes inmuebles y los proyectos de intervención conjunta que se están estudiando en la Comunidad de Madrid.

El alcalde, Sergio Parra, ha señalado tras la reunión que “las relaciones y coordinación de las FFCC de Seguridad del Estado nos permiten ser optimistas a la hora de enfrentarnos a las amenazas que se plantean en una ciudad como Valdemoro y sobre todo en estas fechas tan señaladas en las que no podemos perder de vista la especial precaución que debemos tener frente al Covid”.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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El Ayuntamiento invita a conocer el comercio local con un concurso de dibujo infantil

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‘Ya es Navidad en tu comercio local’ es el título de la campaña impulsada por el Ayuntamiento de Valdemoro con la finalidad de promover un mejor conocimiento y un mayor acercamiento de la ciudadanía a los establecimientos de proximidad, empezando por el público menudo y aprovechando el periodo navideño.

Se trata de un concurso infantil de dibujo con el tema que da nombre a esta acción promocional, dirigido a niños y niñas de 3 a 12 años de edad. Se han establecido dos categorías, -de 3 a 7 años y de 8 a 12- y en cada una de ellas se premiarán dos ilustraciones, con una tablet para la ganadora y un set de material de dibujo para la clasificada en segundo lugar.

Los trabajos, en formato DIN-A4, deberán reflejar el tema del concurso, es decir ‘Ya es Navidad en tu comercio local’ y en su elaboración se podrá utilizar cualquier técnica y estilo. En el reverso tendrá que figurar el nombre y apellidos, la edad del artista, así como un número de teléfono y una dirección de correo electrónico de contacto. Cada participante podrá presentar el número de dibujos que desee aunque solamente podrá ser galardonado uno de ellos.

Los comercios, además de servir de modelo a los pequeños artistas, recibirán las visitas de estos y sus familias ya que será en los establecimientos adheridos a la campaña donde los peques tendrán que entregar sus creaciones, entre el 17 y el 30 de diciembre.

Para su identificación, el Ayuntamiento les facilitará el cartel de la campaña y difundirá el listado de negocios participantes a través de su portal web  www.valdemoro.es/comercioennavidad y de las redes sociales del Consistorio.

Los titulares de este tipo de negocios que deseen unirse a esta propuesta pueden inscribirse, hasta el 21 de diciembre inclusive, enviando un correo electrónico (comercio@ayto-valdemoro.org) con el nombre y la dirección del comercio, nombre y apellidos de la persona de contacto y teléfono.

Fuente: Ayuntamiento de Valdemoro

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El fútbol de Valdemoro recauda fondos por Eric

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‘Todos con Eric’ recaudó más de 3000 euros para la investigación contra el síndrome de Duchenne 

La Academia Jugones y la EF Valdemoro organizaron el pasado 21 de noviembre unas sesiones de tecnificación solidarias para niños y niñas de entre 4 y 16 años con el fin de obtener fondos para la investigación del síndrome de Duchenne, enfermedad rara que sufre el pequeño Eric.

Las jornadas se llevaron a cabo en el campo de fútbol de El Prado bajo el lema «Todos con Eric». Eric es un niño de cinco años con residencia en Valdemoro y alumno del Colegio Valle del Miro que sufre esta enfermedad rara que afecta a uno de cada 5000 niños en el mundo. Se trata de una forma de distrofia muscular causada por un gen defectuoso para la distrofia (una proteína en los músculos). Al pequeño Eric le diagnosticaron esta enfermedad de manera accidental tras una analítica con resultados extraños. Una prueba genética sirvió para conocer la enfermedad que padece.

Como afirma Isabel, madre de Eric, al medio ZigZag Digital: «Son niños que parecen torpes, que no empiezan a andar a la vez que los demás niños. Eric estaría en la edad de correr a lo loco, pero solo puede levantarse dos centímetros del suelo».

La debilidad muscular progresiva lleva a problemas médicos graves. Los niños necesitan silla de ruedas alrededor de los 12 años y la expectativa de vida promedio es de 30 años. Los niños que presentan esta enfermedad suelen aprender a andar tarde, se caen con facilidad, caminan sobre los dedos de los pies de forma insegura e intentan mantener el equilibrio sacando la tripa y empujando los hombros hacia detrás. Además, también padecen un retraso en el habla y el lenguaje. La mutación del gen que causa Duchenne generalmente se transmite de la madre al hijo; sin embargo, un 35 % de los casos ocurren por mutación espontánea de-novo. Puede ocurrir en cualquier familia, no conoce fronteras y afecta a todas las culturas y razas.

Desde que recibieron la noticia, Isabel no ha parado de colaborar con el Duchenne Parent Project España, donde trabajan desde diversas líneas de actuación, todas ellas con el fin de ofrecer el mejor apoyo a las personas afectadas y sus familias, avanzar en todas aquellas mejoras que incrementen su calidad de vida y dedicar todos los recursos posibles a proyectos de investigación para lograr una cura para la distrofia muscular de Duchenne y Becker. La directora de la asociación e Isabel también han intervenido recientemente en RNE para visibilizar la enfermedad.

Aunque en la actualidad no existe un tratamiento definitivo, lo cierto es que tratamientos con corticoides minimizan los síntomas de la enfermedad. La asociación Duchenne Parent Project España se ha comprometido desde sus inicios a promover y financiar la investigación en las distrofias musculares de Duchenne y Becker. Desde 2014, toman la iniciativa en acelerar y promover la investigación, además de la búsqueda de tratamientos para estas dos distrofias musculares. Su estrategia de investigación está centralizada en poder visualizar la enfermedad desde un punto de vista general, donde se engloban los ensayos preclínicos, ensayos clínicos y, por último, la autorización de mercado. Desde el año 2014 llevan alrededor de dos millones de euros invertidos en la promoción y financiación de proyectos de investigación para acelerar todo el proceso.

Puedes contribuir con la investigación visitando la página web www.duchenne-spain.org, haciendo un Bizum con el código 00949 o a través de varias tiendas de Valdemoro. Sigue toda la actualidad en el Instagram @ericduchenne y el Twitter @DDPSpain.

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A’Cantinella 3, un rincón de Nápoles en Valdemoro

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Disfruta en tu mesa de la tradición culinaria de la familia Chiacchio

Han pasado tres décadas desde que la familia Chiacchio llegara a España. Dos generaciones que se asentaron en diferentes puntos de la península con un único propósito, importar su cocina tradicional napolitana. Tres de los hermanos llegaron a la Comunidad de Madrid para abrir el restaurante A’Cantinella en la capital. Hace dieciocho años ya que abrió sus puertas en Valdemoro A’Cantinella 3.

Su local está ambientado al más puro estilo napolitano. Podrás disfrutar de auténtica gastronomía italiana. Entre sus especialidades se encuentran los mejillones de mar con salsa de tomates importados de Nápoles, sus pizzas caseras con ingredientes naturales, harina importada de Italia y hechas en horno artesanal, o la pasta fresca. La familia de hosteleros cuenta con un laboratorio de pasta artesanal propio que provee de la mejor pasta al por mayor y de la que podrás disfrutar en nuestro municipio.

Este pedazo de Italia en Valdemoro se desmarca de las grandes cadenas de comida preparada y dispone de una gran variedad de platos confeccionados al momento según el maridaje de sus ingredientes. Todos ellos se pueden adaptar a las necesidades del cliente. Tanto las salsas como todos los ingredientes se elaboran día a día en el restaurante, respetando la frescura del producto.

A’Cantinella pone a tu disposición un menú diario por 10 euros y menús de grupo a partir de 20 euros. También puedes celebrar tus eventos más especiales, como cumpleaños, bautizos y comuniones, con precios muy asequibles y disfrutando de la mejor calidad.

Visita A’Cantinella 3 en glorieta del Amazonas, 23, de lunes a domingo de 13.30 a 16.15 y de 20.00 a 23.30 horas. Puedes reservar en el local en el teléfono 911 346 394 o disfrutar del servicio a domicilio llamando a los teléfonos 918 951 000 o 918 085 008 o las apps Just Eat, Glovo y Uber Eats. Más información en su página https://restauranteacantinella.com y sus redes sociales: Facebook (restauranteacantinella) e Instagram (@acantinella.restaurante).

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Peluquería Canina Canessa, peluquería canina en positivo

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Vanessa Vizcaya es  desde su infancia una amante incondicional de los animales. Empática como nadie con sus sentimientos y sus necesidades, pronto descubrió que tenía que dedicarse profesionalmente a ellos. Tras formarse como peluquera canina en la ISED en 2009, decidió completar su formación con Mónica Calderón, toda una institución en el sector. Los comienzos fueron servicios a domicilio, pero pronto avanzó a centros veterinarios y peluquerías caninas de Madrid. En marzo de 2017 nace Peluquería Canina Canessa en el barrio de Brezo, desde donde Vanessa ofrece sus servicios de estética e higiene canina con mucho cariño y dedicación. Su especialización es la peluquería comercial dirigida principalmente a propietarios que buscan servicios de buena calidad, sin que por ello tengan que ser necesariamente más caros.

¿Por qué es importante la peluquería en animales?

Porque no es solo una cuestión de estética, sino también de higiene, salud y, lo más importante, bienestar del animal. El baño, por ejemplo, mantiene la piel sana y brillante y reduce la pérdida de pelo. Además, se realizan tareas que raramente solemos hacer en casa, como cortar las uñas, limpiar las orejas y oídos, vaciar plantares…

¿Cómo evitamos que se pongan nerviosos en la peluquería?

Hago que las sesiones de peluquería canina sean gratificantes y divertidas, dedicándoles el tiempo que merecen y necesiten sin servicios exprés que les estresen. Además, tras el servicio, hacemos una sesión de juegos y rutinas para positivizar que generan un vínculo emocional con nuestros clientes peludos.

¿Por qué Canessa y no otras peluquerías?

Hago una atención personalizada y dedico a cada peludo el tiempo que necesita y merecen, sin prisas ni estrés. En nuestras instalaciones no existen jaulas, la zona de trabajo es un espacio diáfano con vistas al exterior donde el animal no se siente encerrado. Usamos productos y equipo de primeras marcas: mesas y bañeras hidráulicas, expulsadores de aire de última generación, cabina de secado para perros que odien el secador e ionizador de aire para la desinfección ambiental. Al estar en una zona residencial, hay facilidades para el estacionamiento de vehículos, lo que hace más cómoda la entrega y recogida de los peludos, cosa que nuestros clientes valoran positivamente.

Visita Peluquería Canina Canessa en la calle Vicente Aleixandre, 5. Puedes ponerte en contacto por teléfono en el 912 480 430 y WhatsApp 653 480 479. Síguenos en Instagram @peluqueriacanessa y en Peluqueria Canina Canessa en Facebook. Más información en www.peluqueriacanessa.com.

 

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Campaña navideña de donación de sangre en el hospital de Valdemoro

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Como cada año por estas fechas, el Hospital Universitario Infanta Elena (HUIE) aprovecha los sentimientos de solidaridad y la buena voluntad que aflora en torno a las celebraciones navideñas para hacer un llamamiento a la población de Valdemoro con el fin de que realice donaciones de sangre que serán vitales para la supervivencia de quienes la necesiten.

Las personas altruistas que acudan a la sala de donaciones del hospital, -situada en el recibidor principal de la primera planta- para que se les efectúe una extracción entre el 20 de diciembre y el 7 de enero se encontrarán con algún tipo de sorpresas navideñas.

El horario del servicio es el siguiente: lunes a viernes de 7.30 a 14.30 h., y miércoles de 7.30 a 19.00 h.

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El Centro Comercial El Restón se renueva

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La nueva imagen del centro es más moderna y eficiente

El Centro Comercial El Restón, situado en el barrio que le da nombre, abrió sus puertas en diciembre de 2002, fue el primer centro comercial de la zona y se convirtió en un uno de los epicentros para las compras y el ocio de los vecinos de Valdemoro y alrededores.

Tras 21 años, el Centro Comercial el Restón es un referente en nuestra ciudad. En 2013 acometió una pequeña reforma y ahora sus propietarios, O’Donnell Inversiones S. L. y Sofiespa S. L., han querido renovar su imagen de nuevo, mejorando algunas de las zonas que habían quedado algo obsoletas. Estas modificaciones otorgan a El Restón la imagen de un centro con una estética más moderna y eficiente.

La reforma, en la que se van a invertir cerca de un millón de euros, comenzó en el mes de junio con la rehabilitación de la cubierta del edificio, lo que contribuirá a reducir el consumo energético y la maximización del sistema de climatización del centro. En el mes de octubre comenzaron los trabajos de restyling en el interior del centro comercial, transformando el acceso al centro desde el parking, creando una gran entrada. Se han eliminado las barreras visuales y se han modernizado las zonas comunes dotando a los pasillos de una mayor luminosidad. Estos trabajos finalizaron el 26 de noviembre.

El 10 de enero comenzará una segunda fase, que abarcará la reforma integral de los aseos y sala de lactancia, así como la entrada principal desde avenida del Mar Mediterráneo. Posteriormente se implantará una planta fotovoltaica en la cubierta del edificio que contribuirá a la lucha contra el cambio climático, cuidando nuestro entorno y haciéndolo un centro más sostenible.

El Centro Comercial El Restón, gestionado por Gentalia, con más de 2,5 millones de visitantes al año, es el único centro comercial de Valdemoro. Distribuido en una sola planta, cuenta con 40 locales y 550 plazas de aparcamiento totalmente gratuito. Su mix comercial es completo, lo que permite poder hacer cómodamente las compras esenciales de toda la familia en un mismo espacio. Además, permite disfrutar del tiempo de ocio en sus restaurantes y terrazas.

Dentro de su oferta destaca el único hipermercado de Valdemoro, de la enseña E. Leclerc. También cuenta con seis salas de cine totalmente equipadas con la mejor tecnología y los mejores estrenos. Dentro de sus comercios cabe destacar cadenas y franquicias únicas en Valdemoro como Fifty Factory, Décimas, Inside, KFC, Nails Factory, Kiwoco, Toy Planet, Gilgo o Centros Ideal. También ofrece una amplia representación en tiendas de telefonía móvil (Movistar, Orange y Yoigo) y servicios como peluquería, farmacia, joyería, agencia de viajes, tintorería o reparación de calzado. Cuenta además con una restauración atractiva con la enseña Burger King o la última apertura, que con poco más de un año, se ha erigido como uno de los mejores restaurantes de Valdemoro, La Matilde.

Es época de navidad y El Restón se ha vestido con sus mejores galas para recibir a toda la familia y desearles unas Felices Fiestas.

Visita su página web en www.centrocomercialelreston.com y sigue toda la actualidad en las redes sociales: Facebook centrocomercialelreston, Twitter e Instragram @ccelreston.

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Fernando Prado: «Mi pasión por la pintura es el legado que me dejó mi hermano»

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Terminamos 2021 con el número 70 de La revista de Valdemoro. Llegando a un número redondo, y tras dos años de incertidumbre, resulta apropiado echar la vista atrás para observar en qué se ha convertido este proyecto.

A nivel interno, este proyecto es un ritual de procesos que se repiten mes a mes. Uno de esos primeros procesos es la cita con nuestros entrevistados. En los setenta números probablemente hayamos superado el centenar de entrevistas, y aún así se pueden contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que José Manuel, director de la publicación, no ha acudido conmigo a la entrevista. Esto no quiere decir que él no se fíe de mis habilidades como entrevistador, sino que él es buen conocedor de que la entrevista es uno de los momentos más bonitos de todo el proceso creativo de la publicación.

Y es que José Manuel creó La revista de Valdemoro como un canal para dar voz a personas locales relevantes y ponerlas en conocimiento de los vecinos del pueblo. La entrevista supone ese contacto directo con la fuente, donde los matices de la expresión corporal y oral toman fuerza en el discurso del entrevistado. Es la posibilidad de conocer de primera mano, de apelar a lo humano.

Fieles al ritual, José Manuel y yo quedamos en la casa de Fernando. Tras aderezar un rincón de su salón con unos ajustes de iluminación que agradecí por mi naturaleza de fotógrafo, comenzamos la entrevista envueltos en paredes que mostraban sus obras. Las mismas que nos guiaban por su discurso.

Valdemoreño de nacimiento, Fernando es la conjunción del Valdemoro más genuino del siglo pasado y la experiencia vital de haber recorrido la geografía nacional. Su vínculo por el arte en general, y la pintura en particular, nace desde bien pequeño, cuando veía a su hermano Juan Prado esbozar los primeros dibujos. Aunque no trazó pronto una carrera profesional de pintor, lo cierto es que siempre estuvo vinculado al dibujo a través de su trabajo. Fue la enfermedad lo que le hizo cambiar de rumbo para centrarse en su faceta como pintor. Más de cincuenta años después de la creación de su primer estudio de pintura, Fernando ofreció al pueblo de Valdemoro la exposición «Nuevos Tiempos». La muestra supone un ejercicio de valentía, voluntad y cambio de paradigma en la pintura del valdemoreño.

¿Cuáles son tus orígenes?

Mis padres proceden del País Vasco, pero son valdemoreños fruto de la importación que realizó el pueblo. En Valdemoro hay muy poca gente que sea de aquí de toda la vida. Mis padres llegaron aquí en el año 1945 procedentes del Puerto de Pajares (Asturias) donde mi padre trabajó en la mina. Él era mecánico y contaba que la mina era muy dura. Se marchó a Pajares con el propósito de mecanizar el proceso de recogida, que para entonces seguía siendo con mulas. Cuando llegó a Madrid capital compró dos camiones con el dinero que había ahorrado. Él mismo se hizo los camiones porque en la posguerra no había, se reutilizaban los camiones rusos y europeos que habían llegado durante la guerra.

¿Cómo conocen Valdemoro?

Mi padre iba mucho a la calle del Doctor Drumen para buscar trabajo. Allí había una cafetería en la que paraban casi todos los fabricantes de yeso. Le contrataron para un porte de yeso a la Yesera Nacional, que estaba en el paseo del Prado. Era probablemente la fábrica más importante del pueblo. Hizo el trabajo y se dio cuenta de que iba a tener más trabajo aquí que en Madrid. Habló con el jefe de la fábrica y le encargaron a él todos los viajes a Madrid. Más tarde, cuando se mudaron a Valdemoro, también comenzó a recoger las piedras de las canteras.

Eres valdemoreño de los que nacían en casa.

Tan solo dos de los seis hermanos que somos nacimos aquí. Yo nací un 18 de julio, en la casa que hay encima del que hoy en día es el local de Deportes Mazarracín. En las calles de este pueblo se gestó mi infancia hasta los diez años, momento en el que me llevaron a un internado en Madrid. Más tarde me mandaron a estudiar a un pueblo de Cantabria muy próximo al de mi padre, que era de Vizcaya. El propósito de mi padre era que ninguno de sus hijos se desligara de sus orígenes. Fue una influencia muy fuerte de la que estoy muy agradecido, pero he de reconocer que fue muy duro en los comienzos porque era un crío que estaba solo y su familia estaba muy lejos. Esa experiencia te endurece, te hace madurar.

¿Qué ha supuesto tu padre para ti?

La figura de mi padre ha sido muy representativa para mí porque era un hombre con mucha personalidad y una valentía tremenda. La falta de recursos era una realidad en toda España y nosotros tuvimos la suerte de que no nos faltara de nada gracias a la lucha de mi padre y los esfuerzos de mi madre para mantener su casa. Viajaba por los pueblos de alrededor de Valdemoro y los agricultores pagaban en su mayoría con mercancía porque no tenían dinero. La gente compraba de fiado y se saldaban las cuentas cuando entraba algo de dinero en casa. Además, no podía ver que alguien pasara hambre. Mucha gente venía a casa a pedirnos comida o dinero y mi padre siempre les ofrecía sentarse a comer o cenar con nosotros.

¿Cómo sería tu radiografía de ese Valdemoro de la segunda mitad del siglo pasado?

Valdemoro tenía entre dos mil y tres mil habitantes. Era un pueblo muy humilde en el que la riqueza residía en la agricultura y el yeso. Mucha gente de los pueblos de la Mancha venían a trabajar el yeso a Valdemoro. La calle Herencia es de alguna forma un agradecimiento a todas esas personas que vinieron de aquel pueblo a trabajar aquí. Históricamente, ha sido un pueblo muy rico en diversidad cultural nacional. Desde el siglo XIX, la Guardia Civil ha traído a este pueblo gentes de todas las partes de España. Para los vecinos de Valdemoro no eran extrañas personas de Galicia, Andalucía, País Vasco o las Castillas. Este aporte cultural ha enriquecido indudablemente al pueblo.

Has tenido inclinación por el arte desde muy temprano, ¿cómo te influyó la figura de tu hermano Juan Prado?

Me considero un auténtico privilegiado. Juan era catorce años mayor. Era mi hermano mayor, mi padre joven, mi amigo, mi confidente, lo ha sido todo. Yo admiraba cómo pintaba y dibujaba en casa. Siempre he creído que nace en mí la tendencia al dibujo por él. Para mí dibujar era una pasión. Cuando me marchaba interno dibujaba mucho. Aún conservo entre las páginas de los libros de bachiller dibujos y un retrato que hice de mi padre de memoria. Era tal la necesidad que tenía de ver a mi padre en la soledad del internado que lo dibujé porque no tenía ninguna foto.

¿Tu hermano fue el precursor de la pintura en la familia?

En mi familia no había antecedentes de artistas. Mis padres cantaban muy bien, mi abuelo paterno tocaba la guitarra como John Lennon, con la mano izquierda. Esas son las referencias que hemos tomado entre hermanos como referencias artísticas que nacen en nosotros. Todos los hermanos éramos una coral, y eso nos llevaba a que además de ser familia compartíamos gustos y costumbres.

A pesar de la gran influencia de tu hermano nunca optaste por dedicarte profesionalmente a la pintura.

Cuando terminé el bachiller regresé a Valdemoro. En ese momento mi padre estaba enfermo y comenzó a haber falta de dinero en la familia. Yo estaba preparando la matrícula para estudiar el preuniversitario porque quería estudiar Derecho. Como mi padre se había volcado en nosotros, lo mínimo que podía hacer era devolverle todo ese esfuerzo. Comencé a trabajar en Fibrotubo, en la oficina técnica. Trabajaba de calcador, el puesto más raso. Un día faltó un delineante y me ofrecí al jefe para cubrir ese trabajo, lo que me hizo ascender. Más tarde trabajé en la fábrica de muebles de Montalbo. Fui jefe de comercial por toda España e incluso llegué a diseñar muchos muebles. También hice el anagrama de la empresa. Siempre he intentado estar vinculado al dibujo, daba igual la profesión que ejerciera en ese momento.

La enfermedad siempre ha sido un impulso para tu carrera como pintor.

En el año 90 tuve una operación importante de cabeza fruto de mi práctica de buceo. Esto me hizo caer en una depresión muy fuerte porque el pronóstico era perder facultades como la movilidad o la vista. Durante el tratamiento psicológico, y como herramienta de terapia, pinté varios cuadros que dieron lugar a mi primera exposición. Este proceso cambió mi concepción sobre la pintura, acercándola a un enfoque profesional. El 2013 fue mi peor año, me detectaron cáncer de colon. En 2014, se reprodujo, lo que me hizo pasar dos veces por quirófano. Afortunadamente, y gracias a la incondicional ayuda de mi mujer y el apoyo de mis hijos y nietos, salí adelante. La palabra cáncer indudablemente apelaba a la muerte de una manera muy directa y siempre he intentado luchar contra esos pensamientos negativos. La pintura ha sido ese lugar de evasión.

Probablemente, tu obra más representativa de la relación con la enfermedad es Santa Cena.

La segunda operación de cáncer tenía muy mal pronóstico. Recuerdo que estaba esperando en la UCI y el ambiente era muy ajetreado. Para evadirme de esos malos pensamientos encontré unas medidas en el techo que me hicieron pensar en qué pintaría yo sobre ese lienzo. Sin quererlo apareció la imagen de una santa cena. Yo pensaba que estaba muerto, intenté cerrar los ojos para que esa imagen se fuera, pero se había quedado impresa en mi retina. Buscando entre los personajes de esa cena aparecían Pedro Pacheco, el cirujano, mi hermano Juan, mi padre, mi hijo, mi suegro y mi yerno. Yo estaba de pie en el papel de camarero.

¿Cómo afrontaste la creación de esta obra?

A los seis meses de haber pasado por quirófano, cuando ya me encontraba mejor, de las primeras cosas que hice fue esbozar el cuadro. Era muy importante para mí plasmar esa imagen que todavía estaba en la memoria. Ese cuadro ha supuesto un reto para mí en muchos aspectos. La Santa Cena es un ejercicio de retratos, bodegones, perspectivas y dimensiones. El cuadro me abrió la oportunidad a sumergirme en muchos temas que ya había tocado mi hermano, pero en los que yo nunca había indagado de tal manera. El cuadro supuso un impulso creativo muy importante para mí durante el tiempo que estuve pintándolo, más de un año. Además, sentó las bases para que investigara otras corrientes artísticas en ámbitos muy concretos como, por ejemplo, el bodegón.

¿De qué referentes bebe la obra de Fernando Prado?

Mi hermano ha sido una referencia importantísima para mí. Me influyó mucho su proceso de búsqueda y análisis de nuevos estilos e influencias y es algo que he conocido a posteriori. Cuando empiezo a independizarme artísticamente de la influencia de mi hermano decido diferenciarme tanto temática como estilísticamente. Me gusta alterar mi estilo; ahora mismo me encuentro en plena efervescencia. A mi mujer y a mí nos encanta viajar, y siempre que lo hago aprovecho para visitar los principales museos. Conozco todos los grandes museos de Europa y los principales de San Petersburgo. Tengo especial inclinación por la pintura rusa. Tuve la oportunidad de ver la muestra de arte ruso que tienen en el museo Orsay de París y quedé impresionado por su estilo. Cuando viajé a San Petersburgo visité el museo Hermitage y había salas donde habría pagado para que me pusieran una cama y poder dormir ahí contemplando las obras. 

La temática que te singulariza como pintor es la tauromaquia.

Dentro de ese ejercicio de independencia artística de mi hermano que viví, entre las temáticas que él nunca abordó y que a mí me apasionaban estaba la tauromaquia. Mis cuadros beben de la esencia de la tauromaquia, pero no reflejan explícitamente el mundo taurino pese a ser muy detallados. En ellos nunca encontrarás una espada o el rigor de sangre. Me gusta la estética que envuelve a la tauromaquia. Creo que su mayor elemento artístico son los trajes de luces, probablemente de las prendas más espectaculares que hay en el mundo. El arte del bordado español es único. Una buena definición para mi retrato de la tauromaquia fue el título de una de mis exposiciones: «El color de la fiesta».

Tienes muchas obras de rincones emblemáticos de Valdemoro. ¿Qué es lo que más te gusta retratar de nuestro pueblo?

Valdemoro es mi pueblo, pero también mi vida. Para mí es muy importante que la vida de una persona sirva para dejar algún tipo de legado a las siguientes generaciones. En mi caso quiero dejar plasmados caprichos, formas o ideas de mi pueblo a través de los cuadros. También es una forma de inmortalizar Valdemoro en una época concreta. Me atrae el Valdemoro antiguo como seña de identidad de lo que un día fue este pueblo y que cada día se diluye más en las nuevas construcciones. Uno de los proyectos que tengo presentes es pintar un cuadro de un cantero, una figura muy importante aquí.

Con tres exposiciones colectivas y cerca de una veintena de muestras individuales, ¿qué fin tenía para ti «Nuevos tiempos»?

Mi propósito con la exposición fue mandar un mensaje de optimismo. Tras superar una operación de cabeza, dos de cáncer y estar en proceso de diálisis, quería demostrar que se pueden seguir haciendo muchas cosas si se tiene voluntad. En diálisis me gusta hablar con la gente que me encuentro y transmitir ese mensaje de optimismo y fortaleza frente a la adversidad. Es muy importante amueblar la cabeza bien y sacar aquellos muebles viejos que no te hacen bien.

¿En qué retos artísticos estás sumido ahora mismo?

En este tiempo de posexposición estoy descansado mucho porque ha sido mucho trabajo. A pesar de ello, estoy trabajando en dos o tres proyectos que tengo en mente y estoy viendo qué prioridad otorgarles. Quiero adentrarme en el mundo de la pintura gigante. Me gustaría poder elevar la dimensión de los objetos que retrato en un lienzo más grande para poder alcanzar un mayor detalle. Esta voluntad nace tras visitar la obra del pintor español Pedro Ribera en el Museo Nacional de Arte en Lisboa, quien retrata personajes bíblicos. Estoy en esa búsqueda de personajes que me marquen de alguna forma. También me gustaría hacer referencia a la tierra de mis padres a través del retrato de dos pensadores vascos.

Tras finalizar la entrevista, José Manuel se tiene que marchar para seguir atendiendo la logística del siguiente número. Fernando me invita ver su estudio y me regala una revisión de la selección de obras que cuelgan de las paredes de su casa. Ya en el estudio tenemos una conversación maravillosa sobre los procesos creativos, el miedo al lienzo vacío, la iluminación, las referencias, la memoria, la muerte y muchos otros asuntos que quedaron entre esas cuatro paredes impregnadas de olor a pintura.

La grabadora seguía grabando, pero esa segunda parte de la entrevista quedó registrada de manera corrupta y nunca la he podido volver a escuchar. En un principio, me dio mucha rabia perder esas palabras; ahora pienso que quizás sea mejor obligarse a recordar.

Texto_Sergio García Otero

Fotografía_Ncuadres

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Pan de Madre Tierra, tu obrador artesano en Valdemoro

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Disfruta estas navidades de los sabores tradicionales en su cafetería y pastelería

Hace ya tres años que estamos abiertos al público, queremos agradecer la buena acogida que hemos tenido y la confianza depositada en nuestro trabajo. Muchas gracias de corazón. Aprovechamos desde aquí para desearos la mayor felicidad y paz en estos días, que estén llenos de buenos momentos, que nos acompañe la salud y que en el próximo año se cumplan nuestros deseos.

En Pan de Madre Tierra apostamos por productos tradicionales, elaborados de manera artesanal, con las mejores materias primas. Apoyándonos siempre en los últimos avances y tendencias de nuestro sector. Para estas navidades ofrecemos una amplia gama de productos típicos, como los polvorones, mazapanes, mantecados, turrones, duquesitas, coquitos… además de los de nueva incorporación, como los panetones o los troncos navideños. Sin olvidarnos del rey de los dulces navideños: el roscón de Reyes. Elaborado con ingredientes naturales, sin conservantes, sin colorantes ni grasas trans, respetando los tiempos de fermentación, sin prisas ni atajos.

Elaboramos todo tipo de panes de manera saludable, con masa madre, harinas de calidad y de manera lo más manual posible, ofreciendo una amplia gama de panes integrales 100 %, cereales ancestrales y panes de autor.

Nuestra pastelería es clásica con recetas de toda la vida pero con un toque moderno, de elaboración propia diaria en nuestro obrador. Disponemos de cocina propia, donde hacemos nuestros rellenos de empanadas, canapés y surtido salado. En nuestro horno de piedra horneamos corderos, cochinillos y cabritos acompañados de patata panadera, para que tu tiempo en esos días sea para disfrutar con los tuyos.

El equipo de Pan de Madre Tierra os desea una feliz Navidad y un próspero 2022.

Pan de Madre Tierra os espera en la calle Lilí Álvarez, 26, entrada por María Moliner, detrás del colegio Hélicon, en el barrio del Hospital. También puedes ponerte en contacto  en el teléfono 623 176 342 o visitando nuestras redes sociales en Facebook Pan de Madre Tierra y en Instagram @pandemadretierra.

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¡Ya disponible nuestro Nº 70!

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¡Lee el nuevo número ahora!

Ha llegado el mes de la Navidad, un mes para recogernos en familia, acercarnos a los seres queridos y, sobre todo, buscar esa paz interior que nos hará mejores personas.
Tras casi dos años de pandemia por la covid-19 y unas Navidades de 2020 que fueron atípicas por las restricciones sanitarias existentes, la del 2021, e incluso las semanas previas, se prevén cargadas de encuentros y comidas. La vacunación ha demostrado su eficacia para prevenir la propagación de la enfermedad, pero el contagio sigue dependiendo del comportamiento y el empleo de las medidas de protección sanitaria de cada uno de nosotros.

En este número hemos entrevistado a Fernando Prado, un valdemoreño de nacimiento que representa la conjunción del Valdemoro más genuino del siglo pasado y la experiencia
vital de haber recorrido la geografía nacional. Su vínculo con el arte en general, y la pintura en particular, nace desde bien pequeño, cuando veía a su hermano Juan Prado esbozar los primeros dibujos.

También hemos visitado las diferentes aulas de la Universidad Popular de Valdemoro. En sus 37 años de historia, la UPV ha ido evolucionando con los tiempos. Sin embargo, su
espíritu ha cambiado muy poco desde su creación. La UPV es un proyecto (de y para los vecinos de Valdemoro) en el que se fomenta la participación social, la educación, la formación, la cultura, el entretenimiento y la integración.

En La revista de Valdemoro deseamos a todos nuestros lectores que tengan una feliz Navidad en compañía de sus seres queridos. Que el año que se avecina te traiga todo aquello que deseas: paz, felicidad, amor… Pero principalmente salud, mucha salud para ti y los tuyos. ¡Feliz 2022!

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